México conectado: más internautas, mismas brechas

y | Derecho digital


El presente texto forma parte del informe Derechos digitales en México: ganadores y perdedores de la reforma en telecomunicaciones realizado por Horizontal.

El Estado mexicano reconoce el acceso a internet como un derecho, pero como no pocos derechos éste no se encuentra homogéneamente distribuido en su ejercicio dentro de la población. La desigualdad en el acceso a internet responde aún a factores como la educación, el ingreso, la edad y el género, acentuando las diferencias entre grupos marginados y grupos privilegiados. Al tiempo, al confrontarse con mayores restricciones presupuestales y de acceso, los mexicanos de menores ingresos muestran un mayor dinamismo en la sustitución de tecnologías: de líneas fijas a líneas móviles, y ante la imposibilidad para acceder a internet y computadoras en sus viviendas, un uso más intenso de datos móviles. La estrategia digital de la presente administración se planteó como una política dirigida a reducir estas brechas; sin embargo, no hay datos que permitan evaluar con precisión si este efecto ocurre, y los datos disponibles no dan indicios de que hoy, y gracias a ello, las desigualdades digitales se hayan reducido.

El nivel de escolaridad es un elemento fundamental que separa a las personas que tienen acceso a internet de aquellas que no tienen. El 5.44% de la población mexicana, según datos de la ENDUTIH, no completó ningún nivel de estudios; de estas personas, solo el 2% se ha conectado a internet en el último año. Comparativamente, el 97.3% de las personas que concluyeron un posgrado se conectaron a internet en el mismo periodo.

La brecha en conectividad entre diferentes grupos de edad es igual de marcada que la brecha por nivel de escolaridad. Mientras que el 83.4% de las personas de 15 a 29 años de edad se conectaron en el último año, independientemente de nivel de ingresos o escolaridad, solo el 9.8% de las personas mayores a 65 años lo hicieron. Del mismo modo, el nivel de ingresos es un fuerte determinante de quién se puede conectar a internet; y de cuánto tienen que gastar quienes se conectan: a menudo el costo de estar conectado es regresivo. Esto quiere decir que, aunque menos personas de bajos ingresos se conectan a internet, les cuesta más hacerlo que a la población con mayores ingresos. Mientras que el octavo decil de ingresos, es decir, el 30% de la población que más ingresos recibe, gasta poco más de $200 mensuales en internet, en el primer decil, es decir, el 10% que tienen menos ingresos, quienes pagan por conectarse a internet gastan en promedio $238.84 pesos mensuales. Para el octavo decil, esta cifra representa solo el 1.25% de su ingreso, mientras que para el primer decil representa el 13.58% del gasto promedio. Esto puede deberse a los altos costos implicados en pequeños consumos (i.e. tarjetas de celulares, cafés internet, etc) vis a vis el costo relativo de consumos en planes fijos.

El acceso a internet en México sigue estando supeditado mayormente al consumo de telefonía fija, por lo que independientemente del nivel de ingreso de las personas, el método más popular para conectarse a internet es telefonía fija. Sin embargo, para bajos niveles de ingreso, los servicios móviles se presentan como un bien sustituto. A menor ingreso, más proporción de los usuarios de internet se conectan solo por medios móviles. Si dividimos a la población mexicana en cinco, usando el número de focos en su vivienda como sustituto de medición de ingreso, entonces vemos que, en el quintil de menores ingresos, aunque solo el 15.54% de las viviendas se conectan a internet, el 20.9% lo hace únicamente con medios móviles. En cambio, en el quintil de mayores ingresos, solo el 5% se conecta exclusivamente mediante de dispositivos móviles.

La diferencia entre las personas que usan conexiones móviles y las que usan conexiones fijas no tiene solo que ver con su nivel de ingreso, puede también ser producto del estado de la República en el que viven. Mientras que el promedio nacional es de 2.09% de usuarios exclusivos de conexiones móviles, en Yucatán, el 16.4% de la población se conecta utilizando solamente una conexión móvil. En el extremo opuesto está Veracruz, estado en el que el porcentaje de conexiones móviles no llega siquiera al 1%.

