El gabinete Bronco: dedazo 2.0

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El proyecto “independiente” del gobernador electo de Nuevo León es una forma de (des)gobierno discursivo que deja intactas o, peor aún, que fortalece, las prácticas autoritarias. Este travestismo es difícil de reconocer porque el discurso se mantiene “intachable”, reproduciendo lo que la sociedad quiere escuchar.

Como ya lo analicé aquí, el éxito del Bronco en campaña tuvo que ver precisamente con que supo capitalizar la frustración y el encono que ha provocado el saqueo de lo público y la precarización de la calidad de vida en Nuevo León. Nunca convenció por sus méritos como administrador público, pero sí por su actitud voluntariosa y, sobre todo, por su discurso supuestamente franco.

Haberse salido del guión establecido, sin embargo, no significa que haya abandonado el manual de la simulación política. Por el contrario —y es su caso—, el Bronco se montó en el “tsunami ciudadano”, como él mismo lo confesó, sofisticando su discurso. De esta forma, consiguió inhibir o despistar el ejercicio crítico de sectores que, por décadas, izaron la bandera de la ciudadanía como la última esperanza política.

Pero la incongruencia entre el discurso y la práctica estalla tarde o temprano, y con esto no solo me refiero a la desilusión que está por provocar el gobernador electo, sino a la fragilidad que ha exhibido un proyecto supuestamente “ciudadano” atorado en la superficie de las palabras: “independencia”, “consulta”, “transparencia”, “rendición de cuentas”.

Todos estos vocablos pueden convertirse en un ejército de caballos de Troya   —como el que rodará el domingo 4 de octubre por la ciudad de Monterrey como parte de los Bronco-festejos de toma de posesión. La invocación de estas palabras sin una praxis política que les corresponda puede arrojarnos a una suerte de indefensión discursiva, un atasco propio de los regímenes que vacían de significado a la democracia.

Muchos todavía dicen que debemos esperar a que el Bronco y su equipo tomen protesta para hacernos de una opinión; otros no podemos dar el beneficio de la duda cuando precisamente las prácticas ya contradicen el discurso, supuestamente inclusivo y transparente, con el cual se anunció la conformación de su gabinete.

La semana pasada, el portal del gobernador electo publicó una lista de más de 80 candidatos a ocupar puestos de relevancia en la próxima administración estatal. De este modo, el público (la raza) fue invitado a dar su opinión, lo que revistió de transparencia y novedad un proceso tradicionalmente secreto.

Sin embargo, la supuesta consulta tiene más de especulación política, de amarre de alianzas, pago de facturas y cierre de contratos que de otra cosa. Si se hizo público fue para blanquear en las aguas de la “transparencia” el gobierno de socios y compadres del Bronco.

En el portal Transición Ciudadana 2015 se encuentran, detrás de los logos de las dependencias, los nombres y un mini resumen curricular de las personas propuestas. Pueden encontrarse tres tipos de candidatos, casi todos hombres: 1) representantes del poder corporativo local: FEMSA, CEMEX, ALFA, HYLSA, PROTEXA, ITESM, principalmente; 2) inversionistas del proyecto político “independiente”, y amigos personales del gobernador electo, y 3) un delgado grupo de profesionistas que enviaron su currículum al equipo de transición y se auto-candidatearon para determinado puesto.

La seriedad de este proyecto puede ponerse inmediatamente en duda cuando en dicho portal ni siquiera se plantea la función de cada dependencia ni se especifican las prioridades del próximo gobierno. El supuesto ejercicio de discusión pública es una tomadura de pelo porque, como lo señaló el columnista local Claudio Tapia, no podemos decir para qué es bueno quién sin conocer las funciones constitucionales de cada puesto ni la problemática concreta que enfrentará.

Así se cocina, con abierta impunidad, la consolidación de los “políticos privados”.

Pero, ¿quién se atreve a señalar el peligro de que la Iniciativa Privada y los amigos del Bronco tomen el control político de Nuevo León? En esta delicada toma de conciencia, la ciudad habla por quienes callan. Basta observar la destrucción que provoca la pésima distribución de la riqueza, el despojo ambiental, el uso del aire como basurero industrial, el chantaje de empleo a cambio de calidad de vida, características trágicas de la sociedad regiomontana, para reconocer que al estado le hace falta un gobierno que represente un verdadero contrapeso a la avaricia y el “lucro a toda costa”.

Pero esto de ninguna forma puede esperarse del gobierno del Bronco cuando propone en la Secretaría de Desarrollo Social, por ejemplo, a la directora de Responsabilidad Social Corporativa de CEMEX —empresa que, pese al alarmante índice de partículas suspendidas menores a 2.5 micras, continúa explotando pedreras a cielo abierto en plena ciudad—, o en la Secretaría del Trabajo al ex director de Desarrollo Social y Laboral de FEMSA —empresa con un emblemático “sindicato blanco”— o bien, en la Secretaría de Desarrollo Sustentable promueve a Roberto Russildi, director general de la constructora inmobiliaria Casas Javer —empresa que justamente se distingue por su política de deforestación ilegal e indiscriminada.

Una vez más, la información está ahí, a ras de tierra: no hace falta ni escarbar para reconocer en la lista los nombres de empresarios inmobiliarios y constructores con quienes el Bronco trabó controvertidas relaciones cuando fue alcalde del municipio de García. Es el caso del mencionado Roberto Russildi, también considerado para dirigir la Secretaría de Obras Públicas, co-propietario de un terreno escriturado 15 días antes de que Jaime Rodríguez abandonara el puesto de alcalde.

El Bronco tiene una relación igualmente controvertida con el fundador de la empresa Casas Javer y presidente de Grupo Nexxus, Salomón Marcuschamer, propuesto para dirigir el Parque Fundidora. El Bronco y Marcuschamer están acusados de ser responsables del despojo, apoyado por civiles armados y encapuchados, de las viviendas de los habitantes de la comunidad El Fraile I. Esto sucedió cuando Rodríguez trabajaba en la Corporación de Proyectos Estratégicos del estado. Un par de años después, el Bronco fue denunciado por despojo de tierras en la comunidad El Palmital, en García, municipio que ya gobernaba. Hoy en esos terrenos está fincado el fraccionamiento Valle del Lincoln, que construyó Casas Javer.

Otro de los integrantes del próximo gabinete “bronco” seguramente será Enrique Torres, de la inmobiliaria Terra Regia, que construyó, con la anuencia de Rodríguez, el fraccionamiento “Nueva Ciudad García” dentro de la zona de amortiguamiento de las pedreras ubicadas en el municipio de García. Esta empresa, además, consiguió burlar la clausura a su fraccionamiento Los Cenizos, construida dentro del área natural protegida Parque Cumbres de Monterrey. Enrique Torres aparece como candidato tanto para ocupar la Secretaría de Obras Públicas, como la dirección de Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey.

Pero, además, en la lista están los patrocinadores oficiales, revelados por el mismo gobernador electo, como es el caso de Humberto Torres, promovido para la Secretaría de Obras Públicas, sin dejar de mencionar la presencia, en puestos estratégicos, de sus dos compadres declarados: Manuel González y Roberto Flores, en la Secretaría de Gobierno y en la PGJE, respectivamente.

En conclusión, estamos viendo la versión 2.0 del dedazo. La novedad está en envolver la conformación de un gobierno de compadres e industriales con el discurso de un “triunfo ciudadano”.

(Fuente de imagen: YouTube.)

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