Elecciones en Coahuila: nadie está libre de pecado, pero todos arrojan piedras

El domingo 4 de junio próximo, Coahuila elige gobernador y legislatura. En este marco, la compleja red de corrupciones que ha permeado al estado norteño abarca a prácticamente todos los actores de la contienda.

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Además de elegir gobernador, el domingo 4 de junio en Coahuila se decidirá también la integración de la legislatura local, compuesta por dieciséis diputados de mayoría y nueve de representación proporcional. Hay un aspecto que hace que la elección coahuilense tenga un cierto grado de… curiosidad. Humberto Moreira, el ex gobernador de Coahuila, regresa en este proceso a la política electoral con el Partido Joven, pues es el primero en la lista de los candidatos a diputados de representación proporcional de ese partido. Y antes del anuncio de su vuelta hizo un par de revelaciones interesantes: dejó ver que no tiene relación política con su hermano Rubén Moreira, el actual gobernante, a pesar de que aseguró: «Yo lo puse como gobernador y lo puse como candidato a diputado federal». Y ya encarrilado también dijo: «He cargado una losa muy pesada por eso y he tenido que tragarme solo el sapo sin hacer gestos, pero bueno, él sabrá lo que hace, y su conciencia espero le dé tranquilidad». Es decir, el señor Humberto Moreira no piensa que fue el electorado de Coahuila, sus votantes en mayoría, sino él quien hizo diputado y gobernador a su hermano Rubén.

En la entrevista que tuvo con Imagen Televisión para hacer el anuncio, Moreira también destacó que no regresa a la política con el PRI porque el partido del que fue dirigente nacional no le dio la oportunidad. Al respecto aseveró: «Busqué participar en el PRI, el presidente del Comité Nacional, de manera unilateral dijo que no podía participar yo […] tengo derecho a participar, sin embargo no se me dio esa oportunidad».

Los hermanos Moreira protagonizaron en el año 2011 el extravagante caso de un hermano que reemplazó a otro en la gubernatura. Es verdad que entre ambos ejerció el Poder Ejecutivo del estado un interino: Jorge Torres, pero su periodo no disimuló el hecho de que en 2005 fue elegido gobernador constitucional Humberto Moreira y para el siguiente sexenio, que empezó en 2011 y que ahora languidece, el gobernador electo (o puesto en el cargo por Humberto Moreira, según sus propias palabras) fue su hermano Rubén. Nunca en la historia política del país había ocurrido algo igual, salvo el caso de tres hermanos de apellido Cravioto en el estado de Hidalgo (Rafael, Simón y Francisco). Pero eso ocurrió durante la dictadura de Porfirio Díaz.

En el siglo XX y en lo que llevamos de esta centuria algunas familias proveyeron de gobernadores a sus estados. En Colima, Enrique y Carlos de la Madrid; en el propio estado de Hidalgo, Javier Rojo Gómez, su hijo Jorge Rojo Lugo, su cuñado José Lugo Guerrero y los primos del segundo, Adolfo Lugo Verduzco y Humberto Lugo Gil. En Guerrero, los Rubén Figueroa, padre e hijo. En Michoacán ejercieron el Poder Ejecutivo estatal el general Lázaro Cárdenas, su hermano Dámaso, su hijo Cuauhtémoc y su nieto Lázaro. En Puebla, los hermanos Maximino y Rafael Ávila Camacho. En Quintana Roo, los medios hermanos Pedro Joaquín Coldwell y Carlos Joaquín González; también en esa entidad está el caso de Miguel Borge Martín y su sobrino Roberto Borge Angulo. Eran familiares, pero entre los gobiernos de uno y otro pasaron años. Es decir, en ninguno de los grupos de gobernantes con lazos de consanguineidad hubo sucesión continuada entre parentelas.

En la entrevista con Imagen Televisión no hubo preguntas y por lo tanto tampoco respuestas respecto a si la carga de la losa, que a decir de Humberto Moreira es muy pesada, o si el sapo que se tragó solo y sin hacer gestos, incluyen la información sobre los manejos financieros irregulares de dos de sus colaboradores: Vicente Chaires y Javier Villarreal. Uno acrecentó su fortuna personal de forma súbita e «inexplicable» (es un decir), pues sus cargos oficiales, siempre con Humberto Moreira, no fueron remunerados con tal cantidad de recursos que le permitieran ser dueño o socio de empresas de medios audiovisuales o del ramo inmobiliario.