El programa México Conectado pretende cerrar esta brecha de conectividad que se vive entre distintos niveles de ingreso y escolaridad, de edad e incluso entre lugares geográficos. Analizar si los esfuerzos del programa se enfocaron en los lugares que más lo necesitaban es complicado. No existen datos municipales que nos permitan comparar número de usuarios antes y después del programa. A nivel municipal, contamos con datos de conectividad en viviendas, en las cuales el programa no pretende tener un efecto directo dado que se basa en puntos fijos de acceso gratuito a internet. A nivel de usuarios contamos solamente con datos estatales. Analizando estas dos fuentes de información podemos ver que la mayoría de los centros fueron construidos en entidades donde había una penetración media de usuarios de internet y en municipios con muy bajo acceso de viviendas a servicios de conectividad; y que el crecimiento en usuarios y viviendas con acceso es casi idéntico independientemente de la intensidad en la presencia de centro de conexión del programa.

La tendencia nacional entre 2010 y 2015, tanto en municipios como en entidades, fue de un aumento en la cantidad de usuarios y viviendas conectadas, sin embargo, los lugares con menos acceso a internet no lograron cerrar la brecha con los de más acceso, incluso después de la intervención gubernamental. Si bien en el 2014 mejoró significativamente la conectividad a internet, al medir tanto usuarios como viviendas, independientemente de la penetración previa al programa que hubiera tenido de internet esa zona, sigue habiendo en el país una gran desigualdad de acceso a internet y, por ende, de acceso al conocimiento. El acceso desigual a internet replica y perpetua la desigualdad económica del país.

En este reporte, empezamos comparando qué tan conectados están los mexicanos, comparados con los ciudadanos de otros países, para enmarcar el análisis nacional dentro del contexto internacional. Posteriormente desagregamos la información existente sobre conectividad en México, para entender quiénes y cómo se conectan en el país. Hacemos esto prestando principal atención a las desigualdades de acceso que hay entre niveles de ingreso, género, nivel educativo y regiones geográficas. Finalmente, concluimos con un análisis de la estrategia del programa “México Conectado”, en el cual planteamos responder dos preguntas: ¿El programa se dirigió a los lugares que más lo necesitaban? Y: ¿Se puede observar un efecto en usuarios a partir de la implementación del programa?


México en contexto internacional: justo en su lugar

El mundo se ha conectado. En los últimos 15 años el promedio mundial de personas con acceso a internet pasó de alrededor de 10% en 2000 a una cifra cercana al 50% en el 2015. En la mayor parte de estos años, México se mantuvo por debajo del promedio mundial. No fue hasta el año 2013 cuando México cerró la brecha, alcanzando un 43.5% de penetración en usuarios de internet. Sin embargo, el país no mantuvo el ritmo, pues durante 2013 y 2014 se situó una vez más por debajo del promedio entre países, hasta que en 2015 volvió a repuntar.

¿Es México un caso aislado? Si comparamos a México con otros países similares como Brasil, Chile, Colombia y Turquía encontramos distintas trayectorias de conectividad. México sobrepasó el promedio mundial brevemente hace apenas tres años, para que en 2014 se situara una vez más por debajo y volviera a superarlo en 2015. Por el contrario, los otros países similares lo cruzaron mucho antes. Chile durante todo el período se ha mantenido por encima del promedio mundial. En el año 2000 tenía una penetración de 16.6% y para el año 2015 ese porcentaje creció hasta 64.3%. Brasil se situó por encima del promedio mundial hasta el año 2006. En ese año, el 28.2% de la población brasileña tenía acceso a internet, mientras que a México le tomaría cuatro años más alcanzar una cifra mayor a esa. Turquía por su parte superó el promedio de los demás países en el año 2007 y se mantendría por encima desde entonces. La trayectoria de Colombia resulta más interesante: se mantuvo con porcentajes por debajo de todos los demás hasta el año 2007. En el año 2000, Colombia tenía un porcentaje de penetración de internet de apenas el 2.2%. En 2007 superó a México por una décima, con 21.8% contra 21.7%. Para 2010 logró dejar atrás al promedio mundial en ese entonces de 34.8% alcanzando un nivel de penetración de 36.5%. México solo superaría a Colombia hasta el año 2015, donde el 57.4% de la población del primero tuvo acceso a internet y el porcentaje colombiano fue de 55.9%.

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Un buen indicador para medir riqueza en un país es el PIB per cápita, el cual mide el valor total de la producción de bienes y servicios del país dividido entre su población. La razón para utilizarlo es la misma lógica anterior: ver qué tanto es parecido o se aleja el porcentaje de la población con internet en México en comparación con países, con niveles similares de ingreso y ver cuál es la relación que existe entre usuarios de internet y PIB per cápita. La siguiente gráfica muestra esa relación, se eliminaron tres observaciones: Luxemburgo, Noruega y Qatar, los países con el mayor PIB per cápita del mundo ya que las economías de estos tres países (centro financiero y economías petroleras) son excepciones y no reflejan necesariamente las dinámicas que operan entre el PIB per cápita y la tasa de usuarios de internet en el país por 100 mil habitantes.

