El presente del periodismo: 9. José Raúl Olmos

Martintoy
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Para pensar en común el estado y los retos del periodismo en México, hemos circulado el siguiente cuestionario entre un grupo de periodistas. Hoy responde José Raúl Olmos, director de investigación del periódico AM de León.

1. ¿Cómo caracterizaría, a grandes rasgos, lo que ha sido la historia del periodismo en México durante las últimas tres décadas? ¿Cuáles serían los procesos más importantes, los principales cambios y/o continuidades?

En los últimos treinta años ha prevalecido un sistema de control de los medios. Los grupos de poder han encontrado formas cada día más sofisticadas para socavar la independencia editorial, aunque una constante ha sido el uso del dinero público para premiar a los incondicionales o para castigar a los críticos. Esta práctica –por desgracia– se ha vuelto frecuente en los años recientes, y representa la principal amenaza a la libertad de expresión. Del subsidio oficial –disfrazado de publicidad– dependen cada vez más periódicos, revistas, estaciones de radio, televisión y sitios de internet. Cuando el gobierno cierra la llave, deja a esos medios vulnerables, a un paso de la quiebra. Aunque este esquema de control ha existido desde hace más de treinta años, los cambios en el mercado han acentuado la dependencia financiera. Por un lado, los medios impresos sufren la pérdida paulatina de lectores y anunciantes, mientras que los nuevos medios digitales carecen de un modelo de negocios viable. Necesitan del subsidio público para subsistir. En esa encrucijada de prevalecer o morir, muchos empresarios y directivos han optado por suavizar su línea editorial. Consignar la verdad oficial, antes que abrir espacio a las voces críticas. Ejercer la libertad amenaza sus negocios y terminan por alinearse a los intereses del poder político. Esta práctica ha sido replicada por gobernantes de todos los partidos. La intención de sometimiento no tiene colores ni ideologías. Es una forma que han encontrado los políticos para tratar de influir o dirigir la información. Por fortuna, en estos 30 años hay periodistas que han navegado a contracorriente y han conquistado islas de libertad. Su labor ha sido contra el oficialismo que domina el periodismo mexicano. Para ello han diversificado sus fuentes, han afinado sus técnicas de investigación y han explorado nuevas formas de contar historias con elementos narrativos.

2. ¿Cuáles serían, para usted, los protagonistas y los momentos clave de esa historia? ¿Qué medios? ¿Qué periodistas? ¿Qué coyunturas? ¿Qué notas? ¿Por qué?

La revista Proceso y el diario Reforma han sido protagonistas en esta lucha cotidiana por la libertad editorial. De la mano de ellos han ido periodistas independientes, como Carmen Aristegui, quien en su paso por distintos medios de comunicación, ha defendido el derecho de la sociedad a estar informada. Además, hay medios regionales que han librado una batalla permanente por la libertad y que impulsaron la apertura a la diversidad política décadas antes de que esto se convirtiera en una práctica común en la mal llamada prensa nacional. Alejandro Junco en El Norte, don Jesús Blancornelas en ZETA, Enrique Gómez en el AM de León y Jorge Zepeda en el diario Siglo 21 –y luego en Público de Guadalajara– son cuatro editores y periodistas que han sido escuderos en esta batalla en la provincia mexicana.

Un suceso clave ocurrió en junio de 2002, cuando se publicó la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública, la cual otorgó herramientas para que los periodistas ejerciéramos nuestra labor de fiscalización del poder. Esta apertura coincidió con el gobierno de Vicente Fox, el primer presidente ajeno al PRI en setenta años. La apertura de los medios no fue una graciosa concesión del mandatario de origen panista. Al contrario, Fox era proclive a la censura y a los arreglos con los dueños de medios de comunicación. Así lo sufrieron, entre muchos otros, los periodistas de La Revista, publicada en El Universal (de la que se derivó emeequis), y Proceso, que sufrió un veto publicitario en 2005, el cual se extendió al sexenio de Felipe Calderón. Con el retorno del PRI al poder en 2012, se agudizaron prácticas que atentan contra la libertad de prensa, como la presión contra los periodistas independientes (caso MVS) y el reparto discrecional de publicidad o concesiones como forma de control de los medios. El episodio más contundente de estas prácticas deleznables fue el golpe que sufrieron Carmen Aristegui y su equipo de investigación (Daniel Lizárraga, Irving Huerta, Sebastián Barragán y Rafael Cabrera), al perder su espacio radiofónico tras la difusión del reportaje de La Casa Blanca de Peña Nieto.

3. ¿Cómo ha sido la cobertura de la violencia en la prensa? ¿Cómo ha repercutido la violencia en el ejercicio del periodismo?

