“El sismo es un evento humano de negligencia, irresponsabilidad y corrupción”

Carlos Brito dejó sus tres trabajos para ayudar en la reconstrucción de Jojutla ante la opacidad y falta de resultados de las autoridades. Tras perder la elección municipal, ejercerá como cabildo en el pueblo en el que nació hace 30 años.

| 19S

Samara Betsabet y su bebé Sarah Sofía estaban en la tienda de abarrotes familiar cuando a las 13:14 del 19 de septiembre del año pasado un sismo de 7.1 grados en la escala Richter sacudió Jojutla, un municipio de unos 57,000 habitantes. Samara, Sarah Sofía y otras 71 personas murieron ese día en el estado de Morelos.  

Al día siguiente, el presidente Enrique Peña Nieto eligió los escombros de esa tienda, en la colonia Juárez, una de las más afectadas por el terremoto, para prometer que en tres meses la localidad estaría reconstruida.   

Carlos Brito llegó a su pueblo natal el 21 de septiembre con 32 toneladas de ayuda recolectadas en los centros de acopio de Ciudad de México.  El temblor le había tocado en la colonia Condesa, pero enseguida se puso en marcha porque en los grupos de Whatsapp de sus familiares las noticias que le llegaban de Jojutla eran de pura destrucción.

“Me quedé aquí y ya no pude, ni quise, ni tengo que regresar”, dice ahora Brito, que dejó tres trabajos — profesor en la UNAM, director de la Red en Defensa de los Derechos Digitales R3D, consultor — y perdió la oportunidad de acabar su doctorado. Se presentó a las elecciones para presidente municipal y perdió. Ahora ejercerá como cabildo en el pueblo en el que nació hace 30 años.

Un año después del sismo Brito nos recibe en su casa y recorremos con él algunos de los puntos neurálgicos de la tragedia. En el camino denuncia que la solidaridad y las respuestas de las autoridades se quedaron en una foto vacía de contenido. La tienda de abarrotes de Samara Betsabet es un solar en el que los matorrales crecen entre las grietas del cemento.

P:  ¿Cuándo fue la última vez que visitó Jojutla antes del sismo?

R:   El fin de semana del 3, 4 y 5 de septiembre. Había sido el cumpleaños de 60 años de mi papá y le organizamos una fiesta sorpresa con la familia.

P: ¿Cuál fue su primera impresión al regresar?

R: El 21 de septiembre llegué con un camión de Grupo Modelo cargado con 32 toneladas de ayuda. Lo primero que nos pusimos a hacer, a las 4 o 5 de la mañana, fue bajar las cosas y empezar distribuirlas. Había una organización incipiente, era un montón de gente que estaba apurada en los centros de acopio tanto en los municipales como los que se organizaron en algunas casas o lugares. Pero no te das cuenta de la magnitud de la destrucción hasta que empiezas a recorrer las casas, las zonas y los callejones, y te vas hasta atrás, subes, y caminas.  Y no solamente un tema de damnificados, mucha de la gente damnificada es gente muy pobre, tienen muchos problemas, enfermedades degenerativas, gente muy grande sola sin sus hijos, sin su pareja y en condiciones muy lamentables. De repente tienes a quizá 800 familias que fueron lanzadas a la pobreza extrema de la nada, lo cual es brutal en un municipio con 57 mil personas.

P: ¿Qué hizo después de repartir la ayuda?

R: Empecé a caminar y a documentar, a ver qué estaba pasando, a ayudar donde se necesitaba ayudar y a preguntar qué hacía falta. Ver, desde luego, cómo los políticos tienen esta actitud de ir y tomarse la foto y lucrar con la ayuda. Porque parte de la política tradicional también es la política del espectáculo, de tomarse la foto y estar presente. Son varios niveles: los engaños, la clara negligencia que estaba ocurriendo, la ruptura de expectativas, el clientelismo… todo lo que estaba ocurriendo era muy doloroso y todo lo iba descubriendo caminando.

P: ¿Cuándo y por qué decide contender como independiente por la presidencia municipal?  

R: El nivel local de gobierno, que representan las alcaldías, los ayuntamientos, las presidencias municipales y los cabildos, es en el que más relación tienen las personas para poder solucionar sus problemas. Tenemos una clase política muy acostumbrada a una visión estrictamente clientelar de la política, de dar dinero, de entregar cosas, de bajar recursos como tal y no de solucionar problemas, no de participación, no de democracia, no de deliberación, de debate, de construcción de una legitimidad en torno a toma de decisiones a largo plazo. Entendiendo esa circunstancia, decidimos (porque no solo soy yo) participar, empezar a involucrar a más y más jóvenes en los espacios de la toma de decisiones y meterse e intentar al menos tener una voz, una representación y poder tener una palabra. Y sabemos que hay resistencias políticas que se oponen y que no a todo mundo le gusta, pero tampoco estamos para ser cómodos.

P: ¿Su candidatura es resultado del sismo?

