Culturas

Juanga: fama y muerte del último hijo del pueblo

México está de luto. Para generaciones enteras de mexicanos la música de Juan Gabriel significó una auténtica educación sentimental.


Modernidad pirateada

La nueva exposición de Jota Izquierdo piratea referencias de aquí y referencias de allá: retrata un país, México, 100% pirata.


Siete materiales para repensar el coleccionismo

Entendido bien, el coleccionismo es una método obsesivo y radical de apropiación del mundo.


Panahi: el cine de la resistencia

La rebeldía crítica de Jafar Panahi es un ejemplo para todos los artistas en regímenes represores. Con Taxi (2015) el director iraní termina por consolidar una brillante e irónica cinematografía.


Berghain: la filosofía política del techno

Desde su origen, el techno representa una estética que rechaza las reglas de producción y la comercialización masiva del ruido, un género electrónico que cuestiona las nociones mercantilizadas del tiempo y el espacio.


ANOHNI: la música en tiempos de vigilancia total

Desde su particular universo sonoro, ANOHNI ha abordado algunas de las cuestiones más inquietantes del presente: ¿se puede hablar, después de Snowden, de “ciudadanos”? ¿Qué significado político tienen el cuerpo y la identidad en un mundo de espionaje masivo?


Descorrer los velos: sobre “Convivencia” de Óscar Sánchez Gómez

En una sociedad de múltiples estigmas, la fotografía de Óscar Sánchez Gómez propone una reflexión personal sobre los difíciles y sutiles efectos del VIH.


No nos disparen: “Freetown Sound”, de Blood Orange

El nuevo disco de Blood Orange propone una estampa compleja del racismo estadounidense y de la dificultad para forjar una identidad propia en un mundo violento.


La arquitectura y la inmensidad del universo: entrevista con Andrés Jaque

Politizados, la arquitectura y el espacio público pueden ser medios de emancipación.


El duelo en tiempos de híper-productividad: “Idea de la ceniza”, de María Virginia Jaua

Como retrata María Virginia Jaua en su primera novela, el duelo –ese trabajo emocional que exige toda pérdida– implica hacer un paréntesis en un mundo dominado por las jornadas y la sobreproducción.