La importancia de los medios de comunicación para la igualdad de género

Los mensajes que transmiten las y los periodistas pueden cambiar o reforzar las normas y comportamientos sociales

La igualdad de género es uno de los objetivos centrales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Para erradicar la violencia contra mujeres y niñas, el compromiso de los medios de comunicación es fundamental: son canales de información poderosos y los mensajes que transmiten pueden cambiar o reforzar las normas y comportamientos sociales.

La Plataforma de Acción de Beijing de 1995 ya identificó la importancia de los medios entre las 12 esferas fundamentales para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres. Por ello Naciones Unidas impulsó en 2015 el Pacto de Medios de Comunicación Beijing+20, que reúne a periodistas y medios de diferentes regiones comprometidos con iniciativas sólidas en favor de los derechos y el empoderamiento de las mujeres.

Pero a pesar de estos esfuerzos, el trabajo todavía es arduo. Hasta ahora el sector continúa reproduciendo estereotipos. El 73% de los puestos de alta dirección en los medios de comunicación a nivel mundial están ocupados por hombres, mientras que el 27% es ocupado por mujeres. En México, solo el 24% de las noticias son reportadas o presentadas por mujeres.[2]

En el caso mexicano, el informe de 2018 del Comité para la Eliminación de la Discriminación Contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés) resaltó su preocupación en cuanto a que las mujeres periodistas y defensoras de los derechos humanos son, cada vez más, objeto de diversos actos de violencia.

De acuerdo con el Mecanismo de Protección Integral de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, en 2018 fueron asesinados 18 periodistas, de las cuales 3 fueron mujeres. Al momento, 315 periodistas son beneficiarias del Mecanismo de Protección Integral (25% mujeres).

La organización Artículo 19 documentó que entre 2000 y julio de 2018, se asesinaron 118 periodistas en México, en posible relación con su labor periodística. Del total, 109 son hombres y 9 son mujeres. Asimismo, durante 2018 se documentaron 544 agresiones a periodistas vinculadas con su labor, de las cuales el 30% de las agresiones fueron contra periodistas mujeres.

Una de las recomendaciones del informe del CEDAW al Estado Mexicano se enfoca en que se “tomen medidas concretas y efectivas para aplicar plenamente en todos los estados, teniendo en cuenta las cuestiones de género, el Mecanismo Federal de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, a fin de prevenir, investigar y enjuiciar las agresiones y otras formas de abuso contra periodistas”.

Porque para que los medios de comunicación sean parte del cambio, es fundamental garantizar la libertad de expresión y el trabajo tan importante que hacen los y las periodistas. Es necesario promover y defender la seguridad e independencia de su labor diaria, no solo en contextos de conflictos o guerra, sino también en procesos de pacificación como el que anunció el gobierno de México, el cual presenta una gran oportunidad para el país en la búsqueda de aproximaciones sostenibles e incluyentes a la consolidación de la paz y la reconciliación en el país.

Por tal motivo, es indispensable que el trabajo de pacificación cuente con el apoyo necesario, y para ello, se tiene un marco internacional robusto que reconoce y busca garantizar la participación y liderazgo de las mujeres en la prevención de los conflictos, la construcción de la paz y las situaciones de recuperación posteriores a los conflictos. Este marco manda a los Estados a reconocer el impacto diferenciado que tienen los conflictos en la vida de las mujeres y niñas, —no solo como víctimas directas de múltiples violaciones de derechos humanos, sino también como las principales sobrevivientes—, pero además da centralidad a su rol en la construcción de una paz sostenible.

Adicionalmente, la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada en el 2000, subraya la importancia de que las mujeres participen en pie de igualdad e intervengan plenamente en la prevención y solución de los conflictos, la consolidación y el mantenimiento de la paz e insta a que se incorpore una perspectiva de género en todas las esferas de la consolidación de la paz.

Se necesita una alta participación y liderazgo de las mujeres en la construcción de la paz; es necesario la creación de mecanismos de protección reforzados para prevenir la violencia contra las mujeres y niñas en los escenarios de conflicto; además, reconocimiento de la verdad de las mujeres y de las violaciones cometidas hacia ellas (violencia sexual, feminicidio, acceso a la justicia y reparación y garantías de no repetición), y se necesita seguridad con enfoque de derechos humanos que prevenga y erradique la violencia contra las mujeres. Finalmente, para generar un cambio sustantivo y significativo, hay que poner a las mujeres en el centro.