López Obrador, Twitter y la posverdad

¿De qué depende el éxito de un político en redes sociales?

| Nacional

En su discurso como triunfador de la jornada electoral 2018 por la presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador agradeció a las “benditas redes sociales” su existencia, argumentando que este medio de comunicación le permitió romper la barrera informativa en su contra y con ello acercar su discurso a millones de personas.

A diferencia de otros políticos mexicanos, las cuentas de las redes sociodigitales de López Obrador carecen de una estrategia orquestada desde la oficina de una consultoría especializada. Sus redes son similares a las de un usuario común y corriente que navega en la inmensidad del terreno digital, sin preocuparse por los colores, o el uso correcto de la aplicación.

¿Cómo fue posible tener el impacto y el número de seguidores que actualmente ostenta el presidente de México?

En mi opinión, hay tres puntos clave que lo hicieron diferenciarse de los perfiles de otros políticos mexicanos:

  1. Siempre ha tenido claro el público al que se dirige. En su cuenta de Twitter, el tabasqueño siempre buscó ser voz de todos aquellos mexicanos que clamaban de un gobierno austero y cercano a ellos.
  2. Su estrategia de posicionamiento fue opinar todos aquellos temas que consideraba injustos para la inmensa mayoría de los mexicanos, o que estaban permeados de conductas vinculadas a la corrupción.
  3. Se centró en difundir sus actividades políticas, que iban desde sus mítines en distintas partes del país, y todos aquellos momentos cotidianos que iban desde comer en una humilde fondita de un mercado hasta a hablar de la historia e importancia de los lugares que visitaba. Este último punto fue fundamental para ganar la confianza y credibilidad de miles de personas que lo vieron como un político honesto y cercano a su realidad.

López Obrador llevó su personalidad a sus redes sociales. Y consideró que emitir un mensaje al día era más que suficiente para tener presencia en el terreno digital. Por ejemplo, en su cuenta de Twitter a la cual se unió desde el 2009, tan sólo ha emitido 3,927, lo que lo coloca muy por debajo del número de tuits emitidos por los políticos mexicanos. Los expresidentes de México lo han superado. Vicente Fox ha tuiteado 5,563 veces, Felipe Calderón 18,700 y Enrique Peña Nieto 5,533.

Los tres expresidentes han empleado recursos tan elementales de Twitter como hashtags, citar a alguna persona o retuitear algún mensaje, con el claro objetivo de generar comunidad en esta red, algo que López Obrador no ha hecho. Los dos recursos que más emplea en su cuenta de Twitter son incorporar imágenes y videos.

El tabasqueño cuenta con casi cinco millones de seguidores, mientras que Fox con un millón 250 mil, Calderón con cerca de cinco millones y medio y Peña Nieto con casi siete millones y medio. Tanto Peña como Calderón utilizaron todos los recursos económicos y de personal para hacer crecer su número de seguidores.

Los seguidores, sin embargo, no significan un apoyo incondicional. Si así fuera, los siete millones de seguidores que tiene Peña Nieto hubieran salido a la defensa de este y de su partido durante su sexenio. En el caso de López Obrador, su comunidad de seguidores salen a difundir su mensaje y a defenderlo.

En este primer mes de gobierno, sus seguidores salieron a defender y apoyar la propuesta de reducir todos los sueldos de los altos funcionarios del país, y criticar a los miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación de no estar de acuerdo en esta reducción. Lo mismo ocurrió cuando varias universidades públicas del país protestaron por la reducción de su presupuesto para el 2019. Sus seguidores exigían la reducción de gastos en los sueldos de los altos funcionarios de estas instituciones y que las universidades transparentaran su ejercicio fiscal.

Otro ejemplo fueron las criticas que hubo por parte de miembros de la oposición hacia López Obrador tras el accidente aéreo de la gobernadora de Puebla, Martha Erika Alonso, y su esposo, Rafael Moreno Valle. Miembros del PAN, PRI y PRD criticaron el trato que mostró el líder de Morena con la exgobernadora y en llegado momento buscaron responsabilizarlo de lo ocurrido. Sus seguidores posicionaron el tema #ConLaTragediaNo y lograron eliminar la ofensiva de la oposición.

Recientemente, López Obrador fue apoyado después de denunciar el robo sistemático de combustible a Pemex y la estrategia del gobierno para frenar eso, lo que derivó en una nueva estrategia de distribución de gasolina a los estados que presentan más problemas de robo de combustibles y con ello problemas de desabasto de gasolina.

El fenómeno que actualmente vivimos en las redes sociales, principalmente Twitter y Facebook, se debe a que impera la verdad emitida desde la óptica de López Obrador, producto de la construcción de un discurso que ha ido acorde con su personaje.  No se puede comunicar lo que no existe, y desde campaña, el presidente ha sabido comunicar situaciones que existen en nuestro contexto como: desigualdad, corrupción, abuso de poder y el derroche de los bienes públicos por parte de nuestros gobernantes.

Las estrategias digitales en la política requieren de la existencia de la veracidad para construir una comunidad y por supuesto un gran apoyo al discurso que se pretende propagar y defender.

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