Maluma lector de Camus (Dos historias de impresiones en redes sociales)

Un meme del INBA desató una oleada de reacciones suspicaces en torno a la lectura, a Maluma y a Camus. Canek Zapata analiza cómo fue consumida esa imagen, el poder de la «memética» y la violencia doble contenida en este meme.

| Ensayo

A las 11:57 de un lento lunes de verano en la Ciudad de México, la cuenta de Twitter @literaturainba publicó un tuit con una imagen y un texto.

Entre la maraña de códigos Ruby, Scala y otros diferentes lenguajes de programación podemos encontrar claramente un texto en unicode y una imagen de formato .jpg que en conjunto son lo que se conoce como tuit. El texto escrito por el community manager (CM) de la cuenta y la imagen producida por un autor desconocido me provocan una violencia ofuscada, casi invisible, que quisiera enunciar en este texto.

Primero hablaremos de la composición del binomio texto/imagen de este tuit. El tuit es un texto de menos de ciento cuarenta caracteres en un servicio de microblogging llamado Twitter, que ha conseguido soportar la reproducción de cada vez más variedades de medios. A lo que publicó la cuenta de @literaturainba lo podemos denominar meme. Solo que, a diferencia de la forma clásica unitaria de un meme, aquí el texto no está contenido en el formato.jpg de la imagen, sino en el texto que se puede escribir en el tuit. La fotografía es la imagen de una conocida celebridad de la música sosteniendo un libro. El texto es una frase que hace referencia al retratado en la fotografía y al público que lee el tuit.

No me molesta en lo absoluto que CM de empresas, instituciones, o medios de información empiecen a utilizar memes para poder llegar a mayores audiencias. Yo lo celebro. Empezar a emplear lógicas y racionalidades más cercanas a las que usamos en la vida cotidiana puede ayudar a que la información de esas cuentas llegue a las poblaciones a las que le son útiles.


Aprender a leer las imágenes o sobre la violencia

Es famoso el refrán «Una imagen vale más que mil palabras», pero lo cierto es que la imagen es una de las formas más poderosas y fáciles que hay para mentir; trabajos como el de Ariella Azoulay sirven como ejemplo. Por ello debe verse de manera crítica cualquier imagen. Walter Benjamin, en El autor como productor, hablaba de la fotografía como algo que solamente puede reproducir la belleza. Un párrafo adelante, Benjamin nos dice que «lo que nosotros requerimos de la fotografía es la habilidad de otorgarle a la imagen una leyenda que le pueda transformar su aspecto comercial y darle un significado revolucionario». Y de lo primero que nos damos cuenta es de que las imágenes, sobre todo las fotografías tomadas con una cámara en los lugares de los hechos (como las tomadas por soldados en el frente de guerra) esconden mucho más de lo que muestran. En cierta manera, son citas de un texto del cual solo conocemos ese fragmento. En una sociedad que ha pasado del logocentrismo al dominio de las imágenes es necesario desconfiar de estas y aprender a leerlas.

La violencia contenida en la imagen empieza con el personaje retratado. Esta violencia en específico no está en sí contenida en la imagen, pero está asociada por miles de personas que ven el reggaeton, como a muchos de los géneros musicales del siglo veinte, sucio, impúdico, inmoral, y un largo etcétera. Los prejuicios y clasismos/racismos que acompañan la idea del reggaeton (género de música afrocaribeña nacida en Panamá en algún momento de la década de los noventas del siglo pasado) son impuestos por nosotros como sociedad. Son reflejo de nuestra impresión. Son la mirada que nos hace imprimir en la imagen toda una serie de prejuicios y temores. Pero además de esa violencia clasista/racista hay otra violencia en esa imagen, un poco más sutil: la violencia de Maluma sosteniendo a Camus, de ella hablaremos más adelante.

Pero la violencia de la imagen queda completamente superada por la violencia del texto: «Maluma ya leyó a todo Camus y tú todavía no terminas la tesis» dice el tuit publicado por una dependencia de la Secretaría de Cultura. Según el anuario estadístico de educación superior de la ANUIES son casi cuatro millones de alumnos inscritos en algún nivel de educación superior. Pero la cifra representa solo 23% de los jóvenes mayores de edad del país. También sabemos que únicamente 25% de los estudiantes en educación superior logran graduarse, y solo 4% de los estudiantes inscritos en alguna institución de educación superior se encuentra haciendo estudios de posgrado. En una generación de ninis, burlarse de quienes no han terminado la tesis desde una cuenta del gobierno encargada de la literatura de la Secretaría de Cultura, es, bajita la mano, bastante violento.