R: Pues sí, todo va en función. Yo creo que el sismo no es nada más un evento natural, fundamentalmente es un evento humano de negligencia, de irresponsabilidad, de corrupción. Un sismo en Chile o en California, en Japón o en México puede tener la misma magnitud y la misma fuerza destructiva, y tener una sociedad completamente preparada de distintas maneras en varios lugares, creo que ahí radica la diferencia. El sismo es una sacudida que tiene efectos sobre las partes más débiles de una sociedad y frente a eso la coyuntura es qué vas a hacer.  

P: ¿Qué es esta política del espectáculo a la que se refiere?

R: Hoy en Morelos participan como actores políticos personajes muy famosos con muchísimo reflector, el próximo gobernador, Cuauhtémoc Blanco, Belinda que estuvo aquí muy involucrada porque su pareja es ya el diputado federal en funciones. Política del espectáculo en el sentido de que se trata más allá de las apariencias que de los hechos. Es más la construcción de las narrativas que de la soluciones o procesos democráticos. La política del espectáculo implica a veces mantener a la gente mal, sin que se entere, para que cuando le des, hasta te aplaudan. Y hasta los formes para que te agradezcan y les tomes la foto y aparezcas con ellos en el Facebook y contrates gente que te esté aplaudiendo. Esa es la política de muchos lados del país y lo es acá en Jojutla.  

Por ejemplo, un día antes de que yo llegara vino Peña Nieto a Jojutla y sobre los escombros de la abarrotería donde murieron una madre y su hija prometió junto con el gobernador (Graco Ramírez) que Jojutla iba a estar reconstruida en 3 meses. Mucha gente le creyó y el fantasma del Fonden era esa promesa de la reconstrucción en tres meses. Luego Graco Ramírez vino en otras ocasiones a la presentación de distintas fundaciones haciendo caravana con sombrero ajeno. La verdad ha sido que todas, todas, todas las visitas de autoridades han sido a inaugurar obras, lejos de venir a ofrecer soluciones. Las soluciones no han llegado y creo que eso es parte de la gran molestia que tiene la gente y si aquí en Jojutla se ha logrado avanzar a sido gracias a la sociedad civil de aquí.

P: ¿Dónde acabaron los recursos de gobierno y de los partidos en Jojutla?

R: Sabemos muy poco, hoy si sales a la calle y le preguntas a la gente ¿dónde está el dinero que llegó? No se sabe. Se sabe que hay fundaciones privadas que llegan y hacen cosas, hacen casas, como Fundación Carso de Carlos Slim, Telmex, Cruz Azul, Bancomer y otras fundaciones privadas. Pero lo que se trata de dinero público, es la opacidad absoluta y lo único que se ve es que no avanzan las cosas o avanzan a pasos muy lentos. En última instancia termina siendo muy poco y la gente está desesperada.

P: ¿Cómo se incrustaron las elecciones en este proceso tras el sismo?

R: La elección vino para terminarla de regar. Si hubiéramos atendido la emergencia en condiciones no electorales y menos de elección presidencial quizá la manipulación del dolor, de la pobreza, de la situación de vulnerabilidad habría sido distinta, menor quizá, y hubiéramos haber podido tener un proceso de reconstrucción mucho menos contaminado y viciado.  Ahora bien, tuvo un factor positivo y es que la gente busca una ruta de alternancia mayoritariamente. Le están depositando expectativas a una fuerza política, Morena, que en todos los órdenes tendrá la vara de expectativas muy alta. También es cierto que hacer mejor gobierno que los gobiernos pasados no va a ser tan difícil, pero la gente no está pidiendo un gobierno un poquito mejor, la gente está pidiendo un gobierno muchísimo mejor. Y ese bono de confianza es uno de los bonos que más rápido se pueden gastar si no lo administran bien.

P: ¿Dónde está parado México y Jojutla ante el siguiente sismo?

R: El clientelismo, la corrupción y la impunidad matan. Matan no por los sismos, ni por los huracanes, ni por las balaceras, ni por las ejecuciones, ni por las desapariciones. El problema es la economía de poder. Se mata porque se puede, se extorsiona porque se puede, se desaparece de manera forzada porque se puede, se caen las escuelas porque nadie es responsable. Si puedes decidir que las obras públicas se van a hacer mal con materiales chafas, dándoselo a tus compadres, metiéndole sobreprecio a las cosas, es porque se puede, no hay consecuencias. No necesariamente son consecuencias de cárcel, deben ser consecuencias políticas, de poder. Quien haga una obra mal, que pierda el poder. Quien está robando el dinero, que pierda el poder. Quien no está castigando o no está investigando delitos, que pierda el poder. Y no ocurre, o ocurre a veces lo opuesto, pierde alguien el poder, pero lo gana alguien que hace exactamente lo mismo. Entonces la economía de poder terminó igual y eso es lo que necesitamos romper, esa economía de poder.

 

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