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México se sitúa en un nivel medio de ingreso, con un PIB per cápita de $8,521.9 dólares (PP a dólares de 2005) datos del Banco Mundial y con una tasa de 44.9 usuarios de internet por cada 100 habitantes. Los cinco países con un PIB per cápita más parecido al de México son: Panamá, Turquía, Uruguay, Argentina y Gabón. Entre ellos Argentina, Uruguay, Turquía y Panamá tienen tasas más altas de usuarios de internet por cada 100 habitantes. El valor es de 64.7 usuarios por cada 100 habitantes en el caso argentino, en Uruguay la tasa es de 61.5, y en Turquía 51 personas por cada 100 se conectan a internet, en Panamá el valor más cercano la tasa es de 44.9. Gabón se sitúa muy por debajo con una tasa de 9.8 usuarios de internet por cada 100 habitantes. Islandia tiene la tasa de penetración más alta: 98.1, seguido de las Bermudas con 96.8 y Dinamarca con 95.9 usuarios por cada 100 habitantes. Es importante notar que, si bien México se sitúa en un nivel medio de ingreso como de tasa de usuarios de internet, hay treinta países que, con un PIB per cápita inferior, logran tener una mayor tasa de usuarios de internet por cada 100 habitantes. Entre estos países se encuentran: China, Colombia, Rusia, Uruguay, Serbia, Vietnam y Brasil.


¿Quiénes y cómo se conectan en México?

El acceso a internet, como el acceso a otros bienes de consumo, no es igual para todos en México; está diferenciado por características generacionales, de escolaridad, de género, ingreso e incluso geográficas. Al analizar las diferencias sociodemográficas entre estos grupos, podemos ver de manera más clara quienes son los que pueden hacer uso de estas herramientas de manera más fácil y quienes se están quedando rezagados en materia de conectividad.

En México hay varias fuentes para saber quiénes están conectados a internet, la que permite un mayor grado de desagregación sobre las características de los usuarios es la ENDUTIH (Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de Información en los Hogares) realizada por el INEGI por primera vez en el año 2015, sin embargo, hay resultados desde el año 2001, ya que anteriormente se había aplicado como un módulo. La encuesta es representativa a nivel nacional, estatal, y para 32 ciudades.


Diferencias en acceso a internet según la edad de los usuarios

Una de las variables que afecta la conectividad de los usuarios es la edad. Es común pensar que quienes están más conectados son los jóvenes y es cierto: los jóvenes de 15 a 29 años son el grupo de edad con el menor porcentaje de personas sin conexión; solo el 16.6% de ellos no se conectó a internet en el último año. Para el grupo de los 30 a 44 años el porcentaje de no conectados en el último año asciende a 36.3% y a partir de ahí sigue creciendo: 63.98% para quienes tienen de 45 a 64 años y crece hasta 90.2% para las personas de 65 años o más. Las afinidades, las exigencias en su vida cotidiana de estudio o trabajo, o la facilidad para adoptar la nueva tecnología, podrían ser algunas de las razones para que exista la brecha de conectividad en diferentes rangos de edad.

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Existen muchas maneras de conectarse a internet: por computadora de escritorio, por smartphone, tableta o computadora portátil. El medio por el que una persona se conecta varía dependiendo del grupo de edad al que pertenece. Para dos grupos de edad: quienes tienen menos de 14 años y para quienes tienen más de 65, es más común conectarse mediante una computadora de escritorio. En cambio, para los demás grupos de edad, es más común conectarse por medio de un smartphone. Por ejemplo, en el caso de las personas de entre 15 a 29 años (el grupo más conectado), 20.4% se conectó usando únicamente un smartphone, mientras que apenas el 2.8% utilizó solo una computadora de escritorio. El porcentaje de quienes utilizaron ambos medios fue de 22.5%, es decir poco menos de los que sólo utilizaron un teléfono inteligente.


