Coordenadas de la marginación en Guadalajara

La marginación es un concepto que entraña complejas relaciones, elementos y variables que se juegan la calidad de vida de las personas y su acceso a la movilidad social. Yani Limberopulos y Luis Fernando Cervantes exponen el caso de la ciudad de Guadalajara.

y | Desigualdad

«¡Basurera… marginal… pepenadora!» le gritaba Soraya Montenegro a María la del Barrio mientras sus guardaespaldas evitaban que siguiera golpeándola en una famosa escena de telenovela de los años noventa. María era una chica luchona de un barrio marginado y Soraya, su némesis, una loca que había crecido en una colonia privilegiada y a quien la sola idea de movilidad social le revolvía el estómago. Movilidad social, para los que desconocen el término, se refiere a la medida en que las personas de una sociedad pueden «moverse» a clases sociales distintas a las que nacieron, contrario a vivir en una sociedad en la que los pobres deben hacer un esfuerzo épico para no terminar igual que sus antecesores y los ricos pueden hacer uno más bien mediocre sin preocuparse demasiado por las consecuencias. Esta idea se justifica a partir de conceptos como la meritocracia, o como lo opuesto al nepotismo: la cohesión social o el grado de integración de la sociedad y el aprovechamiento óptimo del talento de los miembros de la misma (CEEY, 2013). El insulto hacia María tenía como propósito recordarle que su oficio había sido el de los pobres y su código postal el de los de afuera. De acuerdo con este personaje cínico del folklor mexicano que nos hereda Televisa, los pobres deben quedarse donde están y no mezclarse con los ricos.

Todos sabemos lo que significa ser barrendero o pepenador, pero ¿qué significa ser marginal? La discusión sobre la marginación surge en los años sesenta en las Ciencias Sociales para describir los efectos dispares y desiguales del proceso de industrialización y desarrollo que experimentó Latinoamérica en la posguerra (Andrea, 2012). Se comenzaba a observar cómo al mismo tiempo que la economía crecía, grupos enteros de la sociedad se quedaban fuera del progreso y se concentraban en los márgenes de las urbes en barrios pauperizados. La marginación es la expresión más aguda de la desigualdad social y es el resultado de la manera como se desarrolló nuestra región después de las guerras mundiales del siglo pasado, etapa en la que la riqueza se concentró de tal modo que los avances que experimentó la sociedad en salud, educación y vivienda no llegaron de la misma forma a todos. Algunos incluso siguen esperándolos, creando fronteras claras entre los de adentro y los de afuera. Tan alarmante es el concepto como triste que sea utilizado por una generación de miembros de las clases privilegiadas para humillar a otros al  mofarse de su condición de pobreza y exclusión social, lo que muestra la poca empatía que existe entre clases sociales. Ejemplos de esto son cada vez con más frecuencia subidos a YouTube en escenas que ni los guionistas de Televisa habrían podido inventar, o narrados en textos como el Mirreynato.

Las personas que habitan en territorios marginados viven una realidad bastante complicada por lo menos en cinco dimensiones: la ecológica, esparciéndose entre basureros, contaminación y signos de visible deterioro del territorio; la sociopsicológica, pues participan menos de las decisiones sociales y experimentan menor integración de sus comunidades; la sociocultural, al presentar bajos niveles de salud, educación, vivienda y menor acceso a la cultura; la económica, con ingresos de subsistencia y empleos inestables; y por último, la política, sin organizaciones políticas que los representen de manera adecuada y con mayor propensión a ser manipulados por otros grupos políticos (Enríquez, 2007). El fenómeno social de la marginación no se puede reducir en toda su complejidad a un solo índice o número, son muchos elementos y dimensiones las que hacen a alguien marginal en este contexto y no todos ellos pueden medirse con facilidad. No es sencillo medir el grado de integración social de las comunidades o la fuerza de sus redes para llevar al éxito sus demandas. Es por eso que para estudiarlo se le ha acotado y limitado su medida a una aproximación del fenómeno por medio de elementos que son fáciles de medir en censos, pero que están relacionados con las dimensiones más complejas como mínimo.

