La verdad sobre la clase media en México: respuesta a Roger Bartra

Las cifras se oponen al optimismo de quienes aseguran que México es un país de clase media: la mayoría de la población continúa perteneciendo a la llamada clase baja.

| Clase Media

(Foto cortesía de Oscar Ruiz, www.imagenesaereasdemexico.com)

Roger Bartra, un destacado intelectual mexicano usualmente identificado con la izquierda, escribió el martes pasado un artículo titulado “Igualdad y diferencia”. El artículo es desconcertante por varias razones, pero quizá la más significativa de ellas es que el autor hace suyas unas cifras sobre el tamaño de la clase media mexicana que simplemente no corresponden con la realidad.

El autor señala lo siguiente: “Se ha calculado que ya en 2002 la clase media mexicana agrupaba a más de la mitad de los hogares. Esta proporción es posible que se esté acercando a las dos terceras partes de la población.” Si esto fuera así, sería una extraordinaria noticia para el país. Esto querría decir que México habría dejado de ser un país de pobres y que habría pasado a ser un país con una amplia clase media. Ojalá esto fuese cierto. Si así fuera, sería el primero en celebrarlo. Sin embargo, como ya lo he discutido en otras partes (véase aquí y acá, por ejemplo), estamos muy lejos de esa situación. Veamos que dicen los datos duros.

Hay dos medidas que podríamos considerar como semi-oficiales del tamaño de la clase media mexicana. Una de ellas está basada en un método riguroso y transparente, mientras que la otra usa una metodología ambigua y poco rigurosa. La primera medición fue desarrollada por el INEGI en un estudio publicado en 2013, titulado “Clases medias en México” (un resumen del estudio puede verse aquí y acá). De acuerdo con dicho estudio, en 2010 el 42% de los hogares y el 39% de la población mexicana correspondían a la llamada clase media. Este porcentaje de la población habría pasado de 35.2% en el año 2000 a 39.2% en 2010. Un aumento importante, sin duda, pero que aún nos dejaría muy lejos de ser considerados como un país de clase media. En contraste, en 2010 el 55% de los hogares y el 59% de las personas en el país correspondían a la llamada clase baja. Es decir, de acuerdo con las cifras del INEGI, y al menos hasta 2010, México habría seguido siendo un país con una población predominantemente de clase baja. Si a eso le agregamos que, según las cifras de la ENIGH 2014 dadas a conocer hoy, el ingreso promedio de los hogares mexicanos en los deciles III a IX cayó entre 2010 y 2014, es evidente que esa conclusión no habría cambiado de 2010 a la fecha.

La segunda medida semi-oficial es la que publicó la Procuraduría Federal del Consumidor en el Diario Oficial de la Federación el 8 de mayo de 2014 como parte de su “Programa de Protección al Consumidor 2013-2018”. En dicho programa, la Profeco dividió a la población mexicana de acuerdo con seis categorías: clase baja-baja, clase baja-alta, clase media-baja, clase media-alta, clase alta-baja y clase alta-alta. En la categoría de clase media-baja se clasificó a personas con ingresos “no muy sustanciosos pero estables”. En términos de ocupaciones, esto incluía a oficinistas, técnicos supervisores y artesanos calificados. En esta categoría se ubicaba al 20% de la población. En la categoría de clase media-alta se incluyó a personas con “buenos y estables ingresos económicos”, en la que se encuentran “la mayoría de hombres de negocios y profesionistas que han triunfado”. A este grupo correspondió el 14% de la población. En su conjunto, la clase media mexicana sería de un 34% del total de la población. Por su parte, en las dos categorías de la clase baja se agrupaba al 60% del total de la población. En este grupo se incluyó a la clase baja-baja, formada por “trabajadores temporales e inmigrantes, comerciantes informales, desempleados y gente que vive de la asistencia social” (35% del total), así como a la población de clase baja-alta, conformada por “obreros y campesinos” (25% del total). Una vez más se confirma que en el país no predomina la población de clase media y que esta está muy lejos de representar ya no digamos a las dos terceras partes de la población, sino que ni siquiera abarca a la mitad de la misma.

Ahora bien, ¿de dónde salieron las cifras que menciona Bartra? Al parecer, algunas de esas cifras provienen del libro Clasemediero: pobre no más, desarrollado aún no de Luis Rubio y Luis de la Calle, publicado por el CIDAC en 2010, así como de sus propias extrapolaciones a partir de esos resultados (no recuerdo que en el libro se hiciera un cálculo tan aventurado como el que menciona Bartra). Estas cifras, sin embargo (y sin dejar de reconocer la importancia de este libro para promover un debate público sobre el tema), no son del todo confiables. Sus estimaciones no parten de una metodología robusta y rigurosa y dichos resultados han sido ampliamente cuestionados por los especialistas. Por ejemplo, en un trabajo reciente que sirvió de insumo para un amplio reporte del Banco Mundial sobre el tema de la clase media en América Latina, los investigadores López Calva, Cruces, Lach y Ortiz Juárez (2014) expresaron lo siguiente:

En un influyente libro, De la Calle y Rubio (2010) argumentaron que “México se está convirtiendo en una sociedad de clase media” según un amplio conjunto de indicadores que van desde la autopercepción hasta los cambios en el estilo de vida y las pautas de consumo. Este vago criterio para determinar quién pertenece a la clase media no toma en cuenta la condición de vulnerabilidad a los choques. En efecto, un número significativo de hogares considerados de clase media por De la Calle y Rubio (2010) cayeron en pobreza durante la reciente crisis mundial. México, como se detalla líneas abajo, dista mucho de ser un país de clase media [1].

En el trabajo de López Calva et al. (2014) también se realizó una estimación del tamaño de la clase media mexicana, sujeta al criterio de percibir un ingreso per cápita de entre 10 y 50 dólares diarios. Este rango de ingresos, según los autores, establecería un umbral adecuado para poder enfrentarse a la ocurrencia de choques externos. Los resultados obtenidos por estos autores son relativamente similares a los del INEGI y la Profeco: “en 2012 alrededor de dos tercios de la población [mexicana] aún se encontraba por debajo del umbral de la clase media, lo que contrasta con la afirmación (…) de que México se ha convertido en una sociedad de clase media”.

En resumen, en ninguno de los tres estudios mencionados se puede concluir que más del 40% de la población mexicana pertenezca a la clase media. Esto contradice abiertamente las cifras que menciona Bartra en su artículo. Sus cifras son un buen deseo y un objetivo a tratar de alcanzar en el mediano plazo, pero por el momento están muy lejos de corresponder a la realidad que se vive en el país.


Nota

  1. López, Calva, Luis Felipe; Guillermo Cruces, Samantha Lach y Eduardo Ortiz Juárez (2014); “Clases medias y vulnerabilidad a la pobreza. Una reflexión desde América Latina”, El Trimestre Económico, vol. LXXXI (2), no. 322, pp. 281-307.

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