PARED HORIZONTAL

«La Iglesia Católica se ha convertido en una organización mayoritariamente gay»

El escritor francés Frederic Martel habló en Centro Horizontal sobre su libro ‘Sodoma’ en el que desentraña los secretos de la homosexualidad y el poder en el Vaticano.
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Frédéric Martel (Châteaurenard, 1967) observa con detenimiento la fachada de Copenhague 27, en la Zona Rosa. «Es demasiado vertical para ser la casa de Horizontal, ¿no?», bromea mientras sube las escaleras del edificio. El escritor francés luce cansado. No es para menos: la promoción de su nuevo libro Sodoma (Roca Editorial, 2019) es la última etapa de una larga investigación en la que ha recorrido medio mundo católico, desde Chile hasta Polonia, pasando por México. Después de cuatro años Martel ha desentrañado los secretos de la homosexualidad y el poder en el Vaticano. No es de extrañar que fije la mirada en todos los pormenores del Centro Horizontal. Gajes del oficio, sin duda, porque como recuerda en su nuevo libro: «el diablo está en los detalles». Precisamente sobre ellos han conversado el escritor francés y el director de Horizontal, Guillermo Osorno.

Guillermo Osorno: Cuéntame cómo comenzó todo. ¿Qué te dijeron tus editores italianos cuando les compartiste la idea del libro?

Frédéric Martel: En Feltrinelli, mi editorial en Milán, se mostraron inmediatamente a favor de publicar el libro. Eso fue hace cinco años. Pero me dijeron que sería necesario publicar el libro en inglés, francés y español junto al italiano porque en Italia todavía es difícil discutir un tema como el que yo quería abordar. Si atacas a un sacerdote porque ha cometido un error o si investigas casos de abuso sexual todo mundo estará de acuerdo en publicar. Pero si se trata de ingresar al corazón del sistema para describir el código secreto de la homosexualidad, el cual es clave para comprender el funcionamiento de la Iglesia Católica, entonces será diferente. Eso en Italia es todavía un tema de debate.

GO: ¿También había dudas respecto al número y tipo de fuentes que tendrías, no?

 FM: No creo que fuera un problema de fuentes, sino del tipo de recepción que podría tener el libro. Y en realidad la recepción que hemos tenido hasta ahora ha tenido mucho que ver con la situación del catolicismo en los distintos países donde hemos publicado. Por ejemplo, en Chile somos número uno en ventas porque ahí la gente está lista a causa de todos los escándalos que ha habido. El libro ha brindado una explicación a los lectores. En Francia ha ocurrido lo mismo y en Reino Unido también. En los Países Bajos y en Portugal estamos en el primer lugar de ventas. En Italia sigue siendo complejo, no ha aparecido nada en la televisión pública ni en la prensa de Berlusconi. Por eso dependemos de sitios electrónicos como Horizontal. Me parece que en Alemania será algo grande. Y en México creo que el libro se inserta dentro de un debate nacional donde hay que explicar la situación.

GO: Entrevistaste alrededor de 1500 personas para este libro. Esas son muchas voces hablando sobre la homosexualidad en el Vaticano.

 FM: Sí, fueron 41 cardenales, 52 obispos, 45 nuncios apostólicos, 200 sacerdotes y seminaristas. Vine tres o cuatro veces a México para investigar el tema. Entrevisté a Juan Sandoval Íñiguez, cardenal emérito y exarzobispo de Guadalajara. También me encontré con varias personas ligadas a los Legionarios de Cristo. En una investigación como esta siempre es necesario regresar. Vienes una vez, observas la situación e intentas conocer a las personas indicadas. Y si no funciona, regresas y vuelves a preguntar. Así lo hice en Roma. Durante tres o cuatro años fui al Vaticano una semana por mes. Muchos me decían que no tenían tiempo para recibirme. Entonces yo regresaba el mes siguiente y les insistía. Así, paso a paso, pude conocer a varias personas. Llegué incluso a vivir en el Vaticano, en tres apartamentos distintos: uno era de un cardenal, otro de un obispo y otro de un sacerdote latino. Así pude conocer el sistema.

