Retos y dudas después de la victoria de Santa Lucía

López Obrador anunció que respetará el resultado de la consulta, pero aún quedan muchas dudas por resolver: qué pasará con el dinero invertido en el proyecto de Texcoco, cómo solucionar la saturación del espacio aéreo en el corto plazo, la viabilidad del nuevo aeropuerto y cómo afectará esta decisión en la confianza de los inversionistas

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Texcoco no

El domingo 28 de octubre concluyó la consulta nacional sobre el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México. El ejercicio convocado por Andrés Manuel López Obrador movilizó a 1 millón 67 mil ciudadanos que votaron mayoritariamente a favor de remodelar el actual aeropuerto, rehabilitar el aeropuerto de Toluca y construir dos pistas en la base aérea militar de Santa Lucía. Los porcentajes de votación fueron los siguientes: 29.08% votó por la opción de continuar la construcción del aeropuerto en Texcoco mientras que 69.95% votó a favor de la opción de Santa Lucía.

El presidente electo informó en rueda de prensa de que se suspenderían las obras y contratos en Texcoco y que de inmediato se pondría en marcha el plan de Santa Lucía.

Las reacciones al anuncio fueron divididas. Por un lado se celebraba que se acataran los resultados de la consulta ciudadana, por el otro, se alertaban de los riesgos económicos de la decisión.

Gustavo de Hoyos, presidente de la COPARMEX acusó de mentiroso a López Obrador en su cuenta de Twitter. De Hoyos mostró un video en el que el presidente electo —siendo candidato— declaró que estaría de acuerdo en que Texcoco pasara a ser una inversión 100% privada. Por su parte, el Consejo Coordinador Empresarial indicó que la decisión crearía un clima de incertidumbre para futuras inversiones.

A nivel local, el presidente de la COPARMEX en Hidalgo, Ricardo Rivera, consideró que la elección de Santa Lucía no ahuyentará a los inversionistas. Además, consideró que la decisión podría traer beneficios a la región. El director del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, Federico Patiño,  declaró que “los inversionistas deben estar tranquilos”.

En el caso de las inversiones realizadas por las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores), están garantizadas por la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA) que se cobra a los usuarios del Aeropuerto Internacional Benito Juárez, mismo que seguirá funcionando.


¿Qué hacer con la saturación aérea?

El documento del Foro Consultivo Científico y Tecnológico sugiere lo siguiente:

“El AIBJ [Aeropuerto Internacional Benito Juárez] se encuentra saturado ya que realiza más operaciones por hora que el límite establecido por la autoridad aeronáutica nacional. Se estima que a partir de 75% del uso de la capacidad máxima, el costo por operación se incrementa. El aeropuerto actual opera a más del 85% de su máxima capacidad. En 2017 recibió alrededor de 45 millones de pasajeros, lo que representa un incremento de 7.2% con respecto al año anterior. Debido a la densidad urbana de la zona, no cuenta con espacio para ampliarse”.

“Cualquiera de las dos opciones planteadas [Texcoco y Santa Lucía] requiere por lo menos cuatro años para entrar en operación, por lo que se necesitan soluciones a corto plazo. El gobierno electo ha decidido usar tecnología especializada y una optimización de las actividades en los aeropuertos como una posible alternativa”.

  1. Navegación Basada en Desempeño/Performance (PBN) y Toma de Decisiones Colaborativa en Aeropuertos (ACDM)

Se ha propuesto la implementación de dos sistemas que, al incluir procedimientos eficientes y tecnología moderna, permiten incrementar la capacidad instalada del aeropuerto actual. Uno es la Toma de Decisiones Colaborativa en Aeropuertos (ACDM, por sus siglas en inglés) y la otra es la Navegación Basada en Desempeño (PBN, por sus siglas en inglés). Estos sistemas consisten en un conjunto de nuevas tecnologías como la navegación avanzada vía satélite con equipo a bordo de las aeronaves y nuevos procedimientos de operación que ya se utilizan en gran parte de los aeropuertos en México, como por ejemplo Toluca, Cancún y Tijuana. Entre sus beneficios están:

Aumentan la capacidad de un aeropuerto entre 10% y 40%.

Reducen la distancia mínima necesaria entre aviones para una operación segura, así como los costos de operación y combustible.

Su implementación puede tomar año y medio y requiere de capacitación de personal, certificaciones y un equipo adecuado. Sin embargo, es difícil anticipar el grado de mejora que se podría tener en el AIBJ, ya que esto depende de las condiciones de cada lugar.

2. Sistema de Aeropuertos

La experiencia internacional sugiere que cuando existen aeropuertos saturados en grandes urbes, el uso de aquellos ubicados en los alrededores permite aliviar la saturación.

El aeropuerto más cercano a la Ciudad de México es el Aeropuerto Internacional de Toluca, a 53 km de distancia. Tiene una capacidad de cerca de 8 millones de pasajeros al año, pero en 2017 recibió solamente 789,081 pasajeros. Es decir, utilizó menos del 10% de su capacidad. Para atender la demanda aeroportuaria de la región podrían utilizarse las infraestructuras del aeropuerto de Toluca y de otros cercanos a la Ciudad de México (Puebla, Querétaro y Cuernavaca).

Esta perspectiva de sistema requiere habilitar o incrementar la infraestructura de los aeropuertos de una manera paulatina, conforme aumente la necesidad del servicio. El concepto implica algunos retos que tendrían que atenderse, como la altura a la que se encuentra el Aeropuerto de Toluca, que limita la capacidad de atender los aviones más grandes. Otro es la distancia a la Ciudad de México, que requeriría mejorar su conectividad terrestre.


La viabilidad de Santa Lucía

Grupo Multidisciplinario de Investigación en Infraestructura y Transporte Aéreo: “En el estudio, se puede observar que con las premisas planteadas y los resultados preliminares obtenidos de las simulaciones realizadas, el sistema aeroportuario MEX-NLU es factible hasta un horizonte de mediano plazo”.

  • NavBlue: “La conclusión del estudio revela que es técnicamente factible operar Santa Lucía aeropuerto como un aeropuerto internacional civil, en paralelo a mantener el actual aeropuerto de la Ciudad de México”.
  • Foro Consultivo: “Debido a que el proyecto del aeropuerto de Santa Lucía se encuentra en un estado inicial de planeación y el de Texcoco ya está en construcción, existe una gran diferencia en la cantidad de información disponible para cada caso”.
  • Ricardo Arredondo Ortiz, investigador del Instituto Mexicano del Transporte: “El proyecto alternativo al NAICM requiere resolver el problema planteado por la consultora Mitre, relativa a la incompatibilidad de la navegación aérea del Aeropuerto Internacional Benito Juárez y el Aeropuerto Internacional Santa Lucía (AISL), aunque existen indicios de que el tema se puede resolver mejorando la navegación basada en el desempeño de las aeronaves. De resolverse este problema de aeronavegación, se requerirá avanzar en el diseño conceptual del AISL, así como profundizar en los estudios de mecánica de suelos, hidráulica, ingeniería financiera, medio ambiente y conectividad, pues los datos presentados solo son suficientes para mostrar el potencial de esta solución, pero no permite estimar los costos constructivos ni de mantenimiento a mediano y largo plazo. También se requiere estimar la capacidad aeroportuaria conjunta, en el entendido de que la solución del AICM y AISL debería ser capaz de cubrir una demanda a largo plazo, superior a los 100 millones de pasajeros anuales, para el año 2060”.

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