El presente del periodismo: 8. Adela Navarro

Adela Navarro
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Para pensar en común el estado y los retos del periodismo en México, hemos circulado el siguiente cuestionario entre un grupo de periodistas. Hoy responde Adela Navarro, directora del semanario ZETA, de Tijuana.

1. ¿Cómo caracterizaría, a grandes rasgos, lo que ha sido la historia del periodismo en México durante las últimas tres décadas? ¿Cuáles serían los procesos más importantes, los principales cambios y/o continuidades? 

Hoy como nunca en las últimas tres décadas los periodistas investigativos, independientes, nos enfrentamos a un gobierno manipulador, represor y censor en México. Cuando inicié en el periodismo, en 1990, después de conocer el contexto en el que se ejercía el oficio en los años anteriores, a partir de la segunda mitad del siglo, de la represión y persecución que vivieron –y sobrevivieron– periodistas como Jesús Blancornelas y Julio Scherer, pensaba entonces que mi generación tenía el camino allanado por lo que ellos habían padecido, por lo que ellos y los de su generación habían defendido y sacrificado en defensa de la libre expresión.

Pero hoy, lamentablemente, estamos en condiciones de represión, amenazas, asesinatos, censura, presiones. Los periodistas de investigación, lo sostengo, estamos entre dos fuegos. Por un lado, la amenaza y la fatalidad del narcotráfico y el crimen organizado y, por otro, la represión y la presión de los gobierno en México.

Cuando el 17 de abril de 2010 ZETA conmemoró sus 30 años de fundación, definimos así las últimas tres décadas –en relación a las historias que estábamos cubriendo–: la primera en los ochenta, como década de la corrupción política, gubernamental en todas sus áreas: financiera, política, de desarrollo y seguridad, de represión social y abuso de poder; la segunda, en los noventa, como aquella donde floreció el narcotráfico, vulnerando a la sociedad y por ende a los periodistas; y la tercera década, la primera de este siglo, la definimos, la vivimos, como una década donde se mezclaron los dos males: la narcopolítica.

Esta última condición creo se mantiene. Si la sociedad es amenazada, vulnerada, por la criminalidad, si los periodistas son asesinados, amenazados, censurados, esto se debe precisamente a la impunidad que el Estado mexicano provee a criminales y narcotraficantes.

¿Cuáles procesos han cambiado? Para el ejercicio del periodismo de investigación, el siguiente: antes no existía un mecanismo de protección para desarrollar el oficio que nos apasiona y ahora, aun con sus debilidades, lo tenemos. Hoy en día los periodistas de investigación han optado por no autocensurarse, por continuar investigando temas que hoy se consideran de riesgo, como la corrupción policiaca, el desarrollo y las dinámicas del narcotráfico, la integración de los cárteles, ejecuciones, etcétera. Para abordar estos temas y proteger su identidad, no firman sus notas.

Les pongo el ejemplo de ZETA. En 1988 asesinaron al codirector Héctor Félix Miranda; en 1997 atentaron contra Jesús Blancornelas: le asestaron cuatro disparos en una emboscada de la que sobrevivió –no así Luis Valero–; en 2004 asesinaron a mi compañero editor Francisco Javier Ortiz Franco. A excepción de Héctor, mis compañeros Blancornelas y Ortiz, habían publicado, las semanas anteriores a sus atentados, investigaciones periodísticas que revelaban corrupción, participación y desarrollo de miembros del cártel Arellano Félix con autoridades mexicanas.

Al llegar a la dirección de ZETA, César René Blanco y su servidora, decidimos que no cambiaríamos la línea editorial del semanario. Continuaríamos ejerciendo un periodismo de investigación, contestatario, de análisis y opinión, pero para salvar la integridad de nuestros compañeros, o por lo menos abonarle un poco a la seguridad, todos los reportajes que develaran información sobre el narcotráfico, su desarrollo y la corrupción del Gobierno con estos, los firmaríamos como “Investigaciones ZETA”.

Esa práctica prevalece. Y no nos ha evitado las amenazas, las cuales hemos recibido de manera indirecta y por parte del narcotráfico en varias ocasiones.

2. ¿Cuáles serían, para usted, los protagonistas y los momentos clave de esa historia? ¿Qué medios? ¿Qué periodistas? ¿Qué coyunturas? ¿Qué notas? ¿Por qué?

La defensa de la libertad de expresión ejerciendo el periodismo de investigación, en temas que se consideran de riesgo, insisto: narcotráfico, crimen organizado, corrupción gubernamental. Los protagonistas son los periodistas independientes que en medios de los estados, a pesar de la amenaza, del secuestro, de vivir la desaparición de otros y el asesinato de los suyos, mantienen el compromiso de ejercer este oficio para la sociedad.

3. ¿Cómo ha sido la cobertura de la violencia en la prensa? ¿Y cómo ha repercutido la violencia en el ejercicio del periodismo?

