Siete materiales para repensar internet y los derechos digitales

Porque es imposible imaginar un presente sin internet, es imposible imaginar un internet sin batallas políticas.

| Derecho digital

Undécima selección de la serie "Siete".

En nuestro tiempo, internet se da por hecho. Cada vez todos estamos más conectados e incluso quienes no han ganado en accesibilidad efectiva tienen frecuentemente más contacto con el mundo digital. Las políticas en torno al control de la red se han desplazado desde la periferia hasta el centro de una tensa discusión global cuya gobernanza todavía descansa en un modelo multi-foro y multiactor. Los procesos y costumbres del ser digital han acelerado la transformación del mundo más allá de lo virtual.

En cierto sentido, internet es un cúmulo de paradojas: es un complejo mundo sin fronteras pero con límites; con amplificadores abiertos pero con interruptores distribuidos; sin centros pero corporativizado; un mundo en que la batalla por los derechos no solo se da entre igualdad y libertad sino entre libertad y libertad. Por este complejo contexto, del control y desarrollo de la infraestructura a la expansión de los contornos de la libertad de expresión en redes sociales, es necesario comprender las intersecciones que emergen en la red.

De punta a punta vemos pasar distintos debates en torno a internet. Los más comunes tienen que ver con la censura y la vigilancia gubernamental, mientras que otros como el de la disputa por la infraestructura y el de los protocolos pasan desapercibidos para el público en general. Nuevas discusiones teóricas emergen a la par: la ética de los algoritmos, la inteligencia artificial, el internet de las cosas, los valores de la red aplicados a la política, etc.

Estos siete materiales ayudarán a cualquier no-experto a comprender los trazos básicos que enmarcan el debate en torno a la red y la interdependencia entre sus distintas capas.


  1. “Mundo de extremos”, de Doc Searls y David Weinberger.

Este es un texto que define exactamente cómo funciona internet. El texto parte de que internet tiende a confundirse con otras cosas como el radio, la televisión o el teléfono en lugar de ser definido por su naturaleza. Searls y Weinberger se dan a la tarea de definir la arquitectura, los principios básicos y los cambios en el paradigma de la comunicación que trajo internet vs. otras infraestructuras.

Con un lenguaje simple y franco, el texto nos hace comprender de manera profunda internet y nos permite, desde ese punto de partida, imaginar lo que viene.

  1. SMART (Taurus, 2014), de Frederic Martel.

Este texto trata de la búsqueda de los diferentes “internets” alrededor del mundo. Martel se consolida como un autor de temas globales y refina el método de mezclar la sociología y el periodismo, fórmula que ya le funcionó en Cultura Mainstream y Global Gay. El argumento es el siguiente: internet no es un fenómeno global por sí mismo sino un cúmulo de asuntos locales que comparten una infraestructura –esa sí– global. Para Martel –cuya visión es más cultural que política– son importantes los espacios en los que nos conectamos, conversamos, compramos tecnología, trabajamos; eso moldea el tipo de internet que tenemos; por ello cada internet(s) es distinto. En este mundo fragmentado que plantea el autor no hay tal cosa como una aldea global; por el contrario, existen feudos culturales que, pese a la ausencia de fronteras, ponen límites a cada internet(s).
Cincuenta países y miles de entrevistas son parte de este libro. Martel desarrolla su idea de los internets con testimonios en la franja de Gaza, las favelas brasileñas, los guetos sudafricanos, el naciente acceso en Cuba, el excepcionalismo chino, la censura en Venezuela, el “mundo feliz” de Silicon Valley en Estados Unidos, las élites en México, el localismo brasileño, Europa y los países árabes. Su voz se encuentra presente a lo largo de la narración: es crítico con la situación en los países árabes, escéptico con el caso chino y su “internet de imitación” y optimista frente al discurso de oportunidad que brinda el internet para mejorar la vida de las personas. No le falta sentido del humor, en el capítulo dedicado a México y Brasil la primera imagen que ve el lector es la metáfora de nuestro país: una vieja máquina de escribir (que no es adorno sino herramienta de trabajo) sobre el escritorio de la secretaria de Carlos Slim Jr. o, lo que es lo mismo, la falsa modernidad que puede otorgar un monopolio de ese calibre.

