La Barcelona de Ada Colau

Tras la elección en Barcelona, el contexto político de la región se ha transformado: el bipartidismo de las últimas décadas se ha dispersado en nuevas opciones políticas.

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El anarquismo tuvo una fuerte implantación en Barcelona a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. ¿Significa la llegada de Ada Colau, comprometida activista antidesahucios y representante de la izquierda alternativa, al Ayuntamiento de Barcelona una reminiscencia de aquella época?

Barcelona es la segunda ciudad de España en número de habitantes y la capital de la comunidad autónoma de Cataluña, el motor económico e industrial de España. Tiene aproximadamente 1.600.000 habitantes y un área metropolitana con 36 municipios de unos 5 millones de habitantes. Desde la llegada de la democracia al país (con la muerte de Franco en 1975), gobernó durante una veintena de años el partido socialista (Partit dels Socialistes de Catalunya, PSC) -solo o en coalición-. Fueron alcaldes en esa etapa Narcís Serra, Pasqual Maragall (el alcalde de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992), Joan Clos y Jordi Hereu. Aproximadamente en esos mismos años fue el President de la Generalitat (el presidente del Gobierno de Cataluña) el nacionalista (catalán) de derechas Jordi Pujol, un antiguo banquero de la coalición CiU (Convergència i Unió, la federación de Convergència Democràtica de Catalunya, de ideología liberal y de centro-derecha, y Unió Democràtica de Catalunya, democristianos).

En 2011 y después de varios intentos ganó las elecciones Xavier Trias, veterano político de CiU. Por primera vez en democracia llegaba al gobierno municipal de Barcelona el partido de los botiguers (tenderos, pequeños comerciantes) y de la Cataluña rural. Precisamente en un momento en el que el gobierno regional (autonómico) estaba gobernado por el mismo partido, al frente del cual estaba Artur Mas, el delfín de Jordi Pujol, el patriarca de Cataluña. Pujol estuvo tanto tiempo al frente del gobierno catalán que de alguna forma puede decirse que se convirtió en el abuelo de todos los catalanes, fueran o no de su misma ideología política. Luego se descubrió que el que durante tanto tiempo fue el faro de los catalanes no fue tan ejemplar. Acabó confesando que no había declarado impuestos por una supuesta herencia millonaria. Fue un duro golpe para CiU y para todos sus seguidores (y me atrevería a decir que para todos los catalanes de buena fe). Uno de ellos me comentó un día que entró en el partido y en política gracias a él. Yo creo que fueron muchos. A fin de cuentas, Pujol había dedicado toda su vida a la defensa de Cataluña. Incluso pasó dos años y medio en la cárcel por sus protestas contra la dictadura de Franco.

De la misma forma que en España se han ido alternando (principalmente) en el poder el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en Cataluña (y también en Barcelona ciudad) lo han ido haciendo CiU y el PSC. CiU tiene su reserva de votos en la Cataluña rural (gracias a la Ley D’Hondt, que da mayor representación al voto rural para que esas zonas no queden subrepresentadas. La misma Ley rige el funcionamiento electoral en el resto de España) y el PSC en el área metropolitana de Barcelona (el cinturón “rojo” de Barcelona, con sus muchos inmigrantes de los años 60 y 70 del siglo pasado procedentes de las comunidades autónomas más pobres de España -sobretodo de Andalucía-).

Llegamos al momento actual en el que tenemos en el poder del Gobierno de España al Partido Popular con el, digamos, parsimonioso Mariano Rajoy y su táctica de no afrontar los problemas para dejar que se desinflen por sí solos. Véase el caso, por ejemplo, del conflicto recurrente entre Cataluña (y su deseo de mayor autonomía o incluso la independencia últimamente) y España, sobre el cual Rajoy ha hecho como si no existiera. El segundo factor a tener en cuenta es el contexto de fuerte crisis económica global que, desde 2008, golpea muy fuertemente a España, al igual que a otros países mediterráneos.

Es en ese ambiente donde surge en la escena pública Ada Colau, la que parece que será la primer mujer alcaldesa de Barcelona si consigue reunir los escaños necesarios. Ada Colau, barcelonesa nacida en 1974, con estudios de filosofía, se foguea al frente de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). La legislación española hace que una familia que no puede pagar la hipoteca (muchas familias humildes de origen inmigrante firmaron hipotecas absolutamente ininteligibles y con condiciones totalmente abusivas) no solo tenga que renunciar a su vivienda sino que además su deuda con el banco continúe intacta. Cosa que no sucede en otros países como Estados Unidos o México. Ada Colau y sus compañeros con playeras verdes se enfrentaron (muchas veces con éxito) a las fuerzas del orden que acudían a las casas de los ciudadanos insolventes para echarlos de ellas.

