#NuitDebout: un movimiento crece en las plazas de Francia

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Durante el último mes Francia ha sido impactada por protestas masivas, ocupaciones y huelgas, pues una nueva generación ha tomado las calles para expresar su rabia contra las reformas laborales y la creciente inequidad. Alrededor de un millón de personas se han movilizado a lo largo del país para decir on vaut mieux que ça (“valemos más que eso”).

La Loi de Travail o Ley del Trabajo es una de las varias reformas neoliberales y de seguridad introducidas por el gobierno socialista que continúan consternando a la mayoría de la población. Esta reforma facilitará que las compañías puedan despedir a sus empleados y reducir las indemnizaciones a los empleados despedidos, además amenaza la semana laboral de 35 horas.

La chispa para la primera demostración fue encendida por un grupo de jóvenes activistas que lanzó L’appel du 9 Mars, e inició un colectivo y organizó un evento en Facebook que atrajo a miles de simpatizantes. Una petición en contra de la Ley del Trabajo consiguió 1,000,000 de firmas y un grupo de youtubers creó el video viral #OnVautMieuxQueCa. Los sindicatos locales fueron los primeros en unirse a la movilización, y eventualmente se les unieron algunos de los sindicatos nacionales.

El 9 de marzo vio a más de 500,000 personas tomar las calles de Francia en un despliegue masivo del poder ciudadano. Coreaban: “La juventud adolorida, los viejos en la miseria, esta no es la sociedad que queremos” y “La juventud está en las calles, su ley ya no vale.”

El gobierno quedó perplejo y anunció cambios en la impopular reforma laboral, que, según encuestas, el 70 por ciento de la población desaprueba. Para muchos comentaristas estas movilizaciones remiten a las del 2006, cuando las protestas contra la Ley del contrato de primer empleo consiguieron su derogación luego de que los estudiantes convocaron a un paro nacional.

Actualmente el desempleo ronda el diez por ciento en Francia, y el rápido crecimiento del movimiento se debe en parte a la crisis económica y política que afecta a gran parte de Europa. Es una reacción que no se limita a la nueva Ley del Trabajo, sino que incluye la sensación de que algo profundamente malo sucede en el sistema político. Los funcionarios electos no parecen representar a las personas que sirven, y las políticas sociales y económicas solo son determinadas por las preocupaciones del mercado.

El 31 de marzo, más 1.2 millones de personas tomaron las calles del país en una huelga general masiva. No todos los grandes sindicatos se unieron a la huelga, pero instituciones como las escuelas y la Torre Eiffel estuvieron cerradas. En París, una muestra de la determinación de los manifestantes estuvo en el despliegue de decenas de miles que marcharon por horas bajo una lluvia torrencial.

La mayoría de las veces que hay una protesta en Francia la gente sale a las calles, se expresa y luego vuelve a casa. Recuerdo haber recibido un volante empapado al final de la protesta del 31 de marzo en el que se me invitaba a la Plaza de la República para la #NuitDebout (la “noche de pie”), y pensé que con ese clima tan horrible era poco probable que esa gente empezara la versión francesa del Occupy. Pero durante días miles de personas han ocupado la plaza principal de París, tenido debates y asambleas generales y organizado grupos de trabajo, proyecciones de películas y conciertos a los que han asistido miles.

Las manifestaciones todavía no son tan grandes como las de los indignados de España en la primavera de 2011, pero tienen lazos más fuertes con los sindicatos y realizan diferentes tipos de acciones a lo largo del país. Dos movimientos nunca son iguales. Sin embargo comparten la misma magia en el aire y la sensación de que cualquier cosa es posible –desde marchas nocturnas hasta reuniones interminables y un concierto improvisado de una banda de metales.

Reve generale es uno de los eslóganes principales del movimiento –rêve général es un juego de palabras con una fuerte carga simbólica que cambia grève général (“huelga general”) a “sueño general”. El movimiento también ha inventado un calendario, en el que cada día es un día más de marzo, con hashtags como #mars33, #mars34 y #mars35.

Las ocupaciones del #NuitDebout están estructuradas de un modo muy similar a las del movimiento del 15-M de España, con estructuras participativas en la toma de decisiones. Es caos organizado, con comida gratis, sistemas profesionales de sonido, un sitio web, transmisión en vivo y una caseta médica, pero sin nadie realmente a cargo.

De Occupy Wall Street a Gezi Park, #NuitDebout es parte de la ola actual de movilizaciones que busca desafiar el control del 1% tomando el espacio público y ofreciendo un vistazo de un mundo mejor. La filtración reciente de los #PanamaPapers refuerza la crítica de estos movimientos al mostrar con claridad cómo las élites políticas y financieras se enriquecen a expensas del bien común, sin pagar los impuestos que les corresponden.

La belleza del modelo de ocupación de plazas es que permite a la gente involucrarse políticamente y expresarse de innumerables maneras. Esto fue evidente la semana pasada en la Plaza de la República de París, cuando un grupo de amigos construyó una casa de madera en una hora, mientras inmigrantes congoleños entonaban cantos revolucionarios contra el colonialismo francés, y con un debate a altas horas de la noche sobre políticas económicas y laborales.

Mientras escribo, estudiantes de preparatoria están en proceso de sitiar escuelas a lo largo del país y planean otra huelga general. Es difícil predecir que depara el futuro, pero por ahora este movimiento nuevo y poderoso continúa creciendo a lo largo de Francia con nuevas ocupaciones que empiezan cada día.


Este artículo se publicó originalmente en Roar Magazine.

Traducción: Antonio Martínez.

Foto: cortesía de Olivier Ortelpa.

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