  1. The Net Delusion (2011), de Evgeny Morozov.

El primer libro de Evgeny Morozov es probablemente uno de los que más modificó nuestra mirada actual de internet. Pasada la euforia por los beneficios de internet, la pregunta que lanza el académico bielorruso es si esa misma promesa de más democracia y libertad no traería consigo un mundo menos democrático y censurado. A partir de esta premisa, construye el argumento mostrando “el lado oscuro de la libertad en internet”. Para los tiempos que corren vale la pena revisitar el análisis que hace sobre el discurso de Hillary Clinton en el 2010 sobre la importancia de un internet libre. El famoso discurso presenta una contradicción fundamental: para Clinton el internet libre lleva democracia allí donde no la hay pero se convierte en un peligro en Estados Unidos. Morozov ha llamado a este fenómeno el “orientalismo digital”, la creencia de que internet despliega una fuerza benévola en las sociedades oprimidas.

  1. Rewire (2013), de Ethan Zuckerman.

Debo decir que Ethan Zuckerman me parece uno de los pensadores más importantes de la actualidad y que, en muchas ocasiones, no ha tenido el foro que debería. Su trabajo me ha inspirado en más de una ocasión y Rewire no es la excepción. El argumento de Zuckerman es el siguiente: lejos de acabar con la naturaleza tribal del ser humano –el sueño del cosmopolitismo y la modernidad–, el estar conectados ha acelerado y puesto en evidencia esta irremediable condición. No somos tanto ciudadanos del mundo sino, más bien, personas hiperconectadas en nuestra manzana o barrio. El reto, dice Zuckerman, no es el de acceder a información sino poner atención.

En una crítica a la visión del “mundo plano”, Zuckerman muestra datos sobre lo doméstico de nuestras vidas, productos y consumibles. Esta visión, dice, confunde su potencialidad con la realidad, la globalización de los átomos, las personas y los bits; las infraestructuras que hacen esto posible se ponen en jaque con las fuerzas sociales, políticas y económicas de cada lugar. Zuckerman ofrece una alternativa a este mundo sombrío: “la física de la conexión”, las personas como el centro del nuevo cosmopolitismo, la interacción entre ellas como precondición para la construcción de nuevos modelos sociales y económicos globales.

  1. Tubos (Océano, 2013), de Andrew Blum.

Un día el periodista Andrew Blum se queda sin internet y nadie acierta a encontrar el desperfecto. Cuando examina los cables por los que se conecta encuentra que en el camino a la calle su conexión ha sido mordisqueada por una ardilla. Así comienza este fascinante reportaje acerca de la infraestructura global que contiene internet. Blum persigue su cable a las centrales de conexión con miles de cables, tubos y routers para mostrarnos una obviedad ignorada: internet tiene una dimensión física que tiene su propia lógica.

En las entrevistas de Blum figuran cartógrafos, geógrafos, ingenieros y académicos que explican de manera entretenida cómo se gobierna y quién tiene el control de esos cables y tubos. Compañías, organismos supranacionales, asociaciones y foros de gobernanza influyen en la gestión de esta infraestructura.

  1. RIP!: A Remix Manifesto (2008), de Brett Gaylor.

Entre los años 2005 y 2010, las discusiones alrededor de internet estuvieron básicamente organizadas en torno a la propiedad intelectual. Hoy esta conversación parece normalizada con un saldo a favor de los proteccionistas. Sin embargo, en 2008, cuando salió este documental de Brett Gaylor, su visión nos entusiasmó a muchos. Su manifiesto que espejea con el futurismo de Marinetti y su muerte al pasado, todavía es persuasivo y emocionante.

  1. We Are Anonymous (2013), de Parmy Olson.

En un mundo donde la palabra hacker ha sido higienizada por gobiernos y activistas, vale la pena revisar esta extensa investigación sobre los orígenes de Anonymous y del grupo hacker más famoso hasta ahora, LulzSec. El libro de Parmy Olson brinda una mirada panorámica a las profundidades de la red al tiempo que enseña al lector los términos técnicos más usados en la jerga como defacement o SQL injection.

Este material cuenta con entrevistas exclusivas a los integrantes de LulzSec y podemos ver sus motivaciones, miedos, estrategias y traiciones. El tras bambalinas de la primera insurrección digital. Es, de alguna forma, la reivindicación de “los malos”. El texto termina por infectarnos de escepticismo acerca del alarmismo de los gobiernos frente a estos grupos y la maquinación artificial de una “ciberguerra”.


Bonus track: “Amor por internet”, de Las Conquistadoras.

Nada que agregar.


Anexo técnico


 

Foto: cortesía de Bryan Jones.

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