Hacer periodismo en Nuevo Laredo: una práctica de alto riesgo

De Tamaulipas se sabe que es un territorio conflictivo, y al igual que en otros sitios del país, es una de las regiones donde ejercer el periodismo puede costar la vida. ¿Cómo, por qué y en qué medida esta realidad es posible? Aquí­ un diagnóstico desde dentro.

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De mala fama al ser nombrada, Tamaulipas aún es considerada una de las entidades mexicanas más conflictivas. Más allá de los estigmas, una compleja realidad se teje día a día en esta entidad, según el reciente informe emitido por la organización internacional Artículo 19, Libertades en resistencia, Tamaulipas se encuentra —en efecto— en una situación alarmante en los índices de violencia:

Tamaulipas es una de las entidades del país más golpeadas por la espiral de violencia y la consecuente militarización durante la última década. Es la entidad en México con mayor número de masacres registradas desde 2006, que suman 11 eventos con 282 muertes. Asimismo, es el lugar con el mayor número de cuerpos enterrados de manera irregular: hasta 2014, las fosas clandestinas exhumadas sumaban 25 y los cuerpos en estas 259. En paralelo, es la tercera entidad con la mayor proporción de homicidios cometidos por grupos criminales organizados: 94% de los 444 homicidios perpetrados durante 2016 se conectan con algún grupo delincuencial con presencia en el estado.

Tan solo en los meses de abril y mayo, varios acontecimientos han cimbrado la entidad y no parece existir una tregua que permita otra realidad que la que la violencia genera.

Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez, activista que buscaba personas desaparecidas en esta entidad —incluyendo a su propia hija, secuestrada y localizada sin vida en 2012—, fue asesinada el pasado 10 de mayo de 2017 cuando un comando armado entró en su domicilio y le disparó en varias ocasiones. Pese a las peticiones al gobierno del estado para contar con protección, debido a diversas amenazas, ningún funcionario hizo caso. Tampoco el gobierno federal, mediante la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), otorgó protección alguna. Al menos otras dos personas de esta organización atraviesan la misma situación que Rodríguez padeció.

A finales de abril de este 2017, una serie de enfrentamientos entre el Cártel del Golfo (CDG) y Los Zetas dejó no solo un rastro de violencia, sino la muerte de líderes de ambos grupos criminales: Pancho Carreón de los Zetas y El Toro del CDG. Esta situación, además de retacar las páginas de Facebook y Twitter (única forma de obtener información verídica) también ha ocasionado reacomodos y nuevas situaciones de violencia en Ciudad Victoria, Reynosa y el tramo carretero que conecta esta última con Nuevo Laredo. Por medio de sus cuentas en redes sociales, el gobierno tamaulipeco confirmó estos decesos y advirtió a los ciudadanos tomar precauciones.

Tomás Yarrington, exgobernador de Tamaulipas, fue detenido en Florencia, Italia, el pasado 10 de abril, luego de que la Interpol italiana ejecutara una orden de aprehensión dictada por Estados Unidos y por México. Los delitos del funcionario prófugo son importación y distribución de drogas entre Tamaulipas y Estados Unidos, lavado de dinero, fraude bancario y estructuración de operaciones. A pesar de esta detención, la estructura gubernamental de la entidad mexicana sigue intentando fortalecer las instituciones, en particular aquellas encargadas de la seguridad, sin embargo, la realidad en las calles de cualquier población tamaulipeca indican que no hay muchos avances en este sentido y son los grupos criminales quienes mantienen el control y el pulso de la vida pública.

Por otro lado, el ejército mexicano da a conocer cifras que no coinciden con la percepción que se tiene sobre la efectividad de las estrategias de seguridad que operan en la entidad; por ejemplo, según la Secretaría de la Defensa Nacional en un informe dado a medios de comunicación, de 2016 a enero de 2017 las tropas castrenses han liberado a ciento dos personas que se encontraban secuestradas y seis elementos militares han perdido la vida en enfrentamientos con grupos del crimen organizado en este mismo periodo. Estas cifras no pueden ser contrastadas con las aparecidas en la prensa tamaulipeca debido al control y el silenciamiento que se ejerce sobre los medios por parte del crimen organizado.

