¿Qué izquierda? 1. Andrés Lajous

Para pensar en común el estado y los retos de la izquierda en México, hemos circulado el siguiente cuestionario entre doce autores. El primero en responder es Andrés Lajous, quien cursa el doctorado en Sociología en la Universidad de Princeton y es miembro de Democracia Deliberada.

| Cuestionario

1. ¿Por qué es funcional todavía la dicotomía izquierda-derecha? ¿Cuáles son los principios que distinguen hoy a la izquierda de la derecha?

Es una dicotomía útil en términos cognitivos y en términos políticos. Cuando decimos “izquierda” o “derecha” ofrecemos atajos mentales, siempre necesarios, que nos permiten distinguir, a grandes rasgos, posiciones políticas que priorizan distintas cosas. Al mismo tiempo, no encuentro muy útil la definición de principios para entender qué es de “izquierda(s)” y qué es de “derecha(s)”. La posición política más consistente que se me ocurre a través del tiempo como una posición de izquierda es la priorización de los estructuralmente débiles frente a los estructuralmente fuertes. Sin embargo, esta definición es tan vaga y contextual que requiere de un trabajo intelectual permanente que le dé significado en cada lugar y momento. Es decir, para hablar de izquierda y derecha se requiere precisar quién es débil, cuándo, por qué y frente a quién.

2. ¿Se trata de construir una izquierda “moderna” o de volver a la agenda y los principios históricos de la izquierda? ¿Existe en realidad una diferencia?

El término “izquierda moderna” es un buen ejemplo de cómo el contexto político es tanto más importante que la abstracción principista. En México se usa para distinguir entre grupos políticos de izquierda que hoy existen dentro y fuera de los partidos, y que representan intereses concretos. El término solo se entiende políticamente como una forma de contrastar el zapatismo, el lopezobradorismo e incluso una parte del priísmo con la dirigencia actual del PRD, que ha renunciado a ser crítica del gobierno y de la sociedad. Quienes hablan de “izquierda moderna” suelen ofrecer una fuga hacia adelante y a la vez nostálgica, según la cual México no tendría que enfrentar los problemas que hoy sufre sino pensar en los problemas que sufría Europa hace más de veinte años tras la caída del Muro de Berlín. No niego que la discusión sobre la “modernidad” puede ser interesante en términos académicos, pero en términos políticos suele ser una trampa desde la cual no es posible argumentar la prioridad de los débiles.

3. ¿Cuáles son hoy las batallas fundamentales de la izquierda en México? ¿Quiénes son sus principales adversarios?

La inclusión económica y política de las mayorías, entendida como igualdad en la consideración y trato, me parece la madre de todas las batallas en nuestro país. Es una batalla eminentemente política. Una batalla no por la igualdad sino por la igualación. Esta implica la confrontación con, y la corrosión de, toda jerarquía que no está justificada en público de forma práctica, temporal y circunstancial. Esta igualación implica alterar la relación de fuerzas que existe entre los beneficiarios del orden existente y los maltratados por este orden. Para que tal proceso de igualación sea posible se necesita un redistribución radical de los recursos organizativos de la sociedad. Por tanto, los principales adversarios de la igualación son los que no reconocen que quienes hoy tienen privilegios injustos los tienen porque actúan no como individuos sino a través de organizaciones formales e informales: empresas, partidos, medios, familias, mafias, etcétera. Al omitir los beneficios que les brindan sus propias organizaciones, los ricos y poderosos han logrado convencer, a su vez y con éxito, a millones de mexicanos de que sus condiciones, buenas y malas, solo son responsabilidad individual y no producto colectivo.

4. ¿Cuál(es) debería(n) ser la(s) postura(s) de izquierda ante el régimen y su crisis actual?

Es importante diferenciar “régimen” de “gobierno”. El régimen no está en crisis, el gobierno sí lo está. El régimen de desigualdad y exclusión sigue vigente y vigoroso. No veo que la mayoría de las jerarquías sociales que hoy existen estén tambaleándose (aunque el crimen organizado sí las está cambiando en algunos lugares del país). Todos los días las mayorías van a trabajar sin cuestionar la ausencia efectiva de derechos laborales. No veo quién esté retando seriamente la estructura social que excluye y hace inverificables una amplia gama de derechos. En contraste, la crisis del gobierno es producto de su incompetencia y aislamiento elitista. Frente a ello, la izquierda, en tanto oposición, debería ofrecer una alternativa de gobierno que sea el anverso del que hoy existe, y esto solo es posible si critica y enfrenta de forma concreta al régimen entero. La izquierda tiene que hacer posible imaginar un país donde el trabajo no sea únicamente una forma de subsistencia sino una forma de participación colectiva y creación individual, donde los cargos públicos no sean una vía injusta de movilidad social sino espacios de servicio y representación política. Un país donde nadie crea que está permanentemente subordinado a otros simplemente por dónde nació, cómo se crió y dónde trabaja.

