¿Qué izquierda? 2. Gerardo Esquivel

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1. ¿Por qué es funcional todavía la dicotomía izquierda-derecha? ¿Cuáles son los principios que distinguen hoy a la izquierda de la derecha?

En primer lugar, es necesario tener presente que no hay una izquierda y una derecha, sino que hay izquierdas y derechas, en plural, cada una con sus matices y sus variaciones. La dicotomía es funcional porque nos permite hacer una primera gran distinción entre posiciones que suelen priorizar cosas distintas y que suelen diferir en torno a la forma de atender y aproximarse a esas prioridades. A la izquierda suelen preocuparle más temas como la exclusión económica, política y social. La derecha, en cambio, suele preocuparse por otros temas y establecer otras prioridades. En cuanto a los diferentes enfoques y soluciones que ofrecen, las dos perspectivas pueden estar preocupadas por un mismo tema pero sus alternativas de solución suelen diferir radicalmente en términos de propuestas concretas. En el caso de la desigualdad, por ejemplo, mientras que la izquierda considera crucial (como en muchos otros casos) la acción e intervención directa del Estado para reducirla, una visión alternativa insiste en que las desigualdades son inherentes al proceso de crecimiento y que este por sí solo ayudará eventualmente a reducir esas desigualdades.

2. ¿Se trata de construir una izquierda “moderna” o de volver a la agenda y los principios históricos de la izquierda? ¿Existe en realidad una diferencia?

No hay tal cosa como una izquierda moderna o una izquierda pre-moderna. Ese es un discurso que algunos han pretendido crear para su propio provecho o para dividir a la izquierda. Desde las filas opuestas este discurso pretende generar la percepción de que hay una izquierda “buena” o “deseable” y una izquierda “mala” o “indeseable”. Desde el interior de la izquierda, esto ha servido para tratar de constituirse como la verdadera o incluso como la nueva izquierda. En realidad, lo que une a las izquierdas suele ser una serie de temas, prioridades y, en ocasiones, propuestas de política pública y lo que las suele dividir son cuestiones de táctica, estrategia, y también en ocasiones, de política pública. Al final, creo que los discursos y tácticas de unos grupos y otros deberían complementarse y apoyarse en busca de un objetivo común. Esto, desafortunadamente, no ha sido el caso en el país en los últimos tiempos, donde ha predominado la descalificación de aquellos que pretender erigirse como la izquierda moderna, a costa de lo que hacen otros grupos o corrientes.

3. ¿Cuáles son hoy las batallas fundamentales de la izquierda en México? ¿Quiénes son sus principales adversarios?

La batalla fundamental es por universalizar el acceso y garantizar el respeto a los derechos humanos, económicos y sociales de la población. Se trata de terminar con la presencia selectiva del Estado en distintos ámbitos: desde la procuración de justicia, pasando por las oportunidades de educación y terminando con las posibilidades de representación de distintos grupos de la población.

Los principales adversarios de la izquierda deberían ser precisamente todos aquellos que se han beneficiado del statu quo y que se oponen a su modificación. Los que tratan de vender la idea de que estamos ante un régimen auténticamente democrático y meritocrático, y que de esa manera tratan de justificar (con mucho éxito por desgracia) las inequidades económicas, sociales y regionales que tanto afectan al país.

4. ¿Cuál(es) debería(n) ser la(s) postura(s) de izquierda ante el régimen y su crisis actual?

La postura de la izquierda ante el régimen actual debe ser fundamentalmente crítica y propositiva. Debe ser crítica con los aspectos que evidentemente afectan el desarrollo del país, como lo son la corrupción y la falta de transparencia, dos aspectos que caracterizan al gobierno actual. Sin embargo, ser críticos no es suficiente, también se requiere ser propositivos. Es decir, no basta con plantear críticas a lo que no funciona sino que deben ofrecerse propuestas de solución a lo que no funciona. En esto, como en tantas otras cosas, la izquierda podría empezar por gobernar con el ejemplo en los lugares donde tiene esta responsabilidad.

La colaboración con el gobierno (o con el régimen, para tal efecto), si bien no es mala en sí misma, debe partir de un balance preciso de lo que se busca y de lo que se puede o no lograr. La experiencia del Pacto por México es verdaderamente lamentable. Se entró a un pacto de colaboración sin tener clara una agenda mínima de lo que se pretendía lograr ni una idea clara de lo que no era negociable. Los resultados están a la vista.

5. ¿Cuál es el estado actual de la izquierda partidista en México?

La izquierda partidista en México pasa por una etapa de reajuste y reorganización. A muchos les preocupa la tendencia a la fragmentación de la izquierda partidista y la ven como un retroceso para la izquierda, una especie de retorno a la izquierda dividida que predominaba hasta antes de la consolidación de múltiples grupos en un partido unificado, como lo fue el PSUM, por ejemplo. Sin embargo, creo que las condiciones de hoy en día son muy distintas y que la fragmentación responde en parte a las nuevas condiciones de participación política y a las diferencias tácticas y estratégicas ya mencionadas. El problema de la fragmentación no es esta en sí misma sino el hecho de que en buena medida se debe a la simple disputa por espacios de poder y de negociación. En todo caso, el verdadero problema de la izquierda partidista en su cada vez más notoria tendencia anti-intelectual, y su incapacidad de concebir una verdadera estrategia alternativa de gobierno que resulte atractiva para amplios segmentos de la población.