Los medios de comunicación no reflejan lo que ocurre en la entidad. No porque no existan periodistas que quieran desarrollar un periodismo crítico y de investigación, o medios interesados en dar seguimiento a las problemáticas de Tamaulipas, lo que ocurre es que no hay condiciones para reportear. El crimen organizado, por lo menos una de sus organizaciones, ha establecido un mecanismo eficaz de control en varias ciudades locales, el caso de Nuevo Laredo es un buen diagnóstico para comenzar a comprender hasta qué punto son diversas formas de violencia las que dominan la vida pública.

Contrasta, además, que en 2010 se registró un pico de agresiones a la prensa tamaulipeca (dieciséis según el mismo informe citado de Artículo 19) y en 2016 tan solo se registraron siete, lo que coincide con una dinámica de silenciamiento de la prensa y una suerte de sumisión de los medios de comunicación a las instrucciones del crimen organizado: entre más subordinación menor número de agresiones o amenazas. De manera anónima, por razones de seguridad, un periodista tamaulipeco rompe el silencio y explica en entrevista las formas de operar de la delincuencia organizada en Nuevo Laredo, la principal frontera económica entre México y Estados Unidos, cruce por el que transitan diariamente miles de tráilers con mercancías.


 

Tamaulipas ha ganado mala fama a nivel nacional respecto a la cobertura, a la libertad de expresión y a todos los temas relativos a la libertad de expresión. ¿Qué está pasando en Tamaulipas, en Nuevo Laredo? ¿Tal vez puedes darnos una no sólo local sino una visión estatal?

Nuevo Laredo siempre tiene un método distinto al resto de Tamaulipas. En Reynosa, una ciudad cercana, también fronteriza y con una situación similar, no existe el control que sí vemos en Nuevo Laredo sobre los medios. Es una estructura que se fue formando con el tiempo y que permanece bajo un control total, así como está ahora, desde hace casi diez años, desde el 2008 o 2009.

Me interesa mucho indagar sobre los mecanismos que utiliza el crimen organizado —en este caso los Zetas— para controlar la prensa y por ende la opinión pública. Creo que para comprender lo que sucede con la libertad de expresión en México es necesario entender también cómo juegan ciertos actores determinantes, uno de ellos es el poder criminal.

¿En qué consiste esta estructura? ¿Cómo opera?

El crimen aquí tiene una forma muy especial de controlar todos los rubros. Tienen un encargado para cada cosa, desde las cuestiones mecánicas. Tienen un encargado para todos los carros y para cualquier área que te puedas imaginar. Obviamente finanzas y los que ya das por sentado. Pero una de esas áreas es la comunicación social. Tienen como tal un departamento de comunicación social que emite press kits o comunicados, boletines… los emiten completos, con las imágenes o audios y texto que se requiera.

Ese es un método que no existe en otros lados. Puede sonar incluso insólito que tengan su departamento.

Entonces, estos press kits, paquetes y boletines los envían a todos los periódicos so convenio, acuerdo o coerción…

Siempre el encargado de la nota roja, quiera o no quiera, va a ser el enlace con el grupo criminal. Quiera o no quiera. Después la decisión de publicarlo o no, en qué relevancia, si publicarlo de forma íntegra o editándolo va dependiendo de los dueños de los medios.

Y si un periódico decide no publicar la información que se le envía o la edita tanto que corte cosas sustanciales que le parezcan al crimen importantes, ¿qué puede pasar?

