Realidad vs. percepción: ¿ha aumentado la corrupción?

A pesar de las declaraciones de Enrique Peña Nieto, la percepción del aumento de la corrupción no es un efecto de las redes sociales, la realidad muestra lo contrario.

| Corrupción

Ya en reiteradas ocasiones, Peña Nieto y miembros de su gabinete se han referido a las redes sociales como las culpables de que los ciudadanos creamos que hay más corrupción.

Han argumentado que el problema somos nosotros, los ciudadanos que no podemos poner en perspectiva que la corrupción no ha aumentado, sino que solo la notamos más. Así lo ven ellos: los ciudadanos usamos Facebook y Twitter para quejarnos de actos corruptos, para darnos cuenta de la impunidad que nos rodea y estremecernos en una espiral sin control que termina afectando la credibilidad de nuestros gobernantes.

Por fortuna, no importa cómo lo vean Peña Nieto y sus secuaces. Los datos son contundentes y claros en mostrar si la corrupción en realidad ha aumentado o si solo nos lo estamos imaginando.

Lo más notorio en cualquier estadística de corrupción, y probablemente lo que la clase política está viendo, es que, en efecto, la percepción de corrupción ha aumentado de forma dramática. Mientras que en 2013 solo 47.6% de los ciudadanos creían que había corrupción, en 2015 esa cifra aumentó a 59.7%.  En ciertos estados la percepción de corrupción se desbocó por completo. El estado con más importantes incrementos en percepción de corrupción fue Coahuila, pasando de 40% a 68% en tan solo dos años. Esto bien pudo haber estado relacionado con el hecho de que justo por esos años Jorge Torres López, exgobernador del estado, fue declarado prófugo de la justicia por el gobierno de Estados Unidos y recibió mucha, y muy merecida, mala prensa.

Es bien conocido que las medidas de percepción de corrupción tienden a sobreestimar la magnitud del problema, y que no siempre están fuertemente correlacionadas con las experiencias de corrupción.

¿Qué pasa en México cuando comparamos cuánto han cambiado a lo largo del tiempo las «percepciones de corrupción» contra las verdaderas «experiencias de corrupción»?

Simple: el argumento de la clase política se viene abajo.


La gráfica muestra los dos principales índices internacionales de percepción y experiencia de corrupción estandarizados. Esto nos permite comparar sus crecimientos en la última década. Es notorio que tanto percepción como experiencia han aumentado, pero lo han hecho en mucho mayor medida los niveles de experiencia. De hecho, la percepción de corrupción es más o menos estable en el tiempo. Es decir, los mexicanos estamos experimentando más corrupción que nunca en nuestra historia, más de lo que nuestras percepciones nos muestran. Es más, de acuerdo con el Barómetro de Corrupción Global de Transparencia Internacional, México es el país de América Latina en donde más ha aumentado la corrupción. De 2013 a 2017 el porcentaje de mexicanos al que le han pedido una mordida aumentó de 33% a 51%. Considerando los once países que fueron evaluados junto con México por el Barómetro, nuestro país sale peor calificado que todos, incluso Venezuela.


 

Otras medidas corroboran esta tendencia al alza en las experiencias de corrupción. El porcentaje de individuos que ha experimentado corrupción al llevar a cabo trámites públicos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental de Inegi, ha aumentado en la gran mayoría de los estados. Como lo muestra la gráfica, en Morelos, por ejemplo, la corrupción pasó de afectar a 7% de los ciudadanos a 20%, más del doble. En Coahuila la corrupción aumentó de 8% a 17%. En doce estados vemos incrementos notables en la corrupción experimentada. Solo dos casos (flechas verdes) han visto reducciones en corrupción [nótese que el resto de los estados no está en la gráfica porque provienen de datos que tienen demasiada variabilidad y no es posible hacer inferencia estadística].

El argumento de que las redes sociales han aumentado la percepción de corrupción tampoco se sostiene en la teoría. Existe amplia evidencia académica de que tener mayor acceso a la prensa libre no está correlacionado con mayor percepción de corrupción. Por el contrario, es en países autoritarios y con poca prensa donde los ciudadanos perciben que existe mayor corrupción probablemente porque, carentes de la libertad de expresarse, los ciudadanos no pueden más que imaginarse que el gobierno tiene mucho que esconder. Puede ser que cuando los ciudadanos saben que la prensa libre existe sean capaces de poner en su justa dimensión los problemas del país. El ejemplo prototípico de este fenómeno es Rusia donde, faltos de una prensa libre y de una democracia plena, 89% de los ciudadanos piensan que existe corrupción cuando en realidad solo a 5% de ellos se les ha requerido pagar una mordida.

Si bien todavía falta mucha investigación por hacer sobre México, análisis preliminares muestran que la percepción de corrupción ha aumentado con menor rapidez conforme las redes sociales se han vuelto más prevalentes. Es decir, la percepción de corrupción aumenta cada vez menos a pesar de que los usuarios de redes sociales son cada vez más. Según el Índice de Percepción de Corrupción Bayesiano, las percepciones de corrupción aumentaron mucho más en 2008 que en 2014, pese a que el número de usuarios de redes sociales es mucho más alto en 2014.

Datos más específicos también nos hablan de una tendencia clara del aumento en la corrupción. Encuestas internacionales implementadas por el Banco Mundial a empresas mexicanas muestran que estas cada vez reportan pagar más mordidas. Tan solo de 2006 a 2010, años para los que tenemos datos, el porcentaje de empresas a las que se les pidieron «pagos extraoficiales» aumentó de 14.1% a 17.6%. Esto deja a México como el cuarto país más corrupto de dieciocho evaluados, esto es, superado apenas por Congo, Angola y Paraguay.

Entre los trámites que, de acuerdo con Inegi, han aumentado más su corrupción se encuentran el contacto con autoridades de seguridad pública y el pago a la tenencia o impuesto vehicular. Tan solo de 2013 a 2015 estos tres han pasado de 52.6% al 55.2%, y de 4.6% a 5.9%, respectivamente. Otros trámites —ante el ministerio público, tribunales, registro civil o agua— han permanecido en niveles similares, sin que ello suponga consuelo alguno. Al día de hoy, veintitrés de cada cien ciudadanos que acuden al ministerio público incurren en una conducta corrupta.

Así que no permitamos que la clase política continúe diciendo que las redes sociales son la causa del incremento en las percepciones de corrupción. No es así.

La causa de los aumentos en la percepción de corrupción es que a los mexicanos cada vez nos piden más mordidas, incluso para acceder a servicios inherentes del Estado, como la seguridad pública. No nos lo estamos imaginando: en México nunca había habido tanta corrupción.

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