Tampoco hubo lugar para el arrepentimiento por las acusaciones contra Javier Villarreal, quien cuando fue secretario ejecutivo del sistema local de administración tributaria, con Moreira «el Primero» como gobernador, habría colocado deuda pública estatal con base en decretos de autorización legislativa ficticia. Ése fue el caso de un crédito por dos mil millones de pesos para la Comisión de Aguas y Saneamiento de Coahuila, y el de otro por un monto de mil millones de pesos «con el objeto de destinarlo a programas de inversión y de obra pública», así, en esos imprecisos términos. Tampoco hubo lugar para la congoja por los señalamientos que hacen notar el apabullante endeudamiento del gobierno de Moreira «el Primero», que ascendió a treinta mil millones de pesos.

En la búsqueda por alcanzar el Poder Ejecutivo contienden varios candidatos, de los que solo dos, quizá tres, alcanzarán votaciones importantes. Uno de ellos es Guillermo Anaya, postulado por el PAN. Anaya ha sido alcalde de Torreón, diputado federal de mayoría relativa y de representación proporcional y senador. Sin embargo, la principal característica de su presencia política no es el desempeño en esos cargos, sino el lazo afectivo que mantiene con el ex presidente Felipe Calderón, de quien es compadre. Si se atiende al resultado de las encuestas (la de Grupo Reforma, por ejemplo) se ubica en el segundo lugar en la preferencia de los votantes, pues los números presentados por esa empresa periodística favorecen al candidato del PRI, Miguel Ángel Riquelme Solís. La diferencia es breve, de apenas cuatro puntos porcentuales, porque colocan a Riquelme Solís con 40% de las preferencias electorales, contra 36% de Anaya Llamas.

Aunado a lo cerrado de la contienda coahuilense por el Ejecutivo estatal, cabe señalar que el duelo entre los candidatos Riquelme Solís del PRI y Anaya Llamas del PAN no se ha centrado en el cotejo de temperamentos ni en la comparación de sus planes y programas de gobierno. Ambos han sido expuestos por su adversario (o por sus equipos de campaña) como abusivos del poder. Recientemente salió a la luz información relevante acerca de los gustos inmobiliarios del candidato panista, quien posee una mansión de lujo ubicada en una de las zonas más exclusivas de Torreón, ciudad de la que fue presidente municipal; finca que tiene un valor aproximado de veinte millones de pesos. De acuerdo con el periódico El Financiero, la casa de Anaya está en un terreno de mil quinientos metros cuadrados en el fraccionamiento “Las Villas”, el cual está rodeado por muros de tres metros de alto, se encuentra protegido por dos rejas automáticas y es alimentada por paneles solares. La mansión cuenta además con diez unidades de aire acondicionado, alberca, un huerto y estacionamiento para cinco vehículos; tiene doce habitaciones distribuidas en dos niveles.

Dicho inmueble no se ajusta al salario de Anaya, desde el año 2000 hasta la fecha sumaría la cantidad de quince millones de pesos.

Y los panistas no se quedan atrás en la exhibición de los abusos y excesos de sus contrincantes. En conferencia de prensa celebrada a inicios de abril, anunciaron que denunciarán a Humberto y Rubén Moreira ante la PGR por un supuesto desvío de treinta y dos mil millones de pesos durante varios años —comprendidos en el periodo que va del 2006 al 2012—.

Ricardo Anaya, presidente del PAN, y Bernardo González, dirigente de ese partido en Coahuila, acusaron también al candidato del PRI, Miguel Ángel Riquelme, de un supuesto desvío adicional al de los Moreira de mil doscientos millones de pesos.

De acuerdo con la dirigencia estatal del blanquiazul, se contrastó la información de obras públicas en la Cuenta Pública y la diversa que aparece en el Sistema Integral de Inversión Pública de la Secretaría de Planeación y Desarrollo, donde según ellos se pudieron encontrar los desvíos.

Puntualizaron que al comparar ambas bases de datos, en la Cuenta Pública se detalla un gasto de cuarenta y ocho mil millones, mientras en el Sistema Integral solo se comprueban gastos por dieciséis mil millones.

Y por si eso fuera poco, Anaya Cortés le exigió al aspirante tricolor que explicara su afición por lo que llamó «relojes caros»; y es que el Grupo Reforma ha publicado fotografías de Miguel Ángel Riquelme portando relojes de las marcas Cartier, Montblanc, Hublot y Rolex, cada uno con valor superior a los cien mil pesos.

El tercero en la carrera por el gobierno estatal es Armando Guadiana Tijerina, un empresario metido a la política como candidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), quien según las encuestas se ubica con entre 15 y 20% de intención del voto. A inicios de febrero de este año, Guadiana Tijerina, cuando aún era precandidato de su partido, hizo una invitación al ex gobernador Moreira para que lo acompañara al Súper Bowl que se celebró en Houston. «Me gustaría aprovechar e invitar a Humberto Moreira (al Super Bowl), ahora está muy cerca, aquí en Houston», e incluso posteó en Twitter dos boletos que ya había comprado para el evento. Dijo que si Moreira estaba libre de cargos por lavado de dinero y si de verdad era inocente, lo acompañaría al juego. Como era de esperarse, el ex gobernador nunca respondió; quizá porque sí es investigado en  Estados Unidos.

