Postal desde Vietnam: reflexiones sobre el TPP

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Estoy en Vietnam y no sabes lo interesante que está este país.

Es como si México nunca hubiera entrado al TLCAN, o como si sí hubiera entrado, pero sin desbaratarse el sistema político. La economía está en cierta medida liberalizada, pero no está monopolizada, sino atomizada y muy regulada por el gobierno socialista.

La autonomía de pequeños vendedores y talleres por todos lados es sucia y desordenada, pero genera una gran prosperidad y efervescencia en lo micro. Me cuesta trabajo adivinar si el camino que llevó a México a la concentración de las grandes riquezas y a la aceptación del capitalismo oligárquico como “estética”, o como “modelo de desarrollo”, fue producto de la apertura económica en sí, o una vuelta al pasado traída por la flexibilización en los controles del partido gobernante sobre actores no estatales. El repaso que hace Sergio Aguayo sobre el sexenio de Fox en Vuelta en U sugiere que es más bien lo segundo.

En todo caso, el ejemplo vietnamita sugiere lo que hubiera podido ser un México con otras reformas económicas, pero con una glasnost menos desastrosa. Algo que se antoja más entrañable y próspero que lo que ahora tenemos, pero que igualmente se ve enfrentado con un TPP tocando a la puerta de su casa.

En Washington le aprobaron a Obama un acuerdo “fast track” (llamado TPA o Trade Promotion Authority) para el TPP. A Japón y EU parece urgirles formalizar su posición, preocupados por la formación de un bloque entre China y Rusia. México desde luego no es el fiel de la balanza. Se me ocurre que los poderes económicos de EU están exagerando la amenaza china para alarmar a las élites políticas y obligarlas a firmar estos acuerdos sin mayor discusión.

¿Qué pasará con todos esos miles y millones de productores independientes cuando las calles de Hanoi sean arrasadas por cadenas de supermercados? Por ahora no se alcanza a ver uno solo. Los productos –papel de baño, ropa, bolsas, sartenes– los compra uno directamente en la calle en mercerías o en bicicletas que avanzan como montañas tambaleantes entre un mar de motonetas con hasta cinco personas, bebés y niños incluidos.

En fin, son simples reflexiones desde las antípodas.

Un saludo,

Claus


(Claus Fong es viajero. Internacionalista. Especialista en comercio y asuntos multilaterales)

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