En México, el Consejo Nacional de Población (Conapo) se da a la tarea de calcular en cada ejercicio censal (desde 1990) un Índice de Marginación Urbana (IMU) como herramienta técnica para identificar la geografía de la marginación en el país. Este índice se construye al medir el acceso de la población a beneficios como educación, salud y vivienda. El IMU cuenta con diez variables que se ponderan estadísticamente en un solo valor mediante un método un poco más complicado que un promedio (Conapo, 2010). Dos variables de educación: el porcentaje de personas en edad de estudiar y que no asiste a la escuela y el porcentaje de mayores de quince que no completó la educación básica; dos de salud: los que no tienen derechohabiencia a servicios de salud y el promedio de niños que mueren al nacer; cinco de condiciones de las viviendas: el porcentaje de casas que no tienen drenaje conectado a la red pública o fosa séptica, que no tienen excusado con conexión de agua, que no tienen agua entubada, que tienen pisos de tierra y el porcentaje de casas donde hay hacinamiento;[I] y, por último, el promedio de viviendas sin refrigerador como indicador de la capacidad de ingreso de las personas.

El hecho de que el índice se relacione con fenómenos sociales que son característicos de las zonas marginadas sin que en su fórmula haya ninguna medida de estos es reflejo del éxito que este cálculo significó en la tarea de aproximarnos a definir quiénes son los marginados. La utilización del IMU también ha permitido a investigadores acercarse a distintos fenómenos sociales como los maltratos que sufren las mujeres durante el embarazo adolescente (Cuevas et al., 2006) y este se encuentra estrechamente ligado con la condición de pobreza. El índice, en sus primeros esfuerzos, se calculó en los ámbitos estatal y municipal y solo permitía conocer la distribución geográfica de los marginados a gran escala, lo cual ha sido muy útil para hacer comparaciones entre estados y entre regiones. Hoy tenemos información a nivel de colonia para toda el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) gracias a un ejercicio elaborado por el Instituto de Información Estadística y Geográfica del Estado de Jalisco (IIEG Jalisco), con base en datos del último censo de población y vivienda de 2010.


Guadalajara es una de las urbes más extensas y pobladas de América Latina, y como tal representa un excelente caso de estudio para entender el fenómeno de la marginación. Históricamente, podemos situar la segunda mitad del siglo XX como el momento en que la ciudad comenzó a crecer de forma imparable. Nuestras abuelas y abuelos nos confirman cada que tienen la oportunidad hasta dónde llegaba la ciudad en sus tiempos, pero ellos mismos no acostumbraban hacer la misma pregunta a sus abuelos porque les habrían mencionado las mismas fronteras que ya conocían. Si bien es indiscutible que desde su fundación en 1542 la ciudad había estado en constante crecimiento, después de la Revolución y, sobre todo a raíz el proceso de industrialización que siguió a esta, fue cuando la ciudad comenzó a experimentar un crecimiento poblacional exponencial y a consumir cada vez más y más hectáreas de las rancherías aledañas para albergar a los recién llegados y a los recién nacidos.

 Ilustración 1. Plano de la ciudad de Guadalajara en 1908 sobrepuesto a la imagen satelital actual

