Coalición Chapultepec: activismo ciudadano en la era de la post-transición

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Uno de los aspectos más importantes en torno a la polémica por el nuevo Corredor Cultural Chapultepec (CCC) es que ha generado una inédita red de ciudadanos movilizados en su contra. Se trata de una coalición heterogénea de grupos de la sociedad civil, que incluye lo mismo a asociaciones vecinales que colectivos de arquitectos y que podría ser el origen de un movimiento más amplio que exija mayor transparencia en la gestión gubernamental del espacio público.


Supervía

Quienes participan en esta coalición piensan que su antecedente directo es el movimiento de oposición a la Supervía Poniente. Como el CCC en 2015, en 2010 la Supervía fue un tema central en la discusión pública y el origen de una coalición de organizaciones en su contra, abanderada por los vecinos de la colonia La Malinche –que más tarde fueron desalojados con violencia– y otros actores de la sociedad civil con poder mediático. A la Supervía le siguió la remodelación de Masaryk y la construcción del deprimido de Mixcoac. En todos estos casos hubo grupos organizados que denunciaron un daño común: la arbitrariedad en la toma de decisiones gubernamentales. En los meses recientes, el CCC ha activado a tantos grupos porque –dice Alberto Serdán, integrante de Ruta Cívica y uno de los colaboradores más activos de la coalición– “Chapultepec es la quintaescencia del agandalle de los gobernantes de esta ciudad” –lo sintetiza todo: irracionalidad urbanística, arquitectónica y económica, y aún así va.

Entre la coalición de la Supervía y la del CCC, me dice Sergio Aguayo, académico del Colegio de México, existen dos diferencias importantes: la coalición en contra del CCC incluye a toda la ciudad y existe hoy en las diferentes organizaciones que la integran una maduración, un aprendizaje de los fracasos previos. La de la coalición, señala, es una generación post-alternancia. La transición democrática obligó a la generación pasada a albergar una serie de esperanzas, que esta, por el contrario, ya no conoce. Explica Aguayo: “es una generación que perdió la inocencia, la única solución que conocen es un involucramiento directo e informado, con métodos pragmáticos”. Se trata de volver a tener esperanza en el sujeto colectivo de la sociedad, que quiere que los gobernantes la traten con respeto, complementa.


Del desplegado a la consulta

En las firmas del desplegado #NoShopultepec | #SíChapultepec del 17 de agosto se puede identificar la variedad de grupos que se ha sumado en contra del proyecto: urbanistas, académicos, activistas, vecinos, editores, abogados, miembros de la sociedad civil de la delegación Cuauhtémoc y de otras delegaciones y, sobre todo, arquitectos. El desplegado denuncia que con el CCC “lo que se pretende es modificar el espacio urbano de esta y futuras generaciones de la Ciudad de México”. Simultáneamente se creó el blog Otro Chapultepec Posible, en el que se le da voz a propuestas, renders y ejercicios alternativos a la propuesta original del gobierno. El blog se ha convertido, en cierto sentido, en un foro de imaginación urbanística.

Por esa fecha, los comités vecinales solicitaron una consulta para aplazar la construcción del CCC –la obra estaba planeada para septiembre. ProCDMX, el fideicomiso que promueve el CCC, aceptó y propuso organizarla entre el 29 de agosto y 6 de septiembre. Los vecinos, por supuesto, reclamaron que ProCDMX no podía ser al mismo tiempo promotor del proyecto y árbitro y solicitaron al Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) que la organizara. La consulta se fijó para el domingo 6 de diciembre. ProCDMX logró, sin embargo, introducir tres cosas en el formato de la consulta: que no se le quitara el adjetivo “Cultural” al nombre del Corredor; que solo hubiera una pregunta –sí o no– y que pudieran participar en la consulta todos los habitantes de la delegación Cuauhtémoc. Los vecinos señalaron que, al permitir la participación de toda la delegación, se facilitaría el acarreo. El 11 de noviembre, los vecinos de la Roma y la Condesa abandonaron la asamblea que convocó el IEDF en el Fiesta Americana de Reforma para votar los voceros del “sí” y del “no” porque, acusaron, esta asamblea era una “simulación” a la que habían asistido personas que no eran vecinos de la zona.

Al ser el del CCC un proceso marcado por un vacío de legitimidad, los activistas, los arquitectos, los colectivos vecinales y organizaciones como Greenpeace, entre otros, convocaron a una marcha en contra de las arbitrariedades en la gestión del espacio público en la Ciudad de México –llamada #AsíNo, en alusión a lo opaco de este y muchos otros procesos– el sábado 5 de diciembre, mañana, un día antes de la consulta.


Todos en contra del CCC

Entre la coalición de grupos existen diferentes posturas y seguramente diferentes definiciones del espacio público y lo común. Unos estarán a favor de priorizar la construcción de mejores áreas para bicicletas y peatones, otros a favor de encontrar soluciones viales al tráfico. Unos preferirán la densificación de las zonas céntricas, y otros estarán en contra del exceso de edificios. Sin embargo, y a pesar de las diferencias geográficas, de Xochimilco a Polanco, dice Alberto Serdán, a todos los une la indignación y el descontento ante un mismo hecho: la fórmula que el gobierno de la ciudad ha encontrado para implementar proyectos urbanísticos irregulares y pasar por encima de cualquier oposición. Todos en la coalición buscan cambiar este modo arbitrario con el que se toman decisiones en la ciudad.

Vecinos Unidos, por ejemplo, es otra de las agrupaciones que se ha sumado a la coalición. Vecinos Unidos nació como reacción a la suma de los problemas urbanísticos recientes, y ha servido como un colectivo que congrega a vecinos de toda la ciudad. Cualquiera puede solicitar su apoyo: hoy están sumándose a la coalición, mañana apoyarán a los habitantes de Milpa Alta, que se empiezan a oponer a la construcción de una base naval. Susana Kanahuati, de enlace ciudadano de Vecinos Unidos, dice:

–¿Por qué queremos detener esto? Porque esta no es la ciudad que queremos.

En una de las conversaciones sobre el espacio público que organizó Horizontal junto con Arquine, el arquitecto Axel Arañó dijo, en broma, que Simón Levy debería de ser el próximo presidente del Colegio de Arquitectos, pues nadie nunca había sumado a todos los arquitectos, un gremio disperso, a favor de una causa.

Académicos, vecinos, arquitectos. Todos en contra del CCC.


La marcha

Mañana, sábado, por primera vez se verán la cara todas estas organizaciones. Marcharán de los Arcos de Sevilla al Ángel de la Independencia.

El domingo es la consulta.

Si gana el no, será una victoria.

Si gana el sí, tendrán un largo camino por andar, porque después del CCC vienen otros segundos pisos, más corredores en toda la ciudad.


(Foto: taller estudio central.)

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