La Verdad, una apuesta por el periodismo

Las periodistas chihuahuenses Rocío Gallegos y Gabriela Minjáres nos cuentan cómo fundaron La Verdad, un medio independiente que surgió como un acto de resistencia y defensa de la libertad de expresión en Ciudad Juárez.

y | ¿Para qué sirve la libertad de expresión?

Fue el 19 de junio de 2018. Un martes. Desde un día antes trabajamos de manera simultánea, a ratos juntas en la casa de una, a ratos en la de la otra, luego cada quien desde la suya, hablando por teléfono, amanecimos prácticamente sin dormir. Traíamos entre manos el lanzamiento de La Verdad, un medio digital de periodismo de investigación, que tenía ese día como fecha de nacimiento. A media mañana, entre cafés y burritos, lo logramos. Estábamos ante los ojos de Ciudad Juárez… del mundo.

La idea de lanzar un medio de comunicación se gestó un par de años antes en una reunión de colegas convocados por la Red de Periodistas de Juárez. Desde 2011, un grupo de mujeres periodistas –Araly Castañón, Luz del Carmen Sosa, Sandra Rodríguez y nosotras– lanzamos la iniciativa de capacitarnos para hacer un mejor periodismo. Pero fue hasta esa tarde-noche de diciembre de 2016 que decidimos que ya era tiempo de tener un espacio independiente donde poner en práctica lo aprendido, de hacer periodismo de investigación, de tener la posibilidad de contar en libertad la verdad porque en muchos medios locales, por compromisos comerciales o el control informativo de gobiernos –a través de la publicidad oficial– sus trabajos no eran publicados. Les recortaban temas o muchos de ellos no se reporteaban por cambios editoriales.

El planteamiento quedó en el seno de la Red.

Sería hasta febrero de este año que se reanudó el plan de lanzar un nuevo sitio de periodismo de investigación. La iniciativa se retomó en un contexto en el que se intensificó el control informativo y las presiones hacia medios de comunicación, de agresiones hacia periodistas desde instancias oficiales, que se tradujeron en despidos y renuncias por conflictos con líneas editoriales, acogidas o adoptadas en un entorno electoral marcado por el resurgimiento de la violencia en esta comunidad fronteriza –así como en el resto del estado de Chihuahua– y dos fenómenos emergentes: la narcopolítica y la creación de medios gubernamentales desde el Ejecutivo estatal.

Nosotras estamos entre los periodistas que bajo estas circunstancias quedaron fuera de los medios de comunicación en Ciudad Juárez.

—Gabriela: Fui despedida en medio de una batalla en contra del control impuesto desde los gobiernos. La convicción de no ceder a mis derechos a investigar e informar representaba un estorbo no sólo para la nueva dirección de El Diario de Juárez, empresa que busca la sobrevivencia económica al servicio del poder, sino también para un gobernante, que en medio de cuestionamientos de incapacidad y corrupción, pretende la reelección.

Así, después de 22 años de trabajo y una amplia experiencia en cobertura política, me despidieron en pleno proceso electoral “por recorte de personal”, aunque ese mismo día contrataron a una nueva reportera.

—Rocío: ¡Renuncié! El 13 de febrero decidí dar por terminada mi relación laboral con El Diario de Juárez, donde trabajé 22 años. Cuando dejé este medio de comunicación era directora editorial, en el que me tocó ser la primera mujer en llegar a ese cargo en el periódico en sus más de 40 años de circulación. Renuncié por principios y congruencia a mi creencia de que el periodismo no debe estar cerca ni al servicio del poder. Un mes después Gabriela me alcanzó en la libertad.

Como un acto de resistencia y de defensa de la libertad de expresión desde ese momento decidimos poner manos a la obra. Con un dinero ahorrado por las cofundadoras de la Red y nuestras propias liquidaciones, comenzamos a trabajar. La oportunidad estaba dada: había un proceso electoral en curso, con elecciones concurrentes el 1 de julio, y un ambiente de mayor control informativo, impuesto por gobernantes y grupos de poder, al que nos propusimos dar la batalla.

Aún sin el equipo necesario, con apenas el básico que eran nuestras computadoras y teléfonos personales, decidimos emprender el proyecto, jugárnosla, y poner como principal apuesta el oficio periodístico.

