¿Realmente bajan los precios durante el “Buen Fin”?

La evidencia parece indicar que sí. Pero ¿cuánto bajan, hacen trampa las tiendas y dónde es mejor comprar? Este análisis lo responde utilizando los datos generados por las encuestas de PROFECO.

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Desde 2011 se lleva a cabo en México el “Buen Fin” con el propósito de fomentar el consumo nacional mediante precios bajos al consumidor.[1] El “Buen Fin” ha sido implementado siguiendo el concepto del Black Friday en Estados Unidos, durante el cual los precios de diversos productos, principalmente electrónicos y electrodomésticos, son reducidos de forma sustancial. El “Buen Fin” se ha vuelto tan relevante en México que, incluso, el Gobierno Federal y algunas empresas adelantan el aguinaldo para que sus trabajadores puedan beneficiarse de productos a menores precios. En la página oficial del evento se menciona que: “tú como consumidor te beneficias comprando con los mejores precios del año”, y “podrás aprovechar descuentos extraordinarios en las tiendas en todo el país.” La pregunta relevante es si esas frases son verdaderas.

Desde sus orígenes, el efecto del “Buen Fin” ha estado sujeto a escepticismo. Por un lado, se considera que el evento ocasiona endeudamiento para las familias y que  el valor presente de los gastos incurridos son, de hecho, perjudiciales para los compradores. De la misma manera, existe incertidumbre sobre su efecto en el consumo neto, pues es posible que el consumo de bienes duraderos simplemente cambie de temporalidad sin afectar el volumen de ventas totales en el año. Aún más, también se ha argumentado que las ofertas promovidas por el “Buen Fin” no son verdaderas ofertas, sino una manipulación de precios por parte de las empresas. Revisamos este último argumento por ser de utilidad directa para los consumidores que saldrán de compras este fin de semana.

El “Buen Fin” ¿tiene impacto en los precios de productos electrónicos y electrodomésticos? Esta pregunta no ha sido analizada con detenimiento y la consideramos fundamental. Aclaramos aquí que no es posible argumentar si el “Buen Fin” mejora el bienestar de las familias pues carecemos de información sobre el tema particular del endeudamiento. Sin embargo, para aquellos hogares exentos del pago de interés en las compras del  “Buen Fin”, sí es posible que el bienestar aumente en comparación con otros meses del año. Miremos de cerca la evidencia.


Los precios

Utilizamos la base de datos de “¿Quién es Quién en los Precios?” de la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) para los años de 2014 y 2015. Entre los objetivos de la PROFECO se encuentra el “proporcionar información oportuna y objetiva para la toma de decisiones de consumo”. Por esta razón, la PROFECO tiene un equipo de encuestadores de precios que visitan semanalmente diferentes establecimientos en el país para recopilar precios de productos específicos. La PROFECO decidió ampliar el levantamiento de precios en productos electrónicos y electrodomésticos que hace regularmente en el año para cubrir los días inhábiles del “Buen Fin” (sábado, domingo y lunes). De esta manera observamos productos y establecimientos únicos como por ejemplo el precio de una televisión Sony Bravia de 42 pulgadas en Liverpool en Morelia. Por tanto, para tener una muestra representativa de esos productos antes y después del “Buen Fin” únicamente analizamos aquellos productos que están presentes en la base de datos de PROFECO durante cada mes desde enero de 2014 hasta junio de 2015.[2] Es importante resaltar que esta muestra sigue a los mismos productos durante todo ese periodo.

Con estas restricciones se tiene acceso a un rico conjunto de datos. Se observan precios para 191 establecimientos distribuidos por todo el país pertenecientes a 25 cadenas únicas. Por ejemplo, las cadenas más representativas en los datos que tenemos son Soriana (15% del total de productos en la base), Comercial Mexicana y Walmart (13% cada una), Coppel y Famsa (7% cada una), Liverpool y Sears (6% cada una). Entre los productos más representativos de la base se encuentran las estufas y planchas (15% cada una), licuadoras y hornos de microondas (10% cada una), reproductores de DVD, extractores de jugos y refrigeradores (7% cada una). Se tienen otros productos en menor proporción como cámaras digitales, equipos de sonido y pantallas entre otros.

