En Tamaulipas el editor es el gobernador

Los medios siempre han estado al servicio del gobierno del estado, pero la situación se ha agravado con García Cabeza de Vaca, que gasta 1.6 millones de pesos diarios en imagen mientras decide qué se debe publicar y a qué periodistas despedir

| Poder y medios

En Tamaulipas el gobernador es el editor · Ilustración @donmarcial

La información en Tamaulipas ha sido históricamente una simulación. Los medios hacen como que informan y el gobierno como que no les censura, pero en el fondo existe una fórmula: sólo se publica aquello que sea verdad siempre que no golpee al gobernador.

La comunicación social —ese proceso para informar a la sociedad de los actos de gobiernos, su dimensión y pormenores— se confunde con el periodismo, porque el trabajo de las oficinas de comunicación y el de los medios es el mismo: apuntalar la imagen de quien paga la plana, es decir, del gobierno.

La situación se ha visto agravada porque, salvo unas pocas excepciones, las audiencias de radio y televisión, los lectores de los periódicos y los ingresos a sitios web son mínimos. Algunos periódicos llevan años editando los ejemplares necesarios para repartirlos en las oficinas de gobierno (en la calle es imposible localizarlos) y acompañar las facturas de “publicidad” oficial, una fuente de financiación que representa entre el 30 y el 100 por ciento de los ingresos de muchos medios.

En las redacciones se trabaja prácticamente sin agendas ni planeación de la información, las notas no se editan y la mayor parte de los comunicadores exhiben graves fallas de conocimientos profesionales: mala ortografía, desconocimiento de los ámbitos de gobierno y hasta de los cargos de los funcionarios. Mientras, las condiciones laborales son deplorables. El salario de la mayoría de reporteros, fotógrafos, locutores y editores oscila entre el salario mínimo neto y el salario mínimo profesional. Hay medios que pagan por nota, de 50 a 200 pesos, o simplemente no pagan un salario. Los comunicadores trabajan a cambio del permiso para cobrar “apoyos” en los gobiernos municipales, la Universidad Autónoma de Tamaulipas, los gobiernos municipales o directamente a particulares.

A los medios de Tamaulipas les acabó de llegar la noche, primero, en marzo de 2016 cuando, por cierre de la administración, el gobierno de Egidio Torre Cantú decidió suspender los convenios y cualquier gasto en publicidad, incluyendo “apoyos” a reporteros. Después, con el primer gobierno no priista en Tamaulipas, el del panista Francisco García Cabeza de Vaca.

“A Cabeza de Vaca le molesta todo”, confió el editor de un periódico que finalmente tuvo que cerrar por falta de ingresos.

El gobernador panista no ha disminuido el gasto en prensa, pero lo ha dirigido a medios nacionales.

En 2017, en el primer presupuesto de egresos en su administración que se envió para su aprobación al Congreso Local, de mayoría panista, se presupuestaron 231 millones de pesos, pero de acuerdo con la cuenta pública este monto fue ampliado a 591 millones de pesos, un aumento del 156 por ciento. Son 1.61 millones de pesos diarios, que no pueden justificarse con publicaciones de comunicación social, aunque sí con notas y entrevistas positivas para la imagen del Gobernador. En la iniciativa de Presupuesto de Egreso 2018 se presupuestaron 228 millones de pesos, pero antes de que la información detallada del gasto fuera sacada de la página de “transparencia” del Gobierno de Tamaulipas, en julio del año pasado, el gasto se perfilaba a superar los 600 millones de pesos del año anterior.

Todo esto en una entidad que ha crecido en los últimos tres años muy por debajo de la media nacional y menos de la tercera parte que el promedio de los estados fronterizos. Un gasto en publicidad que supere al del vecino Nuevo León o que signifique casi el 10 por ciento del gasto nacional, no tiene relación con el peso económico de un estado de que genera el 3 por ciento del Producto Interno Bruto Nacional.

El nuevo gobierno avisó de que revisaría los convenios con los medios y muchos periódicos obtuvieron la mitad o menos de la mitad de la publicidad. La mayoría no tienen suficientes ingresos por publicidad comercial o ventas para pagar los gastos mínimos. Esta situación volvió más vulnerables a los editores, atrapados entre un dólar al alza que encarece el precio del papel y la tinta, grupos delincuenciales que impiden que se publique información policiaca, que es la que capta más la atención del público, y una fuerte reducción en la publicidad gubernamental.

García Cabeza de Vaca comenzó a mandar en las redacciones y a decidir qué se publica, quienes pueden laborar en un periódico y quienes deben salir. A la fecha hay media docena de reporteros que han sido cesados por cuestionar al Gobernador.

“[El gobernador] hace lo que quiere con los medios y todos los directores se quejan de que les retrasa los pagos”, comentó un columnista que publica en varios periódicos del estado.

Para mayor desgracia los pocos periódicos de Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros, Tampico o Ciudad Victoria que podían sobrevivir económicamente, tienen otro enemigo poderoso: el narcotráfico.  “Casi nadie se quiere anunciar ya”, se quejó un editor. “Tienen miedo de que los narcos piensen que está vendiendo bien y lo vayan a secuestrar o los pongan a cuota”, confió el director de un periódico que se encuentra al borde de la quiebra.

En Tamaulipas el miedo es real. Los grupos delincuenciales se comunican por medio de interlocutores para vetar informaciones o hacer que se publiquen, de acuerdo a los intereses de los jefes de la plaza. En el Expreso de Ciudad Victoria lo sabemos bien. En 2011 nos negamos y un coche bomba estalló frente a nuestra redacción.


Esta publicación/plataforma ha sido posible gracias al apoyo del pueblo de los Estados Unidos a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Su contenido es responsabilidad de los autores y no refleja necesariamente el punto de vista de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos de América.

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