La pobreza antes y después de la crisis

El reciente informe del CONEVAL sobre la pobreza en México nos permite arribar a nuevas conclusiones sobre el tema. Entre ellas, que muchos estados no se han recuperado de la crisis de 2009.

| Desigualdad

El jueves de la semana pasada se publicó el informe del Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social (CONEVAL) sobre la situación de la pobreza en México en 2014. Los dos resultados que mayor difusión han recibido son 1) el incremento de dos millones de personas en el número de la población que vive en situación de pobreza (pasando del 45.5% al 46.2% de la población nacional) y 2) la disminución de 100 mil personas en la cifra de personas que viven en pobreza extrema (pasando del 9.8% al 9.6% del total nacional).[1] Ambas variaciones están calculadas con respecto a los datos del 2012.

El CONEVAL también nos provee información referente a la evolución de la pobreza en los últimos 20 años (si bien para ello es necesario utilizar una definición de pobreza por ingresos, la cual es distinta a la medición multidimensional, que es la oficial hoy en día).[2]  Tomando la definición de pobreza por ingresos, en 2014 el 53.2% de la población nacional era pobre, mientras que en 1992 el 53.1% de la población mexicana se encontraba en la misma situación. Es decir, hoy hay en México la misma proporción de pobres que hace 22 años. Ahora bien, esto no quiere decir que la proporción de pobres se haya mantenido invariable a lo largo de ese periodo.

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Como se puede observar en el gráfico 1, después del incremento abrupto de la pobreza en México como resultado de la crisis de 1994-1995, ocurrió un descenso sostenido en la pobreza hasta 2006. Para 2010 se habían perdido todas las ganancias en la disminución de la pobreza logradas a lo largo de la primera década del siglo XXI. Cuatro años más tarde, en 2014, todavía había una mayor proporción de la población en pobreza por ingresos que antes de la crisis de 2009.

¿Este comportamiento se replicó en todos los estados de la República? En el gráfico 2 panel A se muestra un comparativo entre la proporción de la población de cada estado que vivía en pobreza de patrimonio en 2000 y la proporción que vivía en la misma circunstancia en 2014. En el panel B del mismo gráfico, se aprecia la magnitud de la variación en el porcentaje de pobres en cada estado ocurrida entre esos dos años.

Vale la pena hablar un poco sobre la gráfica en el panel A. La línea de 45 grados sirve como referencia visual contra la cual comparar la evolución de los estados en términos de pobreza. Si el porcentaje de pobres de patrimonio fuese el mismo en 2000 que en 2014, el punto correspondiente a ese estado estaría sobre la recta. Si el estado se encuentra debajo de la línea, implica que la población en pobreza en 2014 es mayor a la de 2000. Si está por encima, lo contrario.

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Por un lado, en 12 entidades federativas la población en situación de pobreza de patrimonio en 2014 era mayor a la proporción que se encontraba en esa situación en 2000, en siete era casi igual y en 13 era menor. Los mayores incrementos se dieron en Baja California,  Chihuahua, Tamaulipas y Tlaxcala. También es posible observar que, en su mayoría, las entidades que vieron incrementar la proporción de pobres fueron aquellas en donde dicha proporción era menor a la proporción nacional en 2000 (la línea verde). Es decir, fue en las entidades que tenían la menor cantidad de pobres respecto al país en donde la pobreza aumentó más en 2014 respecto a 2000. En las cinco entidades con menor número de pobres en 2000 (Baja California, Distrito Federal, Nuevo León, Chihuahua y Baja California Sur), el incremento fue, en promedio, de 8.3 puntos porcentuales. En cambio, en los cinco estados con más pobres (Campeche, Puebla, Guerrero, Oaxaca y Chiapas), la pobreza se redujo en promedio 6.6 puntos porcentuales entre 2000 y 2014.

Si se analiza geográficamente, se observa que las entidades en donde aumentó la pobreza se encuentran en el norte del país (y, por tanto, su relación con la dinámica económica estadounidense es mayor que la de, por ejemplo, Chiapas o Guerrero) o cuentan con industrias vinculadas a la exportación hacia Estados Unidos, como Jalisco. De ahí que sea posible sospechar que buena parte del efecto negativo de la crisis de 2009 en dichas entidades en términos de pobreza no haya logrado remontarse. La gráfica 3 muestra más evidencia en ese sentido.

