Trump contra las mujeres

La misoginia de la retórica de Donald Trump es un peligro mayor: podría traducirse, entre otros retrocesos, en un recorte a programas domésticos e internacionales de asistencia sanitaria y planificación familiar.

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En una impactante e histórica desilusión, el empresario Donald Trump se convertirá en el cuadragésimo quinto presidente de los Estados Unidos, dejando a muchos inseguros del futuro de los derechos humanos esenciales alrededor del mundo –particularmente de los derechos de las mujeres y la igualdad de género.

En su discurso de victoria, el presidente electo subrayó la necesidad de ver hacia delante, de superar las “heridas de la división” y de juntarnos como “un pueblo unido”. “Le prometo a cada ciudadano de esta tierra que seré un presidente para todos los estadounidenses, y que esto es realmente importante para mí”, continuó. ¿Pero de qué estadounidenses habla?

Los derechos de las mujeres fueron un asunto particularmente divisivo en la campaña, porque el presidente electo degradó e insultó a las mujeres durante todo su camino hacia la Casa Blanca.

Después del primer debate republicano, Trump llamó indirectamente a la anfitriona de Fox News Megyn Kelly una “muñeca”, después de que ésta lo desafiara por su historial de comentarios sexistas. Trump incluso redució a su rival  Carly Fiorina a su apariencia, explicando que con esa cara nadie votaría por la empresaria. “¿Alguien votaría por eso?”, dijo a un reportero de Rolling Stone.

La escalada de objetivaciones a mujeres por parte de Trump, que va más allá de esta campaña presidencial, llegó a un punto máximo cuando se filtró un video que mostraba al candidato presumiendo sus abusos sexuales. A pesar de que Trump minimizó sus comentarios llamándolos “pláticas de vestidor”, desde entonces el tema ha rebasado las palabras: más de una docena mujeres han acusado a Trump de abusos sexuales, que datan desde los ochenta.

El presidente electo de por sí estaba sufriendo una demanda federal después de que una mujer lo acusara de violarla hace dos décadas cuando ella tenía 13 años. Sin embargo, a principios de noviembre, los cargos fueron retirados después de la cancelación de la conferencia de prensa de la demandante anónima, quien declaró recibir amenazas de muerte y estar “viviendo en miedo”.

Trump ha negado explícitamente todas estas denuncias de mujeres. En un evento público en Gettsyburg, donde Abraham Lincoln defendió la igualdad humana hace 150 años, el presidente electo prometió vengarse de sus acusadores. “Los eventos nunca sucedieron. Nunca. Todos estos mentirosos serán demandados cuando la elección termine”, dijo a sus partidiarios.

Pero no se trata solamente de Trump. La retórica utilizada durante toda su campaña ha levantado el telón, sino envalentonado, la cuestión de la misoginia dentro del país.

Después de que Nate Silver de FiveThiryEight descubriera que Hillary Clinton tendría una imponente victoria si solo las mujeres votaran, los seguidores de Trump tomaron las redes sociales para llamar a derogar la catorceava enmienda de la Constitución de Estados Unidos que establece que las mujeres pueden votar. En otro caso, un día después de la victoria de Trump, un hombre de Pennsylvania atestiguó cómo un grupo de hombres hacían avances inapropiados y no consensados hacia una mujer gritándose entre ellos “Grab her by the p****”.

A esta actitud hacia las mujeres, aparentemente creciente, la acompañan los comentarios denigrantes de Donald Trump hacia las personas de color.

Desde proponer vetar a todos los musulmanes hasta describir a los mexicanos como “violadores”, la retórica xenófoba de Trump ya ha creado una ola de crímenes de odio después de su elección.

Muchas mujeres musulmanas han reportado acosos y agresiones de parte de los seguidores de Trump, incluyendo un caso en la Universidad de Louisiana en que dos hombres golpearon a una mujer y rompieron su hiyab. Uno de los atacantes, declaró, estaba portando una gorra con un “Trump” escrito.