Hay un criterio flexible. Pero empiezan con amenazas que, si no se toman en serio, se toman en serio después de que haya consecuencias. Eventualmente habrá alguna consecuencia y ya, a partir de ese punto en el que sufres las consecuencias, empiezas a ceder. El dueño puede hacerse el valiente, pero al final siempre va a haber un punto muy vulnerable que son los trabajadores; en particular en un periódico va a haber gente, repartidores, vendedores, esa operatividad tiene muchos puntos vulnerables. Al final no hay forma de que los medios no puedan ceder. Eventualmente puede haber consecuencias. Empiezan advirtiéndote con alguien de los que ellos encuentren afuera y así va a ocurrir siempre.

Empiezan con la distribución, con alguien que distribuya…

Sí, tienen su forma de mandar el mensaje. Cualquiera que ellos se puedan encontrar, que sea un emisario del medio. Yo creo que los más vulnerables son los periódicos, pero no están exentos los medios en video, los medios televisivos, radiofónicos… Eventualmente algún reportero tiene que andar afuera, pero creo que los medios impresos, por la naturaleza de la distribución que se requiere, van a ser siempre más vulnerables.

En este sentido, hay una falta de cobertura crítica respecto a ciertos temas porque ya están hechos por esta gente, ¿no?

En algún punto ya, más allá de la censura externa, comienza la autocensura. Comienza un ‘¿para que le mueves a eso si ya sabes que eventualmente va a haber algo?’ y ya te la sabes; ya sabes qué no tocar, sabes de qué no hablar, incluso en lo de qué hablar y de qué no hablar. También te van a caer comunicados. Ellos quieren que, por sus intereses, ataques a una corporación u otra corporación… cosas que los incomodan, pero va dentro de lo mismo.

¿Hay alguna manera o alguna opción que ustedes hayan visto para irse por la tangente para sortear este tipo de situaciones?

La única forma es que tu medio no tenga una cobertura completa. Es decir, si tu medio es de pura política, como aquí se da mucho —hay muchos medios impresos, revistas, páginas de internet que nada más cubren cosas políticas—, no le entran a lo policiaco. Realmente esa es la única forma en que te puedes mantener lejos, aún así. Es lo más cercano a no estar en el blanco, en la lupa, de ahí en fuera no hay otra forma. En las ciudades pequeñas no hay forma de pasar desapercibido, sobre todo cuando entre los mismos medios, o algunos de los reporteros, colaboran con alguna de esas estructuras criminales. Eventualmente te van a señalar.

Sobre los antecedentes más recientes de los últimos años que hablen sobre estas consecuencias… tenemos el asesinato de esta chica que era twittera, La Nena de Laredo. Ha habido ataques frontales contra periódicos en Ciudad Victoria, Nuevo Laredo. ¿Cómo ha sido esto para ustedes?

Son consecuencias y son pocas de las muchas que ha habido, pero es parte… yo creo que eso pasaba más antes, más que ahora. Era el momento de hacer ver que iban en serio, y a raíz de esas pruebas ya no hubo más. Si decapitan a una periodista y la avientan con todo su teclado y su monitor en una rotonda de la ciudad, yo creo que sabes que no están jugando. Según la historia de La Nena de Laredo, le estuvieron advirtiendo y no lo tomó en serio. Eran advertencias muy serias, amenazas de muerte.

A lo mejor les dio su seriedad, pero quizá no creyó que la fueran a matar. Creo que tal vez nada más le iban a dar golpes. Pero como quiera ya había antecedentes de decapitaciones. Ese antecedente era para tomarlo en serio.

Lo mismo estaban las advertencias tipo granadas, coche bombas directamente contra las instalaciones de periódicos…

 

Ahí hay otra cuestión. Estas estructuras son muy rotativas, sobre todo yo creo que en Nuevo Laredo las personas que veas ahorita, a la vuelta de unos meses ya todos son diferentes. Es una estructura muy joven, son como soldaditos de plomo, quitas unos y pones otros. Nunca se van a acabar, es una estructura muy cíclica, muy rotativa, entonces eso hace que… ‘te advirtieron, ok, hubo consecuencias fuertes’, y como a la vuelta de un año o dos, te das cuenta de que ya no son los mismos; de que ya hay otro jefe de plaza y de que estas personas con las que lidiabas ya no son. Toda la plaza se renovó.

