Cifras que empañan la realidad: réplica a Macario Schettino

Además de desmenuzar un artículo de Schettino, este texto revisa algunos lugares comunes sobre el crecimiento económico de México durante la primera mitad del siglo XX.

| Réplica

En México, es poco común que se hable de historia económica de largo aliento en una columna de opinión. Sin embargo, el primero de abril se podía leer una columna que justo trataba ese tema en las páginas de El Financiero. El texto en cuestión era de Macario Schettino. El título era: Aclarando cifras. El efecto fue el contrario.

Debo hacer una advertencia importante antes de entrar en materia y dedicar la tinta que requiere la ocasión. La historia económica resulta fundamental para entender las causas que dieron origen a los problemas económicos por los que desde hace tiempo atraviesa al país. Y ese entendimiento es a su vez la plataforma sobre la que es posible diseñar las reformas y políticas públicas que buscan resolver dichos problemas. De ahí que si el diagnóstico está construido sobre arenas movedizas (es decir, con fallas metodológicas) es muy probable que las políticas públicas diseñadas sean sólo eficaces en satisfacer la ideología de sus promotores y no para desanudar la realidad. En ese sentido, el texto de Schettino es una muestra de cómo los fallos metodológicos derivan en interpretaciones que en lugar de esclarecer, empañan la comprensión, aunque confirmen las conclusiones a priori de sus autores. Y justo por el riesgo que entraña que esas interpretaciones económicas se conviertan en la base de un diagnóstico con cierta tracción política o social es que vale la pena hacer un esfuerzo por mostrar sus equivocaciones, sin importar el tipo de texto que sea.

En su artículo, Schettino señala que en términos generales la economía mexicana fue un fracaso durante todo el siglo XX, particularmente después de 1911.  Los dos argumentos que según él sustentan su afirmación son que de 1911 a 1939 el nivel de producto por habitante no creció y que las tasas de crecimiento promedio anual en periodos subsecuentes siempre fueron menores al 2% (Schettino divide al siglo XX en tres periodos: 1911-1965, 1965-1986 y 1986-2015).

De ahí, Schettino concluye que el “famoso milagro económico mexicano no existió nunca. Si crecimos entre 1940 y 1965 fue en buena medida compensando las tres décadas perdidas anteriores. Si del 65 en adelante no cayó el ritmo, fue porque nos endeudamos. Si a partir de 1982 hubo que aguantar, fue para pagar la demencia previa.”. Como corolario, agrega “afirmar que hubo épocas mejores en el pasado de México no tiene sentido, ni es verdad.”

Sin embargo, los argumentos que emplea Schettino en su artículo presentan, al menos, dos problemas. El primero de ellos es que el autor no cita en ninguna parte del texto la fuente de los datos que utilizó para calcular las tasas de crecimiento promedio anual del PIB per cápita que menciona en su artículo. Esto impide que los resultados sean replicables, y constituye una falta de rigor económico por parte del autor.

El asunto es particularmente grave en este caso pues no es trivial construir series históricas de tan larga duración como la que utiliza el autor para realizar sus cálculos, si bien ya existen algunas series de ese tipo (por ejemplo en la Base de Datos de Historia Económica de América Latina Montevideo-Oxford o en el Proyecto Madison) o es posible construir una con datos de INEGI. Sería bueno que Schettino dijera que serie utilizó o qué metodología utilizó para construir la serie sobre la que realizó sus cálculos.

El segundo problema es que la periodización que utiliza Schettino no sigue ningún criterio económico o estadístico. El autor describe sus periodos de análisis “como los tres períodos del régimen de la Revolución: ascenso y consolidación (1911-1965), decadencia (1965-1986) y derrumbe y transformación (1986-2015)”. El utilizar un criterio político y no uno económico para dividir al siglo XX tiene varias consecuencias negativas sobre lo robusto (o débil) del análisis. La primera de ellas es que el primer periodo propuesto (1911-1965)  incluye el antes y el después del cambio estructural más importante por el que atravesó la economía en el siglo XX: la industrialización. Dicho de otro modo, al incluir en una sola etapa los años que van de 1911 a 1965, Schettino está analizando como una misma economía a una cuyo principal motor de crecimiento era la producción de bienes primarios y una en que dicho papel lo ocupaba la industria. Es decir, no considera que en realidad se trata de estructuras económicas diferentes con diferentes ritmos de crecimiento.

