¿Qué significa la evidencia de la PGR sobre la identificación de Jhosivani Guerrero de la Cruz?

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Jhosivani Guerrero de la Cruz es originario de Tixtla, Guerrero; tenía 20 años cuando desapareció hace casi ya un año junto con su sueño de convertirse en profesor en Omeapa, su comunidad de origen.

En el ámbito científico se dice que para afirmar una teoría extraordinaria, se necesita evidencia extraordinaria. Precisamente esto último es lo que faltó en la conferencia de prensa de la procuradora general de la República, Arely Gómez, el pasado 16 de septiembre, cuando en poco menos de veinte minutos leyó el reporte de los científicos del Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck. La lectura de la procuradora Gómez fue distante, aislada, como ha sido la respuesta del gobierno mexicano ante el caso, sin ofrecer una interpretación de la evidencia en los terrenos del sentido común, y con el posible resultado de confundir a la sociedad con términos técnicos y una teoría sin soporte científico concluyente.

En palabras de la procuradora, existe una “posibilidad 72 veces mayor de que los datos de ADN mitocondrial sean observados en la situación hipotética de que los restos no identificados de 16-29102014 se originaron de un individuo relacionado por vía materna de la madre de la persona desaparecida Jhosivani Guerrero de la Cruz, en comparación con los restos no identificados que se originan de un individuo no realizado [sic].” ¿Qué significan exactamente las palabras de la procuradora Gómez?

El ADN mitocondrial (ADNmt) es un material genético presente en cada una de nuestras células; se transmite únicamente por línea materna. El ADNmt es más abundante en las células y menos susceptible a ser degradado en comparación al ADN nuclear (proveniente tanto del padre como de la madre). Por eso, es factible utilizar al ADNmt para análisis forenses en muestras con alto nivel de degradación, como las recopiladas por la PGR en el caso Ayotzinapa. Es importante mencionar que los análisis de ADNmt en pruebas de identificación forense son menos eficaces que los análisis de ADN nuclear. Dado que no fue posible recuperar ADN nuclear a partir de ninguna de las muestras enviadas por la PGR a la Universidad de Innsbruck, se recurrió a los análisis de ADNmt.

Los análisis del ADNmt permiten determinar si una muestra proveniente de un individuo no identificado comparte ancestría en línea materna con una muestra de referencia al comparar las secuencias de ADNmt en ambas muestras. En el caso que nos ocupa, la muestra de referencia proviene de la Sra. Martina de la Cruz, madre de Jhosivani Guerrero de la Cruz, y la muestra no identificada es la muestra número 16-29102014 proporcionada por la PGR a los científicos forenses de la Universidad de Innsbruck.

Cuando se comparan las secuencias de ADNmt de dos muestras, hay dos resultados posibles. Uno es que las secuencias no sean suficientemente similares y por lo tanto se excluya la posibilidad de que estén relacionadas. El otro resultado posible es que haya un cierto grado de similitud entre las dos secuencias de ADNmt, lo que sugeriría que los individuos de los cuales provinieron las muestras pudieran estar relacionados. En este segundo escenario, sin embargo, no es posible determinar con absoluta certeza que la relación entre los dos individuos sea la de madre e hijo, puesto que todos los individuos que compartan el mismo ancestro materno, aún varias generaciones atrás, tendrán secuencias de ADNmt similares. La probabilidad de que realmente se trate de madre e hijo depende de qué tan común sea la secuencia de referencia entre la “población de interés”, en este caso la población mexicana.

Para calcular la probabilidad de que un individuo elegido al azar de entre la población mexicana comparta ascendencia en línea materna con la muestra de referencia, los científicos de la Universidad de Innsbruck utilizaron una colección de secuencias de ADNmt almacenadas en la base de datos EMPOP y otras fuentes de la literatura científica. Al momento de escribir este texto, esta base de datos contiene 593 muestras provenientes de individuos de la población mexicana. A partir de esta colección de secuencias, se estima la frecuencia de la secuencia de ADNmt proveniente de la Sra. de la Cruz en la población mexicana. Cuando el resultado de un análisis de ADNmt no permite excluir la posibilidad de que ambas muestras estén relacionadas, la significancia estadística de que los individuos de los que provienen ambas muestras estén relacionados genéticamente en línea materna se determina en relación con la abundancia de la secuencia de ADNmt en la muestra de referencia en la población relevante.