A lo mejor dices… se calmó un poco, o estos ya no se acuerdan porque ya se renovó todo y con los que había problemas eran unos diferentes. Entonces como que vuelves a dar pasitos y de repente mencionas otro poquito y poco a poco le quieres ir empujando a ver hasta dónde puedes llegar. Pero eventualmente llegas a los mismos y te vuelven a advertir y así es cuento de no acabar.

¿Quiénes son estas personas que están dentro de la estructura del crimen? ¿De dónde proviene tanta gente?

Nuevo Laredo está hecho de una gran población flotante. Las colonias de la periferia es pura gente del sur del país, ya sea que en algún momento alguien de la familia intentó cruzar, no lo logró, se quedó aquí, hizo su familia o con todo y familia los regresaron y se quedaron estancados o simplemente se vinieron a la ciudad porque sí hay gente que se vienen a aquí y se quedan porque ven una oportunidad económica mejor que donde estaban. Ves mucha gente de Veracruz, de San Luis Potosí, pero el perfil del criminal local es joven. Alguien de veintisiete ya está en los peldaños más altos de la estructura local, ya está para jefe de plaza y ya es alguien longevo. Las personas que son halcones, las que se encargan de vender drogas, cualquier rango bajo, raso, oscilan desde los trece, diecinueve, veinte años. Yo creo que la mayoría no llega a los veinte años en ese nivel.

El perfil es poco estudiado. Ahora que la cultura también se ha inclinado mucho a resaltar la figura del narco, también eso les ayuda al reclutamiento, aunque hay muchos que se oponen y los obligan dependiendo el sector donde estén. A veces tienen problemas con el reclutamiento y los obligan, pero a ello siempre hay otro grupo que suele estar dispuesto. Porque en las canciones es alzarlos y en la cultura del buchón está bien presente el traer Buchanan’s, estar bien vestido y como es un joven que nunca tuvo mucho, que proviene de un origen muy modesto y de repente le das una camioneta —robada tal vez—, una camioneta muy lujosa con todo lo que él busca, una Escalade, Lincoln, Suburban, tiene rines, le das para vestir. Incluso no necesariamente que le des el dinero, le consigues esto y le das armas. Les encanta ahora tomarse fotos con el chaleco antibalas y armados con todo el equipo táctico aunque no lo sepan usar para nada.

Eso les da la motivación para estar en la estructura y estar muy orgullosos. Ese es el perfil. Es ignorante usualmente, no se caracteriza por ser estudiado, metódico, incluso el que entra ya va con la idea de que no va a durar, por eso es que no hacen planes a largo plazo, mediano y largo plazo. Saben que si bien te va duras unos dos años. Entonces, como no tienen nada que perder sino que es cuestión de tiempo, se arriesgan a mucho. Incluso dentro de su estructura se arriesgan demasiado, se pueden robar entre ellos. Por lo mismo, no hay esa visión, ellos viven el momento. Ese es el perfil del criminal.

¿Y los negocios? ¿En qué basan su control y su poderío?

Hay unos cuantos que sí son un poco más longevos pero son los menos, igual son rotativos… los negocios son los mismos que en todas partes. Por ejemplo, un antro se consiguen prestanombres… al final son los negocios usuales. Si no toman cualquier negocito que se encuentren, lo someten a piso. El cobro de cuotas en ciertos sectores es lo clásico, cobrar cuotas o incursionar en piratería, controlan la venta clandestina. Son negocios realmente muy bajos. No hay esa disciplina o ese panorama bien estudiado, no los lleva a hacer negocios realmente grandes. Yo creo que hay una gran falta de negocios grandes como en otras partes. En otros tiempos hubieras visto que son dueños de agencias de autos y de muchas cosas. Ya no se da tanto así, pero quienes sí tienen esos negocios bien establecidos son blanco del crimen, de las cuotas.