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En el panel A se puede observar que entre 2000 y 2008, en siete entidades federativas la pobreza aumentó, al tiempo que en otras siete permaneció casi constante. Es decir, en 18 estados de la república la pobreza disminuyó entre 2000 y 2008. En cambio, entre 2008 y 2014 la pobreza aumentó en 16 entidades federativas, permaneciendo casi constante en 11 y disminuyendo en las cinco restantes. Esto habla de que, lejos de haberse recuperado del choque de la crisis económica de 2009, buena parte de las entidades federativas aún no logran regresar al nivel de pobreza o a la tendencia a la baja con la que contaban antes de la crisis. Solo en nueve casos de los estados que vieron incrementar la pobreza entre 2008 y 2014, dicho incremento no llegó al porcentaje de pobres en el punto en el que estaba en 2000 o más lejos de este (los casos de Sonora, Colima, Querétaro, Quintana Roo, Nayarit, Hidalgo, Yucatán, Veracruz y Oaxaca).

¿Qué tienen en común los estados en los que el incremento en la pobreza entre 2008 y 2014 no los lanzó al punto de inicio en el siglo XXI? ¿O aquellos en que la pobreza no se incrementó? La respuesta más rápida podría ser que los estados de ese grupo tienen economías sumamente dinámicas. Sin embargo, como muestran los dos paneles del gráfico 4, ese no es el caso.

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Tomemos el caso del Distrito Federal. El D.F. es una entidad que, tanto antes como después de la crisis, creció en promedio anualmente a un ritmo cercano al 2% per cápita. Sin embargo, es una de las entidades que de 2000 a 2014 vio incrementar la pobreza de patrimonio, como muestra el gráfico 2. Lo mismo ocurre en el caso de Aguascalientes, considerado un caso de economía estatal exitosa. Oaxaca, en cambio, es una economía que ha permanecido prácticamente estancada en todo el periodo, sin embargo, en 2014 hubo una menor proporción de pobres que en el 2000. Es el mismo caso que Guerrero. Esta aparente desconexión entre evolución de la pobreza y crecimiento económico se hace patente al observar la relación entre ambas variables en su conjunto, como se ve en la gráfica 5.

Como se puede apreciar ahí, parece que de 2000 a 2008 la relación entre crecimiento y disminución de la pobreza no fue equiproporcional. Es decir, un incremento en el crecimiento económico de un punto porcentual no estaba ligado con una disminución de un punto porcentual en la pobreza, lo cual no es alentador si se quiere reducir la pobreza rápidamente por la vía del crecimiento económico solamente. Y con los datos disponibles para el periodo posterior a la crisis, la cosa se agrava y parece que, incluso, la relación cambia de signo: mayor crecimiento se liga con mayor pobreza. Explicar por qué puede estar ocurriendo este cambio de pendiente es el objetivo de una investigación en curso que realizo con el Dr. Raymundo Campos Vázquez del Colegio de México. Si bien los resultados aquí presentados son muy preliminares, no son alentadores en cuanto a la capacidad del crecimiento para reducir la pobreza.

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Y si no es el crecimiento, ¿qué es lo que permite que la pobreza disminuya en algunos estados y en otros no, incluso tras un choque recesivo de la magnitud del de 2009? La respuesta puede estar en la política social. Sin embargo, probar esa otra hipótesis abarcaría más espacio del disponible para este artículo.

La evidencia hasta aquí mostrada apunta a que varias economías locales no han logrado recuperarse en términos de pobreza del choque negativo generado por la crisis de 2009. Peor aún, pareciera que la relación entre crecimiento y disminución de la pobreza cambió tras las crisis, de tal forma que el crecimiento ahora se relaciona con menores reducciones en la pobreza. Si lo que ha generado reducciones en la pobreza en varios estados es la política social y no el que se hayan creado más y mejores empleos como fruto del crecimiento, estamos entonces en un escenario insostenible a largo plazo. Dada la cantidad de condicionantes que hay en este último párrafo, creo que es obvia la necesidad urgente de analizar a profundidad estos temas si es que queremos entender cómo podemos hacer a México un país diferente al México de hoy, en el que cerca de la mitad de la población vive en una pobreza endémica y que no estamos logrando atender.


Notas

[1] Esta infografía del CONEVAL hace un excelente desglose de los resultados del estudio.

[2] Para una explicación sobre cómo CONEVAL mide la pobreza en la actualidad, ver aquí.


(Foto cortesía del Flickr de ANGELOUX.)

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