El presente del periodismo: 4. Javier Garza

La ola de violencia transformó al periodismo mexicano: lo volvió una profesión de alto riesgo y mostró la importancia social de la información.

| Periodismo

Para pensar en común el estado y los retos del periodismo en México, hemos circulado el siguiente cuestionario entre un grupo de periodistas. El cuarto en responder es Javier Garza, ex director de El Siglo de Torreón.

1. ¿Cómo caracterizaría, a grandes rasgos, lo que ha sido la historia del periodismo en México durante las últimas tres décadas? ¿Cuáles serían los más importantes, los principales cambios y/o continuidades? 

Desde la década de los ochenta la historia del periodismo mexicano ha sido uno de gradual liberación de los métodos de presión del antiguo sistema político unipartidista hasta alcanzar un rango de libertades sin precedentes desde mediados de los noventa hasta la primera década del siglo XXI.

Los principales cambios han sido la modernización tecnológica y el auge del internet. También el surgimiento de nuevas generaciones de periodistas que han innovado en géneros y narrativas. Aunque aún prevalece la “nota” tradicional, vemos más experimentación en las temáticas y las formas de abordarlas.

La televisión y radio han avanzado en sus tecnologías pero sus contenidos no han variado gran cosa, particularmente en su mezcla de entretenimiento e información. En esto se mantiene una continuidad en la que los medios electrónicos continúan siendo los medios más atados a intereses políticos, los más usados como instrumentos de control.

El internet y las redes sociales han roto el molde tradicional de un puñado de fuentes de información. Particularmente a nivel local, en ciudades medias donde tradicionalmente existen un par de periódicos, un par de estaciones de radio y un par de televisoras, la oferta informativa había sido muy limitada. Ahora han proliferado portales y cuentas de redes sociales que, si bien no siguen métodos tradicionales de rigor periodístico, sí cuentan con mucha audiencia.

Sin embargo, otra gran transformación es la del modelo económico, sobre todo en los periódicos, que han perdido anunciantes y por lo tanto soporte económico. Esto ha obligado a muchos a buscar publicidad oficial con las condicionantes políticas que esto implica y que son particularmente onerosas en la prensa escrita porque tradicionalmente en los diarios escritos se practica el periodismo de investigación y profundidad que marca buena parte de la agenda pública, sobre todo en ciudades medias.

2. ¿Cuáles serían, para usted, los protagonistas y los momentos clave de esa historia? ¿Qué medios? ¿Qué periodistas? ¿Qué coyunturas? ¿Qué notas? ¿Por qué?

A partir de los ochenta identificaría como algunos momentos clave:

–El nacimiento de la revista Proceso (1976), que estableció una fuente de información dispuesta a dar a conocer lo que era impublicable en otros lados.

–El nacimiento de Unomásuno (1977) y su posterior fractura –de la que nació La Jornada–. Estos fueron dos importantes diarios para su época y sobre todo con orientación de izquierda, algo que hacía falta en ese entonces en el horizonte mediático.

–El asesinato de Manuel Buendía (1984). Que uno de los periodistas más leídos del país haya sido asesinado fue una llamada de atención sobre los peligros del periodismo en México.

–El auge de la radio hablada a finales de los ochenta y principios de los noventa.

–El nacimiento del Reforma (1993) también marcó un parteaguas en la forma de presentar productos periodísticos y generó una nueva cultura entre el gremio. Obligó luego a otros periódicos a seguir sus pasos.

–La privatización de TV Azteca (1993) y el fin de 24 Horas en Televisa (1998) marcaron nuevas formas de hacer periodismo en televisión, aún a pesar de los vínculos de ambas empresas con el poder.

–El surgimiento de medios digitales como Animal Político y SinEmbargo, que generaron opciones distintas en la oferta periodística del país.