Otro problema, esta vez relacionado con el segundo periodo propuesto, es que el año final de dicho periodo (1986) es un año en el que la economía mexicana sufrió una fuerte caída en el producto per cápita (de cerca del 6%), debido a la caída en el precio del petróleo. Esto lleva a que la tasa de crecimiento promedio anual estimada por Schettino esté sesgada a la baja. Este hecho también afecta a la tasa de crecimiento promedio anual del periodo subsecuente, sesgándola hacia arriba, pues dicho periodo comienza en un nivel particularmente bajo del PIB per cápita.

Sin embargo, el principal problema con la periodización de Schettino es que oculta más cosas de las que aclara. No permite distinguir si el “crecimiento cero” de 1911 a 1939 es resultado de los efectos del “Régimen de la Revolución” o si se debe más bien a los efectos de la caída de los precios de la plata en 1926 y de la Gran Depresión sobre la economía mexicana. De igual forma, no permite ver si la baja tasa de crecimiento de 1965 a 1986 es fruto de un crecimiento lento desde 1965 o más bien se debe a los efectos de la Crisis de la Deuda.

Vale la pena comparar la periodización de Schettino con la que utilizan otros dos autores, ambos historiadores económicos (ver gráfico 1). La periodización de Cárdenas (2010) se puede considerar como la periodización canónica que en historia económica se hace del siglo XX mexicano. Por su parte, la de Márquez (2010) está construida mediante un análisis estadístico enfocado en identificar los puntos de quiebre de la tendencia de largo plazo de la economía mexicana. Si bien utilizan criterios diferentes, ambas periodizaciones son relativamente similares

Gráfico 1: Periodizaciones del siglo XX mexicano

gráfico 1 LAMGF Schettino

Nota: las tasas de crecimiento promedio anual fueron calculadas con los datos de PIB a precios constantes y de población disponibles en MOxLAD. Dado que dichos datos llegan hasta 2000, el último periodo de cada se cortó en ese año.

Fuente: MOxLAD

Mientras que la periodización de Schettino arroja que en todos los periodos del siglo XX se creció a tasas menores al 2%, las periodizaciones de Cárdenas y de Márquez apuntan a que en realidad, los periodos en los que la economía mexicana se estancó, e incluso se contrajo, son en la década que va de 1920 a 1932 y tras la crisis de la deuda (a partir de 1982). Es decir, a diferencia de lo que dice Schettino, sí hubo un periodo en el que la economía mexicana creció de manera acelerada, y es el que va de la recuperación de la Gran Depresión hasta el inicio de la Crisis de la Deuda.

De acuerdo al autor de la columna, ese periodo de rápido crecimiento ocurrió como compensación del estancamiento durante las tres décadas previas. Para identificar si esto es cierto o no, hay que analizar con mayor detenimiento el primer periodo de la periodización de Schettino, 1911-1965, particularmente de 1911 a 1939, pues según el autor en esos años la economía estuvo estancada.

Como ya se dijo, según Schettino de 1911 a 1939 la tasa de crecimiento promedio anual del PIB per cápita fue igual a cero. Si se estima dicha tasa con los datos de las Estadísticas Históricas de INEGI o con los datos de MOxLAD, se obtiene una tasa de crecimiento de .5%. Si bien la tasa es diferente de cero, es aún muy baja, por lo que la hipótesis de Schettino de que durante esos 30  años la economía permaneció estancada puede tener validez. En el gráfico 2 se muestra la evolución del PIB per cápita de 1921 a 1939. Se toma como referencia el valor del PIB en 1910. Los datos provienen de las Estadísticas Históricas de INEGI.

Gráfico 2: Evolución del PIB per cápita 1921-1939

(Índice 1910=100)

gráfico 2 LAMGF Schettino

Elaboración propia con datos de INEGI.

