La ausencia de estatistas

Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email

Hacen falta “estatistas”. No “estadistas”, sino “estatistas”. Personas, en particular funcionarios públicos, que crean que el Estado puede ser un instrumento de bien y no sólo un mal necesario. Estatistas que piensen que los recursos públicos son para usarse en bienes públicos. No en sillas de cuero para sus oficinas ni en contratos para sus cuates. Funcionarios que, a la hora de negociar un contrato público con una empresa privada, sepan que lo hacen después de haber considerado si el servicio podría ser tan bueno y tan barato dado por el Estado. Funcionarios que puedan justificar su decisión en público. Estatistas que consideren estas alternativas justamente porque el Estado se rige con reglas y objetivos distintas que las empresas privadas.

Hacen falta estatistas porque el discurso antiestatista ha tenido tal éxito en las últimas décadas que ya ni los funcionarios públicos creen que el Estado tenga algo que ofrecer a sus ciudadanos. Muchos se han hecho a la idea de que el Estado es un simple gestor de intereses. Imaginan un mundo donde todo servicio es privado, y el Estado es simplemente un obstáculo al que toleran para poder recurrir en emergencias. Esta es la principal lección de las grabaciones que se hicieron públicas entre funcionarios de la empresa constructora OHL y el secretario de Comunicaciones del gobierno del Estado de México.

A simple vista lo más escandaloso de las grabaciones es oír cómo el funcionario público le pide al gestor de la empresa pagarle sus vacaciones en Cancún. Pero hay algo más en esas grabaciones. Hay un tono de voz, pequeños intercambios de palabras, que sólo parecen rellenar la formalidad, en donde se escucha al funcionario público convertido en empleado de una empresa privada. No es que se le escucha amable, sino que se le escucha sumiso. Agradecido y lleno de superlativos porque le presentarán a un abogado especialista en temas de infraestructura. Cuidadoso al justificar su cambio de cuarto de hotel. Apantallado por la mención del nombre del presidente de OHL. Se le escucha pequeño frente a poderosos intereses privados que sin duda están tratando de maximizar su propia utilidad.

Es esa actitud la que, me atrevo a decir, no es la de un estatista. No es la de alguien que ve con sospecha a privados que, ahora sabemos, están tratando de engañarlos para, a costa del Estado y del público, crecer sus utilidades. No es la de un funcionario público que está tratando de representar intereses públicos. Por el contrario. Es la de quien trabaja para el gobierno simplemente porque ahí es donde un privado le da el mejor empleo.

Las grabaciones también nos dejan escuchar cómo la empresa engañó, en el mejor de los casos, al gobierno de Enrique Peña Nieto cuando este era gobernador de aquel estado. La obra de la que hablan se justificó con lo que los propios funcionarios de OHL reconocen fueron datos “amañados”. Proyecciones tan optimistas que las saben, entre risas, falsas. Esas mismas proyecciones que se convirtieron en promesas de campaña del anterior y del actual gobernador. Un engaño privado que derramó en engaño electoral, y después engaño de gobierno.

Si suponemos, sin conceder, que es un engaño y no una colusión entre el gobierno y la empresa, entonces lo que hizo falta en la mesa de negociación fue un estatista. Un representante del Estado que dudara de la premisa de que por ser una empresa privada produciría eficiencia y transparencia. Un negociador que cuestionara el optimismo conveniente de la empresa, y que por lo menos auditara las cifras más interesantes e interesadas. Alguien que, pese al éxito del discurso antiestatista, dudara de que por ser un “proyecto privado” no le costaría al erario ni al público y sería mejor que otras alternativas. Casos como estos hacen pensar que es urgente, necesario y conveniente un estatismo así.

Share on facebook
Share on twitter
Share on email
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on email
Shopping Basket