Hago notar que estos ejemplos se refieren exclusivamente al periodismo de la Ciudad de México, que, como muchas cosas en el país, tiende a ser el modelo dominante. Sin embargo, la más grande aportación a la transición democrática en el país ha venido de la llamada “prensa provinciana”: hablo de periódicos como El Norte de Monterrey, el AM de León, El Siglo de Torreón, El Diario de Yucatán, el Mañana de Nuevo Laredo, Debate y Noroeste en Sinaloa, El Diario de Juárez y el de Chihuahua, El Informador y Siglo 21 en Guadalajara. A lo largo de los ochenta y noventa, antes de que el PRI perdiera la mayoría en el Congreso y antes de que perdiera la presidencia, los partidos de oposición (sobre todo el PAN) habían ganado decenas de alcaldías y diputaciones a nivel local, así como varias gubernaturas. Eso se debió en gran parte gracias a que medios como estos abrieron espacios a candidatos opositores, desafiando intentos de control político porque tenían bases económicas sólidas, ancladas en sus comunidades.

Entre los periodistas clave de esta época mencionaría a Julio Scherer García, Miguel Ángel Granados Chapa, Manuel Buendía, Jacobo Zabludovsky (al margen de sus posturas políticas, fue el creador del periodismo televisivo), José Gutiérrez Vivo. Y fuera de la Ciudad de México: Alejandro Junco de la Vega, José Santiago Healy, Antonio de Juambelz, Carlos Menendez, Enrique Gómez, Jorge Zepeda Patterson.

3. ¿Cómo ha sido la cobertura de la violencia en la prensa? ¿Y cómo ha repercutido la violencia en el ejercicio del periodismo?

La “nota roja” siempre ha sido una parte importante del periodismo mexicano. La narración de sucesos violentos es una de las palancas para vender; siguiendo el famoso aforismo de la televisión local norteamericana: “if it bleeds, it leads”. Antes, los delitos comunes, las riñas callejeras o los pleitos de cantina para los periodistas resultaban inofensivos. Cuando la violencia comenzó a manifestarse en balaceras entre grupos del crimen organizado, secuestros, masacres y homicidios magnificados por la saña de decapitar o mutilar cuerpos, los medios tuvieron que adoptar posturas mucho más conservadoras para desplegar estas notas. Y cuando publicarlas podía acarrear consecuencias como agresiones o amenazas contra periodistas o sus empresas, la violencia constituyó un peligro para las mismas redacciones.

Pero, en la contraparte, reporteros y editores se han vuelto mucho más responsables para manejar esta información, ajustándose con más rigor a los hechos verificables. Una característica de la “nota roja” ha sido su prosa florida, la exageración de los hechos y la negación de la presunción de inocencia. El cubrir la violencia asociada al crimen organizado hizo que muchos periodistas dejaran de lado el estilo tradicional y adoptaran uno mucho más sobrio.

La ola de violencia en la última década en México transformó al periodismo mexicano. Lo volvió una profesión de alto riesgo, pero también desató una mayor conciencia sobre el impacto del trabajo periodístico y una mayor responsabilidad.

4. ¿Cuál es, en su opinión, el papel actual de los medios de comunicación en nuestro país? ¿Qué tanto ejercen como contrapeso o qué tanto como voceros del poder? ¿Qué tipo de distinciones propondría hacer en ese sentido?

Los medios de comunicación siguen siendo contrapeso del poder, pero solo cuando conviene a sus intereses económicos. Es muy común ver a dueños de medios usar sus periódicos o estaciones de radio o TV para promover otro tipo de negocios. Más de un empresario es dueño de un medio periodístico y también dueño de negocios que son proveedores de gobiernos; cuando esto pasa, suele suceder que los objetivos se confunden, y el medio periodístico se vuelve un instrumento para avanzar otros negocios. Entonces la posición de un medio frente al gobierno varía dependiendo de los intereses: es crítico si no recibe favores del gobierno; es vocero si tiene negocios con el gobierno.

El colapso de los modelos tradicionales de negocios basados en la publicidad, sobre todo en los periódicos, ha llevado a las empresas de medios a apoyarse en publicidad gubernamental con la consiguiente moderación de líneas editoriales críticas.

