El consenso de 2018*

El año electoral pone de manifiesto la dilución de las identidades ideológicas, un proceso que va acompañado del borramiento de las fronteras entre la emancipación y el libre mercado. La racionalidad neoliberal domina el escenario.

| Elecciones

Alicia miró a su alrededor con gran sorpresa.

−¡Creo que hemos estado bajo este mismo árbol todo el tiempo! ¡Todo está tal y como estaba!

−Por supuesto, dijo la reina, ¿por qué sería de otro modo?

−En nuestro país, dijo Alicia desfalleciendo por poco, generalmente llegas a un lugar si corres muy rápido por mucho tiempo, como hemos estado haciendo.

−¡Qué país tan lento!, dijo la reina. Aquí, como ves, tienes que correr lo más rápido que puedas para quedarte en el mismo lugar. Para llegar a cualquier lado, ¡debes de correr al menos el doble de rápido!

Lewis Carroll, Alicia a través del espejo, 1872

 

«Hemos venido aquí a construir acuerdos. Este momento de la historia necesita de la coincidencia y exige tomar los riesgos que representa intentar transformar el país». Estas fueron las palabras que leyó Lucía Riojas en representación de Ahora en los diálogos públicos de esta organización independiente con la coalición Por México al Frente, celebrados el pasado 21 de marzo. La postura de la organización enmarcaba su participación en el foro con representantes del PAN, PRD y MC como resultado directo del movimiento cardenista de 1988, del zapatismo de 1994 y del movimiento #Yosoy132 del 2012. En la liturgia de la adhesión formal al Frente, aseguraron que la participación de Ahora no negociaba con sus ideas: la coincidencia con la alianza multipartidista era una aceptación autónoma de los designios de la historia.[I]

No caminaron, corrieron a cumplir ese designio de la historia. Todavía en el verano pasado sostenían que era casi seguro que se sumarían a la iniciativa de la candidatura indígena zapatista. En el «Encuentro Chihuahua», celebrado hace ocho meses, Cuauhtémoc Cárdenas y Álvarez Icaza desestimaron la idea de un frente común en las elecciones de 2018. Aún para entonces muchos mantuvieron la esperanza de que no ocurriría lo largamente anunciado. A partir de allí se aceleraron los intercambios entre Ahora y Por México Hoy, el sector de sociedad civil cercano a Cuauhtémoc Cárdenas, con figuras del PAN, Anaya y Corral. Hace más de un mes el acuerdo se encontraba sellado en lo formal, con la candidatura plurinominal de Álvarez Icaza. Los diálogos de la semana pasada fueron solo el rito de comunión que les permitió aceptar siete candidaturas más.

Aunque despertó indignación en muchos, en este punto del proceso electoral el tránsito de Ahora al sistema de partidos parece casi natural. La publicación de las listas de candidatos plurinominales el mes pasado había ya incluido a varios líderes no representados en los partidos, como Nestora Salgado y Napoleón Gómez Urrutia en Morena, pero, sobre todo, nuevos tránsitos entre partidos, como el intercambio de Miguel Ángel Mancera y Xóchitl Gálvez en las listas de PAN y PRD. Estos últimos trueques son, a su vez, el resultado de un largo proceso de desdibujamiento de las identidades partidistas que se aceleró en este sexenio. Para finales de febrero ya había veintiséis senadores que habían renunciado a su militancia para sumarse a las filas de una candidatura de otro partido. De estos, nueve se encontraban sin partido y trece se sumaron a Morena.[II]

¿Cuál es el proceso histórico que exige, en palabras de Ahora, este tipo de alianzas? ¿Cómo funciona la nueva competencia electoral? Estos, sostengo, son expresión del alcance de un consenso neoliberal entre los diversos actores presentes en las elecciones de este año. Examinaremos tres grandes características neoliberales del escenario político del año que corre: la estructura empresarial de los partidos; la participación de entes privados en la definición de política pública; y la racionalidad de los problemas y las propuestas planteados durante la elección.


