Elección 2016: ganadores, perdedores y sobrevivientes

El "mal humor social" tuvo rendimientos electorales: la jornada de ayer demostró que en muchos estados el voto sirvió para castigar al PRI.

| Elecciones 2016

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Las elecciones celebradas el pasado 5 de junio reconfiguraron el mapa político del país. La alternancia política llega por primera vez a entidades como Durango, Tamaulipas, Quintana Roo y Veracruz. En términos generales la elección se da en medio de un contexto de hartazgo con la distribución del poder y desencanto con los procesos electorales como motor de cambio; algo hay de cierto: como lo vimos en Oaxaca, Puebla y Sinaloa, la alternancia no modificó la vida democrática en esos estados sino, por el contrario, hizo más difusos los contrapesos políticos y la exclusión política de ciertos grupos sociales fue la regla. Los resultados de esta elección nos presentan un panorama político complejo en el camino a la sucesión presidencial de 2018.


Ganadores

Gana el PAN.

El PAN fue una opción política deseable en al menos 7 estados: Chihuahua, Veracruz, Puebla, Tamaulipas, Durango, Quintana Roo y Aguascalientes. En Tamaulipas, Quintana Roo, Durango y Veracruz, la primera transición política en 86 años de priismo llegó de manos del PAN, aunque, salvo en el caso de Javier Corral y Francisco García Cabeza de Vaca, los personajes ganadores son y tienen vínculos con el priismo. En Chihuahua, Corral gobernará con un congreso de mayoría panista (ganó 16 distritos y 6 el PRI) que le dará cierto margen de maniobra en un estado con una de las mayores deudas financieras. En Veracruz, si bien probablemente gane Yunes Linares, la bancada aliancista (el PRD y el PAN) no alcanzó la mayoría en el congreso, mientras MORENA ganó en la capital y en ciudades importantes como Orizaba y Coatzacoalcos. En Quintana Roo, Carlos Joaquín tendrá un congreso de mayoría priista. En Tamaulipas el PAN ganó también una clara mayoría en el congreso local, mientras que en Durango el PRI ganó la mayoría de los distritos.

Gana MORENA.

El movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador ganó en términos generales. En la Ciudad de México, para la elección de la Asamblea Constituyente, la planilla de MORENA ganó y se impuso a la propuesta perredista. Cuitláhuac García (en Veracruz) y Salomón Jara (en Oaxaca) tuvieron un buen desempeño electoral. En el caso veracruzano, García podría impugnar los resultados electorales y, en el caso oaxaqueño, Jara obtuvo un resultado mucho más alto de lo esperado (en parte eso explicaría la derrota de la alianza PAN-PRD). En el congreso local de ambos estados Morena logró colocar a bancadas importantes. En términos generales, MORENA se coloca como la tercera fuerza política en el país en su segunda elección.


Sobrevivientes (ganadores relativos)

El PRI.

Aunque el PRI aventaja en los estados de Oaxaca, Hidalgo, Zacatecas, Sinaloa y Tlaxcala, su desempeño distó de sus planes electorales. Gobiernos como los de Duarte en Veracruz o Borge en Quintana Roo fueron castigados en las urnas. El partido del presidente aunque gana, pierde. Los resultados electorales traerán consigo seguramente cambios al interior del partido y reacomodos en el gobierno federal. En los estados que el PRI regresa, como Oaxaca y Sinaloa, el partido tendrá la tarea de tener planes de gobierno ambiciosos y sujetarse a los más estrictos mecanismos de rendición de cuentas.


Perdedores

Pierde el PRD.

El Partido de la Revolución Democrática no logró presentar ninguna opción política ganadora en la elección del 2016. En donde hubo alianza con el PAN, los candidatos eran vinculados con el PAN (salvo en el caso de Oaxaca). La estrategia política fue tan errada que fueron militantes del PRD quienes apuntalaron candidaturas del PAN (Corral) y panistas apoyando una candidatura del PRD que, de ir en alianza, hubiera ganado, como es el caso de Lorena Cuéllar en Tlaxcala. El PRD pierde, sobre todo, en la Ciudad de México. La estrategia de Miguel Ángel Mancera fue desastrosa: diseñó un proceso constitucional para sobre-representar al PRD y al PRI, al tiempo que suplió esa carente legitimidad con un comité redactor y un consejo consultivo del mismo, con el fin de que se discuta una Constitución fraguada por una minoría. El resultado fue el descalabro electoral del PRD en la ciudad y un abstencionismo por arriba del setenta por ciento. En estas condiciones la Constitución tendría que someterse a un referéndum confirmatorio por todo el electorado.

Pierden los independientes.

Si en 2015 “El Bronco”, Pedro Kumamoto o Manuel Clouthier habían oxigenado la vida política nacional, en esta ocasión los independientes no lograron concretar ningún proyecto. Primero, habría que decir que los independientes no son el escaparate de los saneadores de la vida pública sino que, esencialmente, ayudan a distender la disciplina partidista y a mejorar la vida interna de los partidos. En segundo lugar, quedó claro que las reglas están diseñadas para afectar su desempeño. Tal es el caso del proceso de la Asamblea Constituyente (en donde hubiera tenido sentido la amplísima participación de independientes y un proceso de listas abiertas) en el que, como documentó el colectivo #TúConstituyente, firmaron los muertos y los presos para apuntalar candidaturas provenientes de grupos corporativos en las listas.

Pierde el INE.

Durante el proceso electoral se pudo ver un instituto errático y desorganizado que culminó con la pifia del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), que en sus primeras horas fue inservible en la mayoría de los estados. Una de las razones para centralizar las elecciones y gastar millones de pesos en ello fue tener mejores sistemas de resultados electorales que no estuvieran a merced de los gobernadores.

Pierde Movimiento Ciudadano.

Si en la elección pasada sorprendió con la elección en Jalisco, donde ahora gobierna al 70% de la población, en esta elección los resultados para ese partido fueron muy malos. Como apuntaba en aquella ocasión, existe un divorcio entre la dirigencia nacional de Movimiento Ciudadano y la organización política en Jalisco, que se ve más como una fuerza local y menos como parte de una estructura que continúa al borde de la desaparición.


Hacia el 2018

Ninguna de las elecciones locales podría servir como medidor en este momento. Sin embargo, queda claro que el voto se ha quedado corto para transitar a la democracia. La representación electoral sigue sin ser vinculante (ejemplo: los gobernantes no pudieron reelegirse) y el sistema de independientes tiene las suficientes trabas para hacerlo inservible. Los sistemas de rendición de cuentas para los gobernantes entrantes y salientes son deficientes; nada más que la buena voluntad de Yunes o Corral será detonante de procesos en contra de los gobernadores de Chihuahua y Veracruz. La elección de nuevos gobernadores no exime a los candidatos de dar explicaciones sobre acusaciones en su contra; por ejemplo, un buen paso para personajes como Alejandro Murat será dar cuentas sobre el caso Infonavit-Abengoa. La dirigencia del PRD ha logrado casi aniquilar al partido y, sin embargo, los votos de la izquierda siguen creciendo, probablemente lo más interesante que veamos será la reagrupación de la izquierda para la próxima elección federal.

(Foto: Javier Corral.) 

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