El hecho de que —como refieren las palabras de la procuradora—, exista una probabilidad 72 veces mayor de que los fragmentos óseos analizados en Innsbruck se traten en realidad de los restos de Jhosivani Guerrero de la Cruz, es relativo a la probabilidad de que un individuo escogido al azar entre la población mexicana comparta ascendencia materna con la Sra. Martina de la Cruz. El factor clave, y ausente en los resultados presentados por la procuradora Gómez, es la probabilidad de encontrar correspondencia genética entre cualquier individuo de la población mexicana y la madre de Jhosivani, lo que nos permitiría conocer la probabilidad absoluta de que los restos sean realmente del normalista desaparecido.

En los términos en los que se presentaron los resultados, si la probabilidad de que cualquier individuo en la población mexicana esté relacionado en línea materna con la madre de Jhosivani es de, por ejemplo, uno en un millón, entonces la probabilidad de que estos restos óseos se traten en realidad de Jhosivani es de 72 en un millón, una probabilidad bastante baja para reclamar evidencia científica.[1] Adicionalmente, la Procuradora menciona que “los resultados de 16-29102014 fueron únicos entre las muestras de referencia de la familia investigada”, lo que sugiere que ningún otro miembro de la familia de Jhosivani comparte ascendencia materna con los restos óseos presuntamente provenientes del estudiante desaparecido.

El limitado poder estadístico de la prueba de ADNmt, sumado a otros factores importantes en el caso, como la confirmación de la presencia en el basurero de Cocula de restos óseos no correspondientes a los estudiantes desaparecidos, y las más de 300 denuncias de desapariciones en Iguala durante los últimos cinco años, resta significativamente valor a los resultados reportados por la PGR hace unos días sobre la identificación de Jhosivani Guerrero de la Cruz. Bajo este contexto, este resultado solo puede ser considerado como una posibilidad.

En resumen, la evidencia presentada por la PGR a unos días de que se cumpla un año de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa dista de ser concluyente con respecto a la afirmación de que los restos analizados realmente se traten de los de Jhosivani Guerrero de la Cruz. En palabras simples, lo único que esa evidencia demuestra es que no se puede excluir la posibilidad de que los restos se traten de los de Jhosivani, y que la probabilidad de que estos restos estén relacionados con la Sra. de la Cruz es 72 veces mayor que la probabilidad de que cualquier individuo entre la población mexicana esté relacionado con la madre de Jhosivani.

Quizás el dato más relevante de la conferencia de prensa haya sido el anuncio de la formación de un nuevo equipo de trabajo conformado por especialistas, médicos, antropólogos y genetistas que, en conjunto con el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), vuelvan a analizar los “más de 63 mil” fragmentos óseos presuntamente encontrados en el basurero de Cocula y el río San Juan.

La teoría de que los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Isidro Burgos, de Ayotzinapa, fueron incinerados en el basurero municipal de Cocula y sus restos luego arrojados al río San Juan se vuelve cada vez más difícil de creer, especialmente después del informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes presentado el pasado 6 de septiembre. La “verdad histórica” es cada vez menos verosímil. Para sustentar su versión, el gobierno mexicano tendrá que presentar evidencia en verdad sólida, y no solamente “moderada”. Los familiares de los estudiantes desaparecidos y la sociedad mexicana no aceptarán nada menos en el caso más extraordinario de desaparición forzada de nuestro país.


Nota

[1] Para tener certeza al 99% de que estos resultados son verdaderos, se requeriría que alrededor de 1.4 de cada 100 individuos en la población mexicana compartieran ascendencia materna con la Sra. de la Cruz.

(Crédito de ilustración: curiousflux.)

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