1. Los partidos

En México, durante el siglo XX nunca se consolidaron grandes partidos políticos con identidades ideológicas muy definidas. Durante la fundación del PNR por Calles, del PRM por Cárdenas y del PRI por Ávila Camacho, las posturas ideológicas por fuera del «partido de la Revolución» eran reprimidas o cooptadas, tanto a izquierdas como a derechas. Lo que se encontraba fuera del centro del partido, imposible de ser cooptado o integrado, era limpiado de formas más que menos violentas. La hegemonía del partido, así, se transformaba en homogeneidad. En este consenso autoritario las diferencias políticas se limitaban a diferencias entre caudillos, que se resolvían dentro del partido.

La apertura política que se vivió a finales del siglo XX y principios del XXI en México no alteró este esquema de organización en lo fundamental, sino que lo extendió a la totalidad de los partidos en el gobierno. En esa medida, la inclusión de actores se operó como la extensión del consenso autoritario de largo plazo. Desde 1988 la izquierda socialista le apostó a la unidad con un sector del nacionalismo revolucionario, lo que determinó la conformación del PRD. Como en la alianza del lombardismo con el cardenismo, la integración desdibujó las particularidades de la izquierda socialista y la integró de forma creciente al sistema y las prácticas del partido que se fueron desarrollando en los siguientes años. El pragmatismo de las elecciones de 1988, que integró a sectores del priismo, continuó absorbiendo a sectores tradicionales y corporativos a la estructura del PRD además de hacer distintas alianzas electorales con el PAN a nivel local. En 1991 el PAN-PRD ganaron su primera gubernatura en alianza, en el estado de Nayarit, iniciando una historia que lleva veintisiete años de frentes comunes.

La larga serie de intercambios entre partidos se aceleró en los últimos años. En el ámbito electoral, las coaliciones partidistas fueron corrientes en los últimos diez años y la construcción del Pacto por México ya anunciaba la capacidad de los partidos de establecer una megacoalición nacional, en ese caso de gobierno. Las alianzas PAN-PRD-MC-Ahora y Morena-PT-PES son, de este modo, el resultado de una larga serie de intercambios entre los principales partidos. Aún más, estas alianzas institucionales son también resultado de intercambios constantes de cuadros entre partidos. Esta porosidad de los límites partidistas permite que operadores y políticos transiten entre ellos de manera indiscriminada, pero, al mantenerse la competencia por los puestos, implica de igual manera la absorción de cualquier individuo que brinde recursos necesarios para ganar elecciones. Los intercambios del último año entre cuadros de distintos partidos funcionan como una suerte de subasta de estructuras partidistas y recursos políticos individuales: como en un fichaje de futbol.

Jesús Silva-Herzog Márquez ubicó las adhesiones que ha concretado Morena en el último año como la reconstrucción del priismo; en realidad cada una de las coaliciones tiene su propia versión de la restauración del sistema de partido único. La apertura política transformó al caudillismo tradicional de partido único a un caudillismo de partidos múltiples en libre mercado. La competencia entre ellos no es por proyectos, sino por recursos. Esta mutación de la estructura partidista ha implicado que la ausencia de identidad ideológica del PRI, como un partido-Estado, se transforme en una ausencia de identidad ideológica de todos los partidos, como partidos-empresa. En esta nueva estructura, las alianzas aparecen como una decisión económica y no un convencimiento identitario: los partidos son un conglomerado de unidades políticas y clientelares con funcionamiento descentralizado y redundante. Es por este sistema de competencia, de operación y elecciones, por el cual otras organizaciones con poder efectivo, desde Televisa en el ámbito nacional hasta narcotraficantes en el local, han entrado en esta forma de competencia territorial política.