Diferencias en acceso a internet según el nivel de escolaridad de los usuarios

Para las personas, más educación significa una mejor conectividad. El efecto de grado de escolaridad es muy notorio: de las personas que no tienen estudios, solo el 2% se conectó a internet en el último año, mientras que el 97.3% de las personas con estudios de posgrado se conectaron a internet. El porcentaje de personas que se conectaron a internet con un nivel de estudios de preescolar y primaria es de 30.4%. Ese porcentaje continúa creciendo a la par del grado de estudios: 58.3% para los alumnos de secundaria, se dispara hasta 82.9% para los de preparatoria y sigue creciendo hasta 91.2% para quienes cuentan con estudios de licenciatura.

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Un smartphone y alguna combinación de éste con una computadora de escritorio o portátil es el medio más común entre los distintos grupos de escolaridad. Del 2% de los conectados sin escolaridad, la mitad se conectó por un smartphone. Entre quienes tienen un grado de estudios hasta preescolar y/o primaria, el porcentaje es de 7.6%. Conectarse con un Smartphone vuelve a ser el medio más común para las personas con secundaria, 19.8% lo utilizan para acceder a la red. Entre las personas con mayor grado de escolaridad, es más común utilizar más de una de estas categorías, la manera más común de conectarse para 20.5% de los que cuentan con preparatoria es mediante un smartphone y una computadora de escritorio. A nivel licenciatura y posgrado, la combinación más frecuente es conectarse utilizando un smartphone y una computadora portátil, siendo 32% para el caso de licenciatura y 38% para el nivel de posgrado.


Diferencias en acceso a internet según el género de los usuarios

Otra de las diferencias entre quienes están conectados a internet es género. Los hombres están ligeramente más conectados que las mujeres. La brecha entre ambos es de 4%, mientras que el 46.2% de las mujeres no se conectó a internet; en el caso de los hombres es de 42.2%. A pesar de esto, los datos sobre el tiempo que llevan usando internet indican que la brecha entre ambos se está cerrando. El 75.2% de los hombres lleva usando internet por más de dos años y tan solo el 8.7% de ellos es usuario en un período menor a un año. En el caso de las mujeres, el 10.8% de ellas son usuarias recientes (en un período menor a un año), el 16.7% se ha conectado a internet en un período entre uno y dos años y el 72.5% de las mujeres lo ha hecho en un período de más de dos años.

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Diferencias en acceso a internet según el ingreso de los usuarios

A pesar de que la ENDUTIH no cuenta con ninguna pregunta explícita sobre ingreso, es posible hacer estimaciones de manera indirecta. Se pueden utilizar indicadores como el número de focos en la vivienda y/o tenencia de automóvil para aproximarnos de manera indirecta al ingreso de las personas. Usando ambas medidas, se observa que, a mayor ingreso, mayor conexión a internet. En el quintil más bajo de ingreso, usando número de focos como sustituto de ingresos, el 84.46% de las viviendas no tienen conexión a internet. Estas son viviendas que tienen en promedio 3.1 focos. En contraste con esta baja conectividad, solo el 19.79% de las viviendas en el quintil de ingreso más alto no tienen acceso a internet. Este grupo de viviendas cuenta con 16.6 focos en promedio.

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Para todos los quintiles de ingreso, el tipo de conexión más común del que disponen en el hogar sigue siendo un medio fijo. La diferencia entre el porcentaje de viviendas que se conecta solo por medio fijo entre quintiles es muy poca. De todos los hogares del primer quintil que se conectan a internet, el 61% lo hacen solamente por medios fijos, mientras que el 51% de todos los hogares que se conectan del quinto quintil, el más adinerado, lo hacen únicamente por medios fijos. El ingreso importa en la cantidad de viviendas que se conecta a medios fijos, pero la proporción dentro de los que se conecta solo por estos medios, no varía dramáticamente con el ingreso.

Sin embargo, en la telefonía móvil, en efecto del ingreso es evidente. Dentro de las personas del quintil más rico que se conectan, el 5% lo hace únicamente a través de dispositivos móviles, mientras que la proporción para el quintil con menos ingresos es del 20.9% que se conectan solo usando estos dispositivos. Mientras que el 43% de las personas del quintil más adinerado que se conecta, lo hace tanto por medios móviles como fijos, solo el 16% del quintil menos adinerado usa los dos medios. Las personas con menores ingresos, se conectan mucho menos y en una mayor proporción con medios móviles.