 Fuente: http://jorgedelatorre.net y Google

De acuerdo con el historiador y museógrafo José María Muría, la población de Guadalajara a principios del siglo XIX no superaba los cuarenta mil habitantes (Muría, 2004). En el censo de 1930 la ciudad registró ciento ochenta mil habitantes en mil novecientos treinta hectáreas, y para 1970 ya se podía hablar de una zona metropolitana que incluía a Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque con un millón cuatrocientos noventa y tres mil habitantes asentados en una superficie de trece mil veinte hectáreas (Del Carmen, 2005). En esos tiempos la expansión de la ciudad fue tan insaciable que los problemas asociados con la provisión de servicios rebasaron la capacidad de las autoridades para atenderlos. En las décadas de los años sesenta y setenta las autoridades concentraron sus esfuerzos en lograr una anexión física y funcional de la ciudad de Guadalajara con las poblaciones vecinas, los municipios de Zapopan y Tlaquepaque; y a partir de los años ochenta lo mismo sucedió con en el municipio de Tonalá. La antigua carretera a Zapopan dejó de existir para convertirse en avenida Américas, por cuyo trazo hoy se albergan colonias densamente pobladas. Con el paso de los años las demás fronteras geográficas como los ríos y arroyos fueron siendo entubados y remplazados con avenidas, distribuidores viales, túneles y pasos a desnivel.


Tabla 1. Crecimiento de la población y de la extensión del territorio habitado en el AMG de 1930 a 2010

Fuente: Del Carmen Venegas, 2005; Network, 2009. Nota: la extensión territorial de 2010 corresponde a 2009.

Distintos elementos que fueron confluyendo y sucediéndose en el tiempo explican este proceso de urbanización, entre ellos destaca, por ejemplo, la estabilidad económica surgida en el país después de la Revolución. Gracias al talento de empresarios locales como Salvador López Chávez y Abelardo García Arce se crearon empresas icónicas de la ciudad como Calzado Canadá y la refresquera Sidral Aga. La primera llegó a ser la empresa más importante del ramo en Latinoamérica, pero no se supo adaptar a la apertura comercial; y la segunda se coronó con bebidas como el Zubba, refresco de uva sin gas, y su homónimo de manzana Sidral Aga. Este proceso consolidó la fuerza de atracción que tuvo la ciudad y que atrajo a millones de otras regiones y del campo a la ciudad. Otros factores que también jugaron un papel importante fueron los avances de la época en medicina y provisión de servicios de salud que aumentaron la esperanza de vida y redujeron la mortalidad infantil, y la extensión de las vías de comunicación en el país (tren, accesos carreteros, centrales de autobuses, aeropuertos, etcétera) que permitieron a otras personas venir a la ciudad. Pero al mismo tiempo, factores humanos como la corrupción e incompetencia propiciaron la creación y el crecimiento de asentamientos irregulares y dieron origen a múltiples colonias que ahora comparten como sello la carencia de planeación, provisión de servicios básicos, violaciones a las normas establecidas, problemas de propiedad y vulnerabilidad a catástrofes como inundaciones.

Con el cambio de milenio la población del AMG superó los tres y medio millones de habitantes asentados en una superficie de cuarenta y seis mil quinientas hectáreas, una duplicación de población con respecto a treinta años atrás. En esas fechas el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) contaba con más de un lustro de haber sido firmado y comenzaba a atraer capital internacional en forma de plantas de manufactura con orientación exportadora. SCI San Mina, Flextronics, Honda, Jabil Circuits, Continental son los nombres de algunas de las corporaciones que decidieron instalarse en la zona. Por esos años, a los municipios de El Salto, Tlajomulco, Ixtlahuacán de los Membrillos y Juanacatlán les llegó el proceso de urbanización similar al experimentado por los cuatro municipios originales del AMG treinta años antes. Hasta llegar hoy a una ciudad que cuenta con un macrolibramiento en construcción que planea conectar efectivamente a los nueve municipios que conforman el AMG (Guadalajara, Ixtlahuacán de los Membrillos, Juanacatlán, El Salto, Tlajomulco de Zúñiga, Tlaquepaque, Tonalá, Zapopan y recientemente Zapotlanejo). Los datos de 2015 dicen que ahora hay cuatro millones ochocientos mil habitantes en sesenta y cuatro mil cien hectáreas.