Este sistema de partidos múltiples indefinidos es tan absorbente que los cuadros de los partidos también transitan hacia su propia negación con el creciente universo de los «independientes». Esto ha implicado no solo el abandono de figuras importantes de los partidos hacia la independencia, como Margarita Zavala o Armando Ríos Piter, sino la creación de entidades de negociación partidista por fuera de los partidos, como el experimento de Por México Hoy y Ahora. En su aparente ausencia de contenido, los partidos han intentado ciudadanizarse mediante la participación de otro actor político privado en la escena pública, también supuestamente posideológico: las organizaciones no gubernamentales (ONG).


2. La «sociedad civil

Al mismo tiempo que se conformaba una estructura múltiple de partidos, a finales de la década de 1980 se delineó la forma de la sociedad civil en relación con el poder político partidista. La influencia en la escena pública de este tipo de organismos, con respecto a otros modos de política no partidista, a partir de entonces, ha ido creciendo de arriba hacia abajo. La incapacidad de representación y negociación de la mayoría de los movimientos urbanos y juveniles en los últimos veinte años implicó que buena parte de los cuadros surgidos en estos episodios encontraran como medio de participación política el trabajo en esta intersección entre lo público y lo privado. En particular, en los últimos seis años la estructura de las ONG ha absorbido de forma directa o indirecta a una parte importante de los activistas surgidos desde la huelga de la UNAM en 1999 hasta el #Yosoy132.

Sería un error ver al conglomerado de ONG como una unidad programática y de cuadros. Existe una variedad muy grande de perfiles de fundación de estas organizaciones, y operan en temas tan variados como específicos y con actores muy diferenciados. Existen ONG impulsadas por políticos de carrera, organizaciones religiosas, grupos empresariales o fundadas por activistas de base. Esta forma de participación política aparece, por un lado, como negación de la estructura partidista, pero, por el otro, es la continuación en la negación antiideológica. La gobernanza de las ONG implica el pragmatismo y la búsqueda de soluciones en apariencia neutras, y en ellas se han logrado articulaciones importantes por las que tienen mayores capacidades de incidencia en el sistema partidista. En el amplio ecosistema de este tipo de organizaciones, unas tomaron amplia relevancia en el sexenio de Enrique Peña Nieto: las articuladas alrededor de la figura de Claudio X. González Guajardo.

La primera reforma de gran envergadura efectuada en el marco del Pacto Por México se trató de la reforma educativa, aprobada apenas a tres semanas de iniciado el periodo de Enrique Peña Nieto. La reforma fue resultado no nada más de la alianza partidista entre PAN, PRD y PRI, sino producto de un lobby de varios años que empujó la evaluación hacia los profesores, en la ONG Mexicanos Primero (MP), entonces presidida por el empresario Claudio X. González Guajardo. La influencia de MP en la reforma fue tan grande que en medios se consideraba a González Guajardo como el verdadero redactor de la reforma.[III]

El círculo alrededor de González Guajardo ha sido el más exitoso en hacer pasar legislación, a partir de entonces sobre todo enfocada en la transparencia y el combate a la corrupción. En la actualidad preside la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), mientras que su padre es parte del consejo directivo del Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO). IMCO junto con Transparencia Mexicana emprendieron la campaña «Tres de Tres» que logró llevar la iniciativa ciudadana al Congreso; en julio de 2016 MCCI logró la promulgación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA); la organización ¿Cómo vamos? monitoreó el proceso de ratificación de la reforma y su antigua presidenta, Viridiana Ríos, es parte de la Comisión de Selección del SNA. «Somos la tecnocracia de la Sociedad Civil», aseguró Ríos.[IV]

Después de esta serie de victorias el grupo anticorrupción logró aglutinar en torno a ellos a casi la totalidad del ecosistema de ONG que operan en México. Las causas en común halladas atacan el problema de la corrupción y de la transparencia en general, a pesar de las diferencias que tienen en lo fundamental respecto a derechos sexuales y reproductivos, política de seguridad y derechos sociales, entre otros. Todos los más grandes centros de derechos humanos, la Red TDT, colectivos de víctimas, asociaciones civiles feministas, la Coparmex, la Alianza Sindical Mexicana (una central de protección nacida de una escisión de la CROC), además de MP, IMCO, MCCI forman parte de más de cien agrupaciones que participan en el colectivo #VamosPorUnaFiscalíaQueSirva. Por último, estos esfuerzos fueron clave en la conformación de parte considerable de las candidaturas independientes en este proceso. Un porcentaje importante de los activistas que participaron en las candidaturas independientes en Ahora, Resurge y wikipolítica participaron directa y cercanamente en las campañas anticorrupción de los últimos seis años de este núcleo de ONG.