Lo primero que hay que decir es que no todos los establecimientos tienen disminuciones en sus productos durante el “Buen Fin”. Al contrastar el precio promedio por producto específico entre septiembre 2014 y el “Buen Fin” solo el 50% de todos los precios observados en la muestra tienen una reducción en su precio. La Figura 1 muestra un análisis de la evolución del precio para productos electrónicos y electrodomésticos desde enero 2014 hasta junio de 2015.[3] Por simplicidad, la figura tiene como mes de referencia a septiembre de 2014, y es incluida tanto la muestra completa de productos que están presentes en todo el periodo (línea sólida) y la muestra con los mismos productos en el periodo que va de septiembre de 2014 a enero de 2015 (línea punteada). Cada punto en la figura muestra la diferencia promedio del precio entre cada mes y Septiembre de 2014. Por ejemplo, el punto de Enero 2014 se interpreta como que los precios a inicios del año con respecto a los de septiembre son aproximadamente los mismos. Para que sea más claro el efecto del “Buen Fin” sobre los precios, la evolución de precios de noviembre 2014 antes del “Buen Fin” se grafica como una observación adicional, y los precios de los días viernes y sábado del “Buen Fin” se grafican también por separado.

Figura 1: Efecto del “Buen Fin” sobre los precios.

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Notas: Figura construida por los autores con datos de PROFECO. Cada punto proviene de una regresión lineal donde la variable dependiente es el logaritmo natural del precio del producto, y las variables independientes son efectos fijos de establecimiento-producto único y variables dicotómicas de mes. Por tanto, la interpretación se refiere al cambio en precios en el mes en consideración con respecto a Septiembre 2014. Adicionalmente, retiramos las observaciones de Noviembre después del Buen Fin para evitar cualquier subida compensatoria de precios. La línea sólida es para la muestra de productos donde cada establecimiento tiene el mismo producto al menos una vez para todo el periodo. La línea punteada amplía la muestra a productos presentes en el establecimiento una vez al mes de Septiembre a Enero 2015. El área gris alrededor de las líneas son intervalos de confianza robustos al 95%.

La figura es clara al mostrar que efectivamente durante el “Buen Fin” se tienen “los mejores precios del año”, al menos para la muestra de productos cuyos precios recolecta la PROFECO. Los precios durante el “Buen Fin” 2014 se reducen aproximadamente 8% con respecto a los que se tenían en septiembre. La muestra utilizada no influye en los resultados, pues tanto la muestra con mismos productos en cada establecimiento para todo el periodo o la muestra con los mismos productos en el periodo septiembre 2014 a enero 2015 obtienen resultados muy similares. Por otro lado, los precios antes del “Buen Fin”, en Noviembre 2014, se elevan en aproximadamente 3%. Antes de noviembre, los precios son relativamente similares durante el año. Sin embargo, la figura muestra que esos mismos productos elevan su precio rápidamente para el periodo navideño y para el año 2015. Por tanto, para esta muestra de productos, en promedio, los precios suben antes del “Buen Fin” en 3% y luego disminuyen 8% con respecto a septiembre. Se tiene evidencia de un beneficio para el consumidor pero también de cierta manipulación de precios “alzados” antes del “Buen Fin”.

Así pues, en lo que concierne a este conjunto de productos, los precios en promedio sí bajan durante el “Buen Fin”. Por otro lado, el argumento que dice que los descuentos serán “extraordinarios en las tiendas de todo el país” es, sin embargo, debatible. Definitivamente, un descuento promedio del 8% es  positivo para los consumidores, pero no es suficiente como para caracterizarlo como extraordinario, al menos desde nuestro punto de vista. Sobre todo tomando en cuenta que muchos establecimientos anuncian rebajas muy superiores a los resultados que arrojan los datos de la PROFECO. Analizamos este aspecto al final de este artículo.


Los establecimientos

La Figura 2 muestra, para cada una de las cadenas más representativas de la muestra, la disminución en sus precios durante el “Buen Fin” con respecto al periodo enero-septiembre de 2014. Es importante mencionar que las cadenas no cuentan con los mismos productos en sus anaqueles, y estos resultados deben ser interpretados como el cambio de precios sobre los productos ofrecidos por cada cadena y recopilado por PROFECO. Sin embargo, creemos que este ejercicio es útil para contrastar la disminución de precios durante el “Buen Fin” entre cadenas.