Cuando aparecieron los primeros decapitados, los cercenados y las ejecuciones múltiples, los periodistas consignamos con asombro este nivel extremo de violencia. Pero conforme se multiplicaron estos asesinatos, se convirtieron en noticias cotidianas, que dejaron de sorprender. Miles de muertos regados en todo el país. Muchas veces, los medios de información caímos en la trampa de los criminales, al difundir los mensajes que clavaban en los cuerpos, y que tenían como destinatarios a sus rivales, o contribuimos en generar terror entre la población, al exhibir a los muertos apilados. Los mafiosos se dieron cuenta que podían utilizar a los medios, y fue entonces que el ejercicio del periodismo se volvió más peligroso. Los grupos del crimen organizado multiplicaron sus agresiones en represalia por la publicación de información que les incomodaba, y llegaron al extremo de intervenir en medios de provincia, para censurar o privilegiar noticias que aludían a sus actividades ilícitas. Muchos periodistas –cada vez más– dejaron de investigar al narcotráfico, por miedo o por seguridad; ahora se limitan a consignar hechos, sin profundizar ni dar seguimiento. Hay excepciones de colegas que, en medio de la creciente violencia contra la prensa, se han atrevido a seguir en su tarea de investigación sobre los grupos criminales, como Anabel Hernández, Ricardo Ravelo y Humberto Padgett.

México vive dos grandes amenazas a la libertad de prensa: el uso de dinero público para someter a los medios y la violencia (agresiones, amenazas y asesinatos) para callar a voces críticas o incómodas. Es más frecuente que se consigne el homicidio de un periodista, que la muerte por inanición de un medio de comunicación. Pero ambos son asesinatos orquestados por grupos de poder. A un periodista lo matan para silenciarlo a él, y para amedrentar a otros que han tenido la osadía de ser libres. Y cuando un medio es obligado a cerrar, por presiones políticas o por veto publicitario, también se mata la voz de sus colaboradores. Visto desde esa perspectiva, ambos casos son violencia contra la prensa. Una ejercida por gatilleros a las órdenes de políticos o mafiosos (que en ocasiones equivale a lo mismo), y otra por gobernantes obsesionados por controlar la información.

4. ¿Cuál es, en su opinión, el papel actual de los medios de comunicación en nuestro país? ¿Qué tanto ejercen como contrapeso o qué tanto como voceros del poder? ¿Qué tipo de distinciones propondría hacer en ese sentido?

El periodismo juega un papel crucial en el combate contra la corrupción; su labor debe enfocarse cada vez más en la vigilancia del manejo de los recursos públicos. Por desgracia, hay pocos medios que han apostado a convertirse en contrapeso del poder, como Proceso y Reforma. Son excepciones. Lo que dominan son los medios apegados a la verdad oficial. El oficialismo en la prensa se ha enraizado como una forma de garantizar el subsidio, vía publicidad. Hay periodistas que a contracorriente han ganado espacios libres, que contradicen al poder, aún en medios tradicionalmente oficialistas, como Denise Maerker en Televisa. Otro problema es que pocos medios apuestan a invertir en periodismo de investigación, lo que provoca la falta de profundidad en la información. El AM de León, SinEmbargo y Aristegui Noticias son una rareza, pues mantienen unidades de investigación que trabajan aparte de la agenda diaria. La caída en los ingresos publicitarios aleja cada vez más la posibilidad de que estos equipos de investigación se multipliquen en el país. La pérdida de espacios debilita la lucha contra la corrupción.

5. ¿Qué ha significado en México la irrupción de medios digitales y la distribución de información por medio de las redes sociales?

Los medios digitales, pese a que todavía no han encontrado la fórmula para ser autosustentables, representan una oportunidad para impulsar el periodismo de investigación independiente. Para los medios tradicionales, la irrupción del periodismo digital ha representado la pérdida paulatina de lectores. Y eso ha obligado a que algunos ya empiecen a planear la transición del papel al internet. El problema es que no han encontrado la forma de financiar o costear la operación en la web. Para los periodistas, la era digital representa una gran oportunidad para difundir nuestras investigaciones, reportajes y crónicas a audiencias gigantescas. Pero también representa un desafío: es previsible que, como ha ocurrido en otras latitudes, empiecen a cerrar periódicos. Una alternativa será, entonces, el internet. Pero si la publicidad sigue en declive y la gente se niega a pagar por ver información, ¿quién pagará los sueldos de los periodistas digitales? Con creatividad, debemos encontrar vías para subsistir, sin perder la independencia.

6. ¿Cuáles son los retos, problemas o amenazas más importantes que enfrentan los medios de comunicación hoy en México? ¿Son similares o diferentes a los que enfrentan en otros países? ¿Por qué?

El principal reto de los medios tradicionales es concretar con éxito la transición del papel a lo digital. Las audiencias se multiplicarán, pero no necesariamente los ingresos. Encontrar el esquema para hacer autofinanciable el periodismo digital, es un desafío al que se enfrentan los medios de todo el mundo. En el caso de México, la violencia imparable y el autoritarismo prevalecen como las dos principales amenazas para el ejercicio del periodismo libre.

(Foto: cortesía de Martin Garcia.)


Lee las otras entregas del cuestionario:

1. Daniel Moreno.

2. Marcela Turati.

3. Adrián López Ortiz .

4. Javier Garza.

5. Mario Campos

6. Alfredo Corchado

7. Juan Angulo 

8. Adela Navarro


 

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