La arqueología de la imagen

Cuando el tuit salió lo primero que hice fue inspeccionar la imagen —tengo un amor por la imagen pobre —. Yo mismo suelo hacer mucho collage digital y lo primero que pensé era que esa imagen estaba compuesta. No es difícil poner a Maluma sobre un cuerpo leyendo un libro. Después me interesó que no se veía nada escrito en el lomo del libro y había cierta extrañeza en la foto de Camus. Es más fácil intervenir la portada del libro que la cara de Maluma, además podemos suponer que es Maluma el de la foto debido al tatuaje en el brazo. Más tarde, ese lunes hice dos versiones de la imagen solo por el tren del mame. En una de ellas Maluma sostiene Photoshop cc for dummies. En mi meme: una imagen photoshopeada en la que Maluma se burla de la posibilidad de hacer un sinnúmero de imágenes de él mismo dando cualquier clase de lectura a la fotografía. El hecho de que la imagen tenga un lienzo que puede ser intervenido sin mucho trabajo es crucial, y ya deberíamos haber aprendido a que poner superficies planas en las manos de la famosos es contraproducente.

Muchas de las reacciones a la imagen de Maluma nos muestran cómo leemos imágenes y cómo entendemos la lectura y la educación. Al poner a Camus en la portada del libro estamos condicionando a interpretar que Maluma está aprendiendo algo de Camus, y esa condición nos lleva a considerar que Camus podía ser el maestro de Maluma. Así podemos ver cómo consideramos la lectura, no como algo entre intelectos pares, sino como un discurso de poder jerárquico. Yo mismo tiendo a leer la imagen como si cualquier cosa que esté en el lugar de la imagen de Camus condiciona a Maluma.

Mi ansiedad por leer la imagen no termina ahí. Quiero saber si la imagen es «real». Pero, ¿puedo saber si la imagen es real en un mundo dominado por imágenes digitales pobres, que permiten su rápida distribución y modificación? ¿La cuenta @literaturainba fotomontó la imagen como muchos medios se apresuraron a decir? ¿Es acaso una imagen modificada menos importante que una sin modificar?

Para resolver la pregunta de si era Maluma el de la foto me di a la tarea de buscar la imagen más cercana temporalmente a un original, o sea, la que mayor tiempo llevara en línea. Por medio de este link encontré que uno de los primeros en difundir la foto fue un club de fans en Israel —29 de junio es la fecha del post—. Después de un poco más de búsquedas llegué a Instagram de londonqphotos. La foto se subió a internet, hasta donde he podido llegar, el 26 de junio. Un análisis con aplicación gratuita de cuentas de Instagram en web me da como resultado que cuando @londongphotos publica fotos de Maluma es cuando más corazoncitos obtiene la cuenta. Después pensé qué haría Maluma leyendo a Camus. Es completamente injusto pensar que un ser humano como Maluma, o Juan Luis Londoño Arias, como es su nombre de pila, no pueda leer a Camus. No puedo decir que está leyendo, pues tiene los ojos enfocados en la cámara. Tampoco sería muy descabellado que leyera a Camus, pero al preguntarme eso, y viendo que en la imagen el libro no parece tener nada en el lomo me hizo preguntar si acaso en realidad lo que Maluma sostiene es un libro de Camus. Digamos, todos lo que hicimos photoshop de esa imagen jugábamos a la posibilidad de que pudiera estar sosteniendo cualquier libro. Así que si puedo encontrar un ejemplar de Camus con esa portada, esa foto podría ser real, aun cuando veía que la parte inferior de la portada estaba sospechosamente ausente de algún texto. Después de buscar por muchos de los Amazon a los dos lados del atlántico sin encontrar ningún libro de Camus con esa portada llegué a pensar si no debería buscarlo en algún sitio colombiano. No tardé ni diez minutos en Mercado Libre Colombia para darme cuenta de que todas las traducciones de Grupo Editorial Tomo de Camus tienen la misma foto de portada. Entonces, en la imagen Maluma sí está sosteniendo un ejemplar de Camus. Sí, la imagen está alterada, debido a la falta del título del libro, por lo que no sabemos cuál de los libros de Tomo es el que Maluma sostiene en manos. Eventualmente encontré está nota de BuzzFeed en la que muestran el Instagram stories de Maluma, y allí se ve el tatuaje clásico del cantante sobre el libro de Albert Camus La caída. Buzzfeed dice que en algún momento de noviembre se publicó esa foto. Con esta prueba tenemos dos imágenes con Maluma y un libro de Camus. Todas las dudas sobre la autenticidad del evento se esfumaron, además el cantante aclaró el misterio: apenas ha leído la mitad del libro.