Supongo que trafican droga, realizan secuestros…

Sí, obviamente, y hay temporadas. Esta temporada en particular, han intentado muchas extorsiones, secuestros y todo lo que pueden hacer. Al final, no es un giro que les deje millones, no están tan estructurados.

El cruce de drogas sigue siendo el principal, pero incluso se podría explotar mucho más si fueran mucho más metódicos, como deberían de ser. Hay muchas áreas de oportunidad y creo que no se explotan como las explotaría alguien con una visión más clara.

He visto un aumento significativo, desde fuera de Tamaulipas, de violencia, enfrentamientos y disputas. ¿Qué es lo que está pasando en la frontera? Por lo menos en Nuevo Laredo y en Reynosa.

Son circunstancias distintas. En el caso de NL hubo un detonante. Hubo una circunstancia donde eliminan a cinco. Cerca de cinco investigadores a nivel estatal estaban generando resultados. Eran nuevos, de la nueva administración y estaban dando algunos resultados. Sus investigaciones llevaban a que los soldados encontraran un grupo de veinte secuestrados en un punto, liberar a quince o veinte mujeres víctimas de blancas en una zona de tolerancia. Los estaba llevando a resultados… entonces los matan, los siguen y los eliminan. Como consecuencia, dos días después el gobernador manda un número más fuerte de elementos de Fuerza Tamaulipas, la policía estatal. Eso comienza a incomodar todo el proceso y al haber más vigilancia dificulta el libre albedrío que podían tener antes. Si no están coludidos con ellos, ahí les dificulta sus intereses y siempre va a resultar en enfrentamientos. A pesar del halconeo, va a haber topones, se van a encontrar un enfrentamiento y otro. En los enfrentamientos mueren uno, dos o tres elementos de seguridad y al regresar van enojados por sus compañeros caídos. Es una guerra de no acabar y se recrudece a raíz de ese momento donde empieza a haber una presencia del Estado que les incomoda. Ahí se generan todos estos enfrentamientos.

En el caso de Reynosa, es algo similar. Son grupos distintos, pero es una circunstancia similar.

¿Cómo te sientes tú de ejercer la labor periodística en la medida de las posibilidades con todo este contexto? ¿Qué te gustaría que cambiara además de lo obvio? ¿Qué esperas de tu trabajo?

Noticiosamente yo creo que la ciudad da mucho. Es una ciudad que si se pudiera decir todo lo que pasa, noticiosamente hablando, si el medio es impreso, venderías muchos periódicos. Si es un medio televisivo, tu raiting sería la onda, pero no se llega a todo eso. Lo ideal es sacar tantas y tantas cosas, muchas que realmente ni siquiera afectan o señalan al crimen organizado, que son cosas muy alternas, negocios donde ellos tienen intereses, pero que no los golpeas o incluso muchas cosas…

Fíjate, hace tiempo murió alguien que se colgó, simplemente se colgó y la nota no querían que saliera y por ahí ha habido algunos asesinatos que no tienen nada que ver con el crimen. Nada. Un padre deprimido mata a su familia, crímenes totalmente ajenos al crimen organizado, pero como sientan que les calientan la plaza ya no te dejan moverle a ese asunto. No sale. Pero no tiene que ver con ese asunto, no tiene nada que ver con ustedes. Y ahí es una instrucción inflexible. No es no.

Es muy difícil, pero cuando tienes mucho tiempo en la profesión, sí notas un cambio de cuando se podía a ahora que no se puede. El que es más nuevo entra ya con esa fase: así es como es. Si no viviste ese tiempo en que se podían publicar cosas, pues ya lo ves como algo muy normal. ‘Eso no se publica’, ‘eso no sale’… sin asombros o con alguna restricción con la que te sientas realmente restringido.

Simplemente así son las cosas.

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