Con mapas podemos apreciar grados de marginación que hay en cada colonia del AMG en distintas tonalidades. Comprender cada vez mejor este mapa y lo que hay detrás de cada tonalidad es un insumo básico para aquellos que quieren incidir en la planeación urbana, desde diseñarla hasta evaluarla, y fundamental para que los gobernantes de las ciudades definan cuáles son las áreas más necesitadas de servicios. Pero también es crucial que los ciudadanos conozcan cómo se calculan los grados de marginación para quitar el velo de misticismo que hay detrás de las estadísticas oficiales y evitar que los burócratas conviertan estos indicadores en fetiches. Porque el enorme esfuerzo que llevó reducir un fenómeno de tantas dimensiones a un número sencillo puede fallar si quienes se dedican a atender el problema caen en el error de creer que para ayudar a los marginados basta con afectar las variables que entran en la fórmula y olvidan la discusión más amplia que existe al respecto: la importancia de elementos como la segregación social o la falta de representación política, por mencionar algunos que se quedaron fuera de la ecuación.

El siguiente mapa muestra la marginación urbana por colonias del AMG más actualizado que se tiene, utilizando el índice del IIEG Jalisco con datos de 2010 y con información relativa a colonias. Esto representa una diferencia metodológica con respecto al índice que calcula Conapo, ya que este utiliza Áreas Geo Estadísticas Básicas (AGEB), la unidad básica de división geoestadística con la que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) clasifica al territorio nacional. De acuerdo con el Inegi, una AGEB típica comprende unas cuantas manzanas delimitadas a la perfección por calles, avenidas, andadores o cualquier otro rasgo de fácil identificación en el terreno, como una colonia; pero las personas no conocen hasta dónde llega la AGEB en la que viven, por lo que culturalmente hace más sentido para la ciudadanía conocer esta información a nivel de colonia.


Ilustración 2. Grado de marginación urbana de las colonias del AMG
Fuente: elaboración propia con base en información sociodemográfica provista por el IIEG.

El patrón espacial de la marginación se concentra sobre todo en las orillas o márgenes del AMG, de forma principal aunque no exclusiva en los municipios de Tonalá, Zapopan, El Salto y Tlajomulco. Contrario a lo que acontece en Guadalajara, que es el municipio más antiguo y a partir de cual comenzó a expandirse la ciudad. A pesar de que existen claros focos de marginación, por fortuna estos son la excepción más que la regla. Solo 1.43% de la población total del AMG vive en condiciones de alta o muy alta marginación, pero este pequeño porcentaje llena por completo el Estadio Jalisco, y un 7% adicional (casi trescientos mil habitantes) viven en condiciones de marginación media.


Ilustración 3. Porcentaje de la población por grado de marginación urbana del AMG
Fuente: elaboración propia con base en información sociodemográfica provista por el IIEG.

Para entender mejor lo que esto significa podemos observar lo que implica cada grado de marginación en términos del valor promedio de cada una de las variables que componen el índice. En las colonias de muy alta marginación solo 10% de los niños de entre seis y catorce años de edad asisten a la escuela, mientras que en el resto de colonias 90% de los niños asisten con regularidad. Tan solo tener un grado de marginación media implica que 47% de las personas que viven en una colonia no terminó la educación básica; 40% no tiene derechohabiencia a servicios de salud; en 2% de los partos de las mujeres en edad reproductiva el niño fallece al nacer; una quinta parte vive sin estar conectado a la red de agua potable y más de 10% de las viviendas no tiene ni siquiera un refrigerador en casa. Esto pone de relieve que si bien los grados de marginación altos y muy altos hablan de condiciones de vida paupérrimas, los grados medios ya significan condiciones de vida lejos de las deseables y con desventajas considerables respecto a la población más privilegiada.


Tabla 2. Promedio de las variables que componen el Índice de Marginación Urbana por grado de marginación y general
Fuente: elaboración propia con base en información sociodemográfica provista por el IIEG.