Las 10 cadenas que se presentan son Chedraui, Comercial Mexicana, Coppel, Elektra, Famsa, Liverpool, Palacio de Hierro, Sears, Soriana y Walmart. Estas cadenas representan el 86% de las observaciones en nuestra muestra. Cuatro de las cadenas (Comercial Mexicana, Coppel, Famsa, y Palacio de Hierro) muestran una disminución de precios entre el 5-10%, una cadena (Elektra) no muestra que sus precios disminuyan durante el “Buen Fin”, tres cadenas (Chedraui, Soriana y Walmart) muestran caídas menores al 5%, y solo dos cadenas muestran caídas mayores al 10% (Liverpool y Sears).

Figura 2: Efecto en precios del “Buen Fin” por cadena comercial.

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Notas: Figura construida por los autores con datos de PROFECO. Para cada cadena comercial se estima una regresión lineal donde la variable dependiente es el logaritmo natural del precio del producto, y las variables independientes son efectos fijos de establecimiento-producto único y variables dicotómicas de periodo. Por tanto, la interpretación se refiere al cambio en precios en el “Buen Fin” con respecto al periodo Enero-Septiembre 2014. Las líneas en las barras se refieren a intervalos de confianza robustos al 95%.

Ahora analizamos qué tanta manipulación de precios existe antes del “Buen Fin”. Para ello calculamos el porcentaje de productos que aumentan sus precios de septiembre a las dos semanas previas del “Buen Fin”. Entre estos productos, el 33% aumenta sus precios. Luego entre esos productos que aumentaron precios calculamos cuántos disminuyen su precio para el “Buen Fin”, pero que la reducción es tal que el precio final en el “Buen Fin” es mayor que el precio en Septiembre 2014. De entre los que suben precios antes del “Buen Fin”, solo el 8% de productos se puede considerar que están manipulando el precio a su beneficio. Aunque son relativamente pocos los productos con manipulación, es de resaltarse que ese aspecto se observa en los productos con mayores precios como las estufas, lavadoras y pantallas.

En México existe un continuo debate sobre si verdaderamente el “Buen Fin” ofrece mejores alternativas para los consumidores que otros periodos del año. En este artículo mostramos que para un conjunto de productos de electrónicos y electrodomésticos el 50% reduce sus precios si comparamos entre el mes de septiembre y el “Buen Fin”. Los precios se ven reducidos en promedio 8% durante el “Buen Fin”. Este es un descuento importante pero no extraordinario. Hasta ahora, pocos productos sufren de manipulación de precios: alrededor del 2%. Por tanto una familia que decida no endeudarse y que esté segura de su consumo, ya sea en noviembre o diciembre, está mejor gastando su dinero en el “Buen Fin” para productos que efectivamente bajen sus precios como los electrodomésticos.

Por último, dado que existe un pequeño porcentaje de productos con manipulación de precios, es deseable que PROFECO mediante su “¿Quién es Quién en los Precios?” continúe con el monitoreo de precios constantemente y luego con el seguimiento durante los días del “Buen Fin”. Ojalá  PROFECO también realice difusión sobre productos y establecimientos con problemas de manipulación de precios para asegurar que estos sean indicativos del objetivo del Buen Fin: promover el consumo interno mediante mejores precios para todos.


Notas

[1] Los autores agradecen a la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) por permitir el uso de la base de datos “¿Quién es Quién en los Precios?” por medio de un convenio de colaboración El Colegio de México – PROFECO AL/COLMEX/CEC/177/2013. Se agradecen los comentarios de Mario Arriagada. Todos los errores y omisiones son responsabilidad única de los autores.

[2] Un problema de construir dicho panel es que la muestra está construida con productos que aparecen en todo el año, y no necesariamente productos de temporada. Para disminuir este problema también construimos un panel de productos desde Septiembre 2014 hasta Enero 2015.

[3] En particular, estimamos una regresión lineal con efectos fijos por establecimiento y producto específico. Cada punto en la figura proviene del coeficiente sobre una variable dicotómica en ese mes en comparación con Septiembre 2014.


(Foto: cortesía de Marilin Gonzalo.)

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