Ostula y la Sierra Costa michoacana: las luchas nahuas

Comuneros y autodefensas en la costa de Michoacán: una crónica.

| Nacional

Le pedí a Francisco Castellanos, corresponsal de Proceso en Michoacán, que me dijera dónde hubo desplazados por la violencia y, también, si todavía había autodefensas armadas. El veterano reportero no chistó. Esa noche de abril decidimos abandonar Tierra Caliente para ir a la costa michoacana. En la mañana del 14 de abril de este año cruzamos la vasta sierra para llegar a Aquila. En la carretera nos detuvieron los comuneros indígenas del municipio; realizaban un bloqueo afuera del acceso a la mina de hierro para exigir que la empresa Ternium les pagara las regalías atrasadas por la explotación de las tierras que eran de su propiedad. Los comuneros, por fortuna, nos dejaron pasar. Una hora más tarde ya estábamos en el municipio de Coahuayana, completamente cubiertos de platanales.

No vi una sola calle pavimentada en Coahuayana. Apenas si había alguna acera. Solo palmeras y algunas casas. Muchas parecían abandonadas. La presidencia municipal es un edificio pequeño. A dos cuadras se encontraba nuestro destino: la comandancia de las Fuerzas Rurales. La comandancia se hospedaba en una casa de un piso. Colgaba de la reja de la cochera una lona de la campaña de Hipólito Mora a diputado federal. En la calle había camionetas estacionadas de la Fuerza Rural y otras rotuladas con “Autodefensas de Coahuayana”. Adentro se encontraba Semeí Verdía, quien, a diferencia de los demás, no usaba uniforme. Acostado en un sillón, vestía una playera azul, pantalones de mezclilla y huaraches. Me sorprendí: parecía que tenía mi edad, no solo por su cara infantil, también por su actitud desenfadada. Semeí estaba acostado junto a una escopeta; tenía una radio del lado derecho de la cintura y una pistola del lado izquierdo. Dispuestos los dos, comencé la entrevista.

La historia de Semeí, de 35 años, es la historia de su comunidad. Él, como la gran mayoría de los niños nahuas, comenzó a trabajar en los campos de plátano del municipio. Las oportunidades son escasas en la Costa Sierra Nahua. Las dos fuentes de ingresos de la comunidad son los campos de plátano, muchos de propiedad ejidal, otros privados, y las regalías que reciben de la minera Ternium de Aquila. En 2009, la minera Ternium invadió las tierras de las comunidades de Aquila para hacer una planta de trituración y preconcentración de hierro. Los indígenas de Ostula, entre ellos Semeí, protestaron contra la minera para evitar su expansión, y además exigieron el pago de sus regalías. Las protestas fueron reprimidas y seis comuneros desaparecieron. Muchos indígenas escaparon al municipio de Tecomán, Colima, por las amenazas del gobierno federal, que apoyó a la transnacional. Semeí permaneció en ese municipio durante un tiempo. Años más tarde, en 2011, llegaron a Tecomán nuevos desplazados por el terror impuesto por los Los Caballeros Templarios. Se cuenta que 26 ciudadanos de Aquila fueron asesinados por los Templarios, y muchos más fueron extorsionados. Según Verdía, llegaron a desplazarse más de cuatrocientas personas de Aquila y Coahuayana a Tecomán. Pero no estaban del todo seguros; en Colima se encontraban los sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación.

Las autodefensas de Tepalcatepec y Buenavista Tomatlán, en la Tierra Caliente michoacana, se alzaron el 24 de febrero de 2013 contra Los Caballeros Templarios. Parte del plan de las autodefensas de Tierra Caliente era avanzar a la costa en el sur de Michoacán, pero su marcha fue detenida por la Policía Federal. A finales de 2013, la misma Policía Federal advirtió a la población de Aquila y Coahuayana que no intervendría en ningún sentido si aumentaba la violencia. En consecuencia, en enero de 2014 las comunidades de esos municipios decidieron alzarse, con Semeí Verdía al frente. Al igual que las autodefensas de toda la entidad, los indígenas de Aquila y Coahuayana, junto con los demás habitantes del municipio, comenzaron a construir puestos de vigilancia y a perseguir a integrantes de los Templarios. Entre otras cosas, la expulsión de los Templarios de Michoacán a Colima por los autodefensas detuvo el pago de cuotas de la minera de Aquila. Días más tarde, el presidente Enrique Peña Nieto decidió nombrar a Alfredo Castillo como comisionado para la seguridad de Michoacán. La misión del comisionado era legalizar a las autodefensas por medio de una figura policial olvidada por el gobierno estatal: la Fuerza Rural. Verdía señaló que Castillo “no tenía de otra” más que colaborar con ellos, pero, a pesar del trabajo conjunto, acusaba al gobierno de querer dividir a las autodefensas y, en especial, de evitar que ellos hubiesen podido “limpiar el estado” bajo el liderazgo de Mireles.

Las autodefensas de Coahuayana se resistieron inicialmente a ser incorporadas a la nueva policía, pero finalmente obedecieron la decisión del consejo de autodefensas de Michoacán. El Ejército y la Policía Federal les quitaron sus armas, que, sostenía Semeí, eran de ellos y no robadas como afirmaba el gobierno, y les dieron permisos para portar algunas otras que se les proporcionaron. Algunos miembros de las autodefensas tardaron meses en formalizarse, Semeí entre ellos, por desconfianza al gobierno. Sin embargo, el líder indígena reconocía que Castillo sí les apoyó en más de una ocasión para arrestar a miembros de Los Caballeros Templarios. Su único reproche a Castillo era haber arrestado a Mireles y con ello dividir a las autodefensas. Hablaba en serio: él dirigió un bloqueo de la carretera costera que conecta a Michoacán con Colima en Coahuayana, Caleta de Campos y Ostula el día 28 de junio de 2014 por el arresto de Mireles.

Un policía se le acercó a Semeí, este se puso de pie, interrumpió la entrevista y comenzó a platicar con varios miembros de la corporación. Minutos más tarde regresó y me comentó que se tenía que retirar. Antes de despedirme, le pedí una fotografía. En la noche pasé por Ostula y me alojé en un pequeño hotel junto a la costa de Aquila.

Recuerdo todo este domingo 19 de julio. Según las notas periodísticas, Semeí Verdía fue arrestado por la Marina y, según las mismas fuentes, acusado de lo mismo que culparon a Mireles en su momento: portación de armas de uso exclusivo del Ejército. Este mismo domingo, al igual que en otras ocasiones, los pobladores de Ostula bloquearon la carretera en protesta por la detención del líder de la autodefensa, pero en esta oportunidad el Ejército y la Marina no fueron generosos como antes. Se reporta que en la tarde fueron desalojados y, en el proceso, cuatro personas fueron heridas y un niño de 12 años, Edilberto Reyes, murió por un tiro en la cara. Las luchas contra el despojo, el terror y la represión de los indígenas de la costa michoacana se vuelven a manchar de sangre.

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