El grupo de González Guajardo en los últimos años ha logrado centrar aún más el tema de la corrupción como el central de la agenda política contemporánea. Dentro del debate de este sector de la sociedad civil y de las campañas el único conflicto social existente en el país, madre de todos los males, es entre corruptos y honestos. Lo que se encuentra fuera de esa dicotomía es cada vez menos relevante. Si los partidos políticos aparecen en una competencia sin proyecto, las ONG se muestran como un proyecto sin actores sociales. La creciente complementariedad que ambas estructuras han desarrollado forma parte de un nuevo consenso, de una estructura común de conformación política: la racionalidad neoliberal.


3. La racionalidad neoliberal            

También a partir de la década de 1980 apareció en el discurso político una convergencia entre distintos sectores. El socialismo se desdibujó como opción y el neoliberalismo apareció como un consenso impuesto, como el vaciamiento del resto de las alternativas. Más de treinta años después, el consenso respecto a la política económica aparece más vigente que nunca. Para el caso de las elecciones del 2018, las opciones se presentan apenas distintas en un nivel programático, pero todas coinciden en una defensa del libre mercado.

En el plan de gobierno de Ricardo Anaya se defiende como un arma de inclusión y bienestar el «libre comercio e integración plena al mundo».[V] Álvarez Icaza, cuando lanzó su candidatura independiente en el 2017, sostuvo que «la única manera de dinamizar nuestra economía es fortalecer a todas las empresas con competencia»; las condiciones del desarrollo nacional aparecían en su propuesta teniendo como único medio de crecimiento económico a la libre competencia y si los empresarios trabajan «en paz».[VI] En la campaña del Partido del Trabajo para promover la candidatura de López Obrador titulada «Pásate a la izquierda», dos de los seis eslóganes de campaña eran «Economía estable» y «Libre empresa».[VII]

Si los partidos políticos en la escena nacional han desdibujado, mediante alianzas pragmáticas, cualquier diferencia ideológica entre ellos, para la generación politizada en la última década la lógica neoliberal es la única que hemos conocido y se revela incluso en nuestros discursos emancipadores. Wendy Brown identifica un consenso más profundo que el de las políticas económicas elaboradas a finales de la década de 1980: el de la racionalidad política. Esta racionalidad aparece como la condición de posibilidad y legitimación de los instrumentos de política neoliberal. La economización de la vida política resultado de esta racionalidad implica que las organizaciones políticas se comporten como organizaciones económicas, como en el caso de los partidos, pero que también las lógicas de demandas y horizontes se transformen. El que Brown define como episteme de mercado implica la mercantilización y emprendedurización de las organizaciones políticas y de sus discursos.[VIII]

La racionalidad neoliberal ha estructurado de manera completa el discurso de la generación de activistas politizados durante la última década. Crecientemente, los actores independientes han ido adoptando un discurso tecnológico hacia la política. No obstante, el lenguaje adopta la forma de un emprendedurismo digital, de modo que los nuevos actores aparecen como startups políticos más que como proyectos de emancipación.