El meme

A este híbrido entre texto de microbloggin e imagen que llamamos tuit se le considera un meme. Podríamos catalogar al meme —puesto que siempre nos gusta separar y organizar— como una hibridación de dos memes: primero, el meme en la imagen es conocido como Sign Holding (o «sosteniendo un letrero»). Su origen, todo según knowyourmeme.com, fue Occupy Wall Street. Pero el meme se popularizó con Michelle Obama y después con Donald Trump. El segundo, el meme del texto, el: Canek ya terminó de escribir su artículo sobre memes y tú no has terminado la tesis es ya un clásico. Lo podemos encontrar en Twitter desde hace un tiempo, pero sobre todo, si uno busca en Google images «tesis» se puede ver la gran cantidad de memes que hablan del tema, dejo unos cuantos aquí.

Un meme tiene la característica de ser ambiguo. Es un arma de doble filo. El concepto meme es una adaptación de la neurociencia, y se define como un contenedor, un aparato, un dispositivo que contiene una idea, un símbolo o una práctica que se propaga dentro de una cultura. Richard Dawkins acuña el neologismo en 1976 a partir de una analogía con los genes. Mucho de su funcionamiento de dispersión dentro de una cultura viene de estudios de virología, de ahí que ahora llamemos viral a un meme, dándole un sentido positivo a algo que antes era aterrador, como una epidemia. Los memes deben mutar. Están hechos para ser abarrotados con miles de variaciones, pero muchas veces el mensaje se mantiene igual sin importar qué tanto se modifique el meme. Por ejemplo, poner la cara de Camus sobre la de Maluma y poner a Maluma en lugar del libro de Camus mantiene el meme más o menos igual.

Estamos de acuerdo con lo que dice Smetnjak sobre el meme: es peligroso. Según Alex Galloway «los memes parecen operar casi en su totalidad en lo que solíamos llamar como ideología. El poder y el interés que los memes tienen es debido a su estatus como máquinas ideológicas». Uno de los problemas que enfrentan los memes, si se usan para debatir políticamente, es romper la burbuja del público en la que circula el meme, puesto que suelen circular en burbujas de personas que piensan más o menos igual; cosa que pasa casi en todas las redes sociales, en las que uno «cura» sus contenidos y tienen algoritmos que hacen parecer que en el mundo solo existen personas que piensan más o menos como cada uno de nosotros.

Aquí la pregunta radica en si realmente sirve como fomento a la lectura usar una red social de microblogging en la que la mayoría de los usuarios son de clase media. No creo que el meme haya llegado a las personas a quienes la imagen de Maluma leyendo a Camus pudiera serles útil para decidir abrir un libro. La razón del tuit es claramente llenar las cuotas de impresiones de la semana para el CM.

Esto tampoco debe sorprendernos, casi todas las cuentas comerciales de Twitter, de instituciones públicas y de influencers tienen la misma lógica de atraer la mayor cantidad de interacciones con la cuenta a como dé lugar. En una época en la que el flujo de información es tan abrumador, lo que realmente es escaso es la atención. Para Katherine Hayles estamos en medio de un cambio cognitivo: pasamos de la atención profunda, que permitía que un estudiante leyera, no sé, Terra Nostra de Carlos Fuentes sin interrupciones, ignorando estímulos externos, concentrado en un solo flujo de información, a la hiperatención, caracterizada por lo cambios rápidos entre diferentes tareas, prefiriendo múltiples flujos de información y buscando altos niveles de estímulos, con una baja tolerancia al aburrimiento. La hiperatención es algo a lo que muchos de los medios de información no han logrado adaptarse, es por ello que yo celebro que se usen más memes para llevar personas a sus sitios. El problema es cuando utilizan este tipo de estrategia no con el fin de rediriguir al público a un repositorio con textos de Camus para alentar la lectura, por ejemplo, sino con el objetivo de generar numeraria de impresiones en redes sociales; el meme en sí, y el tuit, pasan a ser solo una estrategia para llenar la cuota de la semana.