5. ¿Cuál es el estado actual de la izquierda partidista en México?

Hoy la izquierda partidista tiene certidumbres e incertidumbres. El PRD, el PT y el MC han renunciado a la posibilidad de ofrecer algo más que un membrete para postular candidaturas. Han renunciado a organizar a una parte de la sociedad para participar en las disputas del poder. No veo una salida fácil para la crisis de imagen que hoy tiene el PRD, vinculada a la corrupción interna y el oportunismo de su dirigencia, y en el largo plazo me cuesta aún más trabajo ver cómo puede volver a ser una organización política. La principal incertidumbre es si el desastre es tan grave como para que un colapso pueda resultar positivo. En el caso de Morena también hay certidumbres e incertidumbres. Hay certidumbres en términos de la figura política dominante que hay en el partido. Hay certidumbre sobre las limitaciones de AMLO y su liderazgo. Pese a ello, en este momento hay una incertidumbre que será puesta a prueba. Pronto veremos si quienes están construyendo Morena como partido pueden construir una organización con espacios de discusión, con la capacidad de crear de opinión, establecer agenda política y movilizarse o no.

6. ¿Cuáles tendrían que ser las políticas públicas primordiales de un gobierno de izquierda en México?

En este momento es necesario regresar a un principio muy básico pero desde el cual se puede reorganizar el conjunto de servicios y responsabilidades del Estado: tratar toda muerte como evitable. Esto, pese a parecer abstracto, tendría consecuencias concretas. Hoy sabemos ya quiénes mueren por enfermedad, accidente, violencia, abandono, y quiénes no. Alterar radicalmente la inercia de quiénes, cómo y dónde mueren implicaría una redistribución mayor de los recursos del Estado a favor de los más vulnerables. Implicaría modificar el sistema de salud, la procuración de justicia, la regulación ambiental, la regulación laboral, el desarrollo urbano y un larguísimo etcétera.

7. Más allá del sistema de partidos, ¿cuál es el papel de los movimientos sociales en la construcción de una alternativa de izquierda en México?

La principal tarea de los movimientos sociales es dejar de entenderse como movimientos. Los movimientos no son resultado de actos de voluntarismo: son la convergencia de un conjunto indeterminado de eventos, estructuras y personalidades. La acción política que hoy necesita el país es cotidiana, y esa sí se puede planear y organizar. Con una sociedad organizada, los grandes movimientos sociales, una vez que suceden, no son simples chispazos sino eventos con la capacidad de modificar en el largo plazo la distribución del poder. La izquierda necesita pensar más en organizaciones, y simplemente estar lista para más movimientos sociales sobre los cuales no tiene control.

8. ¿Cuál es el estado actual de los medios de izquierda en México?

No lo tengo muy claro. Aunque una cosa que me llama la atención es que, excepto por notables excepciones, sigue habiendo un desprecio por los datos verificables. En términos de columnas de opinión, esto se ve reflejado en argumentos sumamente abstractos, que informan poco la vida cotidiana y, por tanto la acción política.

9. ¿Es posible, y de qué manera, reivindicar las recientes experiencias de gobierno de la izquierda en América Latina (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina)?

Más allá de sus aciertos y errores, tal vez el principal reto que han asumido estos gobiernos ha sido el de cómo incluir política y económicamente a los excluidos. Pero aclaro: no me gusta transportar de manera vaga experiencias de un país a otro. No sabemos bien qué significa qué, dónde, ni qué consecuencias distintas puede tener en cada lugar. Las izquierdas en todos esos países han hecho distintas cosas, y a menos de que podamos ofrecer y discutir ejemplos concretos es difícil imaginar qué serviría o no en México.

10. ¿Qué otras tradiciones de izquierda deberían atenderse hoy?

Sin duda hay que pensar qué significa imaginar a México desde el socialismo democrático y el populismo. Vale la pena pensar si, aparte de estas ha habido otras corrientes políticas que hayan enfrentado exitosamente la exclusión en distintos países y momentos profundamente desiguales.

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