Pero Guadiana no ha estado alejado de las acusaciones y de la guerra de lodo que se vive también por alcanzar la gubernatura de Coahuila. Según información publicada por el grupo Anonymous en Estados Unidos, el candidato de Morena lavó dinero a favor de Heriberto Lazcano, líder de Los Zetas, a través del negocio de las minas de carbón.

En una declaración hecha por Juan Francisco Sáenz Tamez, alias «el Comandante Panochas», quien se encuentra recluido en el Centro de Detención Federal del Estado de Texas por los delitos de narcotráfico y lavado de dinero, señaló que Armando Guadiana y su hermano José Luis Guadiana eran prestanombres de Lazcano, quien decidió invertir en el negocio minero para lavar dinero del cártel de Los Zetas.

En el video de Anonymous se asevera que Sáenz Tamez era el encargado de la seguridad de las minas y el enlace entre «Los Zetas» y los hermanos Guadiana, ya que estos últimos le enviaban dinero de la ganancia de las minas al grupo delictivo. «Era un negocio que se manejaba con mucho sigilo por las personas y políticos involucrados», aseguró.

«En varias ocasiones acudí a un rancho en Coahuila del líder de Los Zetas Humberto Lazcano; en las que el motivo principal era tratar con los señores José Luis Guadiana, quien era vecino del rancho de Heriberto Lazcano, [y] con su hermano Armando Guadiana Tijerina», afirmó Sáenz en su declaración.

Ante esta acusación, Guadiana la emprendió contra los priistas y dijo: «Apareció un video en redes sociales, de Anonymous, pero estamos seguros que ese video lo elaboraron el PRI de Moreira, que siempre ha estado atrás de mí para tratar de estar amedrentando. Nosotros no tenemos nexos, ni tenemos dinero que esconder, todo lo he obtenido de manera lícita a través del carbón y de la industria agropecuaria».

En el grupo de quienes buscan la gubernatura de Coahuila también está Javier Guerrero García, un militante priista durante treinta y cuatro años que en diciembre de 2016 renunció al PRI y va como candidato «independiente». Fue en tres ocasiones diputado federal, postulado siempre por el PRI, y en 2002 fue candidato a secretario general de su partido en fórmula con Beatriz Paredes Rangel, quien era la candidata a presidenta. Pero fueron derrotados en unas elecciones en las que los propios priistas se acusaron entre ellos de fraude electoral, por la fórmula de los tristemente célebres Roberto Madrazo Pintado y Elba Esther Gordillo. Para explicar su salida del tricolor señaló: «Renuncié al PRI porque ese partido en Coahuila fue secuestrado por un grupo que se aferra al poder, sin rendir cuentas». Fue, sin duda, un descubrimiento tardío.

Luis Horacio Salinas es otro sobresaliente empresario que se aventuró a incursionar en la política como candidato independiente a la gubernatura. No cuenta con experiencia en tareas públicas; los observadores de la política estatal señalan que su familia se ha enriquecido gracias a los favores y contratos que le han prodigado los gobiernos priistas y al igual que a Javier Guerrero, lo acusan de tener vínculos con Rubén Moreira Valdés y aseveran que ambos se presentaron como candidatos para diluir el voto opositor.

En todo caso, lo cierto es que ni Luis Horacio Salinas ni Javier Guerrero García tienen alguna posibilidad de convertirse en gobernador, pues la intención del voto hacia sus candidaturas apenas ronda 5 por ciento.

Así las cosas, la ciudadanía de Coahuila tiene ante sí un funesto panorama electoral donde nadie está libre de culpa, pero todos arrojan piedras. Y es que en el México de hoy los grupos políticos de todo signo imponen sus abusos, corrompen hasta el hastío y hacen agachar la cabeza a los ciudadanos lucrando con la pobreza; amedrentan a familias pobres para exigirles el voto so pena de erradicarlos de los programas sociales; extorsionan a los empresarios con el fin de que aporten recursos para sus campañas e imponen silencio a los periodistas. Todos esos factores confluyen para crear un círculo vicioso conformado por un gobierno corrupto, codicioso e incapaz; una sociedad amenazada y una prensa desamparada.

No puede haber mayor triunfo para los corruptos en Coahuila y en el país que el hecho de que sus excesos y desfalcos a los caudales públicos sean hoy proyectos de gobierno.

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