¿Qué izquierda? 5. José Merino

Para pensar en común el estado y los retos de la izquierda en México, hemos circulado el siguiente cuestionario entre doce personas. Hoy responde José Merino, politólogo (CIDE-NYU), profesor del ITAM y socio fundador de Data4.

| Cuestionario

1.¿Por qué es funcional todavía la dicotomía izquierda-derecha? ¿Cuáles son los principios que distinguen hoy a la izquierda de la derecha?

Política es conflicto, sobre muchas cosas, entre ellas y de manera central, la distribución de bienes escasos. Cuando generamos o nos apropiamos de criterios (¿utilitarios? ¿morales? ¿de justicia?) generales para adoptar posturas de cara a casos específicos, a eso le llamamos ideología. En ese sentido, las ideologías cumplen dos funciones centrales: son puntos focales para agruparnos y son atajos para formular preferencias reduciendo costos de adquisición de información.

La idea de que las ideologías son redundantes tienen dos fuentes (creo). Primero, nuestros conflictos sobre los temas centrales de nuestra vida en democracia han desaparecido y/o son redundantes (vía demanda). Segundo, aunque existan aún puntos de conflicto, la globalización y la apertura comercial han restringido la viabilidad de políticas públicas diversas; entonces, seas de la ideología que seas, como gobierno gravitas a un mismo espacio reducido de soluciones posibles (vía oferta).

Mientras las democracias sigan enfrentando dilemas de justicia asociados a la distribución de bienestar (y sus generadores); mientras los Estados democráticos sean partícipes de estas distorsiones; y mientras continúen existiendo excluidos que no encuentran en democracia los mecanismos de participación y derechos para modificar su propia situación, la dicotomía izquierda-derecha sigue vigente. En ese sentido, plantearse el “fin de las ideologías” es, de hecho, una ideología que pretende negar por decreto la existencia de desigualdades y el espacio de los gobiernos para abatirlas.

2. ¿Se trata de construir una izquierda “moderna” o de volver a la agenda y los principios históricos de la izquierda? ¿Existe en realidad una diferencia?

El adjetivo “moderna” es una invención mercadotécnica, y como casi todos los adjetivos anexados a “izquierda” o “democracia” cumple un fin de branding que poco tiene que ver con posturas de política pública. En el caso mexicano, sus inventores asocian “moderna” con moderada (y “moderada” con “no somos AMLO”). En un país que ha generado y sigue generando inequidades y desigualdades desde el Estado mismo, esa asociación es ofensiva. Especialmente cuando la “moderación” está más relacionada con una vocación cooperativa con quienes ocupan el aparato estatal que con un set de políticas públicas. Un set vacío en el caso de los auto-rotulados de la izquierda “moderna”.

Si algo nos han enseñado los últimos 25 años, fue el triunfo narrativo del fin de la historia y las ideologías; mientras que la realidad, necia como es, nos enseñó que de hecho las causas sobre las cuales se fundaron ideologías y sus principios históricos no sólo permanecen vigentes, sino que se han agravado… y, lo peor, se han agravado en democracia.

La agenda de la izquierda hoy debe atender directamente este puzzle: ¿Cómo es que la democracia ha permitido e incluso promovido el acceso diferenciado al Estado, lo que, a su vez, ha hecho factible una brutal regresión en la distribución de riqueza, bienestar y agencia?

3. ¿Cuáles son hoy las batallas fundamentales de la izquierda en México? ¿Quiénes son sus principales adversarios?

Dado lo expuesto en los dos puntos anteriores, creo que las batallas fundamentales de la izquierda en México son:

a. Reducción de barreras de entrada a la participación electoral.

b. Maximizar rendición de cuentas vertical (i.e. representación política).

c. Maximizar rendición de cuentas horizontal (i.e. transparencia,accountability, sistemas de alarma, reguladores, monitores, auditores, entes autónomos, etc.).

d. Rediseño del sistema de justicia penal (autónomo respecto al Ejecutivo).

e. Consolidación de la política social en un sistema de seguridad universal y con un padrón único.

Creo que sin trastocar esas configuraciones elementales del Estado mexicano nada se modificará sustancialmente en términos de distribución, justicia y derechos.

¿Quiénes son sus principales adversarios? De manera obvia, los grandes beneficiarios del status quo: partidos políticos y corporaciones.

4. ¿Cuál(es) debería(n) ser la(s) postura(s) de izquierda ante el régimen y su crisis actual?

Ver respuesta anterior.

5. ¿Cuál es el estado actual de la izquierda partidista en México?

Agencias de ejercicio de gasto y/o prerrogativas públicas para: controlar acceso a espacios de decisión; reducir al mínimo la incidencia ciudadana; y mantener intocados los mecanismos de distribución de poder público.

6. ¿Cuáles tendrían que ser las políticas públicas primordiales de un gobierno de izquierda en México?

  • Representación política
  • Progresividad fiscal
  • Universalidad social
  • Calidad educativa
  • Traslado de capacidades en ingresos y bienestar vía mercado laboral

7. Más allá del sistema de partidos, ¿cuál es el papel de los movimientos sociales en la construcción de una alternativa de izquierda en México?

Diagnosticar; generar agenda; empujar su cumplimiento… pero, sobre todo, ser disruptivos de instituciones explícitamente construidas para excluir y privilegiar. Pensar que a la democracia se le defiende sacralizando instituciones, y no derribándolas y refundándolas, es no entender la democracia y/o usarla nominalmente para poder atrofiarla mejor.

8. ¿Cuál es el estado actual de los medios de izquierda en México?

¿Hay medios de izquierda? No creo que lo que distinga a los medios mexicanos sean sus sesgos ideológicos, sino su dependencia financiera o no respecto a sus lectores. Puedo pensar en apenas uno o dos casos de medios que de hecho dependen de sus audiencias. Los medios mexicanos son, centralmente y con pocas excepciones, mecanismos de presión y negociación políticos para obtener recursos públicos a cambio de coberturas y silencios.

Resuelto el tema financiero, no veo problema con que los medios tengan posturas ideológicas, mientras estas sean transparentes y claras y no atrofien la finalidad central de los medios en democracia: generar información de utilidad pública.

9. ¿Es posible, y de qué manera, reivindicar las recientes experiencias de gobierno de la izquierda en América Latina (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina)?

Son experiencias muy disímiles. Faltarían Chile y Brasil en la lista, por cierto. Creo que el criterio central para eliminar reivindicaciones de la lista sería eliminar los casos en los que el poder público ha sido explícitamente utilizado para reducir competencia democrática.

El caso de Uruguay ha sido quizás el más exitoso en términos de crecimiento y distribución progresiva de bienestar, pero no deja de prender una alarma la sucesión alternada en la presidencia (que puede perfectamente ser solo un premio a buen desempeño). Brasil y Chile muestran que es posible generar políticas de alto crecimiento y reducción de pobreza, manteniendo al mismo tiempo estabilidad macro y responsabilidad fiscal; pero también mantienen temas irresueltos, desigualdad e instituciones cuestionablemente democráticas en el caso chileno (i.e. reglas electorales, Senado); corrupción, distribución de bienes públicos y sostenibilidad del desarrollo en el caso brasileño.

10. ¿Qué otras tradiciones de izquierda deberían atenderse hoy?

¿En México? La tradición más elemental de la izquierda: la democracia.

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