Las batallas de LADO B en el ‘crowdfunding’

Lado B - Crowdfunding · Ilustración @donmarcial
Lado B - Crowdfunding · Ilustración @donmarcial

El 17 de diciembre de 2018 despertamos en la redacción de LADO B con un solo pensamiento: quedaban 12 horas para llegar a la meta de recaudación de 120 mil pesos (unos 6,000 dólares) en la campaña de crowdfunding que habíamos iniciado un mes antes. Una meta pequeña en comparación con otras iniciativas de fondeo de medios como El Faro en El Salvador o Efecto Cocuyo en Venezuela, incluso pequeña en lo que resuelve financieramente a LADO B, aproximadamente 3 meses de operación. Pero nos había implicado un esfuerzo importante para todas —y digo todas asumiendo que soy la cuota de género en la redacción.

El apoyo comenzó a fluir, sobre todo, la última semana. Además de la campaña virtual, en esos 30 días salimos por primera vez a buscar apoyo fuera de Puebla. Hicimos un evento de recaudación en Cine Tonalá con amigos y audiencia del portal de Ciudad de México y llevamos una serie de fotografías donadas por Vladimir Zayas, un lector y amigo del portal, que fueron puestas a la venta.

Pero también hicimos eventos en el que es nuestro espacio geográfico natural. Tuvimos una cena de recaudación en la ciudad de Puebla, donde presentamos la agenda de temas de investigación que vamos a desarrollar en 2019, hablamos de lo realizado durante el 2018 y presentamos el que fue nuestro trabajo más importante: “Puebla, democracia en duda”. También hicimos una fiesta de recaudación en Cholula, aunque fue una fiesta que más que dinero nos dejó la posibilidad de convivir con los lectores y las lectoras del portal.

Pero quedaban 12 horas y, a pesar de todo el esfuerzo, la meta se veía aún lejos.

Lo mismo nos pasó en la primera campaña de fondeo que hicimos, ¡Queremos más LADO B! Hasta el último día, las últimas horas, literal, conseguimos llegar a la meta y superarla. En aquella ocasión nos pusimos como meta 80 mil pesos y llegamos a casi 90 mil. Ahora era un 30% más y faltando 12 horas para el cierre de la campaña estábamos prácticamente al mismo nivel del 2016.

Nuestra primera apuesta para financiarnos a través de la comunidad comenzó a mediados de aquel año, cuando gracias a la Red de Periodistas de a Pie participamos en el Latam Chequea, el encuentro latinoamericano de verificación del discurso que organiza el sitio Chequeado. Ahí pudimos conocer las estrategias de financiamiento que Chequeado usa para mantener el sitio y decimos replicar la cena de fondeo anual, pero mezclándola con algo que había hecho Animal Político con la beca Amigos de Animal. Es decir, haríamos la cena de fondeo y con el dinero recaudado lanzaríamos una convocatoria para que reporteros y reporteras del estado mandaran una propuesta de investigación periodística. Los asistentes a la cena definirían los proyectos a financiar, dos de ellos serían externos y uno de los proyectos sería de las reporteras de LADO B.

En esas estábamos cuando escuchamos varias voces sugiriendo que hiciéramos también una campaña de crowdfunding. Nos sentamos Mely (co-directora de LADO B) y yo. Lo discutimos. Miramos el equipo que habíamos logrado conjuntar a nuestro alrededor (que hasta la fecha se mantiene con nosotros: Aranzazú Ayala, Marlene Martínez, Ámbar Barrera; y gente como Luis Colchado que es un gran cómplice del portal), hablamos con ellas y juntos nos pusimos a pensar en la campaña y las estrategias que usaríamos.

Como tanto en la cena de fondeo —en la que nos acompañó Daniel Lizarraga como invitado rockstar— como en la campaña que subimos a Kickstarter logramos el objetivo, decidimos replicar la experiencia el siguiente año.

Pero en 2017, dadas las condiciones del país que acababa de pasar por los terremotos del 7 y el 19 de septiembre y con la ciudadanía apoyando a las personas damnificadas, nos parecía que no era el mejor momento para lanzar una nueva campaña de crowdfunding. Nos quedamos sólo con la cena de fondeo, en la que nos acompañó Francisco Sandoval, subdirector de Animal Político.

Llegamos a diciembre de 2018, y ahí estábamos, a menos de 12 horas de que concluyera el plazo con los dedos cruzados para poder lograr la meta. Una de las características de las campañas que se lanzan en plataformas digitales como la mencionada Kickstater, Indie Gogo y similares, es que si no se logra la meta el dinero no se entrega. La plataforma simplemente no hace el cargo a la cuenta de los fondeadores. Entonces, era obligatorio llegar a la meta para obtener el fondo.

Desde que en 2011 iniciamos con LADO B nos planteamos ir a contracorriente de las fórmulas tradicionales, o al menos las más socorridas, de crear un medio. No buscamos un padrino político o empresarial con interés de incidir en la agenda pública para sus propios fines e intereses. Decidimos invitar a una serie de socios interesados en crear un medio hecho por periodistas y con objetivos periodísticos e informativos enfocados en los derechos humanos como eje transversal. Vigilante del poder, claro, porque entendemos al periodismo como un contrapeso.

Nuestro modelo de negocios sí incluye la publicidad oficial siempre que cumpla con el objetivo de informar a la sociedad sobre servicios. Es decir, lejos de los boletines y las fotos de políticos besando niños y niñas y abrazando a personas mayores. Y, además, transparentando las facturas cuando las hubiera, pero tampoco es nuestro objetivo principal de ingresos.

Decidimos pararnos ahí, de ese lado, porque estamos hartos de los medios que venden a sus lectores publicidad y promoción personal como si fueran noticias. Eso no le gustó al poder en Puebla.

En siete años hemos tenido cero contratos con el gobierno del estado y cero contratos con gobiernos municipales. No perdemos de vista que el recurso que se gastan los entes de poder político en Puebla y en el resto del país es dinero público que debería servir para generar un entorno de pluralidad informativa y promover la investigación periodística, no para controlar agendas y medios como sucede actualmente. Pero mientras medios y sociedad organizada conseguimos cambiar algunas reglas del juego, en LADO B creemos que nuestra mirada debe estar en las audiencias, nuestros oídos deben estar en las audiencias y nuestras manos deben estar construyendo la información que las audiencias necesitan. Nuestra libertad informativa pasa también por ellas.

Las audiencias de LADO B hicieron que ese 17 de diciembre en el que nos despertamos sabiendo que estábamos lejos de esos 120 mil pesos, no sólo llegáramos a la meta cerca del mediodía, sino que al concluir el plazo la superamos con un 120%. Nuestra audiencia creyó en nosotros, toca seguir consolidando esa relación de confianza.

 

Esta publicación/plataforma ha sido posible gracias al apoyo del pueblo de los Estados Unidos a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Su contenido es responsabilidad de los autores y no refleja necesariamente el punto de vista de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos de América.

Ernesto Aroche Aguilar

Ernesto Aroche Aguilar (@earoche) es reportero.

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