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La segunda medida que se utilizó para tratar de medir ingreso fue la tenencia de automóvil en la vivienda. Los resultados son similares a los obtenidos cuando se utilizó el número de focos en la vivienda como medida de ingreso. Aquellos hogares con automóvil, que factiblemente cuentan con mayores ingresos, están más conectados a internet. La gran mayoría, el 72.4% de quienes no tienen un automóvil propio en su vivienda tampoco cuentan con una conexión a internet. Para quienes sí poseen un auto propio, el porcentaje de viviendas no conectadas se reduce hasta un 35.9%. Entre quienes sí se conectan, el medio más común es el medio fijo, representando el 16.5% para las viviendas sin automóvil propio y 36% para las que sí cuentan con uno. Donde también hay diferencias es en las viviendas que disponen de ambos tipos de conexión, ese porcentaje es de 22.9% contra 6.4%, entre los que tienen y los que no tienen automóvil propio. Los porcentajes de quienes sólo se conectan por un medio móvil son similares como en el resultado anterior, 4.5% para los que no tienen auto y 4.9% para los que sí.

En ambas medidas de ingreso hemos observado que el medio más común para conectarse sigue siendo un medio de conexión fijo. Dentro de las distintas maneras de conectarse por un medio fijo, conectarse usando una línea telefónica (62.2%) es el más frecuente, le sigue la conexión a internet por cable la cual representa un 25.7%. El 12% restante se divide entre una conexión satelital, DIAL-UP y una señal de Wifi externa al hogar principalmente. Esto implica que si la mayoría de las personas en México accede a internet por una conexión fija probablemente lo estén haciendo también por medio de una línea telefónica.

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Hasta ahora se han identificado diferencias entre los usuarios de internet en México dependiendo de su edad, escolaridad, género e ingreso. Los propios usuarios en la ENDUTIH, identificaron las causas por las cuales no tienen acceso a internet, y son en su mayoría causas que están relacionadas con las variables descritas anteriormente. La principal causa por la cual una persona no dispone de internet en México es porque no puede pagarlo. Esa opción significó el 58.1% de las respuestas en la EDNUTIH. El no tener ingreso suficiente para solventar los gastos de internet, probablemente esté relacionado con las diferencias en conectividad que observamos cuando analizamos escolaridad. La segunda causa más común con 24.7%, fue el no tener interés o no saber usarlo, lo cual está relacionado con la brecha que identificamos en escolaridad y edad.

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Si bien en la ENDUTIH no hay explícitamente una medida de ingreso dado que no es su objetivo principal, sí hay en México otros instrumentos que se utilizan normalmente para estimar el ingreso en los hogares. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares, es la fuente principal para determinar ingreso en los hogares mexicanos. Los resultados de la ENIGH son representativos a nivel nacional y para algunos años también a nivel urbano, rural y estatal.

Con base en los ingresos mensuales registrados en la ENIGH es posible estimar deciles de ingreso para los hogares. La encuesta permite también identificar el monto que gastan en promedio los hogares en distintos bienes y qué porcentaje de su ingreso representan esos gastos.

El gasto promedio mensual en los hogares del decil uno en internet es de $238.8 pesos, cifra que no se aleja mucho de lo que gastan en promedio los hogares del decil diez la cual es de $300 pesos. El gasto en este rubro significa porcentajes muy diferentes para cada uno, mientras que para el decil uno representa el 13.6% de su ingreso mensual, para el último decil representa solamente el 0.6%.

Si se analiza también el gasto en el hogar en bienes similares o en los casos en que el internet viene acompañado de otros servicios (teléfono, t.v. de paga, etc.), los resultados son los siguientes:

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Si se trata de un paquete de cable, teléfono e internet, el gasto promedio para el primer decil es de $434.4 pesos, representando un 24.7% de su ingreso, mientras que el décimo decil gasta en promedio $755 pesos en este rubro lo que representa un 1.4%. Por otra parte, el decil uno gasta en promedio $370.9 pesos en paquetes que solo incluyen internet y teléfono, en proporciones eso significa un 21% de su ingreso mensual.

En el caso de un plan de celular mensual, resulta ser que el primer decil, compuesto de las personas con los menores ingresos, gasta más que los deciles dos y tres. En promedio el gasto por un plan de celular mensual es de $381.5 para el decil uno y de $1111.8 para el decil diez. El primer decil no solo gasta en promedio más cada mes en este rubro, sino que también gasta más en su pago inicial del plan o pago por la compra del equipo celular. El segundo decil eroga en promedio $231.9 pesos por inicio de plan o compra del equipo, el tercer decil gasta en promedio $200.4 pesos por el mismo concepto, sin embargo, el primer decil gasta en promedio $284.8 pesos. El décimo decil gasta en promedio un total de $1914.4 pesos por iniciar un plan de renta mensual celular o por la compra de un equipo.

