PARED HORIZONTAL

Ocho cineastas frente a sí mismos

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Ocho cineastas se encuentran en Centro Horizontal, casi por casualidad, como si se tratara de un encuentro inopinado en una ajetreada estación de trenes. Todos se conocen de oído o de vistas y disponen de algo de tiempo, el suficiente para tomarse una cerveza y compartir impresiones en torno al arte al que se han dedicado y que este año los lleva a presentar sus películas en la sección de Largometraje Mexicano en el Festival de Cine de Morelia (FICM).

Esos cineastas son Alexandro Aldrete, Andrés Clariond Rangel, Bernardo Arellano, Carlos Lenin, David Zonana, Fernando Frías, Joshua Gil y Alejandra García. Y sus películas, respectivamente: Muerte al verano, Territorio, El Paraíso de la serpiente, La Paloma y el lobo, Mano de obra, Ya no estoy aquí, Sanctorum y Esto no es Berlín.

 

Arriba, de izquierda a derecha: David Zonana, Joshua Gil, Andrés Clariond Rangel y Bernardo Arellano. Abajo, de izquierda a derecha: Alexandro Aldrete, Fernando Frías, Alejandra García y Carlos Lenin

 

Todos aprecian haber sido seleccionados del FICM, probablemente el festival de cine más importante en México, si bien lo hacen también con matices: «El tiempo evalúa diferente a una película, la puede glorificar o la puede hundir, entonces siempre es relativo,» sopesa Andrés Clariond. Carlos Lenin, quien presenta su ópera prima, señala: «Yo estoy tranquilo, todavía estoy aprendiendo. Quizá como cineasta mexicano emergente sería más importante tener la posibilidad de hacer otra película.»

El hacer, más que el ganar, es el eje de la conversación. Quizá por eso la charla adopta la forma de una serie de reflexiones en voz alta sobre la diversidad de los procesos creativos presentes en la producción de un largometraje. En todos los casos, la realidad de nuestro país permea ineludiblemente en las historias que los directores han construido.

La violencia, polifacética, parece ser un común denominador en las visiones de los directores. Al respecto, David Zonana apunta: «La disparidad social y los contrastes económicos son tipos de violencia. Mi película toca el tema de la búsqueda de justicia, incluso por medio de la violencia.» Clariond se enfocó en los conflictos en torno al concepto de la masculinidad: «Quise poner a un protagonista que representara un hombre sensible contra un antagonista que fuera el hombre animal.» Bernardo Arellano prefirió un camino más metafórico: «Yo quise mirar hacia una solución de la violencia, hacia la búsqueda de la fe y la espiritualidad.»

Otra realidad presente en la charla es la del presupuesto, la comercialización y distribución de las películas. Alejandra García, productora de Esto no es Berlín, resume: «Cuando haces una película tienes que tener en mente tu estrategia. Es una lucha entre tú y todos los demás.» Joshua Gil refleja las frustraciones al respecto: «Como productor y director, es muy duro cuando las distribuidoras te rechazan. Ya ni contestas, te da un bajón anímico que es horrible.» Por su parte, Fernando Frías apunta, flemático: «Entiendo las características industriales y las formas de los mercados, pero también creo que algo que es reconocido no es necesariamente bueno. A mí me encanta conectar con cosas que pasaron desapercibidas.»

Así acaba el tiempo, y después de intercambiar elogios los cineastas se marchan como llegaron: en silencio, sin aspavientos y quizá también con la ligera sensación de que es imposible hablar sobre lo que solamente se puede ver. En efecto, las grandes ausentes del encuentro organizado por Agencia Bengala son las películas sobre las que durante casi dos horas se ha hablado. Habrá que ir a verlas.

 

 

La pared horizontal es el espacio donde nuestros invitados “firman” su paso por el centro horizontal. Les hacemos una pequeña entrevista sobre temas de actualidad y la ponemos en este lugar.

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