El Foro para la Gobernanza de Internet: Estados y sociedad civil

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Joao Pessoa, Brasil, 12 de noviembre, 2015. El foro más importante para discutir internet llega a su fin este año. No solo porque concluye la décima edición sino porque el Consejo General de la ONU deberá, en diciembre, renovar el mandato del IGF para los siguientes años. La ONU renovó el mandato del IGF en 2010, cuando terminó su primer ciclo, y en aquella ocasión amplió sus capacidades con un secretariado más robusto y con una unidad financiera más eficiente. Pese a que los asistentes saben que “se trata de un trámite”, una combinación de ánimo y nerviosismo prevalece entre los asistentes. Algunas voces, como el bloque ruso, prefieren que el IGF sea únicamente ocupado por representantes de los estados, mientras que otros actores, esencialmente de la sociedad civil, pugnan por una participación más dinámica de los sectores involucrados.

El día abrió con una sesión alrededor del “discurso peligroso” en internet. El tema –en general: tipos de discurso y límites– fue el asunto principal durante el foro; por lo menos doce sesiones estuvieron relacionadas con él. En la sesión existió una brecha importante entre los occidentales y los orientales: mientras para los primeros se trata de no prohibir ningún discurso que no lo esté legalmente fuera de línea, para los segundos los matices referentes a la libertad de expresión sexual en línea y de difamación de las religiones se convierten en temas insignia para modificar las políticas actuales de ciertos sitios con el fin de que se adecúen “de forma tolerante” a sus costumbres. Desde luego esta última postura causa escozor entre los libertarios de la red; sin embargo, plantea preguntas interesantes alrededor del desbordamiento de los límites tradicionales en una dimensión tan amplia como la que proveen los bits.

Al mediodía, la Asociación por el Progreso de las Comunicaciones presentó el informe 2015 del observatorio global de la sociedad de la información (GISWatch). Este año el informe está enfocado en los derechos sexuales en línea. El informe “presenta historias de todo el mundo sobre cómo el activismo político, las relaciones sexuales y los derechos sexuales se llevan a cabo en línea. Investigamos las identidades sexuales aceptadas, así como las sexualidades marginadas, la manera en cómo se expresan, regulan y moralizan en internet. También se muestra cómo esto se relaciona con las amenazas de vigilancia, censura y violencia en línea”. El reporte completo puede ser descargado aquí.

Por la tarde, el tema más novedoso dentro de la agenda de “temas emergentes” del IGF fue el de los tratados comerciales. El panel –compuesto por un representante de la oficina de tratados comerciales de Estados Unidos, un representante de la industria de internet (Paypal), un representante de Google, una legisladora del parlamento europeo, una abogada experta en patentes médicas y el director de la ONG Derechos Digitales– se enfocó en reflexionar sobre el hecho de que los tratados comerciales llamados “de nueva generación” estén integrados por medidas que, en los hechos, deciden sobre los derechos de las personas de forma directa. Esta preocupación, que las organizaciones de derechos digitales han procurado extender a otros actores, parte del hecho que estos tratados 1) ya no son exclusivamente comerciales sino que incorporan un cúmulo de temas que, en ciertos casos, sobrepasan las capacidades de los agentes negociadores, y 2) que las modalidades no-públicas de negociación no pueden ser ajenas a las consecuencias de estos acuerdos en caso de entrar en vigor.

Algunos de los acuerdos con estas características que se negocian actualmente son: el Trade In Service Agreement (TISA) entre Estados Unidos y la Unión Europea, el Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP) entre China y la cuenca del Pacífico sur asiático, el Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP) entre Europa y Estados Unidos, y el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). El panel señaló que, pese a la amplitud de alcances de estos nuevos instrumentos internacionales, para su confección se ha prescindido de todos los sectores involucrados. El cambio de paradigma en la negociación de tratados internacionales, ha establecido una tensión permanente entre parte de la sociedad civil y los estados: unos tratando de participar e incidir, otros cerrando las puertas y las ventanas.

Tenemos que hablar de México.

El día de hoy México presentó un panel para hablar de la Estrategia Digital Nacional (EDN). Fue, por decir lo menos, penoso. La funcionaria encargada de hacerlo, Yolanda Martínez, titular de la unidad de gobierno digital, se limitó a presentar un power point y un video –más propio de la Secretaría de Turismo– en los que se detalló con numeralia los logros de la EDN. Mientras, como se ha visto, todo el IGF gira en torno a los derechos humanos, en México el internet gira en torno a los negocios posibles y las oportunidades de inversión. Se trató de la única mesa en todo el foro –donde participan ministros, presidentes de compañías internacionales, funcionarios de la ONU,  las ONGs más importantes del mundo y académicos de alto nivel– que no abrió el micrófono a los allí presentes.

El último informe sobre internet de la ONG internacional Freedom House reitera que somos un país parcialmente libre en internet. Entre 2011 y 2015, de acuerdo con el índice, hemos empeorado nuestra calificación, de manera evidente en el apartado de violación de derechos de los usuarios donde el gobierno tiene una participación activa. Al terminar la mesa, Luis Fernando García, de R3D, aprovechó que los micrófonos que fueron negados a la participación del público estaban abiertos e increpó a la funcionaria pública: ¿qué dice de los derechos humanos en internet? ¿Qué de la vigilancia masiva y la compra de tecnología para espionaje por parte del gobierno mexicano? ¿Qué de las garantías para expresarse libremente en internet? ¿Cuál es la justificación pública para que estos temas no formen parte de la agenda digital?

La funcionaria prefirió callar, ignoró al activista y dio por terminada la mesa. La actitud evasiva parece una constante del gobierno actual y sus funcionarios. El vacío que ellos mismos han formado ha convertido a internet en el espacio idóneo para la confrontación política: no es que los usuarios sean unos “chairos”, es que el gobierno ha decidido cerrarse a cualquier diálogo. Resulta notable la actitud de los representantes mexicanos; en otras mesas funcionarios de alto nivel de Brasil, Canadá, Estados Unidos e Inglaterra enfrentaron sin problemas los temas más delicados alrededor de sus políticas: la vigilancia masiva, el fin de la privacidad y la censura. Aquí todos dialogamos de manera horizontal. Aquí el gobierno mexicano nos reiteró que no es que no entienda la tecnología: es que no entiende la democracia.

El próximo diciembre el Consejo General de la ONU decidirá si amplía el mandato del IGF. Todo parece indicar que así será y que una vez más se reforzará en sus capacidades. Si todo sale como se espera, México será la sede del IGF 2016.


(Imagen cortesía del Ministerio de Cultura de Brasil)

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