Guía rápida para entender la consulta sobre el nuevo aeropuerto de Ciudad de México

¿Qué se le pregunta a los ciudadanos?¿Cuál es la metodología?¿Hay corrupción?¿Por qué hablamos de esto?

| Te Explicamos

A partir de hoy y hasta el domingo 28 de octubre se llevará a cabo una consulta nacional para decidir el futuro del aeropuerto internacional de la Ciudad de México. Se trata de una consulta informal financiada por los legisladores del partido Morena y la Fundación Arturo Rosenblueth. El ejercicio se llevará a cabo en 1,073 mesas de votación repartidas en 538 municipios de todo el país. La pregunta impresa en las boletas es la siguiente:

“Dada la saturación del aeropuerto de la Ciudad de México, ¿cuál opción plantea que sea mejor para el país?

— Reacondicionar el actual aeropuerto de la Ciudad de México y el de Toluca y construir dos pistas en la base aérea de Santa Lucía.

— Continuar con la construcción del nuevo aeropuerto en Texcoco y dejar de usar el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”.

Hasta ahora se conoce que el control de votación será a través de una aplicación móvil que evitará la duplicación de votantes en el país. Sin embargo, se desconoce las especificidades técnicas y las directrices del manejo de datos personales de esta aplicación.

¿Qué dicen lo números?

La última encuesta realizada por Alejandro Moreno para El Financiero se llevó a cabo con dos clases de preguntas, una diseñada por el encuestador y otra con las que aparecen en la boleta de consulta. Los resultados fueron los siguientes:

Pregunta boleta.- 53% a favor de Santa Lucía; el 46% por Texcoco; y el 1% no contestó.

Pregunta encuestador.- 55% de las preferencias para Texcoco y el 37% por Santa Lucía.

La opinión publicada

El proceso de organización de la encuesta ha desatado críticas y una amplia discusión en redes sociales. Estos debates se pueden agrupar en las siguientes categorías:

Sobre la metodología de la consulta. En Twitter se puede consultar a Javier Aparicio y en la revista Nexos Sebastián Garrido ha hecho un análisis de los municipios elegidos para la consulta con el objetivo de entender el criterio de selección. Una de las conclusiones de Garrido es que no todos los municipios seleccionados se ajustan al criterio de los municipios urbanos más poblados.

 

Sobre la viabilidad técnica, jurídica y en materia de corrupción de los proyectos. En este apartado se puede encontrar información valiosa en distintos ámbitos. La organización PODER ha publicado un estudio de gran alcance en el que se analizan los contratos y la transparencia alrededor de las obras del nuevo aeropuerto.


Por su parte, el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO) ha generado desde hace algunos años un estudio sobre la necesidad del nuevo aeropuerto en Texcoco. El estudio llamado La Ciudad de México necesita un aeropuerto de clase mundial.

Por último, una de las campañas más visibles en las redes sociales ha sido la de #YoPrefieroElLago. Una de las peculiaridades de la campaña es que no se defiende la alternativa de Santa Lucía, sino que únicamente se rechaza la opción de Texcoco. El colectivo de #YoPrefieroElLago está integrado por pobladores de la región alrededor del aeropuerto, ambientalistas, activistas políticos, organizaciones no gubernamentales, académicos y artistas.

Sobre el racismo mexicano.

¿Por qué estamos discutiendo esto?

Desde el año 2000 se ha estudiado la posibilidad de construir un nuevo aeropuerto en la Ciudad de México. El argumento más socorrido es la falta de capacidad del aeropuerto actual para gestionar los viajes existentes y potenciales a la región centro del país. La primera vez en este siglo que nos enfrentamos a este dilema fue en el año 2001 cuando la disyuntiva era si construir el nuevo aeropuerto en Texcoco o en Tizayuca, Hidalgo. Después de decidir Texcoco, el gobierno federal y local se enfrentaron a los pobladores de la zona y se documentaron violaciones graves a los derechos humanos.

Después de su elección como presidente, Enrique Peña Nieto volvió a impulsar la idea de construir un aeropuerto. Se tomó la decisión de que fuese en Texcoco y que tuviese dimensiones de tal magnitud que convirtieran el aeropuerto no solo en una sustitución del actual, sino como un hub de conexión similar a Miami o Panamá. Se hizo un concurso internacional del proyecto que ganó la alianza de Fernando Romero con el arquitecto Norman Foster. En su momento el gobierno federal se comprometió a que el 20 de octubre de 2020 se inauguraría el nuevo aeropuerto en Texcoco. Sin embargo, las modificaciones al proyecto y los retrasos de la obra han puesto un horizonte en el 2024, cuando el sexenio de López Obrador esté por concluir.

Durante las elecciones intermedias de 2015, primeras en las que se presentó Morena para competir como partido político, Andrés Manuel López Obrador llamó a cancelar el nuevo aeropuerto. Desde entonces se propuso la alternativa de Santa Lucía que se puede leer en el libro Sistema Aeroportuario del Valle de México firmado por José María Riobóo y Sergio Rubén Samaniego y publicado por Miguel Ángel Porrúa en el año 2017. Durante la campaña electoral de 2018, la cancelación del aeropuerto fue un eje central del discurso del candidato de morena aunque su postura fue cambiando durante el periodo de campaña.

En torno a la consulta como método político se ha especulado sobre las razones detrás del ejercicio que se lleva a cabo estos días. Jesús Silva-Herzog Márquez argumenta que se trata de una maniobra para que el presidente electo se lave las manos ante las consecuencias del resultado de la encuesta. López Obrador, por su parte, ha dicho que se trata de revertir la forma autoritaria en cómo se toman las decisiones en el país y que se trata de un ejercicio auténtico para decidir en conjunto. Aunque ninguno de los actores involucrados ha anticipado las consecuencias políticas tras los resultados, se ha dicho que la consulta, aunque informal, será de carácter vinculante una vez que el gobierno electo asuma el poder.

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