Parte de esta retórica de startup tiene que ver con la presentación de los problemas sociales como problemas técnicos, susceptibles de solucionarse mediante ingeniería social neutra. La política tradicional, dividida en izquierda y derecha, aparece como un fenómeno desactualizado, mientras que la innovación política es un fenómeno de inteligencia colectiva que resuelve problemas específicos.[IX] El primer candidato independiente juvenil exitoso en este sexenio, Pedro Kumamoto, desdibuja desde el inicio cualquier distinción ideológica y la identidad aparece como un medio de management de los procesos políticos. Crear un partido ni de izquierda ni derecha, asegura, es una «innovación total», en tanto que lo particular y no lo general es lo fundamental de esta nueva política. «Yo decía, esta iniciativa no es de izquierdas o de derechas porque tenemos un programa con propuestas concretas. Les explicaba que las iniciativas provenían de la inteligencia colectiva, procesadas por un grupo de expertos».[X]   

Si la innovación es lo central en las nuevas empresas en Silicon Valley, la innovación política es prioridad para los colectivos emergentes en la región. Esta sustituye a la revolución como un medio de transformación continua de la realidad, como una disrupción continua del espacio político, pero su lógica de transformación implica menos la emancipación que la emergencia de actores. En la perspectiva de organizaciones como openDemocracy, la innovación aparece como necesaria en una organización ecosistémica de la democracia, caracterizada por la participación y responsabilidad en asuntos públicos de los ciudadanos.[XI] Esta serie de iniciativas parecen como una actualización de la política en red, como una red de hubs que de forma descentralizada, en temas específicos y fundamentalmente desarticulados, funcionan como emisores de las señales de innovación.[XII]

Esta constante innovación implica, para los proyectos políticos, una obsolescencia programada. El startupismo político solo tiene dos vías esenciales de desarrollo: el abandono sucesivo de iniciativas y su renacimiento bajo otro nombre, o su absorción corporativa. Un ejemplo del primero puede observarse en la necesidad de actores de encontrarse emergiendo continuamente. En el último año uno de los líderes más visibles de este movimiento juvenil hacia la política, Carlos Brito, ha participado en al menos seis iniciativas políticas que buscan incidir en el proceso electoral: Por México Hoy, Ahora, Nosotrxs, ReSurge, México de Iguales y Méxicos Posibles.[XII] El ejemplo de la segunda vía es la acelerada integración de Ahora en Por México al Frente, tan neutral y económica como la compra de Instagram por Facebook. Ambas vías son carreras para llegar al mismo sitio, cada una a su propio modo.


***

¿Quién exige esta coincidencia? ¿A dónde vamos tan aprisa? La dinámica del año electoral ha aparecido como la aceleración de diversas deficiencias de los sectores progresistas, sucediéndose iniciativa tras iniciativa que, sin embargo, parecen fijar el statu quo. En esta inercia nos encontramos atrapadxs y se nos exige ir hacia el frente, a alguno de los frentes, a cualquiera de ellos. Este reclamo, no obstante, no viene del optimismo sino de la impotencia, no abreva de la crítica sino de la desesperación.

El ciclo de esperanza y desencanto parece también acelerarse con estas iniciativas que, curiosamente, adoptan el inmediatismo como bandera, hoy y ahora. Combatir la desesperanza, descubrir y denunciar el sentido común neoliberal y desarrollar alternativas viables a la globalización capitalista son tareas necesarias para los proyectos emancipatorios hoy o, para los anticuados, para los militantes de izquierda.[XIV] Para cumplir estas tres labores es necesaria una crítica constante, la generación de nuevas preguntas y la actualización de las viejas. Siempre es momento para pensar, nunca es poco tiempo para hacerlo y, sin embargo, el pensamiento no implica inmovilidad. Toda emergencia debe ser razonada, la praxis crítica es siempre la crítica de la praxis.

En la invitación al conversatorio «¿Prohibido Pensar?» a celebrarse el próximo abril en el CIDECI-Unitierra, se nos regaló un balance de la candidatura independiente de María de Jesús Patricio Martínez, comparándola con la palabra de una niña que entra en una discusión sobre el cartel de una familia feliz pegado en una pared. Después de que ella ha pedido la palabra, los bandos contendientes discuten sobre las aspiraciones de la niña y sobre el sistema que la hace levantar la voz o callarse.