Hasta aquí hemos identificado al gasto como una de las principales restricciones que enfrentan las personas en México para tener acceso a internet. El gasto es finito y la decisión entre un bien y otro refleja tanto la restricción a la que se enfrentan las familias como las preferencias de éstas sobre los bienes. La Encuesta Intercensal del INEGI realizada en el año 2015, contiene información sobre distintas variables sociodemográficas y el acceso a ciertos bienes en las viviendas. Así podemos identificar la distribución de municipios con base en el porcentaje de viviendas en ellos que poseen o carecen de bienes relacionados a tecnologías de información e internet.

La tenencia de automóvil en la vivienda fue utilizada anteriormente como una variable para aproximarse al ingreso, además también se identificó que a mayor ingreso mayor conectividad. La siguiente gráfica muestra esa relación, pero a nivel municipal. La mayoría de los municipios tienen porcentajes bajos de acceso a internet, menores al 20% de viviendas con ese servicio. De hecho, el promedio municipal es que solo el 12% de las viviendas en un municipio tengan acceso a internet. Cabe hacer mención que se trata de un indicador con enorme varianza, que incluye municipios sin conectividad y municipios donde casi 8.2 hogares de cada 10 tienen internet (para ver las diferencias regionales en acceso a internet ver la siguiente sección). Así como la mayoría de los municipios tienen porcentajes menores al 25% en acceso internet, la mayor densidad en tenencia de automóvil se concentra en los porcentajes menores al 45%.

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En México el principal tipo de conexión por el que las personas acceden a internet sigue siendo un medio fijo y en su mayoría una línea telefónica, lo que indicaría una relación más lineal entre ambas variables dado que una es el medio tradicional para acceder a la otra. En la gráfica se observa la alta densidad de los municipios con bajos porcentajes tanto de internet como de telefonía fija. En otras palabras, en la gran mayoría de los municipios mexicanos poco menos de 30% de las viviendas cuenta con una línea telefónica y con internet.

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La telefonía celular parecería ser una opción a la que un mayor número de viviendas tienen acceso en México. La mayoría de los municipios tienen porcentajes mayores al 40% y menores al 80% de sus viviendas con celular. A diferencia de la gráfica anterior, esta gráfica muestra municipios con porcentajes altos de viviendas con celular, (reflejado en mayores concentraciones a la derecha de la gráfica). Hay también una pequeña concentración de municipios que no tienen acceso a ninguno de estos dos bienes.

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El promedio municipal de viviendas con celular es de 57.4%, es por eso que, al comparar la tenencia de celular con otros indicadores, se sigue observando la alta concentración de los municipios en porcentajes altos. Por ejemplo, al cruzar el porcentaje de viviendas con celular y el porcentaje de viviendas con automóvil se ve una clara concentración de porcentajes altos para el indicador de celular, aunque no necesariamente para el de automóvil. Al cruzar el porcentaje de viviendas con celular podemos observar cómo, para varias viviendas, el celular es un sustituto del teléfono fijo, pero conforme aumentan los porcentajes de ambos (probable en niveles más altos de ingreso) se empiezan a volver complementos y más proporción de las viviendas cuentan con ambos. A pesar de esta tendencia de volverse complementos, el celular sigue siendo preferido en todos los puntos del espectro.

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Diferencias en acceso a internet según geografía

Dónde vivas influye en qué tan conectado estás. Las cinco entidades más conectadas son: la Ciudad de México, Nuevo León, Baja California Sur, Sonora y Baja California. En todas ellas, más de la mitad de su población tiene acceso a internet, siendo la Ciudad de México la que tiene el porcentaje más alto de conectados: 63.1%. Del otro lado del espectro, las entidades menos conectadas son: Chiapas, Oaxaca, Tabasco, Guerrero y Tlaxcala. Estas entidades tienen porcentajes por arriba del 76% de personas no conectadas a internet. En Chiapas el porcentaje alcanza hasta 86.9%.

Así como hay variaciones en el tipo de conexión dependiendo de otras características, el tipo de conexión al interior varía de estado a estado. Baja California, la Ciudad de México, Colima, Jalisco y Querétaro son las cinco entidades con un mayor porcentaje de conexión a internet por medio fijo. En Baja California, 39% de la población se conecta utilizando únicamente este medio, para la Ciudad de México ese porcentaje es de 35.2%. Comparado con el 9.9% de Chiapas o el 13.2% de Hidalgo, las dos entidades con porcentajes más bajos en este tipo de conexión.