6. ¿Cuáles tendrían que ser las políticas públicas primordiales de un gobierno de izquierda en México?

Lo primordial es contribuir a la creación de un auténtico Estado Social, es decir, a la construcción de instituciones que garanticen no solo el acceso a mecanismos de protección y seguridad social, sino que también coadyuven a facilitar la universalización en el acceso a servicios de educación y salud de buena calidad. Todo esto debería contribuir a mejorar la equidad y la movilidad social, condiciones fundamentales y objetivos indispensables de un gobierno que se diga de izquierda. Para que ello sea posible se requiere cumplir con dos condiciones ineludibles: hacer un buen uso de los recursos públicos disponibles (lo que no siempre ha ocurrido ni siquiera en los gobiernos locales que se dicen de izquierda) y promover el fortalecimiento de las capacidades del Estado mediante una política fiscal que le provea de recursos suficientes para que pueda cumplir a cabalidad con sus objetivos. Este último aspecto, lamentablemente, muchas veces termina siendo minimizado, lo que en el pasado y en otras latitudes ha dado lugar a experiencias muy negativas y a fracasos económicos rotundos.

7. Más allá del sistema de partidos, ¿cuál es el papel de los movimientos sociales en la construcción de una alternativa de izquierda en México?

Los movimientos sociales deberían ser parte fundamental en la construcción de una alternativa de izquierda en México. Históricamente, es de estos de donde se ha nutrido y de donde han surgido algunos de los liderazgos más significativos de la izquierda en el país. Muchos de estos movimientos, sin embargo, también han caído en el descrédito por diversas razones. Parte de este descrédito, sin embargo, ha sido una derrota cultural en el sentido de que ha predominado una versión que ve a estos como clientelares o como instrumentos para la búsqueda de privilegios. Una tarea fundamental de la izquierda hacia adelante debería ser precisamente el lograr recalcar la importancia y la reivindicación de los movimientos sociales

8. ¿Cuál es el estado actual de los medios de izquierda en México?

Los medios impresos tradicionalmente identificados con la izquierda han caído en una situación de relativo descrédito debido a su posición acrítica con la propia izquierda (tanto en términos de partidos como de gobiernos). Estos medios, sin embargo, junto con otras alternativas digitales, permiten al menos la circulación de información que de otra manera no circularía (o que lo haría con dificultades) y, en ese sentido, contribuyen a romper parcialmente con el predominio de medios con tintes oficialistas o incluso abiertamente críticos de las posiciones de izquierda. El problema de este mal equilibrio es que los medios de izquierda terminan cayendo en una especie deghetto informativo, desde donde solo se predica a los conversos y se termina ofreciendo información o análisis sesgados o abiertamente tendenciosos. Esto, evidentemente, termina afectando la calidad del debate público en el país. En ese sentido, creo que sería deseable impulsar la creación y el desarrollo de medios auténticamente independientes o de aquellos que, comoHorizontal, pretenden ofrecer una versión particular, pero que se caracterice por enfoques más balanceados e incluso críticos con la propia izquierda.

9. ¿Es posible, y de qué manera, reivindicar las recientes experiencias de gobierno de la izquierda en América Latina (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Argentina)?

Es necesario, no solo posible, reivindicar algunos aspectos y dimensiones de esas experiencias de gobierno. Sin embargo, al mismo tiempo también es imprescindible señalar sus errores y deficiencias. Hacer un balance acrítico de esas experiencias no contribuye en nada a las posiciones de izquierda, ya que los fracasos o retrocesos de algunos de esos países eventualmente se convertirán en fracasos o retrocesos para todas las izquierdas, en general. Venezuela, por ejemplo, ha logrado importantes avances en el combate a la desigualdad económica, pero lo ha hecho a costa de la estabilidad macroeconómica. La inflación y la escasez es algo que perjudica a toda la población y especialmente a los más pobres. Eventualmente, la caída de los precios del petróleo terminará por evidenciar la debilidad estructural en la que ha quedado ese país y los avances hoy logrados pueden terminar revirtiéndose por completo. ¿Es eso lo que queremos? ¿Es eso un modelo a seguir? Evidentemente no. Por eso es importante evitar caer en la apología de ese tipo de regímenes simplemente porque hay aspectos de ellos con los que puede uno coincidir.

10. ¿Qué otras tradiciones de izquierda deberían atenderse hoy?

No sé qué otras tradiciones deberían atenderse. Tengo una idea, sin embargo, de qué otros grupos u organizaciones que tradicionalmente se han vinculado con la izquierda deberían ser atendidos. Pienso fundamentalmente en los sindicatos, en las cooperativas y, en general, en todo aquello que tiene que ver con el mundo del trabajo. Este es un ámbito que ha sido sistemáticamente excluido del trabajo político y organizativo de la izquierda partidista. El Partido del Trabajo es una broma en ese aspecto y está claramente más preocupado por sus vínculos internacionales con Corea del Norte que con los trabajadores mexicanos. La ausencia de la izquierda en la discusión de la Reforma Laboral de 2012 fue la evidencia más clara de la poca importancia que la izquierda le ha dado a este muy importante segmento de la población.

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