Ambos productos de este meme, el texto de @literaturainba y la foto de Maluma leyendo a Camus, son producto de esa necesidad de impresiones. Son producto de una necesidad de lograr ciertos números en las cuentas de redes sociales. No es raro que si uno analiza la cuenta de @londongphotos o @literaturainba, las publicaciones alusivas a Maluma son sustancialmente más populares que las otras. Ambos están luchando por la atención del público y ambos han encontrado en Maluma una forma de inflar los números de sus redes sociales. Aquí lo peligroso no es que los mayores éxitos de vistas de @londongphotos sean a partir de las fotos de Maluma, sino que una institución cultural responsable de la literatura en un país con tanto déficit de lectura como el nuestro no haya podido utilizar a Maluma para generar más lectores. En cambio, prefirió hacer mofa de más de 60% de la población joven y más de 80% de la población en general del país que no está buscando obtener un título universitario.

De cierto modo, el pop nos ha formado como generación. Hacer sentido sin tener significado sería ese grado cero de la ideología en el que vivimos. Ya no somos espectadores, estamos en una época en la que podemos interactuar, hacer oír nuestras voces en servers encriptados, privados, esos departamentos sin ventanas de la era soviética donde uno duerme junto a Stalin—. Frente a la alienación y la soledad del individuo —dividuos como los llama Deleuze en su Postscript a las sociedades de control (1992)—, las redes sociales nos ofrecen más individualización y mayor alienación.

Podemos sospechar, en este binomio de expresión y contenido, en esta enunciación, los motivos: un meme para «fomento a la lectura» que está más bien hecho en un valor cuantitativo de entregar números semanales de impresiones de un CM. Pero la foto de Maluma lleva algo más que buscar viralidad de un contenido. Podemos decir que Maluma es famoso por ser una imagen. Es, en términos occidentales/coloniales, un hombre hermoso. Es un producto imposible de consumir como uno desea. Pero no podemos negar que Maluma, el cantante de «Ella borró cassette», haya leído a Camus.


Maluma lector de Camus

Manual de instrucciones para responder esas preguntas incómodas que le hacen a cualquier aspirante a escritor cuando dice que es escritor y sus significados y significaciones consecuentes a las respuestas.
  1. Has leído a [escoja aquí autor cualquiera]
         Sí: Obvio, es usted un gran lector y próximo Borges.
         No: Nunca lo acepte, qué oso no ser el próximo Borges.
  1. ¿Tiene el libro en casa?
         Sí: Diga que no puede prestarlo porque tiene anotaciones que en este momento son muy importantes para su labor muy importante.
         No: Cómprelo y tómese una selfie con él.
  1. ¿Recuerda tal o cual capítulo?
         Sí: Oh, es usted un gran estudioso, haga cara de que no te conviene que siga preguntando.
         No: Busque sentir disgusto por esta situación y evite continuar.

 

En fin, lo que realmente sabemos sobre si Maluma leyó, en algún punto de los últimos nueves meses, a Camus es que hay dos fotos de él con el libro. Quisiéramos saber si leía El mito de Sísifo, o La Peste o La Caída, que es la foto que él mostró en noviembre. Podemos ver la intimidad de Maluma, pero nunca podemos ver realmente a Maluma. O mejor dicho, aquella persona que muestra en Instagram el hedonismo de una superestrella puede, sin las luces, que lo moldean leer a Camus.

A lo largo de este texto me he visto forzado a contar mi historia con esta foto, y cuando encontré la nota de Buzzfeed en la que hay una foto de Instagram stories de Maluma enseñando el libro La Caída, de Camus, fue muy claro para mí que la necesidad de borrar el título del libro en la foto era imperante. Si se lee La Caída o La Peste frente a Maluma, el encanto de la foto de Camus con su cigarro, tomada por Henri Cartier-Bresson en 1947, en paralelismo con Maluma en su pose trademark del dedo pulgar en la barbilla sería completamente anulado. Aquí lo que vemos, sin tener que inspeccionar mucho más, es la búsqueda de los publicistas con Maluma y del fotógrafo de impregnar la imagen del reguetonero con el aura de un reconocido galán occidental de prestigio intelectual.