GO: Algo que me sorprendió de tu libro es la franqueza con la que algunos cardenales y prelados hablan sobre la homosexualidad.

FM: Una de las reglas de Sodoma es que un cura gay habla sobre su propia homosexualidad mientras que un cardenal gay habla sobre la homosexualidad de los otros. Nunca sobre la suya. Así que me encontré con un gran rompecabezas. Recolecté pieza por pieza hasta que, tras cuatro años, apareció la imagen. Por razones sociológicas la Iglesia Católica se ha convertido hasta cierto punto en una organización mayoritariamente gay. Y cuando digo «gay» me refiero a cincuenta sombras de gay. No te encuentras solamente con homosexuales sino también con homófilos, homosexuales psicológicos que no actúan. Pueden ser castos y pueden ser fieles al celibato. A veces tienen un novio por una noche y después se castigan durante años, piensan que van a ir al infierno y que han pecado. Y luego lo vuelven a hacer, por supuesto. Con frecuencia tienen novios –escondidos, claro– a quienes identifican como sus asistentes, sus sobrinos o sus guardaespaldas. También tienes figuras como el cardenal López Trujillo en Colombia quien tenía cientos de amantes, le echaba los perros a los seminaristas y a los sacerdotes y se encontraba con prostitutos. Lo interesante es que él, arzobispo de Medellín, fue simultáneamente una de las figuras homofóbicas más públicas. Juan Pablo II lo nombró presidente del Pontificio Consejo para la Familia, donde predicó que no se podía tener sexo premarital ni utilizar condones aun cuando 37 millones de personas han muerto a causa del sida. Es la quintaesencia de la hipocresía del sistema.

GO: Describes al Vaticano como una comunidad gay esquizofrénica.

FM: Sí, la regla es que mientras más homófobo seas en público, tanto más probable será que seas homófilo u homosexual en privado. La gente me dice todo el tiempo que eso es una contradicción. Yo les respondo que no lo es. Es una consecuencia: eres homófobo porque eres homosexual y quieres esconder tu homosexualidad. Por supuesto, todo este sistema ha tenido algunas consecuencias que explican ciertos casos de abuso sexual. Ésa es una historia compleja con la que hay que ser muy cuidadosos. No hay una conexión entre la homosexualidad y el abuso sexual. Ninguna. En mi libro insisto de principio a fin en que esta confusión debe evitarse. Pero la primera en caer en esta confusión ha sido la propia Iglesia. Con Juan Pablo II y con Benedicto XVI. ¿Cuál es la raíz del problema? No lo es la homosexualidad por sí misma, porque los casos de abuso sexual a nivel mundial se han presentado principalmente en hogares heterosexuales, donde las víctimas han sido en su mayoría niñas y mujeres. Sin embargo, dentro de la Iglesia, entre el 80% y el 85% de las víctimas de abuso sexual han sido varones menores de edad o adultos jóvenes, por ejemplo seminaristas. ¿Por qué sucede eso? Es un tema complicado, por supuesto, pero a  bote pronto diría lo siguiente: Primero, no es un problema de la homosexualidad sino de una sexualidad reprimida y negada. En casos así le mientes a los demás pero también te mientes a ti mismo. Segundo, muchos casos son patológicos. Marcial Maciel es el caso típico. Era un hombre muy pero muy enfermo. El problema es que no era algo aislado; si estás enfermo y eres un criminal, te arrestamos, te juzgamos y te metemos a la cárcel. Y ahí acaba el asunto y no hay escándalo. La cuestión con Maciel es por qué se le protegió durante décadas. Disponía de varias redes dentro del sistema. Primero, en términos políticos fue sumamente anticomunista y se opuso a la teología de la liberación. En México lo protegieron redes de la extrema derecha así como cardenales, obispos y sacerdotes. Por otro lado estaba el nuncio apostólico, quien supo sobre él pero nunca lo denunció. Y si lo hizo no hubo efecto. Eso nos lleva, por supuesto, al Vaticano de Juan Pablo II, especialmente al cardenal Secretario de Estado Angelo Sodano y al Secretario Particular del papa, Stanislaw Dziwisz. Y también, hasta cierto punto, a individuos dentro de la Congregación para los Obispos, la Congregación para el Clero y la Congregación para la Doctrina de la Fe.