Rhio Oracion publicó que un “viejo hombre blanco” percibió que era mexicana y le dijo: “Ya no puedo esperar hasta que Trump nos llame a violar a tu gente y mandarlos de vuelta al otro lado del pinche gigantesco muro que vamos a construir”. “Nunca me había sentido tan aterrada de ser mujer y perteneciente a una minoría como hoy”, explicó después de describir el acoso.

Este ambiente de hostilidad fomenta y facilita la violencia y la falta de respeto hacia las mujeres, especialmente las de color.

También favorece el desmantelamiento de derechos existentes, como los de atención médica.

El presidente electo ya planea tirar el programa de Planificación Familiar, que actualmente provee atención y educación sexual y reproductiva a cerca de cinco millones de mujeres y hombres cada año, y que es un servicio médico especialmente importante para las mujeres de color de bajos ingresos y para las mujeres inmigrantes.

Además de su propuesta para prohibir el aborto en la mayoría de los casos (declaró, incluso, que las mujeres que los buscaran deberían recibir “algún tipo de castigo”), Trump también prometió derogar la Ley de Cuidado de Salud Asequible, un proveedor de tratamientos de VIH y nacimientos gratuitos para muchos estadounidenses.

En respuesta a muchas de las políticas de Trump, La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) señaló que éstas “no son estadounidenses” y son “horribles” y amenazó con utilizar “toda su potencia política” si estas políticas que coartan las libertades y los derechos de las personas son decretadas.

Esta supresión y retórica contra las mujeres no es y no será limitada solamente al ámbito doméstico –tiene el potencial para extenderse globalmente.

Los Estados Unidos siguen siendo un liderazgo global en muchos temas de desarrollo mundial y de derechos humanos; ayudaron a fundar la Organización de las Naciones Unidas y han actuado como un miembro permanente de su Consejo de Seguridad.

Pero si el líder del mundo libre no respeta los derechos de las mujeres domésticamente, ¿cómo los defenderá internacionalmente? Al contrario, la elección de Trump podría reforzar la creencia de que la violencia y la discriminación en contra de las mujeres es aceptable y que los derechos de las mujeres no importan.

“Cada voto [para Trump] amenaza el control de las mujeres sobre su cuerpo y señala la aceptación de que es correcto agarrarnos por la p****”, indicó en un comunicado el Partido por la Igualdad de las Mujeres de Inglaterra, agregando que se sentían “devastadxs” por ver que los Estados Unidos ya no estaban enfocados en lograr la igualdad de género. “Hasta que [Trump] no entienda la importancia vital de la igualdad de género, él amenaza los avances sociales y económicos que son fundamentales para el desarrollo global”, se lee en el comunicado.

Han habido también preocupaciones de que la administración de Trump cambie o elimine la asistencia a las mujeres alrededor del mundo.

Los Estados Unidos, que continúa siendo el país que brinda mayor ayuda internacional, es un gran contribuyente del campo de la salud reproductiva a nivel global.

La Agencia para el Desarrollo Internacional estadounidense es la mayor donadora bilateral a la causa de la planeación familiar; ésta ayuda a países y sus poblaciones a alcanzar metas de planificación familiar y cubrir sus necesidades de salud reproductiva. La agencia actualmente está trabajando hacia el objetivo de la organización Planificación Familiar 2020 de proveer planes de planificación, anticonceptivos y servicios para el 2020 a 120 millones adicionales de hombres y mujeres en los países más pobres del mundo.

Aunque las mujeres y las niñas son afectadas desproporcionadamente por las crisis y son vulnerables a la violencia sexual y la pobreza, las acciones propuestas por el presidente electo para limitar la salud doméstica de las mujeres preocupa por el futuro de la asistencia internacional.

Las implicaciones de la presidencia de Trump siguen siendo inciertas para los derechos globales de las mujeres, pero las palabras y las acciones utilizadas durante su campaña presidencial reflejan una tendencia preocupante para la seguridad y protección de las mujeres en todo el mundo.


Este texto fue publicado originalmente en OpenDemocracy.

Traducción del inglés: Jorge Cano.

Foto: cortesía de Fibonacci Blue.

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