En Guadalajara, independientemente de que el grado de marginación en el municipio sea en general bajo y muy bajo, hay una notable diferencia entre el oriente y el poniente de la ciudad divididos por la calzada Independencia, lo que confirma el estereotipo que se tiene en el lado poniente sobre el cambio de panorama que implica ir «de la calzada pa’allá». En Zapopan hay tres zonas en donde se concentra la marginación. La primera, al sur, en las colonias allende del Colli, instaladas en las faldas del Bosque de la Primavera en un triángulo delimitado por el bosque, el Anillo Periférico y la prolongación de Mariano Otero. La segunda zona, en los extremos del poblado de Tesistán a sus cuatro latitudes. Por último, hay una zona de elevada marginación en colonias circuncidantes al Bosque del Centinela, como la colonia Mesa de los Ocotes. Estas últimas en franco contraste con el fraccionamiento residencial de Las Cañadas, una de las zonas residenciales más exclusivas de la ciudad frente al mismo bosque.

El municipio de Tonalá concentra dos focos de marginación muy importantes y varias colonias marginadas desperdigadas a lo largo de todo el municipio. El primero en la parte norte, formado por un aglomerado de dieciocho colonias que colindan con el Periférico por un lado y con la Barranca de Huentitán por el otro, y que van desde Lomas del Zalate hasta los Amiales. El segundo foco de marginación, y que por mucho es la mayor concentración de toda el AMG, se ubica en el área donde se juntan los municipios de Tonalá, El Salto y San Pedro Tlaquepaque e incluye a colonias de todos ellos. Es un conjunto de más de treinta colonias ubicadas entre canales y cuerpos de agua contaminados por las industrias aledañas y aguas negras de otras zonas residenciales. Esto genera situaciones paradójicas, como el hecho que la población no pueda acceder a fuentes de agua limpia a pesar de tener agua corriendo a escasos metros de sus viviendas, y que las temporadas de lluvia nunca estén exentas de muertes y accidentes a causa de crecidas e inundaciones.


Ilustración 4. Foco de marginación en colonias del Salto, Tlajomulco, Tlaquepaque y Tonalá
Fuente: elaboración propia con base en información sociodemográfica provista por el IIEG.

Es una lástima que el crecimiento desenfrenado de la urbe no estuviera acompañado de un proceso de planeación que le permitiese una mejor articulación y funcionalidad. Cayó presa de la incompetencia y corrupción gubernamental combinada con la voracidad característica de los intereses inmobiliarios, y así la ciudad se fue extendiendo «sin ton ni son». Municipios enteros como Tlajomulco, que vio crecer su población en 510% pasando de cerca de setenta mil habitantes en 1990 a cuatrocientos veinte mil en 2010, son un claro ejemplo del fracaso de la política de vivienda con constantes como la ausencia de áreas verdes y recreativas, espacios públicos, baja calidad de los materiales de construcción en las viviendas, limitada oferta de servicios públicos y lejanía de los centros de trabajo. Colonias como Chula Vista, Santa Fe y Lomas del Mirador son testigos del abandono y deterioro que sufren sus moradores, y otros municipios del AMG como El Salto, Juanacatlán y Tonalá no difieren ejemplarmente. Los que viven en el Jordán o Bellavista en Tonalá lo hacen muy distinto que quienes viven en el Country Club o Providencia, que antaño eran ranchos en la carretera que llevaba a Zapopan.