Sin embargo, una buena parte del público tiene en muchas ocasiones las herramientas para distinguir cuándo un medio de comunicación tiene una línea crítica y cuándo la ha suavizado, porque la diversidad de fuentes de información permite enterarse de cosas en otros lados.

Una distinción importante partiría primero de analizar cuáles medios de comunicación son empresas dedicadas exclusivamente a esta actividad y cuáles son parte de conglomerados más diversos, es decir, ver si los medios comparten propietario con otras empresas dedicadas a hacer negocios con gobiernos. Otra distinción partiría de analizar la cantidad de publicidad oficial que recibe un medio como proporción de su espacio publicitario total.

5. ¿Qué ha significado en México la irrupción de medios digitales y la distribución de información por medio de las redes sociales?

Ha elevado exponencialmente las fuentes de información, de manera que en muchas ocasiones ahora una persona puede contrastar lo que ve, escucha o lee en un medio con lo que publica otro. Los medios digitales también han significada la búsqueda y experimentación de nuevos modelos de negocios de los cuales los medios tradicionales pueden aprender para sus operaciones en internet.

Aunque las redes sociales han multiplicado las fuentes de información, su carencia de rigor periodístico las hace poco confiables. En algunas zonas donde la prensa ha sido silenciada por grupos criminales, las redes sociales han sido un respiro para poblaciones ávidas de conocer la violencia que ocurre en sus comunidades, aunque el carácter anónimo de los emisores les resta confiabilidad.

Las redes sociales han recortado cada vez más la inmediatez de las noticias, y son capaces de poner un tema en la agenda pública. Esto ha trastocado los criterios tradicionales del periodismo, pues antiguamente eran periodistas entrenados en distinguir el peso de cada noticia entre la marejada diaria de información los que terminaban por definir en la agenda lo que era importante saber. El modelo tradicional se basa en lo que periodistas creen que el público debe saber y el modelo de las redes sociales en lo que el público quiere saber. Conciliar ambos modelos es uno de los grandes retos del periodismo actual.

6. ¿Cuáles son los retos, problemas o amenazas más importantes que enfrentan los medios de comunicación hoy en México? ¿Son similares o diferentes a los que enfrentan en otros países? ¿Por qué?

Un gran reto, expuesto en la respuesta anterior, es conciliar lo que el público debe saber con lo que quiere saber. Esto determinará la vigencia y relevancia en el futuro del periodismo mexicano. Otro reto es encontrar un modelo de negocio para sostener el periodismo digital ante la pérdida de audiencia de los periódicos y, en menor medida, de la radio y televisión. Este debe ser un modelo de negocios que ataque una de las principales amenazas del periodismo mexicano actual, la dependencia en la publicidad oficial que ha suavizado líneas editoriales críticas.

La profesionalización es siempre un reto constante. Hay grandes periodistas en México que constantemente buscan innovar en géneros y en maneras de presentar la información, también hay muchos que se han quedado estancados en la “pirámide invertida”.

La violencia contra periodistas es otro de los grandes retos. Uno de los problemas de la ola de agresiones de los últimos años ha sido la ausencia de apoyo por parte de las empresas hacia los trabajadores en peligro. Sólo un puñado de empresas periodísticas realmente ha tomado el cuidado de invertir en medidas de protección, seguridad física, psicológica o digital o apoyo legal. Esta carencia ha sido suplida en ocasiones por solidaridad profesional y acompañamiento entre colegas que se ha fomentado en los últimos años, lo cual ha sido un desarrollo positivo.

Los retos y problemas que enfrenta la prensa mexicana no son necesariamente distintos a los que pasan en otras partes del mundo. En otros países también se buscan nuevos modelos de negocios o los periodistas padecen agresiones o amenazas o embestidas desde el poder mediante la publicidad. Pero en cada país los retos y amenazas se manifiestan de manera distinta y en el caso de México debemos saber distinguir dónde están las oportunidades para enfrentar los retos del futuro.


Lee las otras entregas del cuestionario:

1. Daniel Moreno.

2. Marcela Turati.

3. Adrián López Ortiz .


 

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