Siete materiales para repensar el espacio urbano

La ciudad es un espacio en perpetua disputa. La creación y defensa de lo común, contra la supremacía de lo privado, es una de las principales batallas a dar desde la izquierda contemporánea.

| Urbanismo

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Segunda selección de la serie "Siete".

Hay muchos eventos globales que parecen desconectados entre sí: la crisis financiera internacional, el surgimiento de las grandes ciudades chinas, la concentración de la riqueza en el 1% de la población, la gentrificación, las protestas que ocupan el espacio público –como Occupy Wall Street– y las movilizaciones en la Plaza Tahrir, entre otros. Sin embargo, todos estos eventos tienen algo en común: están relacionados con las ciudades, con el fenómeno urbano del capitalismo. Esta relación innegable es un aspecto que la izquierda, históricamente, ha solido pasar por alto, tratándolo como un detalle menor en el funcionamiento del capitalismo y en la creación de una mejor sociedad, ya sea internacionalmente o en México. Esto a pesar de que se mitifican desde la izquierda movimientos urbanos como la Comuna de París o el derecho a protestar en las urbes.

Por ello, los siguientes siete materiales pueden ayudar a restablecer la importancia de las ciudades para el pensamiento de izquierda.


1Ciudades rebeldes, del geógrafo marxista David Harvey, le recuerda magistralmente a la izquierda la importancia actual de las ciudades para el capitalismo y cómo estas son un sitio estratégico para lograr victorias cruciales hacia la emancipación de la opresión del régimen neoliberal, pues es en ellas donde los fenómenos más dañinos del capital se han materializado, pero también donde los movimientos locales más exitosos contra los mismos se han generado.

2. La producción del espacio, del filósofo marxista Henry Lefebvre, establece cómo es que el espacio urbano es producido socialmente. En otras palabras, el espacio urbano no es un elemento dado; tiene que ser creado en términos sociales para que adquiera valor. Y muchos de quienes participan en este proceso–dice Lefebvre– son con frecuencia excluidos o marginados del mismo.

3 y 4. Planeta de ciudades miseria y Evil Paradises: Dreamworlds of NeoLiberalism –ambos del sociólogo Mike Davis, el segundo editado en coautoría con Daniel Bertrand– nos muestran cómo es que en las ciudades son más palpables los fenómenos de desigualdad extrema, reflejados, por un lado, en el surgimiento de urbanizaciones precarias a nivel mundial y, por el otro, en el crecimiento de las urbanizaciones cerradas para ese 1% que concentra la riqueza mundial.

5. Vida y muerte de las grandes ciudades, el clásico de la activista Jane Jacobs, no pierde vigencia. Este trabajo muestra la manera en que el urbanismo funcionalista y la muerte de la vida social en el espacio público hacen a las ciudades más peligrosas. Asimismo, plantea las bases para crear barrios más vivos y comunitarios, basados en la densidad poblacional, la mixticidad de usos de suelo y población, cuadras pequeñas y edificios de distintas edades.

6. Nueve desafíos de la democracia urbana, breve ensayo de la urbanista Catalina Villarraga, señala de forma práctica aquellos elementos que se requerirían contemplar para lograr un verdadero derecho a la ciudad. Un derecho a la ciudad entendido como la socio-especialización del bienestar colectivo y la eliminación de la exclusión social de la realidad urbana.

7. Leyes que bloquean a la ciudadanía, ensayo escrito por la politóloga Ana Paula Peñalva Torres y por mí, explica cómo para construir mejores ciudades se requiere –contra la legislación mexicana actual– una mayor participación ciudadana en lo urbano y una forma de democracia participativa y deliberativa.


Espero que estos materiales permitan comprender la importancia que tiene para la izquierda la batalla por la ciudad y, en específico, por el “derecho a la ciudad”. Como bien señala David Harvey, este es un concepto vacío en sí mismo, y la izquierda tiene que llenarlo, apropiárselo. Hay que recordar que quienes producen y dan valor a algo –que todos aquellos que producen el espacio, lo construyen físicamente, lo mantienen y le dan vida y significado social– tienen derecho a beneficiarse de lo que generan: a gozar de la ciudad.

(Foto: cortesía de Natalia mon.)

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