Hubo preocupación y dudas, principalmente por nuestra seguridad y la de nuestras familias, pero después del análisis, algunas medidas y ofrecimiento de apoyo, decidimos seguir en busca de la libertad.

Entre el reporteo, la indagación y las gestiones para el lanzamiento discutimos nuestro nombre. Se decidió La Verdad, periodismo de investigación, porque consideramos que nuestro trabajo debe estar cimentado en el valor fundamental del periodismo: el respeto por la verdad.

Antes del lanzamiento comenzamos a establecer alianzas para llevar a cabo trabajos periodísticos y articularnos con medios de comunicación. Así fue que nació una colaboración con Animal Político, para su serie de “Matar en México, Impunidad Garantizada”, que nos apuró a lanzar nuestro sitio, pues necesitábamos el espacio para publicar el trabajo de manera simultánea el 19 de junio.

También formalizamos una unión con medios locales en diferentes estados del país, articulados por Periodistas de A Pie y fondeado por Open Society Foundations. En julio, casi a un mes de nuestro lanzamiento, se formalizó como Alianza de Medios por la libertad de expresión.

Un equipo de dos

Las periodistas fundadoras del trabajo de La Verdad somos dos. Entre ambas nos repartimos las responsabilidades que surgen día a día. Las dos reporteamos e investigamos las noticias, las escribimos, las trasmitimos en vivo, diseñamos su presentación, hacemos infografías, tomamos fotografías, las programamos en el sitio web y las promovemos en redes sociales.

En el camino hemos aprendido mucho. Incluso nos vimos en la necesidad de recibir capacitación intensiva de edición web y, sobre la marcha, tomar consejos y tips de colegas, hemos transitado al periodismo multimedia de una manera vertiginosa.

Nos propusimos ir más allá del clic y del ‘like’. No buscamos ser las primeras en publicar las noticias, sí las primeras en explicarlas, analizar sus consecuencias e investigar lo que hay detrás de los hechos. Aun así, hemos tenido nuestros hits y marcado agenda en algunos temas.

En el trecho recorrido se nos han sumado mujeres y hombres como colaboradores externos, que, con sus opiniones, desde la academia, la abogacía, el activismo y el análisis político nos ayudan a construir una línea editorial plural e incluyente.

En el terreno administrativo, las dos nos alternamos el cumplimiento de las obligaciones, algo que nos cuenta mucho trabajo porque no somos administradoras, pero lo asumimos como parte de nuestra resistencia, como parte de otra trinchera desde la que también debemos defender el periodismo independiente.

Hemos tenido ofertas de trabajo mejor pagadas, algunas desde instancias de gobierno y políticos, pero hemos preferido apostarle a La Verdad porque creemos que hay cosas que no se pagan con dinero, como la libertad de hacer periodismo sin ningún tipo de cortapisa, pero principalmente porque creemos en nuestro proyecto.

Perspectivas y aspiraciones

A unas semanas de iniciar el proyecto periodístico aspiramos a que La Verdad aumente y consolide su audiencia, pretendemos llegar a más gente, y seguir nuestra construcción para tener un medio solvente, rentable. Estamos trazando la ruta con ese rumbo.

Confiamos pronto tener quien nos libere de la actividad administrativa para concentrarnos mayormente en lo nuestro, lo editorial, y también esperamos contratar más periodistas, ser esa fuente de empleo libre y bien remunerada que los colegas pedían y que la sociedad necesita.

Por ello, estamos por lanzar una campaña de financiamiento colectivo que nos permita consolidar a La Verdad, aunque en nuestro objetivo está el no depender de este tipo de estrategias.

Esto último dependerá, estamos conscientes, de que logremos monetizar nuestro sitio, actividad que esperamos cumplir pronto con una estrategia de venta de espacios para la publicidad comercial. Hemos renunciado a la publicidad oficial, al menos hasta que no haya reglas claras en el ejercicio de los recursos públicos.

Bajo estas circunstancias emprendimos La Verdad, un sitio donde no nos conformamos con contar lo que ocurre, sino que pretende honrar su nombre al buscarla en la calle, con la gente. Ese es el espíritu con el que nació La Verdad. Fue el 19 de junio de 2018.

 

 

 

Ilustración: @donmarcial

Esta publicación/plataforma ha sido posible gracias al apoyo del pueblo de los Estados Unidos a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Su contenido es responsabilidad de los autores y no refleja necesariamente el punto de vista de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos de América.

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