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En cambio, las entidades con porcentajes más altos de conexión móvil son: Yucatán, Baja California Sur, San Luis Potosí y Sonora. En Yucatán, 16.4% de la población se conecta utilizando solamente una conexión móvil. En contraste, en Veracruz el estado donde menos se utiliza este tipo de conexión, el porcentaje ni siquiera llega al 1%. Además de Veracruz, los últimos cuatro lugares en porcentaje de personas conectadas por medios móviles: Tabasco, Aguascalientes, Puebla y Chiapas.

Nuevo León, Sonora, la Ciudad de México, Baja California Sur y Quintana Roo son las entidades con el porcentaje más alto en uso de ambos tipos de conexión. Por ejemplo, en Nuevo León, 28.6% de la gente accede a la red utilizando tanto una conexión fija como móvil. De hecho, usar ambos medios es la manera más común de conectarse en el estado. Son seis los estados que, a pesar de no tener los porcentajes más altos a nivel nacional, sí tienen los porcentajes más grandes de manera relativa. Es decir, en estos seis estados, la manera más común de conectarse a internet es utilizando ambos tipos de conexión (tanto fija como móvil). Estos estados son: Nuevo León, Sonora, Quintana Roo, Sinaloa, Yucatán, Campeche y San Luis Potosí.

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La ENDUTIH solo permite obtener datos de los usuarios a nivel nacional y estatal, no existen datos sobre usuarios a nivel municipal. Sin embargo, sí hay datos sobre el porcentaje de viviendas que disponen de internet en un municipio en la Encuesta Intercensal del INEGI para el año 2015. Esta encuesta es realizada en el período entre el censo del 2010 y el de 2020, con el fin de tener comparabilidad en varios temas y es representativa a nivel nacional, estatal, municipal y localidad.

Una de las variables sociodemográficas que mide la encuesta es el acceso a internet de las viviendas, por lo tanto, podemos identificar qué municipios están mayormente conectados y en qué zonas. Cuatro delegaciones de la Ciudad de México (Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Coyoacán, Cuauhtémoc) y el municipio de San Padre Garza García en Nuevo León son los municipios con el porcentaje de viviendas con internet más altos del país. El porcentaje de viviendas con acceso a internet en estas demarcaciones es: 81.8% en la delegación Benito Juárez, 81% en San Pedro Garza García, 75.9% en la delación Miguel Hidalgo, 69.8% en Coyoacán y 65.6% en la delegación Cuauhtémoc. En cambio, hay 89 municipios que no tienen acceso a internet, 84 de los cuales están en Oaxaca, dos en Chiapas, dos en Puebla y uno en Guerrero.

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Hay 28 municipios que de 2010 a 2015 experimentaron un crecimiento por arriba del 20% en el porcentaje de viviendas que tienen internet. Destacan los casos por ejemplo del municipio de San Andrés Cholula en Puebla, que pasó de un porcentaje de 27.7% a 59.3%. O el municipio de San Antonio de la Isla, en el Estado de México, que vio incrementado su porcentaje de viviendas con internet de 39.9% a 4.1%. En este listado de 28 municipios, se encuentran también: los municipios de Apodaca y Guadalupe en Nuevo León, los municipios de Cuautitlán y Tecámac en el Estado de México, de Nogales y Agua Prieta en Sonora, Tierra Blanca en Veracruz y las delegaciones de Cuauhtémoc y Álvaro Obregón en la Ciudad de México.


Hacia una evaluación de la Estrategia Digital

México Conectado busca, según los lineamientos del propio proyecto, “establecer las políticas, mecanismos y acciones necesarios para brindar acceso a la banda ancha en todos los sitios públicos del país”. Pretende, pues, garantizar el acceso de la población a internet de banda ancha, aprovechando los espacios públicos, (escuelas, bibliotecas, hospitales) para que funcionen como puntos de conexión. A pesar de que el principal indicador que detalla el plan para medir su éxito es el número de sitios públicos conectados a través de redes contratadas por la SCT, el fin último del proyecto es que más personas tengan acceso a internet.

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Medir cuántas personas tienen acceso a internet, como consecuencia de esta estrategia, tiene sus dificultades. Si se quiere estudiar el fenómeno con la desagregación geográfica municipal, nivel en el que podríamos discernir mejor el efecto del programa, no se puede observar más que número de viviendas. Esto representa un problema, porque cualquier efecto en número de viviendas con conexión a internet es difícilmente atribuible a un programa que pretende aumentar el número de usuarios, instalando puntos de conexión en espacios públicos. Existen también datos de usuarios de internet, pero solamente los hay a nivel estatal si queremos verlos tanto antes como después del inicio del programa (requisito indispensable para poder hacer una comparación), por lo que gran parte de la varianza puntual se difumina.

