De la ética editorial: una carta a nuestros lectores

A propósito de la publicación del “Alfabeto racista mexicano”, una reflexión sobre nuestro trabajo editorial.

| Carta editorial

El pasado 3 de marzo se publicó en Horizontal la primera entrega del Alfabeto racista mexicano del historiador Federico Navarrete. Algunos de nuestros lectores se han sentido incómodos e incluso ofendidos con la publicación de este texto, en particular con su entrada referente al sociólogo y antropólogo Roger Bartra.

Por ejemplo, nuestro lector Abdiel Macías escribe:

Navarrete endilga a un artículo de Roger Bartra la nada honrosa nota de “racista”. Podrá uno estar de acuerdo o no con Bartra. Pero [Navarrete] comete un salto lógico al atribuir a sus palabras un sesgo racista. En ningún punto del texto que pone a consideración [Bartra] habla de clases ni de “razas”. Terminado éste, apunta que algunas de sus palabras (“decrépito”, “decadente”…) se ajustan al discurso racista. Vaya, son palabras que denotan un campo semántico mucho más amplio y no quedan sólo en la historia, sino que son comunes en la charla cotidiana. Yo veo que podrían adscribirse a una crítica del “viejo régimen” de patrimonialismo y clientelismo que forjó el ascenso y poder de los grandes sindicatos mexicanos al servicio del PRI, y a la reciente ofensiva de que han sido objeto. En ningún momento dice Bartra que el movimiento sindical sea decadente u obsoleto porque sus miembros son de tal o cual raza.

Al interior de la redacción también se ha suscitado un intenso debate. Desde enero de 2016 Horizontal funciona editorialmente de una forma descentralizada: todos los editores cuentan con la iniciativa para solicitar, editar y publicar textos autónomamente. Aunque es constante la discusión al interior de la redacción, una de las consecuencias de esta forma de operación es que sus editores no están, en lo individual, siempre al tanto de los contenidos de los textos solicitados por los demás. Este fue el caso con la primera entrega del alfabeto de Navarrete.

¿Nos encontramos frente a un texto impublicable o no? Algunos de los editores sostenemos que la entrada sobre Bartra se encuentra, en efecto, en los lindes de la calumnia y que debió haber sido severamente replanteada antes de su publicación o, de plano, no publicada. Ese gesto, el de incluir a Bartra (autor de un extensa obra que amerita rigurosas lecturas críticas) como entrada en un diccionario que tiene como fin marcar ideas y prácticas del racismo mexicano, nos parece inaceptable. Parecería que el objetivo de esa entrada no es pensar a Bartra ni sus ideas sino sencillamente marcarlo. También consideramos desafortunada la inclusión de Lorenzo Córdova en este alfabeto. Más allá de si su “exabrupto” de mayo del año pasado (en su momento analizado críticamente por el mismo Navarrete en Horizontal) reproduce o no un discurso discriminatorio, no se justifica ofrecer su nombre como entrada en un diccionario de la infamia racista.

Otros editores consideramos que la libertad de criterio de los autores al escoger sus batallas culturales, así como su manera de polemizar, debe prevalecer. Este género editorial, el alfabeto de autor, es un producto de naturaleza altamente subjetiva. Intentar adivinar las intenciones de los autores e intervenir los textos basados en esas suposiciones podría ser equiparable, en casos extremos, a algún tipo de censura.

¿Qué hacer frente a este tipo de disyuntivas editoriales? La opción más extrema es editar o suprimir el texto una vez ya publicado. Otra es no hacer nada. Hemos optado por publicar esta nota como una forma de abonar a la transparencia de Horizontal y a su compromiso por mantener un diálogo crítico con sus lectores. Del mismo modo nos planteamos iniciar una discusión sobre los límites éticos de una publicación como la nuestra, ocupada en cuestionar (a veces radicalmente) la distribución material y simbólica del poder, del capital y del saber. Invitamos a nuestros lectores a formar parte de esta reflexión.

Desde su arranque Horizontal ha asumido como una de sus tareas capitales la crítica del racismo. Esta batalla seguirá siendo parte de nuestro cometido editorial. Como editores nos comprometemos a integrar diferentes perspectivas que puedan abonar, con rigor y potencia, a esta discusión.

La Redacción

Artículos relacionados