Periodismo + incidencia, fórmula demoledora de corruptos

Ilustración @donmarcial
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Hace casi nueve años cuatro periodistas fundamos una organización civil porque creíamos que el periodismo no era suficiente para generar los cambios que la sociedad necesitaba.

Nuestros temas periodísticos eran la transparencia, la rendición de cuentas, el estado de Derecho y la democracia, pero por más que publicábamos información que denunciaba las malas prácticas oficiales no lográbamos cambios materializados. En la práctica local el periodismo nos colocaba un cerco que no podíamos pasar sin trastocar lo que entendíamos como las reglas naturales del oficio. En ese entonces aún se decía que el periodista tenía que ser objetivo, y al hacer activismo perdía esa objetividad.

La asociación civil que nombramos Iniciativa Sinaloa tenía las mismas causas que las periodísticas, pero a través de ellas, y sin hacer periodismo en sus primeros años, logramos disminuir el precio de las copias que se entregan por transparencia, de 3.50 pesos a .50 centavos; modificamos la ley de obras públicas con visión anticorrupción; promovimos las mejores prácticas en transparencia; influimos en la selección de comisionados de acceso a la información pública; abrimos el debate de la publicidad oficial; trabajamos una ley de protección a periodistas y defensores de derechos humanos e interpusimos denuncias por falta de transparencia y por corrupción contra sindicatos, partidos políticos y autoridades municipales y estatales.

Los primeros siete años se trabajó por separado: periodismo por un lado y activismo por el otro, pero desde hace casi dos años hemos fusionado ambas actividades y ha surgido un concepto al que hemos llamado “periodismo de incidencia”, una idea que está en construcción y que busca que a través del periodismo de investigación, ese que busca revelar una verdad que alguien no quiere que se sepa, se genere un cambio deliberado a favor de la comunidad; el cambio no se lo podemos exigir sólo al periodismo, para eso necesita asirse de las herramientas, capacidades y conocimientos de la sociedad civil experimentada en incidencia. Así, el periodista crea una ruta de investigación, establece un paradigma de cambio, publica su reportaje y sociedad civil concluye el proceso con una denuncia que busca la sanción o una modificación de práctica, reglamento o ley, entre otras opciones. Entre más conexión haya entre periodismo y sociedad civil desde la génesis del reportaje, más éxito tendrá el proceso de incidencia.

A principios de 2016 tuve la dicha de entrar a trabajar al equipo inicial de periodismo de investigación de la asociación civil Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad. Recuerdo que en una de las primeras reuniones que tuvimos, Salvador Camarena, director de la unidad, nos dijo que más que muchos likes, retuits o visitas al portal, el gran reto era qué cambios podíamos generar con el periodismo de investigación y la sinergia de éste con el litigio estratégico y la investigación aplicada. Fue el primer lugar donde conocí la fusión de lo que había hecho por separado desde que iniciamos con la asociación civil en Sinaloa. Supe que ese trabajo me daría un aprendizaje increíble, y así fue.

El periodismo siempre ha generado cambios por sí mismo aunque éstos no sean deliberados, y la alianza entre sociedad civil y periodismo se ha dado, pero ha sido escasa. Fueron ciertas las palabras lanzadas por Francisco Javier Martínez, director de la asociación civil Tierra Colectiva Ciudadanía Género y Medio Ambiente, en un panel anticorrupción realizado en Tijuana en marzo pasado: “cuando los funcionarios nos ven juntos a la sociedad civil y al periodismo, tiemblan”. Uno tiene la sensibilidad social para detectar las injusticias, las capacidades de investigación y la facilidad de comunicar y crear debate, el otro domina la técnica de cabildeo y litigio, el discurso político, el trabajo en red y una perseverancia envidiable.

Fusionar ambos grupos de trabajo no es tarea sencilla porque no están acostumbrados a trabajar en colaboración y porque requiere un trabajo aún más intenso de fundamentación legal y comprobación de violación de normas que la mayoría de los reportajes; tal vez el modelo más acabado lo hallemos en Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, que dentro de su propia estructura tienen varias áreas de trabajo que buscan crear una sinergia laboral.

Un buen ejemplo sucedió hace poco tiempo. La organización publicó el reportaje “Un bosque bajo asedio inmobiliario”, que denuncia la forma en que los empresarios inmobiliarios Ricardo y Francisco Javier Funtanet Mange, cercanos al grupo político Atlacomulco, obtuvieron permisos para construir 20 mil viviendas en el municipio de Jilotzingo, Estado de México, a costa de derribar cerca de 200 mil árboles y eliminar un bosque. El trabajo demostró que los permisos se entregaron con irregularidades y contradicciones, y llevó al equipo jurídico a interponer un amparo que fue aprobado de forma provisional en contra de la Semarnat, la Secretaría de Desarrollo Urbano y Metropolitano del Estado de México, Probosque y del Presidente Municipal de Jilotzingo, que autorizaron la manifestación de impacto ambiental. Aún falta conocer si será definitivo.

En Iniciativa Sinaloa creamos una base de datos de los contratos de compras de medicinas de los últimos dos sexenios locales y descubrimos que en buena parte de éstos evadieron las licitaciones para entregarlos por adjudicación directa a través de excepciones de dudosa justificación. El trabajo lo difundimos entre medios locales y se replicó en lo nacional con formato de investigación periodística, y ahora interpondremos una solicitud de investigación y en su caso sanción a las autoridades y empresas involucradas en una compra superior a los 700 millones de pesos.

Este trabajo en conjunto entre periodismo y sociedad civil también lo estamos impulsando en la frontera norte de México a través del programa “Border Hub”, un proyecto del International Center for Journalists (ICFJ) y el Border Center for Journalists and Bloggers (BCJB) en conjunto con otras organizaciones como Iniciativa Sinaloa.

Cuando he presentado reportajes de investigación en foros es común escuchar del público la misma pregunta: “¿no se cansan de revelar actos de corrupción y que no pase nada?”

La fusión laboral del periodismo de investigación y del activismo responde a esa pregunta con un “sí”, y agrega una solución a la que nosotros hemos llamado “periodismo de incidencia”.

Esta publicación/plataforma ha sido posible gracias al apoyo del pueblo de los Estados Unidos a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Su contenido es responsabilidad de los autores y no refleja necesariamente el punto de vista de USAID o del Gobierno de los Estados Unidos de América.

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