 

Pero las discusiones apenas duraron unos minutos, y el ir y venir de pasos y sinrazones siguió su curso.  No se escuchó a la niña hablar, mientras señalaba, no a la imagen, sino al muro sobre el que la familia feliz lucía su ya deteriorada placidez. 

  Parada sobre uno de los escombros, rodeada de cadáveres de niñas y de piedras desgajadas, la niña señaló, lacónica, lo evidente: 

«Se va a caer». 

  Pero nadie escuchó… 

  Un momento… ¿nadie?[XV]


 

*Agradezco los valiosos comentarios que hicieron a esta columna Tanisha Silva, Camilo Vicente y Joel Ortega Erreguerena.

[I] «Diálogo Público», Ahora, disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=HFlxAsHB55Y

[II] «En Senado son 26 ‘trapecistas’ que van de un partido a otro», El Financiero, disponible en: http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/en-senado-son-26-trapecistas-que-van-de-un-partido-a-otro [en todos los casos, fecha de consulta: 26 de marzo del 2018].

[III] «Claudio X. González deja Mexicanos Primero y emprende cruzada contra “corrupción e impunidad”» , Proceso, disponible en: http://www.proceso.com.mx/483948/claudio-x-gonzalez-deja-mexicanos-primero-y-emprende-cruzada-contra-corrupcion-e-impunidad

[IV] «Mexico and its NGOsThe new movers and shakers», The Economist, https://www.economist.com/news/americas/21650136-they-dont-wear-balaclavas-or-wave-banners-they-are-bringing-about-change-new-movers-and

[V] Coalición Por México al Frente, Plataforma electoral 2018, disponible en: http://ricardoanaya.com.mx/wp-content/uploads/2017/12/Plataforma8DIC-FINAL.pdf [PDF]

[VI] «Presentan movimiento para construir candidaturas ciudadanas; proponen a Álvarez Icaza para 2018», Sin Embargo, https://www.animalpolitico.com/2017/02/icaza-movimiento-ahora-presidencia/

[VII] «¡Pásate a la izquierda!», disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=UEiniTzrY2Y

[VIII] «This is the meaning of a governing rationality and why NGO0s, nonprofits, scholls, neighborhood organizations, and even social movements that understand themselves as opposing neoliberal economic policies may nonetheless be organized by neoliberal rationality». Wendy Brown, Undoing the Demos, p. 202.

[IX] http://www.funde.org/funde-desarrolla-conferencia-web-innovacion-politica-y-participacion-ciudadana-de-la-juventud-centroamericana

[X] «Pedro Kumamoto: “Es importante construir posturas de diálogo, no de militante”», Diagonal, disponible en: https://www.diagonalperiodico.net/global/29962-pedro-kumamoto-es-importante-construir-posturas-dialogo-no-militante.html

[XI] «Innovation policy trends in Latin America: citizen’s leadership», openDemocracy, disponible en: https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/update/innovation-policy-trends-in-latin-america-citizen-s-leadership y  «The ecosystem of political innovation in Latin America»  https://www.opendemocracy.net/democraciaabierta/update/ecosystem-of-political-innovation-in-latin-america

[XII] En este léxico de emprendedurista también se encuentra la red de innovación política en América Latina, en la que participan cincuenta y cuatro activistas de toda la región. Véaese http://www.redinnovacionpolitica.org

[XIII] En esta última la integración de los sectores independientes, activistas y académicos, con políticos profesionales y líderes empresariales se complementó con una participación extensa de funcionarios de estado, como Roberto Campa, y militares en activo.

[XIV] «Tasked with the already difficult project of puncturing common neoliberal sense and with developing a viable and compelling alternative to capitalist globalization, the Left must also counter this civilizational despair». Brown, op. cit., p. 222.

[XV] Disponible en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/03/20/la-comision-sexta-del-ejercito-zapatista-de-liberacion-nacional-convoca-al-conversatorio-o-semillero-segun-miradas-escuchas-y-palabras-prohibido-pensar/

Artículos relacionados