El primer hecho que resalta de la gráfica es que para 1921 el PIB per cápita se encontraba 15% por arriba del PIB per cápita de 1910 y que la economía continuó creciendo hasta 1926,  año en el cual el PIB per cápita era 25% superior al de 1910. De entrada, esto implica que a diferencia de lo que señala Schettino en su texto, la economía mexicana, de hecho, no permaneció estancada durante todo ese periodo.

Ahora bien, a partir de 1926 la economía mexicana comienza a contraerse hasta alcanzar en 1932 un piso en un nivel de PIB per cápita 15% menor al de 1910. Esta contracción se debió a dos hechos que nada tuvieron que ver con “El Régimen de la Revolución” que menciona Schettino: la caída del precio de la plata en 1926 y la Gran Depresión que inició en 1929.

La caída en el precio de la plata en 1926 afectó de forma importante a la economía de mexicana debido a que la plata era en ese periodo uno de los principales bienes de exportación de la economía. Dicha contracción se agravó por la recesión que sufrió la economía estadounidense en 1927 y terminó por empeorar con el colapso del sistema financiero y bancario de Estados Unidos iniciado en 1929. Para 1932 la economía mexicana tocó fondo e inició un rápido proceso de recuperación, que si bien vería disminuir su ritmo de 1937 a 1938 por causa de una nueva recesión estadounidense, retomaría impulso en 1939 y mantendría un ritmo de crecimiento acelerado hasta los años ochenta (sobre este tema se sugiere ver la bibliografía que se recomiendaaquí)

Es decir, la economía no permaneció estancada en las casi tres décadas que van de 1911 a 1939. Más bien, al igual que buena parte de las economías del mundo, particularmente del mundo en desarrollo, sufrió de forma severa tanto los vaivenes de los precios internacionales de sus bienes de exportación como los efectos de la Gran Depresión. Para 1935 el PIB per cápita ya era superior al de 1910 y para 1942 ya se encontraba por encima del valor que registró en 1926, el mayor hasta ese entonces.

En otra palabras, la economía no tardó 30 años en recuperarse de un estancamiento de tres décadas, como señala el columnista, tardó 16 años en superar dos choques externos (uno de ellos el más grande del siglo XX) y regresar al máximo nivel de PIB per cápita registrado hasta ese momento. Analizando con cuidado, no existen elementos para sostener la hipótesis de Schettino respecto a que el crecimiento tras 1939 fue en realidad para recuperar el tiempo perdido entre 1911 y dicho año, porque para ese momento, ya se había remontado esa brecha.

Como se puede ver, los datos que presenta el columnista como argumentos a favor de su hipótesis dependen de forma crucial en la periodización que realiza sobre el siglo XX mexicano. Dicha periodización no está basada en criterios económicos o estadísticos y Schettino no explica (tampoco nos refiere a un texto en donde lo haga) por qué su periodización es mejor a la utilizada regularmente en los trabajos de historia económica sobre el periodo.

Es cierto que se trata de un artículo de opinión, pero dado que quien lo escribe es un académico y un influyente comentarista público, se esperaría que fuese fruto de un análisis riguroso, el cual, como se ha mostrado, no lo es. Pareciera más bien que se buscó la periodización adecuada para lograr que los datos apoyaran las conclusiones que el autor tenía desde un principio. Así, más que “aclarar las cifras”, Schettino oculta lo que realmente ocurrió en términos económicos en el siglo XX mexicano. Oscurecer el pasado no ayuda a mejorar el futuro, tampoco a sostener una conversación pública que no sólo le sea útil a él.


Referencias

Base de Datos de Historia Económica de América Latina Montevideo-Oxford (MOxLAD) Disponible aquí

Cárdenas, Enrique (2010), “La economía en el dilatado siglo XX, 1929-2009” en Kuntz, Sandra (coord.) Historia Económica General de México, México: El Colegio de México, Secretaría de Economía, pp. 503-548.

INEGI, (2014) Estadísticas Históricas de México 2014. Disponible aquí

Márquez, Graciela (2010), “Evolución y estructura del PIB, 1921-2010” en Kuntz, Sandra (coord.) Historia Económica General de México, México: El Colegio de México, Secretaría de Economía, pp. 549-572.

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