PARED HORIZONTAL

¿Es la guerra contra las drogas un conflicto bélico?

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   En el video, José Antonio Guevara, director ejecutivo de la CMDPDH

Casi tres lustros después del inicio de la llamada «guerra contra las drogas», el país sigue buscando un nombre que trascienda los eufemismos y las simplificaciones y que le permita, como escribe Albert Camus en La Peste, «reconocer claramente lo que debe ser reconocido, espantar al fin las sombras inútiles y tomar las medidas convenientes.»

Tal es el contexto en que se ha presentado en Centro Horizontal el estudio «La situación de la violencia relacionada con las drogas en México del 2006 al 2017: ¿es un conflicto armado no internacional?» El reporte fue elaborado por la Clínica de Derecho Internacional Humanitario de la Universidad de Leiden, por encargo del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos (CMDPDH).

Como lo indica su título, el informe busca responder si ha habido en México un conflicto armado no internacional entre 2007 y 2017. Para ello, la investigación ha analizado dos factores: la capacidad de organización de los nueve carteles más poderosos del país así como los niveles de violencia producto de los enfrentamientos entre las fuerzas armadas y dichos carteles. La conclusión es clara: «La actual situación de violencia relacionada con drogas en México desde 2007 ha alcanzado un nivel suficiente de intensidad entre partes que son grupos armados organizados y, por lo tanto, supone un conflicto armado no internacional.»

La presentación del informe ha supuesto una oportunidad para que académicos, activistas y expertos en derechos humanos pudieran expresar sus opiniones y preocupaciones al respecto. Si bien todos se han mostrado de acuerdo en calificar los hechos que han abrumado a nuestro país como «monstruosos», nombrarlos y definirlos sigue siendo una tarea problemática desde el punto de vista del derecho internacional. En efecto, hay dudas respecto a las consecuencias que pueda traer la categorización de la situación de violencia en México como un conflicto armado.

«Reconocer el conflicto armado no internacional le diría a las fuerzas involucradas que se deben ajustar a las reglas del uso de la fuerza en tiempos de guerra», ha explicado José Guevara, director ejecutivo de la CMDPDH. Es decir, se asumiría la existencia de una guerra en México y se señalarían límites tanto a las fuerzas armadas como a las organizaciones de tráfico de drogas. Con ello se buscaría proteger a la población civil. También se reforzaría el caso para que la Corte Penal Internacional (CPI) comience a investigar los crímenes de lesa humanidad cometidos. Justamente la semana pasada la CMDPDH presentó el informe a la Fiscal de la CPI, con lo cual se sigue ampliando la evidencia de la gravedad de lo que ocurre actualmente en México.

Sin embargo, en caso de reconocerse el conflicto armado no internacional, las particularidades de la situación en nuestro país podrían dificultar la aplicación estricta del derecho internacional humanitario. ¿Cómo distinguir unos carteles en constante transformación e infiltrados en muchos casos dentro de las fuerzas militares del Estado? Pablo Kalmanovitz, profesor del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), ha advertido: «Dada la estructura amorfa y mutante de los carteles, que son como amebas, sería muy difícil aplicar las normas sobre el terreno y distinguir a los actores participantes. Hay que ser cautos con la calificación.»

Por añadidura, reconocer el conflicto armado en México «sería pegarle a la médula del Estado y su soberanía. Sería decirle al gobierno que no está peleando contra los criminales», ha subrayado Isabel Montoya, especialista en derecho internacional humanitario. Nombrar con precisión jurídica la situación de violencia en México conllevaría asumir protocolos que hasta ahora el Estado ha aceptado de iurepero que no cumple en el terreno, como ha apuntado Kalmanovitz.

Varios asistentes han expresado su agrado por el debate suscitado. «Este tipo de reuniones nos hacen muchísima falta», ha concluido Mariclaire Acosta, presidenta fundadora de la CMDPDH. En efecto, la búsqueda de un nombre que defina la situación de violencia en México parece ser esencial para poner fin a la impunidad que actualmente existe en nuestro país. Por lo pronto, y hasta que se encuentre ese nombre que reconozca claramente lo que debe ser reconocido, que espante al fin las sombras inútiles y que permita tomar las medidas convenientes, el conflicto continúa.

La pared horizontal es el espacio donde nuestros invitados “firman” su paso por el centro horizontal. Les hacemos una pequeña entrevista sobre temas de actualidad y la ponemos en este lugar.

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