Ada Colau ha sido la cabeza de lista de la candidatura Barcelona en Comú (Barcelona en Común: una coalición de la izquierda alternativa que incluye al nuevo partido político Podemos y 4 partidos políticos de izquierdas o ecologistas más) que ha obtenido 11 concejales, frente a los 10 concejales de CiU. El Ayuntamiento de Barcelona tiene 41 concejales y se convierte en alcalde (o alcaldesa) la persona que consigue el apoyo de la mitad más uno de los concejales. En este caso, 21 concejales. Teniendo en cuenta la fragmentación del voto en la ciudad de Barcelona, eso significaría tener que pactar con ERC (Esquerra Republicana de Catalunya, partido de la izquierda independentista catalana), PSC (Partit dels Socialistes de Catalunya, partido de centro-izquierda sin una postura clara con respecto a la independencia de Cataluña, lo que le ha llevado a un grave proceso de descomposición interna) y la CUP (Candidatures d’Unitat Popular, partido de extrema izquierda y claramente independentista), uno de los partidos ganadores en estas elecciones municipales. Normalmente se respeta que el partido con mayor número de concejales conseguidos sea quien intente formar gobierno. De no ser así, cualquier partido puede hacerse con el poder municipal si logra mayoría de concejales que lo apoyen.

La pérdida del Ayuntamiento de Barcelona representa un fuerte revés para CiU que quería seguir conservando el gobierno de la ciudad, sobretodo de cara a las elecciones autonómicas catalanas del 27 de septiembre del presente año que se presentan en clave refrendaria (sobre la independencia de Cataluña). Los partidos soberanistas (independentistas) son CiU, ERC y CUP. Los partidos unionistas son PP, PSC y Ciudadanos. ICV (en Barcelona ciudad integrada junto con Podemos y otros en la candidatura ganadora Barcelona en Comú) está a favor del “derecho a decidir”, es decir, no es independentista pero sí está a favor de que los catalanes puedan decidir su relación política con el resto de España.

El otro actor importante en juego es el nuevo partido político Ciudadanos (Ciutadans en Cataluña, su tierra de origen), un partido unionista (es decir, en contra de la independencia de Cataluña) y con una ideología de centro-derecha, aparte de populista. Una especie de PRI español que lo mismo está dispuesto a pactar con el Partido Popular que con el Partido Socialista Obrero Español, aunque últimamente su líder (Albert Rivera), ha manifestado que preferirían pactar con el PSOE. Eso sí, siempre y cuando sea para conseguir alcaldías o gobiernos autonómicos. La próxima estación son las elecciones españolas y hay que prepararse para ese momento. Ciudadanos se ha situado en el tercer puesto (de acuerdo con el número de concejales y votos conseguidos) en el consistorio barcelonés.

Así pues, hemos pasado de un escenario de bipartidismo (PP y PSOE en España, CiU y PSC en Cataluña) a un escenario de tetrapartidismo con la irrupción de Podemos y Ciudadanos en el mapa electoral español. O pentapartidismo, con la CUP, en el caso de Cataluña. Ha acabado el tiempo de las mayorías absolutas en España y los pactos y coaliciones de gobierno van a estar a la orden del día. Habrá que ver cómo se reorganiza el espacio político entre los partidos de la casta (en terminología de Podemos, los viejos partidos) y los nuevos e inexpertos (pero muy ilusionados y motivados) partidos políticos. Será difícil jugar con 7 partidos políticos en el gobierno municipal pero eso es algo que, sin duda, mejorará la calidad democrática del mismo y es un indicador de la diversidad y riqueza ideológica de la sociedad catalana.

Creo que Barcelona vuelve a ser un referente a nivel internacional de políticas alternativas y de la implicación de la sociedad civil en la política pública (el periódico británico The Guardian titulaba en días pasados “Los indignados de España podrían gobernar Barcelona y Madrid después del éxito electoral local”). Ojalá que los solo 11 concejales de Barcelona en Comú, más los que apoyen la candidatura de la cabeza de lista Ada Colau, sean capaces de mejorar la ciudad y lo hagan de forma conciliadora. No lo tendrán fácil.


 

RESULTADO DE LAS ELECCIONES MUNICIPALES EN BARCELONA CIUDAD 2015:

Barcelona en Comú: 11 concejales

CiU: 10

Ciudadanos: 5

ERC: 5

PSC: 4

PP: 3

CUP: 3

Total: 41 (mayoría: 21)

Participación: 60,61%

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