Comunidad

El presente del periodismo: 5. Mario Campos

En la medida en que el país fue viviendo una transformación política también fue experimentando un cambio en su sistema de medios. La prensa gradualmente pasó de mostrar las versiones oficiales a dar espacio a la crítica.


Arne: entre la ilegalidad y la denuncia

Las grabaciones de Arne aus den Ruthen, el “city manager” de la delegación Miguel Hidalgo, han despertado un debate sobre los límites de las autoridades gubernamentales.


El presente del periodismo: 4. Javier Garza

La ola de violencia transformó al periodismo mexicano: lo volvió una profesión de alto riesgo y mostró la importancia social de la información.


El presente del periodismo: 3. Adrián López Ortiz

Ante las nuevas condiciones del ecosistema periodístico, en vez de ser “voceros” del poder o “espejos” de la realidad, los medios mexicanos deben de asumirse como verdaderos constructores de conversación.


El presente del periodismo: 2. Marcela Turati

En la segunda entrega de nuestro cuestionario, la autora retrata la complicada relación entre el poder y la prensa independiente en la era de la alternancia política.


El presente del periodismo: 1. Daniel Moreno

El modelo de negocios y la violencia son los dos principales problemas de los medios mexicanos.


El mito de la evangelización pacífica

Para entender la pluralidad y complejidad de las prácticas religiosas en México y su pugna con la hegemonía católica, la evangelización es un proceso histórico que debemos estudiar, problematizar y debatir.


Traficantes de la muerte

Contra lo esperado, y como retrata esta crónica, el evento y el mensaje del papa en Ecatepec no resultaron especialmente memorables.


CDMX Inc.

La Ciudad de México ha sufrido un proceso sutil durante las últimas dos décadas: su transformación en una marca comercial. Se pretende ahora que la ciudad compita en un mercado global de ciudades –como cualquier mercancía.


El cambio climático en la CDMX: se ve, se siente, ¿se hace algo?

En detrimento del cambio climático, la política ambiental del gobierno de la Ciudad de México ha sido seguir la inercia de los mecanismos de mercado, favoreciendo a la industria automotriz y agudizando las desigualdades sociales.