Democracia

Donald Trump y la crisis del neoliberalismo en México

Hoy está en crisis el modelo económico que, según nuestras élites, nos haría un país “moderno”. Ante la amenaza de Trump, debemos emprender una discusión (como no se ha tenido en años) sobre nuestro futuro económico, social y político.


EZLN: el complemento que la izquierda necesita

Contrario a lo que se piensa, más que atomizar el voto de la izquierda, una candidatura del Congreso Nacional Indígena traería una bocanada de aire fresco a nuestra convivencia democrática.


Los caminos al socialismo democrático: enseñanzas de Estados Unidos y América Latina

La fisonomía política de América Latina ha cambiado significativamente en el último año. Es momento de hacer un repaso crítico de los éxitos y fracasos de las izquierdas del sur del continente.


Nuestra fascinación por las encuestas electorales

El juego de las encuestas raya en una ritualidad lúdica. Tras la publicación de los resultados de un sondeo de opinión electoral, los actores políticos se entusiasman, hacen aspavientos, se rasgan las vestiduras.


El desencanto es más interesante que la esperanza

A partir de una conversación con José Woldenberg, la autora reflexiona sobre la ilusión y el desencanto democrático. El arribo de la pluralidad política, explica, vino acompañado de un fenómeno imprevisto: el despliegue de una diversidad de poderes salvajes que hoy están poniendo en crisis la representación. La transición a una democracia procedimental dejó incompleto un asunto sustantivo: la protección y la garantía de los derechos de los mexicanos.


El discurso de nuestra “democracia”

La democracia en México está acompañada de un edificio discursivo particular. Tradicionalmente suelen valorarse los elementos “mínimos indispensables” de la democracia en general. En nuestro país esta celebración de la democracia mínima procedimental también se acompaña de una larga tradición heredada que encuentra aceptable un “autoritarismo mínimo indispensable”. Esta combinación, aunada al uso desmedido de la administración de lo simbólico como elemento de gobernanza, revela el abismo entre la élite política y los ciudadanos marginados de las decisiones que se toman sin su participación directa o indirecta.