¿Qué izquierda? 4. Rossana Reguillo

Para pensar en común el estado y los retos de la izquierda en México, hemos circulado el siguiente cuestionario entre doce personas. Hoy responde Rossana Reguillo, profesora e investigadora, especialista en culturas urbanas y juveniles y en socioantropología de las emociones. Su libro más reciente es Culturas juveniles: Formas políticas del desencanto (Siglo XXI/Mínima, 2012).

| Cuestionario

1. ¿Por qué es funcional todavía la dicotomía izquierda-derecha? ¿Cuáles son los principios que distinguen hoy a la izquierda de la derecha?

Me ponen nerviosas las dicotomías: es la manera más torpe de negociar con la complejidad. Pero sin duda, tratándose del espectro ideológico, hay oposiciones claras entre el pensamiento y las posiciones de izquierda y de derecha. Me parece –sin tener certezas– que los principios que organizan la distinción entre ambas pasan por tres aspectos nodales: el poder, los derechos humanos y la inclusión. No se trata de meros atajos subjetivos o de categorías fijas, sino de posiciones éticas y políticas frente al orden de las cosas en el mundo.

2. ¿Se trata de construir una izquierda “moderna” o de volver a la agenda y los principios históricos de la izquierda? ¿Existe en realidad una diferencia?

La izquierda debe revisar, más que sus principios, sus agendas. No estoy segura de que el problema sea “modernizarse” (me parece que “La Modernidad” constituye una fuente de fracasos y traiciones para la izquierda) o mantenerse fiel a un compromiso ideológico-ético que fue pensado y actualizado en otros momentos de la historia. La revisión histórica es clave pero lo que falta es imaginación y contemporaneidad; acompañar la realidad para ser capaces de intervenirla.

3. ¿Cuáles son hoy las batallas fundamentales de la izquierda en México? ¿Quiénes son sus principales adversarios?

Traer al centro la imaginación política; minimizar la cancha electoral; ponerse el día en los lenguajes e imaginarios de [email protected] jóvenes; incorporarse a los movimientos sociales libertarios sin banderas partidistas. ¿Sus adversarios? La izquierda partidista y electoral, algunos medios de comunicación, la falta de imaginación, su discurso esclerótico y, claro, un pensamiento de derecha que ha sido más hábil en lo que Gramsci llamaba la “seducción”. Conquistar hegemonía no pasa por la cancha electoral, no en este momento en México.

4. ¿Cuál(es) debería(n) ser la(s) postura(s) de izquierda ante el régimen y su crisis actual?

Primero, la denuncia y el desmarcaje de la escena electoral; el trabajo de base y la producción de contrarrelatos en el régimen dominante de los medios de comunicación. Luego hay tres asuntos claves: los derechos humanos, la pobreza y exclusión, y el reparto inequitativo del riesgo.

5. ¿Cuál es el estado actual de la izquierda partidista en México?

Nefasto. No hay corriente partidista de la supuesta izquierda que tenga un claro programa sobre los desafíos que el país plantea. Sus prácticas habituales de “recoger”, “cobijar”, los desperdicios humanos de otros partidos lastiman profundamente a la ciudadanía.

6. ¿Cuáles tendrían que ser las políticas públicas primordiales de un gobierno de izquierda en México?

Dinamitar las opciones que exalten el valor económico por encima de la vida humana; volver imposible la opción por la violencia; recuperar el tejido social. Desde ahí es posible pensar en otras políticas públicas.

7. Más allá del sistema de partidos, ¿cuál es el papel de los movimientos sociales en la construcción de una alternativa de izquierda en México?

Los movimientos sociales son hoy la clave, el espejo, el timón, la brújula que debiera orientar las alternativas. Dispersos y, a veces, mesiánicos o desinformados, los movimientos están hablando de lo más vital, terrible, fundamental que nos atraviesa. Y no hay en los partidos políticos escucha. Si vamos a salir de esta crisis, será porque los movimientos sociales, con todos sus fallos y simplificaciones, han marcado que la vía partidista se agotó.

8. ¿Cuál es el estado actual de los medios de izquierda en México?

Complicado, porque no trabajan –en lo general– para la gente (sino para las elecciones); mucha propaganda e intereses; poca atención a lo que [email protected] [email protected] necesitamos saber y entender en nuestras cotidianidades. Mucha ira, poca construcción de imaginarios; poca imaginación, mucha certeza en la denostación del “enemigo”.

9. ¿Es posible, y de qué manera, reivindicar las recientes experiencias de gobierno de la izquierda en América Latina (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina)?

No sé, me declaro totalmente indecisa y con más preguntas que respuestas. La situación mexicana es diferente: el lamentable y terrible crecimiento del narco exige un redoblado esfuerzo para pensar alternativas. La debilidad del Estado mexicano, su estado comatoso, es el principio del que deberíamos partir para pensar-nos con otras experiencias.

10. ¿Qué otras tradiciones de izquierda deberían atenderse hoy?

La lucha por los derechos civiles, raciales, de género, juveniles. Dice un colega brasileño, Renato Ortiz, que hay tradiciones que hay que inventar.

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