El NAIM y su traje a la medida

El sondeo para la aprobación del nuevo aeropuerto no incluía opciones para que el entrevistado se negara a su construcción.

| Nacional

Los funcionarios del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) han dicho que la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) cuenta con la aceptación de más del  70 % la población afectada. Su director, Federico Patiño, afirma que el NAIM “es un proyecto de desarrollo regional que va a cambiar la vida” de quienes vivimos en esta zona del nororiente del Estado de México. Después de que el aeropuerto fue rechazado por habitantes de Atenco hace casi 17 años, y de la polémica que ha provocado actualmente a nivel nacional, hay que preguntarse si esto es verdad.

La supuesta aprobación se basó en el Plan Maestro Social, que de acuerdo con los funcionarios, es una campaña en localidades de Chimalhuacán, Nezahualcóyotl, Ecatepec, Texcoco y Atenco, municipios afectados (entre otros) por la construcción del NAIM.  Esta consistió en un sondeo realizado por estudiantes de cinco planteles universitarios en casas de los municipios mencionados para conocer la percepción de sus habitantes.

Pero dicha intención no corresponde necesariamente con lo establecido en los aspectos jurídicos del Plan. En sus Términos de Referencia (Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, 2016), se lee que parte de su objetivo central es “obtener la licencia social que permita al Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México operar bajo condiciones favorables”.

Para operativizar el objetivo central, el GACM adjudicó, a través de licitación, el desarrollo del Plan al Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social, A.C. (Ceidas, A.C.) por un monto de 68 millones 308 mil 403.80 pesos. A su vez, Ceidas, A.C. firmó convenios de colaboración con universidades de los municipios mencionados, entre las que se encuentran la Universidad Politécnica de Texcoco, la Universidad Mexiquense Bicentenario Unidad de Estudios Superiores Atenco y la Universidad Tecnológica de Nezahualcoyotl.

A través del rastreo de la información electrónica sobre el tema, fue posible acceder al convenio celebrado entre la asociación y la Universidad Politécnica de Texcoco. En él se destaca que Ceidas, A.C., planteó una estrategia que tuvo como objetivo general, “posicionar las fortalezas y oportunidades del proyecto NAICM entre la población de la zona inmediata” para “obtener un diagnóstico de la opinión de la población que habita en la zona donde tiene influencia el desarrollo y operación del NAICM” (Universidad Politécnica de Texcoco, 2017). De ahí que las universidades hayan realizado entrevistas bajo ciertas consideraciones. Esto confirma que el objetivo definido originalmente había sido depuesto; lo importante era posicionar al NAIM.

En dicha búsqueda de información sobre el Plan, tampoco no fue posible ubicar el cuestionario aplicado. Por supuesto, esto es un aspecto elemental a cubrir para cualquier estudio e investigación que se reconozca como serio. Su importancia radica en que ello permite al público conocer aspectos tales como el fraseo de las preguntas, la elección de las categorías de respuesta, cómo se abordó el manejo de lenguaje conceptual o técnico y verificar si ello se dio en un marco de relaciones de poder y diferencias sociales entre los entrevistados y quien las diseñó.

Fui parte de las personas entrevistadas y puedo decir que sus preguntas estaban orientadas. La estructura de respuesta no incluía opciones para que el entrevistado expresara descontento o negativa a la construcción del aeropuerto, en caso de que así lo hubiera querido.

Destaca también que, en varias preguntas, se daba por hecho que existen “beneficios” por la instalación de la terminal aérea, en un esfuerzo por conocer exclusivamente si el entrevistado estaba enterado o no de ellos. El instrumento omitió un ejercicio de control de sesgo ideológico, como diría Zemelman (1987), lo que haría imposible garantizar la imparcialidad del estudio.

No es posible considerar que el Plan Maestro Social sea un trabajo con rigor técnico y científico. Se trata, más bien, de un instrumento cuyos resultados, fabricados a modo, sirven para que el GACM anuncie con bombo y platillo que el consenso respecto al NAIM es tal, que quienes vivimos en los pueblos afectados por su construcción, otrora opositores, estamos de acuerdo con ella.

Con objetivos distintos a los planteados por el GACM, realicé una investigación académica. Su elaboración correspondió al mismo año en el que Enrique Peña Nieto anunció la construcción del NAIM, es decir, en el 2014, presentando sus resultados en el 2018. En ella se señalan los aspectos del territorio municipal de Atenco que requieren una intervención prioritaria a partir del ordenamiento territorial.

Los hallazgos de mi investigación son totalmente distintos a lo que refiere el GACM. Se vislumbra, desde la perspectiva de los habitantes entrevistados, que aspectos como tradiciones, belleza escénica, organización comunitaria, espacios públicos (iglesias, plazas), campos agrícolas, abastecimiento de agua y convivencia entre los habitantes, debieran priorizarse en el diseño de una política territorial de carácter participativo, atendiendo a la perspectiva de desarrollo desde las comunidades y del municipio. Es importante resaltar que el aeropuerto no figura como parte de las necesidades y expectativas de la población.

Hoy el GACM dice que el aeropuerto cuenta con la aceptación de la población afectada, tomando como base lo obtenido por el Plan Maestro Social. Pero los resultados obtenidos con mi investigación dicen que no es así. Ello da cuenta del verdadero consenso respecto al NAIM, sobre todo en Atenco: que no hay consenso en cuanto a su construcción.

No lo hubo en aquel octubre del 2001 cuando el gobierno de Vicente Fox emitió un decreto expropiatorio por causas de “utilidad pública” para su construcción, tratándose de amparar en un estudio que él mismo encargó al Programa Universitario de Medio Ambiente de la UNAM, y cuyos resultados (producidos por distintos equipos participantes) no favorecieron a la zona del lago de Texcoco como sitio idóneo para el aeropuerto. Y tampoco lo hay actualmente, a casi 17 años de distancia, aún después del “intenso diálogo social” del GACM, como ellos mismos lo han calificado.

No hay consenso porque quienes defienden la instalación del NAIM pretenden imponer un tipo de desarrollo. Y es así porque ese tipo de desarrollo nos obliga a sacrificar nuestras expectativas y aspiraciones; a descartar la importancia hidrológica del área para la cuenca, los múltiples servicios ambientales, el hábitat de la fauna tanto residente como migratoria; y además, a menospreciar la pérdida de los relictos del Lago de Texcoco, así como los avances en pastización y saneamiento de la cuenca que, desde la década de 1970, se han realizado como parte del rescate hidroecológico del Proyecto Lago de Texcoco, lo que, valga mencionarlo, se ha hecho desde entonces con recursos públicos. En efecto, este desarrollo sí nos va a cambiar la vida, porque el NAIM nos quita demasiado de ella.

Entonces, que Patiño oferte al NAIM como la respuesta a las necesidades en materia de desarrollo regional resulta cuestionable. Y que lo haga a través del Plan Maestro Social es irascible, ya que, de acuerdo a su hechura -tal cual traje a la medida para el NAIM-, no se puede hablar de una simple y desintencionada omisión de aspectos metodológicos, sino de acciones dirigidas para que objetivos particulares sean valorados como públicos. Paradójicamente, lo único que sí es público en el Plan Maestro Social, es el financiamiento con el que se elaboró.

Artículos relacionados