El nivel de desagregación geográfica no es el único problema para sacar conclusiones que presenta la limitación de información existente. Los datos de usuarios de internet que genera la ENDUTIH corresponden a auto reportes, es decir, sabemos, con cierta incertidumbre, si alguien es usuario o no de internet (y el método que usa para conectarse), pero no sabemos la intensidad de uso, que sería la medición más apropiada para evaluar el éxito o fracaso del programa. Debemos, pues, mantener tanto los datos de cambio en usuarios de internet y viviendas con conectividad en mente, como el hecho de que no existe información alguna que sea completamente adecuada para medir el efecto de éste programa, al evaluar su diseño y aplicación.

La primera pregunta es: ¿se colocaron los centros de México Conectado donde más se necesitaban? Si dividimos a todos los municipios de México de acuerdo al porcentaje de sus viviendas que contaban con internet en 2010 y cruzamos esos datos con la cantidad de centros de la estrategia “México Conectado” que se instalaron en esos municipios, vemos que la respuesta a la pregunta parece ser “sí”. La mayoría de los municipios donde se acondicionaron muchos centros son municipios que, previo al programa, tenían muy pocas viviendas con conectividad a internet. Por el contrario, los municipios que estaban, previo al programa, muy bien conectados, fueron receptores de muy pocos centros de México Conectado.

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Sin embargo, los datos de vivienda no cuentan la historia completa. Si analizamos los datos de usuarios de internet, el nivel objetivo del programa, la correlación entre falta de conectividad y número de centros se vuelve un poco menos clara. Las entidades con muy baja conectividad en 2011 no fueron receptoras de la mayor parte de los centros, sino que terminaron con una densidad media de centros. Las entidades que resultaron ser los principales focos de atracción para este programa fueron las que tenían un porcentaje mediano de usuarios de internet en 2011. Aunque, por supuesto, puede ocurrir que los estados con un promedio mediano de usuarios contengan a su vez municipios con un porcentaje muy pequeño de viviendas con internet.

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Si agregamos todos los datos de usuarios de internet en los estados, vemos que la mayoría de los centros de México Conectado no fueron canalizados a las entidades peor conectadas, sino a las entidades con un porcentaje medio de usuarios de internet. Por supuesto que hay mucha heterogeneidad dentro de las entidades, por lo que los datos de usuarios, para los cuales solo podemos hacer generalizaciones por entidad, podrían estar ofuscando la focalización a municipios con baja conectividad dentro de las entidades que, en el agregado, cuentan con una conectividad mediana.

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Si vemos los datos a nivel municipal, que son de porcentaje de viviendas con acceso a internet, está fuertemente relacionado el nivel de conectividad pre aplicación del proyecto con la cantidad de centros que se instalan durante él. Sin embargo, viviendas es un acercamiento oblicuo a los efectos del programa, aunque puede ayudar a entender si se seleccionaron municipios de manera acertada, no sirve más que indirectamente para medir los resultados, pues conectar viviendas no es el enfoque de este programa.

La segunda pregunta sería: ¿Sirvió el programa para conectar a más personas? Nos encontramos, pues, sin una medida adecuada para evaluar el proyecto: si analizamos los datos en la dimensión geográfica municipal, que es donde el proyecto tendría mayor impacto, tenemos que hacerlo viendo viviendas, que están más allá del enfoque del programa. Si vemos usuarios de internet, la población objetivo del proyecto, entonces tenemos que ver datos a nivel de entidades y perder variación y profundidad en el análisis.

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Con estos problemas en mente, podemos llegar a algunas conclusiones. Ni en el caso de usuarios ni en el caso de viviendas se revirtió tendencia alguna; es decir, aunque el porcentaje de usuarios y de viviendas conectadas aumentaron en los últimos años, los municipios o estados con muy alta densidad y alta densidad de centros nunca superaron a los que tenían mediana, baja o muy baja densidad de centros. El programa parece no haber sido suficiente para cerrar ninguna brecha, las pendientes se mantienen constantes en el tiempo, antes y después de la entrada en vigor de México Conectado. No se ve un cambio en la tendencia de conectividad a partir de la adopción de este programa.

(Foto: cortesía de ThoroughlyReviewed.)


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