GO: Cuéntame sobre la estructura del libro.

 FM: Comienzo con Francisco, para comprender qué es lo que está sucediendo hoy. Hay una gran guerra civil en su contra encabezada por cardenales muy rígidos y homófobos (por ejemplo los cardenales Norberto Rivera y Juan Sandoval Íñiguez, aquí en México). Se oponen a Francisco porque es, hasta cierto punto, un progresista que favorece a los migrantes y a los pobres. También es, dentro de lo que cabe y comparado con Juan Pablo II y Benedicto XVI, un simpatizante LGBT. Y lo odian por eso, quiere que renuncie. El segundo capítulo aborda el papado de Pablo VI para entender la estructura homofóbica y homofílica que se ha gestado dentro del Vaticano. Luego viene el capítulo sobre Juan Pablo II. Una porción grande del libro explora cómo este papa era homófobo y se oponía al matrimonio civil y al uso del condón mientras estaba rodeado de homosexuales activos. Y luego viene Benedicto XVI con los grandes fuegos artificiales de la homofobia y la homofilia simultáneas. Me parece que Benedicto es una especie de homofílico sublimado. Pero también es una figura que me gusta porque es trágica; todo era muy complicado para él, posiblemente porque fue muy ingenuo respecto a su camarilla. Y renunció principalmente debido al asunto homosexual dentro de la Iglesia.

GO: Estaba leyendo el artículo de Andrew Sullivan para la New York Magazine. Su primera reacción respecto al libro es sorpresa y sobrecogimiento.

FM: ¡También enojo! Durante cincuenta años nos han mentido…

GO: Entonces, ¿cuál ha sido la recepción del libro?

FM: Ha tenido reseñas muy diversas, algunos me odian y otros me aman. Se ha debatido en alrededor de sesenta o setenta países. Yo diría que en general a la gente no le importa si las personas sobre las que escribo son gay, ese no es el problema. Es como dijo el papa Francisco: no está mal que un sacerdote sea gay. El problema es cuando al mismo tiempo eres gay y homófobo. Ahí están la mentira y la esquizofrenia. Ahí está la red de mentiras que explica los problemas por los que está pasando la Iglesia. Tomaré una metáfora: Hace unos días hubo un incendio en la catedral de Notre Dame de París. La Iglesia Católica también está en llamas a causa de todas sus mentiras. La Iglesia es probablemente la organización que más habla sobre la verdad. Y es la organización que más ha mentido desde la caída de la Unión Soviética. Mi libro describe ese sistema. Pero no estoy en contra de la Iglesia, solamente he tratado de explicar cómo se puede reformar.

GO: Escribiste otro libro titulado Global Gay. ¿Cómo lo conectarías con Sodoma?

FM: Mis últimos cuatro o cinco libros han sido reportajes globales. He ido a muchos países y he hecho muchas entrevistas. Y en todos ellos he tratado de comprender un fenómeno cultural de escala global. Por lo tanto la Iglesia Católica era el siguiente paso natural. Por mi parte, yo fui católico hasta los doce o trece años…

GO: ¿Fuiste a un colegio católico?

FM: No. En ese sentido soy muy francés: fui a una escuela secular y laica. Pero sí fui a catecismo e hice la primera comunión. Tuve una relación muy cercana a un sacerdote. Pasábamos los fines de semana juntos con un grupo de niños, era maravilloso. Y justamente cuando estaba terminando Sodoma descubrí que él fue gay y murió de sida. Entonces el libro también es sobre esto. Muchos sacerdotes e incluso cardenales han muerto de sida, ese es otro secreto que trato en el libro. Por supuesto, la Iglesia mintió al respecto. Me parece que si realmente se quiere transformar a la Iglesia, simplemente hay que reconocer la realidad.

 

 

 

La pared horizontal es el espacio donde nuestros invitados “firman” su paso por el centro horizontal. Les hacemos una pequeña entrevista sobre temas de actualidad y la ponemos en este lugar.

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