La marginación es un fenómeno social en continua evolución. Desde la primera vez que se calculó hasta hoy hay variables que han dejado de entrar en la fórmula. En el 2000, por ejemplo, los cálculos del IMU incluían variables como el embarazo adolescente e ingresos monetarios. Una razón para dejar de incluir una variable es que deje de variar lo suficiente entre la población como para permitirle al mapa cambiar de color, lo que sucedería si todos tuvieran un refrigerador. Pero también se pueden dejar de incluir variables por factores políticos o para maquillar los datos y hacer parecer que los problemas son mucho menores. Por esta razón la sociedad debe demandar siempre la máxima trasparencia de la autoridad y exigir que se den y agoten todas las explicaciones en su actuar. También es importante recalcar que hay dimensiones relacionadas con la marginación que son más complejas, por ello es fundamental mantener la discusión conceptual abierta y pensar en formas de incluir estos y nuevos elementos que surjan como relevantes. Las nuevas tecnologías e internet no existían cuando se comenzó a hablar de marginación y ahora fungen como elementos democratizadores del conocimiento, por lo que tal vez sería relevante saber en qué medida unos tienen acceso y otros no. En ese sentido, el mapa que vemos es solo uno de los mapas posibles y es igualmente necesario conocer sus limitaciones. Pero las limitaciones del IMU no deben ser un impedimento para que este se utilice en la toma de decisiones de los hacedores de política pública, ya que resalta colonias y problemas que requieren ser atendidos de manera urgente, y pone en perspectiva la relevancia de las políticas públicas existentes y el costo que significan para las generaciones futuras la corrupción e ineptitud que hacen a otras fracasar.

Por último, no se debe olvidar la importancia de impulsar una mayor cohesión social y eliminar las barreras que separan a las poblaciones de la ciudad en todas sus formas porque la desigualdad nos aleja de una mejor versión de la ciudad, una versión que es posible y medianamente probable. En tan solo trece años, de acuerdo con las proyecciones de población 2010-2030 elaboradas por Conapo, la población de la AMG alcanzará los más de cinco millones y medio, casi un millón más que en 2015. Estos nuevos pobladores, al igual que los actuales representados en los mapas, tienen derecho a una mejor ciudad y es responsabilidad de todos construirla.


[I] Cuando llegan a residir 2.5 o más personas por cuarto, dado que la limitación del espacio impide la sana convivencia y el adecuado desarrollo de las actividades personales.


Referencias

Andrea, D. (2012). La noción de marginalidad en la teoría social latinoamericana: surgimiento y actualidad. Universitas Humanísticas, pp. 17-34.

CEEY. (2013). Informe de movilidad social en México 2013: Imagina tu futuro. Centro de Estudios Espinosa Yglesias, Distrito Federal. Disponible en http://www.ses.unam.mx/curso2013/pdf/MovilidadSocialMexico.pdf

Conapo. (2010). Índice de marginación urbana 2010. Consejo Nacional de Población, Distrito Federal. Disponible en http://www.Conapo.gob.mx/en/CONAPO/Indice_de_marginacion_urbana_2010

——. (2012). Catálogo del Sistema Urbano Nacional 2012. Tech. rep., CONAPO, México.

CONEVAL. (julio de 2015). Comunicado de prensa no. 005. CONEVAl informa los resultados de la medición de pobreza 2014.

Cuevas et al. (2006). Violencia y embarazo en usuarias del sector salud en estados de alta marginación en México. Salud Pública de México, (48) 239-249.

Del Carmen Venegas, A. (octubre-diciembre de 2005). El crecimiento urbano y las características socioeconómicas de la Zona Metropolitana de Guadalajara: la generación de áreas pauperizadas. Carta Económica Regional.

Enríquez, P. G. (2007). De la marginalidad a la Exclusión Social: Un mapa para recorrer sus conceptos y núcleos problemáticos. Fundamentos en Humanidades, (VIII) 57-88.

Muría, J. (2004). Nueva situación de la Nueva Galicia en el S. XVIII. Sumario Histórico de Jalisco, 119-143.

Network, L. A. (2009). Dinámica demográfica del área metropolitana de Guadalajara. Disponible en https://www.lahn.utexas.org/Case%20Study%20Cities/Guadalajara/Guadalajaraall.html


Datos abiertos

Para consultar las fuentes de datos utilizados en la redacción de este texto, visitar:

a) Tabulados de marginación por colonia IEEG

b) Mapas que reflejan el status de los indicadores para el IMU

c) Mapa de colonias del estado de Jalisco IEEG

d) Proyecciones de Población 2010-2030 a nivel municipal por CONAPO

 

 

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