La arquitectura y la inmensidad del universo: entrevista con Andrés Jaque

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El pasado 17 de junio el alcalde de Viena, Michael Häupl, otorgó el premio de Arquitectura y Arte Frederick Kiesler al arquitecto español Andrés Jaque (Madrid, 1971) por sus “logros extraordinarios en la arquitectura y las artes que se relacionan con las actitudes innovadoras de Frederick Kiesler para trascender los límites entre estas disciplinas». Siendo uno de los reconocimientos más importantes en la industria creativa, el Frederick Kiesler se ha otorgado anteriormente a figuras como Toyo Ito, Andrea Zittel o Frank O. Gehry. De la mano de su estudio Office for Political Innovation, el cual divide sus labores entre Nueva York y Madrid, Jaque se enfoca en el desarrollo de proyectos colaborativos entre la arquitectura, el arte y la política con el objetivo de formar nuevas plataformas de activismo social hacia la sustentabilidad.

Entre los múltiples y diversos proyectos del estudio de Jaque, se encuentra la pieza performática Superpowers of Ten, una versión alternativa de Powers of Ten (1977), el histórico video documental de Charles y Ray Eames, que se centra en el tamaño relativo de las cosas en el universo, empleando el sistema de poderes exponenciales para visualizar la importancia de las escalas. Filmado en Los Ángeles aunque centrado en Chicago, el documental original fue presentado en la Exhibición Nacional de Estados Unidos en Moscú, en el verano de 1969, verano célebre por el llamado “debate de cocina” entre el primer ministro Soviétivo Nikita Khrushchev y el Presidente Richard Nixon.

Presentado por primera vez en la Trienal de Arquitectura de Lisboa (2013) y posteriormente en la Bienal de Arquitectura de Chicago (2015), Superpowers of Ten es un performance público que explota las narrativas y los conceptos originados en el documental de los Eameses. Dentro de las actividades de MEXTRÓPOLI 2016, el performance se presentó en la explanada del Museo Jumex, el marzo pasado, acompañado de un taller y una exposición con todos los objetos usados en la obra.

Con motivo de esta presentación y de la reciente premiación, entrevisté a Andrés Jaque, vía correo electrónico, para platicar sobre el proceso creativo del performance.


ARdlR: ¿Qué es lo que hace diferente a The Powers of Ten de otros proyectos creados por los Eames y cuáles fueron las razones que te llevaron a escogerla como punto de partida?

AJ: Superpowers of Ten muestra la relación entre ciencia, arquitectura y cotidianidad no tanto como una actividad automática, sino como una arena de diferencias, conflictos y pluralidad. Esta es una condición que ha tomado una enorme importancia en la arquitectura contemporánea, pero que no estaba presente en la arquitectura de los Eameses. Superpowers of Ten permite, por tanto, ver cómo ha cambiado la arquitectura desde los años ochenta y mostrar que sus desafíos en estos momentos son otros.

¿Por qué abordar una cinta desde el medio del performance y la acción y no desde el film mismo?

Para mí es importante el formato performativo, porque no nos interesa que este trabajo aterrice en lugares como Lisboa, Chicago, México o Karlsruhe como un helicóptero, que no se enriquece al llegar a un nuevo contexto. Superpowers of Ten requiere la participación de 15 actores del lugar donde se realiza, de músicos, de un lugar que lo acoja… Esta no es una labor que pueda resolverse en un par de días. En este proceso es en el que la discusión que la obra activa comienza a formar parte del contexto de acogida. Y la propia obra se empapa de conflictos y sensibilidades locales. Esto es lo que a nosotros nos interesa. Nada de eso pasaría con una película.

¿Cómo es que el ensamblaje de imágenes, la escenografía y el soundtrack te apoyan en la presentación de Superpowers of Ten? ¿Cuál es el rol de la representación?

Lo más importante es presentar realidades de gran relevancia, de una manera dulce. De manera que, en lugar de cerrar el debate, lo provoque. Por eso, el performance está organizado en episodios. Episodios que tratan temas como la fluidez de género, las migraciones y sus conflictos, la basura espacial o el animalismo, de una manera que permite enrolar dulcemente al público en una conversación de la que ya forman parte. Esto es algo que, por ejemplo, buscábamos también en el desarrollo de dispositivos como los Escaravox. Los Escaravox llevan la diferencia al espacio público a través de infraestructuras del espectáculo y del evento colectivo.

Hay un interés por evidenciar los procesos tecnológicos utilizados como recursos para impresionar a la audiencia. ¿Qué te llevó a seleccionar estos recursos sobre otras temáticas de la cinta?

La tecnología contribuye a modelar nuestras sociedades, pero muchas veces se percibe como un agente neutral. Muchas veces no nos damos cuenta de cómo Google contiene sesgos, que afectan a nuestra forma de entender el mundo y debilita realidades que quedan fuera de su alcance. Los arquitectos tenemos la gran oportunidad de trabajar creando pluralidad tecnológica. Eso es lo que nosotros hemos hecho en proyectos como COSMO MoMA PS1 o las 12 Actions to make Peter Eisenman Transparent. O incluso con dispositivos como los Skin Gardens. Para mí, este es uno de los grandes retos de la arquitectura y el arte contemporáneo.

¿Cuál es el papel del receptor en Superpowers of Ten?

Creo que el público de Superpowers of Ten es, sin duda, un público emancipado.

Uno de los recursos más representativos en los Eames es la «sobrecarga de información» que liberas en Superpower of Ten al desarrollar los puntos en un solo marco teatral. ¿Por qué ceder en el método del despliegue de información?

Bueno, Superpowers of Ten está cargado de información. Pero es cierto que hemos hecho un enorme esfuerzo por sustituir el bombardeo de imágenes de los Eameses, por una exposición reposada de evidencias. La razón es que pensamos que uno de los objetivos de los bombardeos de imágenes multipantalla de los Eameses era “medioambientalizar» la información (usando el término de Marshall McLuhan, de manera que el espectador no pudiese recibirla de manera crítica). A nosotros nos interesa lo contrario: detener el tiempo para poder discutir tranquilamente las implicaciones de cada detalle de Powers of Ten.


(Foto: cortesía de Columbia GSAPP.)

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