El “referendo” electoral sobre Trump arroja un país partido por la mitad

Las elecciones intermedias en Estados Unidos dan una victoria decisiva en la Cámara para los Demócratas matizada por el retroceso en el Senado y los estados más importantes

| Te Explicamos

Al término de las elecciones legislativas los demócratas retomaron la Cámara de Representantes perdida hacía ocho años: su esperada “ola azul” se alzó en la escala local impulsada por candidatas mujeres, por la diversidad y los suburbios; se secó en la áreas rurales. El “muro rojo” republicano se cayó a pedazos en zonas urbanas pero contra él se estrellaron las esperanzas de un giro de poder en el Senado, donde el partido del presidente Donald Trump acentuó su control. Pese a recuperar varias gubernaturas, los Demócratas vieron escaparse el poder en los estados más importantes: Texas, Ohio, y quizás Florida.

El veredicto de las legislativas fue planteado por muchos como un referendo sobre la presidencia de Trump. Los votantes no fueron indiferentes al llamado. La participación, que suele caer en elecciones intermedias en las que no está en juego la Casa Blanca, ahora se movilizó en ambos bandos: a falta de datos finales, los 114 millones que acudieron a las urnas ya pulverizaron los 83 millones de 2014. De forma provisional, los 27 escaños ganados en la Cámara dan una ventaja de 222 demócratas frente a 196 republicanos; en el Senado, dos escaños adicionales aumentan la ventaja republicana a 51 contra 46; siete estados de los que estaban en juego cambiaron a gobernadores demócratas, pero sus derrotas fueron las más dolorosas, y el conteo hasta ahora indica 25 electos republicanos por 23 de sus rivales.

A esto Trump no dudo en llamarlo un “tremendo éxito”; también festejaron los demócratas. El desenlace de la jornada electoral pareció formularse en escenarios paralelos, cual en países distintos, y según líneas divisorias que sólo se han acentuado desde la elección presidencial en 2016.

Al amanecer de un nuevo trazado del escenario político estadounidense, la polarización estridente de los últimos años ha cavado un poco más sus trincheras. De cara a las elecciones presidenciales de 2020, ¿qué síntomas nos deja las elecciones sobre el estado de ese país a la mitad del mandato de Trump?

  •   El fin del poder legislativo único. Por dos años Trump pudo contar con un congreso a su favor para impulsar la mayoría de sus reformas y legislaciones, pese diferencias puntuales con republicanos moderados en el Senado. Los resultados en la Cámara transforman este escenario. El nuevo ecosistema político partido a la mitad augura un camino rocoso para sus iniciativas futuras. En tiempos de enorme división, el voto lo ha forzado a negociar.
  •   Cada partido blande las herramientas deseadas. Demócratas: tras años de impotencia tienen en sus manos los poderes y recursos sustanciales brindados por la Cámara. Podrán ejercer poder citatorio para exigir cuentas a miembros del gobierno e iniciar investigaciones que lo incomoden, por ejemplo reabriendo en el Congreso la investigación sobre los vínculos de Trump con Rusia. Entre sus prioridades estaría presionar al presidente para que revele su declaración de impuestos, la cual han exigido desde su candidatura. De ahora en adelante, el fantasma de la destitución ronda el Capitolio, pero es un arma de doble filo que podría ser juzgada como extrema por buena parte del país, y que sería improbable ver prosperar ante el Senado. Republicanos: lo reñido y virulento de la confirmación del juez Kavanaugh a la Suprema Corte ya no tendrá lugar de ser, tras el aumento de la ventaja republicana en el Senado. Uno de los objetivos del gobierno Trump ha sido transformar el escenario legal en Estados Unidos de manera durable, eligiendo jueces conservadores en todos los niveles. El terreno ganado abre la puerta para cumplir una de la grandes metas —y más potentes legados— de su administración.
  •  Una victoria mayúscula para las mujeres. Si ola azul hubo, se debió a las mujeres, que ganaron un número histórico de puestos en la Cámara de Representantes. Hasta este momento han sido 84 candidatas demócratas victoriosas en estas legislativas, el denominador común de la reconquista en muchos de los asientos más competidos de la elección. Si se les suma las doce ganadoras del lado republicano, el total provisional de 96 electas establece un nuevo récord que supera las 84 del actual congreso. En la época de movimiento #MeToo el rechazo a Trump galvanizó las candidaturas de mujeres, y encontró su contraparte en las urnas.
  •   Una elección que expande la diversidad. Fue una elección de primeras veces entre las victorias demócratas en el Congreso: tras 230 años fueron electas las dos primeras mujeres indígenas, Deborah Haaland de Nuevo México y Sharice Davids de Kansas. La segunda, además, se convirtió en la primera mujer abiertamente lesbiana en ganar en el estado tradicionalmente republicano. También en Colorado hubo triunfo para la diversidad sexual: Jared Polis se convirtió en el primer gobernador homosexual en triunfar en las urnas. En Massachusetts, Ayanna Presley se volvió la primera congresista afroamericana, mientras en Texas ganaron la dos primeras legisladoras latinas, Sylvia García y Verónica Escobar. Con tan solo 29 años Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, es la mujer más joven en ser electa al Congreso.
  •   Las grandes transformaciones tendrán que esperar. Se habló del “efecto Beto O’Rourke” rumbo al Senado de Texas, mientras Andrew Gillum parecía capaz de convertirse en el primer gobernador afroamericano de Florida. Impulsados por la coyuntura y cambios demográficos, dos jóvenes estrellas del partido demócrata contendieron para ganar puestos que rehúyen su partido desde 1988 y 1998. Al final, márgenes estrechos no evitaron una nueva victoria republicana, de Ted Cruz y, a falta de un conteo final en el que lleva ventaja, quizás Ron DeSantis.
  • Territorios partidistas cada vez más definidos. Pese a algunas sorpresas, la tendencia a una oposición entre el voto urbano y el rural se acentuó. Como en un juego de espejos, los demócratas tuvieron 77 de sus victorias en el 20 por ciento de los distritos más urbanos, los republicanos 73 en el 20 por ciento más rural. Buena parte de las ganancias que voltearon la Cámara ocurrieron en los suburbios, en los que alguna vez fueron un baluarte republicano y que hoy han complicado con su voto el resto del mandato de Trump.

“Todo se deshace; el centro no puede sostenerse”, esta línea de un poema de W. B. Yeats marcó los escritos de la periodista estadounidense Joan Didion durante los extremos de división de los años 60. A más de medio siglo, la cita vuelve a resonar con un presente escindido.

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