Desafortunadamente ante la ausencia de garantías para salvar su integridad y ante los ataques de narcotraficantes, criminales, o representantes del gobierno, medios de la república mexicana le han apostado a la autocensura. A la cobertura de información oficial cuando se trata de esos temas, y no a la investigación. El asesinato de periodistas lleva al temor a otros, de convertirse en víctimas, de persistir en su proyecto de libre expresión.

Por otro lado, tenemos casos de éxito, no sin haber pagado costos con sangre, de medios independientes que en México continúan haciendo periodismo de investigación. Es el caso de ZETA: aquí cada semana ejercemos nuestro oficio y sobrevivimos al clima hostil que producen las amenazas del narcotráfico y la presión de gobiernos y políticos que atentan, no solo contra la vida física de los periodistas, sino también, utilizando la difamación y la calumnia, pretenden acabar con la credibilidad del medio.

4. ¿Cuál es, en su opinión, el papel actual de los medios de comunicación en nuestro país? ¿Qué tanto ejercen como contrapeso o qué tanto como voceros del poder? ¿Qué tipo de distinciones propondría hacer en ese sentido?

La función de los periodistas es informar. Así llanamente. Proveer a la sociedad información que refleje el contexto en el que están viviendo, y no la retórica que suele ser el mensaje presidencial, gubernamental, particularmente en estos momentos, en los que la estrategia parece ser ignorar los problemas, minimizar las causas y las luchas sociales, sofocar los enfrentamientos, ocultar o manipular las estadísticas.

Una sociedad informada, bien informada, va hacia la madurez, hacia el conocimiento, hacia la toma de decisiones, hacia la denuncia; de ahí el temor de los corruptos y los criminales de ser exhibidos en su dimensión. Y ahí también la vulnerabilidad de los periodistas que están haciendo investigación y están publicando a pesar de las amenazas y las presiones.

Sí existen contrapesos, yo veo medios como Proceso, como Aristegui Noticias, SinEmbargo, Newsweek en español, Reporte Índigo, Ríodoce, ZETA, y otros esfuerzos en los estados de la república, que están haciendo un periodismo de investigación sobre corrupción en México, sobre el desarrollo de la criminalidad y el narcotráfico, que no les ha sido fácil, que han padecido la represión gubernamental al sacarlos del aire, quitarles convenios de publicidad, enviarles auditorias, espiarlos y tampoco han sido ajenos a la amenaza del narcotráfico. De los medios oficialistas, creo que la sociedad lectora, enterada, madura, la misma que exige el regreso de Carmen Aristegui a la radio y sabe de la corrupción que impera en este gobierno y de la impunidad del narcotráfico, los han identificado plenamente. Y ahí están, son los que tienen información del gobierno federal, o estatal, los mismos que la niegan de manera sistemática a los independientes.

5. ¿Qué ha significado en México la irrupción de medios digitales y la distribución de información por medio de las redes sociales?

Por un lado más exhibición de las malas prácticas al ser más accesible para muchos mexicanos contar con un teléfono inteligente que puede grabar audio, imagen, tomar fotografías y exhibir lo que se está atestiguando es negativo, excesivo, abusivo. La sociedad tiene más poder de difusión de lo que ve, de lo que escucha.

Por otro lado, se aprecia mucha irresponsabilidad al pretender hacer del periodismo una justa de tiempo en lugar de una investigación. A veces lo importante parece que es quién “sube” primero la información y no quien cumplió con su responsabilidad de confirmarla. Lo cual nos ha llevado a atestiguar muchos gazapos, muchas inexactitudes, exageraciones, que terminan afectando el oficio y la credibilidad de los periodistas que cambian la técnica del ejercicio del periodismo cuando salen de un medio tradicional y se adentran en uno en la internet. El periodismo en las redes debe tener la misma rigurosidad de la investigación que se utiliza en un medio tradicional independiente.

6. ¿Cuáles son los retos, problemas o amenazas más importantes que enfrentan los medios de comunicación hoy en México? ¿Son similares o diferentes a los que enfrentan en otros países? ¿Por qué?

Volvemos, como lo comenté en la primera respuesta, a vivir en un clima de presión, represión y amenaza. Los reportes de periodistas asesinados, desaparecidos en México son alarmantes. De acuerdo a organismos de protección y defensa de periodistas, nuestro país es el más riesgoso de América Latina para el ejercicio del periodismo. No hay condiciones de seguridad, porque existe corrupción en los gobiernos que proveen impunidad a los asesinos y a los represores de periodistas. Ahí está el caso de Veracruz y ahí está el reporte del noventa y cinco por ciento de impunidad en casos de agresiones y asesinatos de representantes de los medios.

(Foto: cortesía de John S. and James L. Knight Foundation.)


Lee las otras entregas del cuestionario:

1. Daniel Moreno.

2. Marcela Turati.

3. Adrián López Ortiz .

4. Javier Garza.

5. Mario Campos

6. Alfredo Corchado

7. Juan Angulo 


 

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