 

Pero, ¿es realmente un intento de simetría con la imagen de Camus o hay algo de Camus en Maluma? Camus nos dejó como frase más popular en internet: «el tema más importante para la filosofía es el suicidio». Buena parte de su obra se centra en la búsqueda del sentido de la vida. ¿Y qué pasa cuando uno pierde el sentido de la vida? Uno está constantemente preguntándose si hay sentido en todas las acciones que lleva a cabo: ¿para qué levantarse? ¿Para qué bañarse? ¿Para qué ir al trabajo, esclavizante y horroroso? ¿Para qué contraer una deuda y traer al mundo hijos? etcétera. Según Camus, si nada de la vida te hace sentido, lo mejor es suicidarse. La paradoja del absurdo, creo que la llaman. La vida, sobre todo una como la que llevamos en estos momentos del semiocapitalismo, no tiene mucho sentido. Cada vez que comemos condenamos a la masa biológica del planeta a que más rápidamente deje de soportarnos en este planeta. Para gran parte del público de Maluma su Instagram es una forma de darle sentido a su vida. Alguna vez seré él/alguna vez lo tendré a él es mucho del producto que se consume en este caso. No tiene nada que ver con la música. Es la forma con la cual se crea el imaginario de esa posibilidad de futuro donde el capitalismo te la hizo buena. Esa esperanza de alguna vez terminar de consumir a Maluma es absurda, es aún más absurda que la existencia en este capitalismo. Maluma usa la figura de Camus, quien se cuestiona el sentido de la vida, para buscar público nuevo, y para alimentar al ya cautivo, pero también usa a Camus para dotarse de un cierto aire de intelectualidad occidental clásica, pero en un plano más violento, Maluma nos recuerda lo absurdo de la existencia, de la filosofía, de las imágenes, y el sinsentido con el cual buscamos expresarnos a como dé lugar.  El caso es que Camus, quien en cierta manera era un rockstar por méritos propios, podría ver en el hedonismo del Instagram de Maluma aquel Sísifo que acepta su eterna labor, conscientemente, de esa vida idéntica a cualquier otra, de esos sueños atrofiados por el capital, de esa libertad de expresarse siempre y cuando contribuyas al capitalismo a producir enajenación. El absurdo de la vida de un cantante de música popular multimillonario, de un escucha sin trabajo en alguna parte de Latinoamérica están contenidas en una sola imagen.

Hito Steyerl alguna vez escribió, sobre el video Heroes (1977), de David Bowie:

«Canta a un nuevo tipo de héroe, justo a tiempo de la revolución neoliberal. El héroe ha muerto, ¡larga vida al héroe! Pero el héroe de Bowie ya no es un sujeto sino un objeto: una cosa, una imagen, un espléndido fetiche: una mercancía imbuida de deseo, resucitada más allá de la miseria de su propio final.

[…]

El héroe de Bowie no solo ha sido clonado, sino que sobre todo se ha convertido en una imagen que puede ser reproducida, multiplicada y copiada, un riff que viaja sin esfuerzo por anuncios que publicitan casi cualquier cosa, un fetiche que empaqueta como producto la glamorosa e impávida imagen de un Bowie más allá de los dos géneros. 2 El héroe de Bowie ya no es un ser humano más grandioso que la vida cumpliendo sensacionales misiones ejemplares, y ni siquiera es un ícono, sino un producto resplandeciente dotado de una belleza poshumana: una imagen y nada más que una imagen. La inmortalidad de este héroe ya no se origina en su fuerza para sobrevivir a cualquier prueba, sino en su capacidad de ser fotocopiado, reciclado y reencarnado».

Lo mismo sucede con Maluma. Con esta foto de @londongphotos podemos ver esa economía alternativa de las imágenes de baja resolución completamente cooptada para atraer gente a una cuenta. Las imágenes construyen redes anónimas globales como si crearan una historia en común, por ejemplo, la primera huella que tuve de que la foto de Maluma era real fue por medio de un club de fans israelí. La belleza poshumana a la que Steyerl se refiere es la transitoriedad de la copia. Su capacidad para ser adaptada, su poder memético.


LOL

El 13 de febrero de este año, a las 9 am hora local, en un aeropuerto de bajo costo de Malasia, moriría el hermano mayor de Kim Jong-un, gobernante de Corea del Norte. Más tarde de esa mañana dos mujeres, la vietnamí Doan Thi Houng de 28 años y la indonesina Siti Aistyah de 25 serían detenidas bajo la sospecha de que embarraron aceite de bebé en la cara de Kim Jong-nam. Les habían pagado noventa dólares por hacer una broma. Poco tiempo después esta foto sería publicada por la policía local.

La foto proviene, si seguimos a la información de la policía, de un zoom sobre una pantalla del servicio de videovigilancia del aeropuerto. En baja resolución, podemos ver la pose casual de una mujer capturada por la cámara accidentalmente. La imagen es borrosa, casi fantasmal. No hay nada en ella que nos diga que está en el aeropuerto. Es tan violento el zoom que pareciera flotar en un etéreo mar de pixeles oscuros. La persona retratada es Duan Thi Houng de 28 años. Famosa por sus participaciones en American Idol edición Vietnam, su último post de Facebook antes de que la apresaran fue: «Desearía dormir más a tu lado». Pero todo esto queda completamente atrás del impacto en nuestras retinas de la palabra LOL en su sudadera.

Esta imagen nos relata un pedazo de historia. Es histórica en el sentido de la palabra. Pero no parece aportar nada a la idea de que ella es la asesina, entrenada por los servicios secretos de Corea del Norte, o una simple actriz que contrataron para hacer una broma. Pareciera inscrita en el tiempo y a la vez completamente fuera de este. En muchas formas, la imagen parece más un montaje, un ready made. Hay algo que siempre excede a las imágenes, algo que siempre se nos escapa. Podemos sentir belleza, pero también una tremenda soledad.

Traigo a colación mi foto favorita del año, la de Duan Thi Houng, con todo y su bajísima resolución porque siento que esta me remite mucho al dilema de la foto de Maluma sosteniendo el libro de Camus. Lo que Maluma sostiene en todo caso es un gran LOL. No podemos adentrarnos en lo que Maluma intentó decir al posar con ese libro. El absurdo de la existencia, la imposibilidad de distanciar una foto verdadera de una falsa hace que la imagen se nos escape siempre que queremos adentrarnos a ella. Es el sinsentido de la vida, sinsentido para el cual Maluma es un farmakon. Me parece sintomático que lo primero que pensemos con ambas imágenes es que lo más probable es que no sean reales, pero lo que no hemos podido aceptar es que la realidad lleva ya tiempo superando a la ficción.

Tener sentido pero sin generar significado parece una constante. La imagen de LOL tiene sentido, vemos en los videos que la policía nos ha dejado ver, como alguien de blanco abraza a alguien más, en cierta manera valida la extrañeza de la imagen de LOL. También tiene sentido que Maluma lea. Pero qué significa que lea a Camus, y lo muestre en público: podría ser que el existencialismo para una celebridad de la que tenemos imágenes puramente hedonistas podría ser un golpe a mucho del imaginario que construye la disquera y la industria musical, o una burla a su público que no podría nunca acceder al estilo de vida que se ventila en el Instagram de Maluma.


Colofón

Si observamos la cantidad de retuits que tuvo el meme de @literaturainba o la cantidad de corazoncitos que consiguió la imagen en @londonqphotos podemos pensar un poco sobre nuestra labor como trabajadores en las redes sociales: el tuit no tiene más de tres mil retuits. Para una cuenta de ciento cincuenta mil seguidores, creo que el rendimiento de ese tuit que consideramos como viral fue bajo —más bien fueron las bromas o las quejas las que provocaron que Camus o Maluma fueran trending topic—. El caso para @londonqphotos es similar. Si bien la cuenta tiene más de veinticinco mil seguidores, la foto de Maluma, a tres semanas de haberla posteado, no ha llegado a los cinco mil corazoncitos. No sé bien a qué se le denomina éxito en las redes sociales, pero esos números no dejan de parecerme tristes. En cierto sentido detonaron el discurso, pero para nada tuvieron control de él. Lo que no logró en redirigir hacia las páginas de literatura del INBA lo logró en modificaciones de una imagen, que ni siquiera es reconocible como suya —aunque eso para mí significa el mayor logro de cualquier objeto cultural o artístico: que despierte en muchas personas la irremediable necesidad de modificarlo, de incrustarlas en el lóbulo frontal, formando así parte del imaginario.

 

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